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Xer VIII

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Saca a la luz lo que yace oculto en las tinieblas.

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«¡Hijo de Xer!»
―Exclamación común del Borde Exterior[fuente]

Xer VIII era un noble tionés, nacido aproximadamente en el 25.200 ABY, que se convirtió en un jefe pirata y después en rey de Cron, forjando un imperio a partir de los elementos dispares del Cúmulo Tion. Con el botín que había ganado como pirata dándole la ambición y el empuje, Xer comenzó a reclamar territorio para sí, y estableció el Reino de Argai de Dravione a Panna. Esto atrajo la atención del Reino de Cron, y su rey Ferece le ofreció a Xer toda clase de títulos a cambio de su lealtad. Insultado, Xer conquistó la capital cronesa de Chandaar y se estableció como el nuevo rey.

Después Xer inició las Barridas Cronesas, expandiendo su territorio y estableciendo su nuevo imperio. Su hijo Xim probó ser un líder efectivo y competente, devastó varios planetas y atrajo una infamia que eclipsó incluso a la de su padre. Cuando Xer logró unificar tres de los Cuatro Tronos de Cron, buscó mobilizarse hacia Desevro y el dominio de la Liga Livien. Sin embargo, él fue rechazado y decidió fortalecer sus territorios existentes. Con el tiempo él permitió que Xim tomara su lugar como gobernante. Su hijo entonces expandió considerablemente los territorios que tenía su padre, antes de enfrentarse desastrosamente al Imperio Hutt años después.

Biografía

Ascensión

«Me hirvió igual la sangre cuando mi padre le dio el amor de mi madre a un ave más joven y yo le devolví el favor de mi espada.»
―Xer VIII, en El Príncipe Pirata[fuente]

Xer VIII, nacido aproximadamente en el 25.200 ABY, era un noble humano tionés.[3] Originario de Argai, él se volvió un jefe pirata. esto no era raro para los hijos de Argai—el frío y amargo planeta era conocido por producir duros pilotos y comerciantes que tenían la tendencia a volverse piratas en cualquier momento.[1] Según la obra El Príncipe Pirata, cuando Xer descubrió que su padre le era infiel a su madre, él usó su espada para matarlo.[4]

Xer hizo que sus flotas exploraran la Espiral Ihala, donde crearon nuevas rutas secretas y bases ocultas. El jefe entonces hizo que sus flotas se ocultaran dentro de la Espiral, desde la cual hostigaron el transporte de las regiones más apartadas del Reino de Cron. También se mobilizaron a tierras lejanas y saquearon mundos como Caluula y Rudrig. Las fuerzas de Xer utilizaban la "red de faros" hiperespaciales establecida por todo el Cúmulo Tion para moverse de mundo a mundo, y al ingresar en la gran cantidad de datos de navegación que estos poseían, los piratas podían ocultarse en la oscuridad interestelar entre los sistemas estelares y esperar sus presas. Los piratas de Xer congestionaron las hiperrutas con trozos de hielo, que provocaban la alarma de los sistemas anti-colisión de viajeros inocentes y los obligaba a regresar al espacio real, permitiendo que los piratas los interceptaran. Los hombres de Xer después derretían el hielo con sus lásers. El jefe pirata procreó un hijo llamado Xim,[1] que siguió los pasos de su padre y se volvió un pirata.[5]

Con el tiempo, Xer se volvió increíblemente rico gracias a la cantidad de botines que él y sus hombres habían saqueado. Como resultado, él se volvió mucho más ambicioso y buscó obtener territorio propio. Para entonces ya había sido reconocido como lord de Argai, por lo que se mobilizó hacia Dravione. Al tomar el planeta se creó un reino de bolsillo para él, que se llegó a conocer como el Reino de Argai. Una victoria temprana le permitió a Xer derrotar piratas de Algor, un hecho que fue reverenciado por todo el reino en los años venideros. No obstante, el Reino de Cron estaba demasiado involucrado en sus asuntos internos, y le prestó poca atención a los avances de Xer. Esto envalentonó al jefe pirata, y comenzó a abrirse paso por la Ruta Ihala para conquistar las satrapías de jóvenes nobles croneses y débiles descendientes de caudillos muertos hacía mucho tiempo. Durante diez años Xer presionó las fronteras del Reino de Argai, y avanzó a Panna por medio de Corlass. Para cuando el reino abarcó desde Davione hasta Panna, Xer finalmente obtuvo la atención de los gobernantes croneses de Chandaar.[1]

El rey Ferece de Cron, en respuesta a las rápidas expansiones de Xim, convocó al "lord de Argai" a Chaandar. Ahí le ofreció a Xer una serie de títulos nobles a cambio de un juramento de lealtad a Ferece y al Reino de Cron. Xer se burló de la oferta, poco impresionado por la corte de Ferece y Chaandar. Él juró regresar en un mes con lo que consideraba un tributo adecuado para la corte. Después de partir, Xer reunió una flota considerable en Panna y lanzó una campaña contra Chaandar. El Lord de Argai se enfrentó a una flota de batalla cronesa en Duinarbulon y aplastó a su oposición, lo que le permitió continuar. Pasmin, Soruus y Barancar cayeron ante las fuerzas de Xer, lo que lo dejó libre para mobilizarse hacia Chandaar. Sus fuerzas asolaron la capital, lo que obligó al rey Ferece a huir aterrorizado. Xer fue nombrado el nuevo Rey de Cron, y juró ante su nueva y acobardada corte que haría que las estrellas temblaran al escuchar su nombre.[1]

Las Barridas Cronesas del Rey Pirata

Xer VIII: «¿Cron? ¿Cron está muerto?»
Xim: «Cron es nuestro.»
— Xer y Xim, en El Príncipe Pirata [fuente]

Xer inició las Barridas Cronesas, en las cuales subyugó una serie de pequeños reinos[3] como Nuswatta, Eibon y Pasmin. Xer fue temido por todo el Reino de Cron, pues buscaba reformar sus tierras de la manera que él deseara. Cualquiera en su corte que fuera considerado inútil era eliminado rápidamente, junto con sus famiias y sus seguidores. Sin embargo, los caudillos que parecieran ser dignos eran enviados a combatir a varios mundos croneses rebeldes, así como cualquier territorio independiente en las fronteras del reino. Para lograr esto, Xer hizo que sus caudillos capturaran a los herederos de los líderes rebeldes para usarlos como rehenes, asegurando de esta manera su lealtad. En particular, los guerreros de Duinarbulon le sirvieron a Xer con vigor. Durante las Barridas la reputación de Xer fue eclipsada por la de su hijo adolescente Xim, quien se alzó como caudillo durante la campaña. Xim rápidamente se convirtió en una figura infame por todo el reino, y destruyó el Palacio de Madera de Pasmin y el Alto Templo de Xo en Nuswatta.[1]

Para cuando las Barridas Cronesas llegaron a su fin, Xer había expandido considerablemente el Reino de Cron y fortalecido sus territorios existentes. El Rey también tenía una flota veterana a su disposición, y buscó seguir expandiéndose. Desde Dravione se mobilizó hacia Jaminere, Cadinth y Barseg—los Tres Reinos Aliados que ocupaban el flanco exterior de los territorios de Xer. Los siguientes blancos de Xer fueron los mundos a lo largo de la Espiral Trasera. Él capturó nuevos territorios en Caluula, Brigia, Eredenn Prime, Rudrig y Tion, y ordenó la construcción de opulentos palacios en Raxus Prime, también conocido como la Corona del Tion. Pronto sólo quedaba una potencia opuesta a Xer en el Cúmulo Tion—la Liga Livien, una confederación de mundos que comprendía a Livien, Desevro y Kanaver. Él avanzó contra la Liga, desplegándose desde Corlax y Barseg, pero las flotas cronesas sufrieron la derrota en Amarin y Lorrad.[1]

La campaña de Livien fue muy costosa, y Xer aceptó la responsabilidad de sus errores—entendió que se había extendido de más con sus últimos esfuerzos expansionistas. Él se retiró de las fronteras de la Liga Livien y se dedicó a solidificar sus territorios existentes, transformando el Reino de Cron en un imperio. Para incrementar esto ordenó que la red de faros de navegación se extendiera a lo largo de la Espiral Trasera y el Corredor de Cadinth, mientras establecía una burocracia efectiva al mismo tiempo en la guerra y el comercio. Al mismo tiempo, Xer se aseguró de que estuviera claro que sus ambiciones simplemente habían pasado a sus herederos, quienes se encargarían de hacerlas valer. Él reorganizó a su imperio en tres provincias, cuyas capitales fueron Chandaar, Cadinth y Raxus Prime. No obstante, los rituales de la corte se referían a los Cuatro Tronos de Cron—esos tres mundos mas el aún independiente Desevro.[1] Raxus Prime recibió la atención particular de Xer, y se lo cedió a sus concubinas y los sirvientes de ellas.[3]

El hijo, el Déspota

«Xer, despliega tus banderas, revela tu flota.»
―La Reina Hylei Indrexu Cortess, en El Príncipe Pirata[fuente]
Conquests of Xer.jpg

Las conquistas de Xer

En el 25.130 ABY, Xer VIII le cedió el trono al príncipe Xim. Él pudo añadir a Desevro al imperio existente de su padre, lo que dio inicio al Imperio de Xim.[1] Aunque Xer había creado una burocracia capaz, al imperio aún se le complicaba integrar nuevos mundos a su seno—la conquista de Desevro permitió a los tioneses abandonar su sistema de escritura logográfico y adoptar un nuevo estándar alfabético.[6] Según El Príncipe Pirata, Xer había procreado otros cuatro hijos durante su reino: Xic, Xil, Xom y Xuc, con la Reina Hylei Indrexu Cortess.[4] De acuerdo con la obra Evocar de Direus'pei, Indrexu fue la octava esposa de Xer.[7] Xim, después de matar al rey Ferece y recuperar el Reino de Cron, se enteró de esto y aesinó a sus medios hermanos antes de matar a su padre, lo que le permitió declararse Emperador.[4]

Xim usó a las personas hábiles de la extinta Liga Livien para lanzar nuevas campañas que minimizaron a las conquistas de Xer y como consecuencia le ganaron el epíteto de "el Déspota". Él incrementó notablemente las fronteras tionesas, y saqueó algunos de los antiguos territorios de Xer, pero terminó por enfrentarse con el Imperio Hutt.[2] El trato que los hutts le dieron a Xim le recordó cómo los nobles croneses se habían burlado de su padre, y usó la respuesta de su padre como inspiración para iniciar el conflicto Hutt-Xim.[1] Xim finalmente murió en un calabozo del lord hutt Kossak Inijic Ar'durv,[2] y posteriormente el Cúmulo Tion sufrió una invasión posterior de los hutts.[3] No obstante, la fuerza de los cimientos que Xer había construido aseguró que el centro del Imperio de Xim permaneciera incólume por casi un siglo antes de fragmentarse.[1]

Xer después fue referenciado en La Despotica, un drama basado en la vida de Xim.[5] Un personaje basado en Xer VIII también apareció en la obra El Príncipe Pirata, escrita por la dramaturga lisst'n Lyechusas.[4] Miles de años después, la historia de los reinos de Xer y Xim se volvió cada vez menos clara para los estudiosos, y los historiadores tuvieron dificultades para distinguir cuáles logros habían pertenecido al padre o al hijo. En general, los esfuerzos de Xer fueron opacados por los logros posteriores de su hijo. El nombre de Xer se llego a convertir en parte de una exclamación popular en los Territorios del Borde Exterior—"¡Hijo de Xer!"[1]

Personalidad y rasgos

«Me agrada, mi hijo entiende, y nuestra familia por fin podrá estar unida.»
―Xer VIII, en El Príncipe Pirata[fuente]

Xer era un hombre con sed de sangre y un guerrero agresivo, y conquistó muchos territorios durante su reino.[2] Aunque era noble de nacimiento, decidió seguir la vida de un pirata.[3] Esto no era raro para los oriundos de Argai—el mundo era infame por ser el origen de ladrones y espaciales obstinados que con frecuencia se dedicaban a la piratería. Él se sintió insultado cuando el rey cronés le ofreció títulos a cambio de su voto de lealtad, y al parecer desaprobó a los cortesanos que poblaban la corte de Chandaar, a quienes percibió como inútiles. Como respuesta al insulto, él libró una campaña sangrienta contra el cronés, y juró convertirse en objeto de miedo y respeto cuando conquistara la capital.[1]

Sus despiadadas técnicas de gobierno le permitieron probar su reputación, pues destruyó a todos sus súbditos que consideraba débiles e inútiles, al mismo tiempo que implementaba los talentos de aquellos que tenían valía ante sus ojos. Bajo su gobierno el Reino de Cron se expandió de manera impresionante, aunque se enfureció por sus derrotas a manos de la Liga Livien. Xer se tomó en serio sus reveses y entendió que se había sobreextendido. Entonces decidió permitir que sus sucesores cosecharan las glorias futuras, mientras él pasaba el resto de su gobierno consolidando sus territorios. Xer también era capaz de sentir respeto por sus congéneres—por ejemplo, la población de Eibon se ganó la consideración del Rey Pirata.[1]

Entre bastidores

Xer VIII fue aludido por primera vez como el padre del personaje de Xim en The New Essential Chronology, escrita por Daniel Wallace y Kevin J. Anderson y publicada en el 2005.[2] Posteriormente fue identificado en The Complete Star Wars Encyclopedia del 2008.[8] Se expandió la historia del personaje en el artículo Xim Week: The History of Xim and the Tion Cluster publicado en el servicio Hyperspace de StarWars.com[1] varios meses después de la publicación de The Essential Atlas, escrito por Jason Fry.[3] El personaje entonces fue referenciado en Xim Week: The Despotica, una obra in-universe escrita por Michael Kogge.[5] En el 2010 Xer fue mencionado en The Written Word, otro artículo de Hyperspace, escrito por John Hazlett.[6]

Fuentes

Notas y referencias

Otros idiomas
 La versión original de este artículo, o parte del mismo, fue traducida de Wookieepedia, ver autores.

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