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Thrawn

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«Para derrotar a un enemigo, debes conocerlo. No simplemente sus tácticas de combate, sino su historia, su filosofía, su arte.»
―Thrawn[fuente]
Thrawn fue un chiss que sirvió como oficial en la Armada Imperial, ostentando el rango de Gran Almirante durante los años previos a la Batalla de Yavin. Thrawn, el comandante de la Séptima Flota, fue ascendido tras ganarse el favor del Emperador, Sheev Palpatine, tras la Batalla de Batonn. Poco después, la Gobernadora Arihnda Pryce de Lothal solicitó la experiencia de Thrawn para que la ayudara a eliminar a los rebeldes que operaban en su sector. Creyendo en la importancia de entender la cultura, arte y filosofía del enemigo para derrotarlo, Thrawn ideó una estrategia para destruir a la creciente rebelión antes de que se convirtiera en una verdadera amenaza para el Imperio Galáctico.

Biografía

Vida temprana

Thrawn fue un chiss que con el paso del tiempo, acabó sirviendo como oficial en la Armada Imperial durante los años previos a la Guerra Civil Galáctica. Tras la Batalla de Batonn, Thrawn fue ascendido al rango de Gran Almirante por sus servicios en la batalla. El ascenso fue concedido por el Emperador, Darth Sidious, en persona. Thrawn, un estratega capaz quien se forjó una reputación gracias a sus tácticas y su habilidad para entender la cultura, arte y filosofía del enemigo; era el comandante de la Séptima Flota del Imperio Galáctico.

Lucha contra la rebelión

Asignación al Sector Lothal

«Comenzaré mis operaciones aquí, y me desharé de los rebeldes uno a uno. Serán los arquitectos de su propia destrucción.»
―Gran Almirante Thrawn[fuente]
Dos años antes de la Batalla de Yavin, una célula rebelde que operaba alrededor del Sector Lothal había demostrado ser una molestia para las operaciones imperiales en el área. La Gobernadora Arihnda Pryce de Lothal, solicitó al Gran Moff Wilhuff Tarkin, Gobernador de los Territorios del Borde Exterior, que Thrawn y la Séptima Flota fuesen asignados a ayudar a combatir la amenaza rebelde. Aunque el Lord Sith Darth Vader había lidiado con uno de los líderes Jedi de los rebeldes, Ahsoka Tano, Pryce creía que era el momento de que actuase alguien capaz de ver desde una mayor perspectiva — el riesgo de que las células rebeldes se unieran para formar un movimiento de resistencia organizado. Tarkin aceptó la petición de Pryce.


Steps Into Shadow 5.jpg

Thrawn se reúne con el Gran Moff Tarkin, la Gobernadora Pryce, el Agente Kallus y el Almirante Konstantine; y predice el próximo movimiento de los rebeldes.

Thrawn pronto llegó para supervisar las operaciones contra los rebeldes. Asistió a una reunión con Pryce, el Agente Kallus del Buró de Seguridad Imperial, el Almirante Kassius Konstantine, y Wilhuff Tarkin. Todos ellos hablaron acerca de un ataque de los rebeldes a un convoy del Gremio Minero en Sereeda Waypoint. Tarkin preguntó a Thrawn su opinión sobre el ataque. El Gran Almirante, informó de que los rebeldes habían liberado recientemente de una cárcel al pirata Hondo Ohnaka, cuyo compañero de celda, había trabajado en la Estación Reklam, en el Sistema Yarma. Como Sereeda Waypoint estaba próximo a la Estación, Thrawn dedujo que los rebeldes iban a atacarla. Thrawn afirmó que destruiría a los rebeldes uno a uno, asegurando que serían los arquitectos de su propia destrucción. Entonces, la Estación Reklam fue alertada de una posible amenaza rebelde.

Durante una de sus operaciones, los rebeldes robaron un reducido número de Cazas estelares BTL Ala-Y utilizados durante las Guerras Clon. Un convoy de naves rebeldes llegó para ayudar, y Thrawn les permitió escapar. Mientras que algunos oficiales, como el Almirante Konstantine, creían que esas naves constituían la flota rebelde, tanto Thrawn como Pryce creían que existía un movimiento rebelde creciente en la Galaxia y que esos rebeldes podían ser la clave para destruirlo por completo.

Enfrentamiento en Ryloth

«Guerra. Eso es todo lo que has conocido, ¿verdad? Eras muy joven cuando sobreviviste a las Guerras Clon. No es de extrañar que tengas tal espíritu de lucha contra nosotros. La guerra está en tu sangre. Yo estudio el arte de la guerra. Trabajo para perfeccionarlo. Pero tú... fuiste forjada por él. »
―Thrawn a Hera Syndulla[fuente]
Hera's Heroes 1.jpg

Thrawn deduce la identidad de Hera Syndulla.

Más adelante, Thrawn viajó a Ryloth para hacer frente a la rebelión del planeta liderada por Cham Syndulla y el Movimiento Libertario de Ryloth. Allí, aseguró el control del Imperio Galáctico sobre la Provincia Tann y estableció su base de mando en la Casa Syndulla. Desde la casa, Thrawn dio órdenes al capitán Slavin para repeler cualquier oposición al Imperio. Cuando los rebeldes llevaron a cabo un ataque en Ryloth, Thrawn ordenó el incremento de la seguridad en su base de mando, a pesar de la lejanía del ataque, intuyendo que los rebeldes planeaban infiltrarse en la base.

Pasado un rato, Thrawn y Slavin se encontraron de frente con Hera Syndulla, una rebelde que se había infiltrado en la Casa Syndulla para recuperar un kalikori, una reliquia familiar. Hera se hizo pasar por una sirvienta twi'lek, engañando a Slavin por completo, pero no a Thrawn. Pronto intervino Ezra Bridger disfrazado de soldado explorador para intentar ayudar a Hera. Thrawn se dio cuenta de que Hera llevaba el kalikori, y a pesar de los esfuerzos de la twi'lek, el Gran Almirante ordenó llevarla a su oficina para interrogarla.

En la oficina, Thrawn preguntó a Hera qué hacía con el kalikori, y ella respondió que sólo lo quería vender para conseguir comida para su familia. Habiendo estudiado la cultura y arte de los twi'leks, Thrawn no se dejó engañar por Hera e identificó al kalikori como una reliquia familiar de los Syndulla. Así, el chiss descubrió la identidad de Hera. Rápidamente, Thrawn aturdió a Ezra, disfrazado de soldado explorador, mediante un disparo, habiendo deducido también que éste era un rebelde infiltrado. A continuación, ordenó apresar a ambos, y se quedó el kalikori.

Hera's Heroes 5.jpg

Thrawn visita a Hera y Ezra en su celda.

Después de que Slavin despreciara constantemente a Hera, Thrawn le ordenó mantener la compostura, y cuando el capitán manifestó su desprecio hacia la cultura twi'lek, Thrawn se enfureció, amenazando a Slavin con agredirle. Sin embargo, rápidamente Thrawn recuperó la corrección y lamentó haber actuado así con el capitán. Para estudiar el comportamiento de los rebeldes, Thrawn ordenó a Slavin que se comunicase con Cham Syndulla y le exigiera su rendición a cambio de no asesinar a Hera y Ezra.

Desde una nave imperial, Thrawn vio cómo durante el intercambio entre Cham, y Ezra y Hera, la Casa Syndulla explotaba por causa de los propios rebeldes, quienes aprovecharon la explosión para escapar juntos de nuevo sin que nadie fuese asesinado por el Imperio. Reconociendo a los rebeldes su astucia para alcanzar la victoria, y con su objetivo de aprender más acerca de su comportamiento cumplido, Thrawn decidió dejarlos escapar a bordo del Espíritu, todavía manteniendo el dominio imperial sobre Ryloth intacto.

Poniendo a prueba a Konstantine

Thrawn: «No Almirante, quiero que te encargues tú mismo. Un crucero ligero será suficiente para un hombre de tu talento.»
Konstantine: «¿Me va a enviar con una sola nave?»
Thrawn: «A menos, que no estés a la altura.»
Konstantine: «Saldré de inmediato. »
— Thrawn envía al Almirante Konstantine a Mykapo[src]
Iron Squadron 4.jpg

Thrawn envía a Konstantine a Mykapo.

Pasado un tiempo, el Gran Almirante Thrawn estuvo a bordo de la Quimera en la órbita de Lothal junto a la Séptima Flota cuando el Almirante Kassius Konstantine y otro oficial imperial llegaron para informar de la imposición de la ley marcial en Mykapo y de un bloqueo imperial en Synistag. Tras saber que una célula rebelde local conocida como el Escuadrón de Hierro había atacado una patrulla imperial con la ayuda del Espíritu, Thrawn dedujo que los rebeldes estaban evacuando a los "traicioneros" habitantes de Mykapo. Desesoso por saber más acerca del Escuadrón de Hierro, Thrawn envió al Almirante Konstantine para lidiar con los rebeldes en el planeta.

Cuando Konstantine anunció que enviaría un escuadrón completo a Mykapo, Thrawn insistió en que el Almirante sólo despachara un crucero ligero. Thrawn razonó que una sola nave sería suficiente para un hombre del talento de Konstantine. El Almirante no quedó satisfecho pero cumplió con las órdenes después de que Thrawn insinuara que Konstantine no sería capaz de cumplir con su cometido. El Almirante consiguió dejar atrapado al líder del Escuadrón de Hierro, Mart Mattin, en el interior de su nave, el Martillo de Sato, y lo usó de cebo para atraer a los demás rebeldes a una trampa. Sin embargo, los Rebeldes de Lothal consiguieron rescatar a Mart con la ayuda de su tío, el comandante rebelde Jun Sato. Desesperado, Konstantine pidió refuerzos a Thrawn.

Thrawn llegó en su Destructor Estelar poco después de que los rebeldes dañaran el crucero ligero de Konstantine. Los rebeldes casi chocaron contra la nave pero consiguieron finalmente escapar. Hablando con Thrawn vía holograma, Sato afirmó que volverían a enfrentarse de nuevo. Thrawn respondió afirmando algo similar y permitió a los rebeldes escapar. Entonces Thrawn dirigió su atención hacia Konstantine y le preguntó si había solicitado su ayuda. Konstantine intentó negar eso alegando que había contactado con Thrawn para informar de que había expulsado a los rebeldes del sistema. Sin embargo, Thrawn supo que Konstantine estaba mintiendo tras ver su crucero dañado y al notar que los habitantes de Mykapo habían escapado.

Persiguiendo subversivos en Lothal

An Inside Man thumb.png

Thrawn se dirige a los trabajadores de las fábricas de Lothal.

Tras el surgimiento de vehículos defectuosos en el Complejo Industrial de Lothal, el Alto Mando Imperial envió al Gran Almirante Thrawn a investigar la presencia de subversivos en las fábricas. De hecho, una pequeña célula rebelde liderada por el antiguo gobernador Ryder Azadi se había estado infiltrando en una fábrica, saboteando los vehículos. Thrawn promovió una iniciativa para desarrollar un nuevo caza estelar equipado con escudos deflectores. Thrawn creía que ese caza estelar contribuiría en gran medida a los esfuerzos del Imperio Galáctico contra la Red Rebelde.

El Agente Kallus del Buró de Seguridad Imperial, que había desertado en secreto del Imperio, transmitió los datos acerca del nuevo caza a los rebeldes. Aunque Kallus no conocía todos los detalles del proyecto, su información hizo que el Escuadrón Fénix enviara a Ezra Bridger, Kanan Jarrus y el droide astromecánico C1-10P a espiar en una fábrica con la ayuda de la célula rebelde de Ryder. La misión rebelde coincidió con la visita de Thrawn a la fábrica que los rebeldes iban a asaltar. Después de recriminar a los trabajadores su nefasta labor, Thrawn obligó al trabajador Morad Sumar a demostrar en cuánto tiempo podía acelerar a velocidad máxima la moto deslizadora que él mismo había elaborado. Sin que Thrawn lo supiera, Sumar formaba parte de la célula rebelde de Azadi, y había saboteado todos los vehículos que él mismo había construido.

Como consecuencia de su saboteo, la moto deslizadora que Sumar estaba probando comenzó a sobrecalentarse y por eso Sumar suplicó a Thrawn detener la simulación. No obstante, Thrawn no quedó satisfecho y aceleró más el vehículo. La moto deslizadora explotó y mató a Sumar, para horror de Ezra, Kanan y los trabajadores, e incluso el Agente Kallus. Thrawn aprovechó eso para advertir a los trabajadores de que probarían personalmente todos los vehículos que elaborasen. Entonces Thrawn ordenó a la gobernadora Arihnda Pryce, al Agente Kallus y al teniente Yogar Lyste que interrogasen al resto de trabajadores. Como precaución, el Imperio bloqueó las comunicaciones en la fábrica.

An Inside Man 04.jpg

Thrawn, Kallus y Pryce inspeccionan una fábrica.

Sin embargo, Ezra y su equipo consiguieron llegar a la Sección A2, que contenía los planos de las armas de Thrawn. Mientras tanto, Thrawn había asegurado a la gobernadora Pryce que había asegurado la sección ordenando a sus centinelas disparar a todo aquél que intentase entrar sin su código personal a la vista. Cuando Kallus expresó su escepticismo ante la posibilidad de que el caza propuesto por Thrawn fuese a ser de gran ayuda en la lucha contra la Red Rebelde, Thrawn respondió que la victoria y la derrota podían depender de los detalles más insignificantes. Entonces ordenó a otro trabajador que probase el PT-TD que había fabricado. Cuando el PT-TD colapsó, Thrawn ordenó a sus soldados de asalto que arrestasen al hombre.

Luego, Thrawn llamó al teniente Lyste y a Kallus a su oficina, decorada con imágenes holográficas de los Rebeldes de Lothal, graffitis de Sabine Wren y un casco de Guardia del Templo Jedi. Thrawn enseñó a sus subordinados uno de los graffitis de Sabine. Mientras que Lyste despreció la pintura, un Kallus más perceptivo reconoció la imagen como una criatura luminosa que los rebeldes habían adoptado como símbolo de la rebelión. Thrawn especuló acerca de que la tripulación del Espíritu, a quienes se había encontrado en Ryloth, tenían una especial conexión con Lothal.

Poco después, Lyste informó de que dos trabajadores habían desaparecido tras un discurso de Thrawn y habían abandonado sus uniformes. Kallus aconsejó dar la alerta pero Thrawn afirmó que los rebeldes ya habrían encontrado nuevos disfraces y estarían tratando de obtener información acerca de su nuevo proyecto del caza estelar. Thrawn ordenó a Kallus y a Lyste asegurar la Sección A2, pero los rebeldes consiguieron escapar de la fábrica con la ayuda de Kallus. Kallus permitió a los rebeldes escapar en un PT-TD del hangar de la bahía este. El escape de los rebeldes coincidió con un ataque de distracción lanzado pro Ryder en la bahía este.

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Thrawn habla de sus deducciones a Lyste, Pryce y Kallus.

Razonando que los infiltrados rebeldes aprovecharían el ataque para escapar, Thrawn ordenó a todas las fuerzas disponibles atacar el PT-TD robado por los rebeldes. A pesar de los esfuerzos de Thrawn, los rebeldes consiguieron escapar con los planos del nuevo caza estelar con escudos deflectores. Después, Thrawn escuchó un informe de lo ocurrido de parte del teniente Lyste. Satisfecho, Thrawn hizo marcharse a Lyste y procedió a hablar con Pryce y Kallus. Thrawn expresó sus sospechas de que había un traidor entre las filas imperiales que estaba proporcionando información a la Red Rebelde. Cuando Pryce sugirió interrogar a todo el personal imperial, Thrawn aconsejó tender una trampa al traidor.

Usando la información robada por C1-10P, Ezra y Kanan; Hera Syndulla fue capaz de elaborar un plan para atacar las fábricas de Lothal. Ella planeó desplegar a una parte del Escuadrón Fénix y asignó a Ezra para reconocer el terreno. Cuando Sabine preguntó si Thrawn se encontraba allí, Hera respondió que la seguridad imperial había aumentado, pero a pesar de todo no sabía si Thrawn estaba presente. Hera fue obligada a relevar a Ezra de su deber después de que éste experimentase una visión de la Fuerza en la que aparecía el antiguo Sith Darth Maul y atacase a un soldado rebelde. Mientras Ezra, Kanan y Sabine se quedaban atrás tratando con Maul, Hera procedió a llevar a cabo la misión.

Prosiguiendo la caza

Kallus: «Parece, sorprendentemente, de muy buen humor, a pesar de esta pérdida. »
Thrawn: «¿Pérdida dices? Los rebeldes pueden haber protegido la localización de su base por ahora, pero al hacerlo, han reducido mi rango de búsqueda. Antes de hoy, podían haberse escondido en miles de sistemas. Pero ahora, ahora sé que están, casi con total seguridad, en uno de los noventa y cuatro planetas explorados por los infiltradores. Los rebeldes han ganado este asalto, pero la guerra será nuestra. »
— Kallus y Thrawn hablan del sabotaje a un droide infiltrador EXD [fuente]
Warhead 13.jpg

Thrawn y Kallus discuten la pérdida de los droides infiltradores E-XD.

Después, el Gran Almirante Thrawn se embarcó en una campaña para buscar por todos los Territorios del Borde Exterior la base del Escuadrón Fénix. Bajo su mando, varios droides infiltradores E-XD fueron enviados en busca de bases. Uno de esos drodes, EXD-9, aterrizó en Atollon y fue adoptado por Garazeb Orrelios y AP-5, quienes lo confundieron con un droide de protocolo. Kallus, usando el seudónimo de Fulcrum, consiguió advertir a Zeb, quien deshabilitó y reprogramó al droide con la ayuda de AP-5 y C1-10P. Entonces los rebeldes enviaron a EXD-9 de vuelta al Imperio Galáctico como bomba improvisada que destruyó un Destructor Estelar Imperial.

Tras la destrucción del Destructor Estelar, Thrawn se reunió con el Agente Kallus a bordo de la Quimera. Cuando Thrawn preguntó cómo había tenido lugar la explosión, Kallus contestó que creía que los rebeldes habían reprogramado uno de los droides infiltradores para autodestruirse al volver junto al Imperio. A pesar de ello, Thrawn permaneció satisfecho debido a que había conseguido reducir el número de sistemas que podían albergar una base rebelde de miles de ellos a tan solo noventa y cuatro.

Apariciones

Fuentes


Otros idiomas
 La versión original de este artículo, o parte del mismo, fue traducida de Wookieepedia, ver autores.

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