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Kallus

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«Vuestro amigo Zeb confió en mí en la luna helada. Salvé a Sabine Wren en la academia de cazas, y ahora estoy intentando salvaros a vosotros. Pero primero tenéis que confiar en mí. »
―Agente Kallus, a Kanan Jarrus y Ezra Bridger[fuente]
Kallus fue un Agente humano del Buró de Seguridad Imperial, con el número de operaciones ISB-021, que intentó derrotar a la rebelión temprana contra el Imperio Galáctico en los años previos a la Batalla de Yavin. Era un firme defensor de la idea de traer el orden a la galaxia suprimiendo disidencias en numerosos planetas, incluyendo Onderon, donde luchó contra insurgentes que estaban bajo el mando de Saw Gerrera, y durante la purga del planeta Lasan, que llevó a la casi-extinción de su especie nativa. Kallus fue más tarde asignado al planeta de los Territorios del Borde Exterior llamado Lothal, donde persiguió a la tripulación rebelde del Espíritu mientras fomentaba la rebelión contra el Imperio. Sus esfuerzos fueron en vano, dando lugar a una escalada de fuerza contra la creciente rebelión en forma de la presencia del Gran Moff Wilhuff Tarkin, gobernador del Borde Exterior, y el Lord Sith Darth Vader.

Tras perseguir a los rebeldes durante casi un año, Kallus intentó atraparlos de una vez por todas sobre el planeta Geonosis, pero la mayoría de los rebeldes fueron capaces de escapar. Él y Garazeb Orrelios, un lasat de la tripulación del Espíritu, pelearon hasta llegar a una cápsula de escape que chocó contra la luna helada de Bahryn. Obligados a trabajar juntos para sobrevivir, Kallus y Orrelios comenzaron a tratarse amablemente como soldados, y el conocer más acerca de los rebeldes y su camaradería llevó a Kallus a cuestionarse sus creencias acerca del Imperio y la Red Rebelde. Kallus decidió unirse en secreto a la rebelión bajo el apodo de Fulcrum, y permaneció infiltrado en el Imperio. Comenzó a servir a la gobernadora Arihnda Pryce y al Gran Almirante Thrawn mientras el Imperio trataba de eliminar a la creciente rebelión.

Su respeto por Zeb le llevó a salvar a una amiga del lasat, Sabine Wren, ayudándola a escapar de la Academia Skystrike junto a Wedge Antilles y Derek Klivian. La simpatía de Kallus por la rebelión le llevó a informar al Escuadrón Fénix acerca de un proyecto secreto concerniente a un nuevo caza estelar. El sentimiento de disgusto de Kallus hacia el Imperio creció después de atestiguar la muerte del trabajador Morad Sumar en el Complejo Industrial de Lothal durante una simulación de vehículos, a manos de Thrawn. Esto hizo que Kallus ayudase a sus antiguos rivales Ezra Bridger, Kanan Jarrus y el droide astromecánico C1-10P a escapar de una fábrica con los planos del nuevo caza estelar.

Biografía

Vida temprana

Kallus fue un humano que nació antes del año 32 ABY en el planeta Coruscant, y que tras la conversión de la República Galáctica en el Imperio Galáctico, decidió unirse a las filas imperiales convencido de la legitimidad del Imperio.

En su juventud, Kallus fue destinado al planeta Onderon para preservar la paz en el lugar. Sin previo aviso, Kallus y sus compañeros fueron atacados por varios mercenarios dirigidos por un lasat que seguían órdenes de Saw Gerrera, el líder de una facción rebelde de Onderon.

Todos los compañeros de Kallus fueron asesinados, puesto que los mercenarios ejecutaron incluso a los heridos por orden de los rebeldes, siendo él el único superviviente. Ese hecho convenció a Kallus de que los rebeldes eran gente malvada que pretendía derrocar la paz que garantizaba el Imperio.

Tiempo después, los imperiales destinaron a Kallus al planeta Lasan. Allí, Kallus combatió contra varios guerreros lasat, y tras derrotar a uno de ellos, éste le dio su Rifle-bo como señal de respeto siguiendo las tradiciones lasat. Sin que Kallus lo supiera, el Imperio exterminó a la población del planeta, algo de lo que Kallus no se sintió orgulloso, aunque lo mantuvo en secreto durante años.

A pesar de haber visto las atrocidades cometidas por el Imperio, Kallus se convenció a sí mismo de que los rebeldes eran terroristas y que el Imperio era garantía de paz en la Galaxia.

Tras los Rebeldes de Lothal

Cazando a los rebeldes

Alrededor del 5 ABY , Kallus se dirigió al planeta Lothal , tras una serie de ataques rebeldes . Estando en Ciudad Capital , Kallus habló con el Comandante Cumberlayne Aresko . Los dos hablaron sobre la asiduidad de los ataques de los rebeldes, y de cómo eso podía significar la chispa de una rebelión a gran escala contra el Imperio.

No mucho tiempo después, Kallus logró llevar la delantera a los rebeldes, que estaban tratando de salvar a unos esclavos wookies encarcelados supuestamente en un carguero Imperial . En plena misión de rescate de los rebeldes, Kallus llegó a bordo de un Destructor Estelar Clase Imperial, que atrapó al Espíritu y al carguero en un rayo tractor. Después de formar un escuadrón, Kallus esperó detrás de una puerta cerrada con llave, dispuesto a tender una emboscada a los rebeldes. Su plan fue frustrado, sin embargo, cuando Ezra informó a Kanan y Zeb sobre la trampa. El trío escapó corriendo del carguero hacia el Espíritu, usando la gravedad artificial para conseguir ventaja sobre sus oponentes. El equipo finalmente llegó a su nave, pero Kallus no se quedó atrás. Desafortunadamente, Ezra fue capturado justo antes de poder huir.

Después de ser capturado, Ezra fue llevado a la celda de una prisión, a bordo del Destructor Estelar. Kallus informó al joven rebelde de sus intenciones de usarlo como cebo, un plan que Ezra consideraba tonto, puesto que no creía que nadie fuese a buscarlo. Kallus ordenó entonces que Ezra fuese registrado, antes de abandonar la celda.

Tras la huida de Ezra de su celda, Kallus hizo una carrera por el hangar de su destructor, donde el Espíritu estaba esperando a Ezra para escapar. Una vez allí, Kallus y sus hombres forzaron a los rebeldes, a refugiarse dentro de su nave. Sin embargo, antes de que Kallus pudiera detenerlos, Sabine Wren detonó unos explosivos improvisados, formando un boquete en el destructor. Uno de los soldados de asalto lograron accionar los escudos deflectores para cerrar el boquete, salvando la vida de Kallus.

Las esperanza de detener a los rebeldes de Kallus se reanimó por completo, cuando descubrió que mediante un casco Imperial que había llevado Ezra, el rebelde había descubierto la localización de los esclavos wookies.

Batalla de Kessel

«¡Todos los soldados concentrad el fuego en... en el Jedi!»
―Kallus[fuente]

Después de deducir que los rebeldes se habían dirigido a Kessel , Kallus emboscó al grupo con un carguero Imperial, así como un par de cazas TIE. Esto llevó a un enfrentamiento entre ambas facciones, con Kallus y sus hombres en un lado de una plataforma, y los rebeldes y los wookies, en el otro.

Con el fin de ganar algo de tiempo para que la piloto Hera Syndulla llegase con el Espíritu para rescatarlos, Kanan sacó su  sable láser , revelándose como Jedi al Imperio. Kallus luego ordenó a sus hombres proseguir la batalla, mientras él localizaba a Ezra.

Su búsqueda del niño eventualmente lo llevó a un largo paseo, que se elevaba por encima de una enorme fosa. Kallus se preparó entonces para matar a Ezra, al que creía Padawan de Kanan. Su plan fue frustrado una vez más, sin embargo, cuando Kanan llegó con el Espíritu. Kallus decidió disparar a Kanan, que estaba de pie en lo alto de la nave. Kanan desvió uno de los tiros de Kallus, haciéndolo caer a un foso.

Kallus and the Inquisitor.png

Kallus informa al Inquisidor.

Kallus logró sobrevivir a la caída, sujetándose en una estructura metálica. Un soldado de asalto, que se encontraba en la misma situación que Kallus, le preguntó si este había sido su primer encuentro con un Jedi, a la que Kallus respondió dando una patada al soldado de asalto, tirándolo por el foso. Después de la batalla, Kallus regresó a su Destructor Estelar y informó al Inquisidor sobre su descubrimiento del Jedi.

Disruptores imperiales

Poco tiempo después, los Rebeldes de Lothal realizaron una misión para robar unos disruptores imperiales y vendérselos al señor del crimen Cikatro Vizago, para así lograr dinero. Los rebeldes engañaron a la ministra de Lothal Maketh Tua y lograron robar las armas, huyendo con C-3PO y R2-D2, que ejercían de traductores de Tua, a bordo del Espíritu. Durante la misión, Zeb Orrelios descubrió que esos disruptores habían sido utilizados previamente por el Imperio para casi exterminar a su especie, los Lasat.

A bordo del Espíritu, C-3PO, convencido de que había sido secuestrado por criminales, contactó con el Justiciero, y pidió ayuda a Kallus, proporcionándole la ubicación de los rebeldes. Kallus, satisfecho, le prometió que llegaría pronto en su ayuda.

Kallus vs Zeb.png

Kallus a punto de matar a Zeb.

Kallus irrumpió en plena negociación entre Vizago y los rebeldes. Vizago escapó del lugar sin dar su recompensa a los rebeldes y se inició una pelea entre ellos y el Imperio. Kallus confesó a Zeb que él había sido el oficial al mando de la destrucción de Lasan, el planeta de Orrelios. Entonces retó a Zeb a un combate con su Fusil-bo AB-75, una arma que sólo podía ser llevada por los Lasat. Orrelios se enfureció y empezó a pelear con Kallus, sacando también su propio Fusil-bo.

Finalmente, Kallus ganó la pelea, y cuando estaba a punto de asesinar a Zeb, Ezra Bridger le empujó con la Fuerza, salvando la vida del lasat. Luego, los rebeldes, C-3PO y R2-D2 huyeron del lugar a bordo del Espíritu.

Incidente en la Academia

Más tarde, Kallus estuvo presente en su oficina de la Academia Imperial de Lothal, cuando Ezra Bridger se infiltró en ella como cadete bajo el nombre de Dev Morgan. Su misión consistía en robar un decodificador que contenía la ubicación del transporte de un cristal kyber de gran tamaño. Como el decodificador estaba en la oficina de Kallus, Ezra se dirigió a allí y lo robó, pero cuando iba a salir fue detenido por Zare Leonis, que le advirtió de que el decodificador podía activar un sensor que bloquearía las instalaciones de la academia.

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Ezra trata de engañar a Kallus.

Al día siguiente, los cadetes debían realizar un ejercicio, y los tres primeros entrarían en las oficinas imperiales. Ezra pasó a través de un conducto de ventilación para poder coger el decodificador con la Fuerza, mientras que Zare distraría a Kallus, al pretender que el Agente firmase un informe de entrega. Kallus se dio cuenta de que Zare miraba hacia atrás de vez en cuando, pero cuando Kallus se giró, Ezra ya tenía el decodificador. Zare fingió que la entrega era un error y se marchó con Ezra.

Al llegar el día del ejercicio, Ezra y Zare planearon terminarlo entre los tres primeros para entrar en las oficinas imperiales y huir desde allí con el decodificador. Sin embargo, todo salió mal, y poco después, Zare y Jai Kell, un cadete sospechoso de ser sensible a la Fuerza, lograron robar un Pod Todo Terreno de Defensa para salir de la academia. Cuando estaban apunto de huir, Zare decidió quedarse en la Academia para tratar de encontrar a su hermana. Tras el incidente, Kallus estuvo con Cumberlayne Aresko y Zare en la oficina del Inquisidor. Este reconoció a Ezra a través de una foto y pidió a Zare que le informara de todo lo que sabía sobre su compañero.

Día del Imperio

Durante el Día del Imperio, Kallus estuvo buscando al fugitivo Tseebo, que poseía información muy comprometedora del Imperio. Cuando los Rebeldes de Lothal perpetraron un ataque durante las celebraciones del evento, Kallus los persiguió por toda Ciudad Capital.

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Kallus se enfrenta a Kanan.

Kallus logró subir al transporte de tropas de reconocimiento en el que habían subido los rebeldes y Tseebo, a quien Ezra Bridger había conseguido encontrar. A bordo del transporte, Kallus fue tiroteado por Zeb Orrelios, que lo disparó desde el Espíritu, hasta hacerlo caer.

Los rebeldes pensaron que Kallus había caído del transporte, pero en realidad éste había logrado agarrarse para no caer. Entonces inició un combate contra Kanan Jarrus, que logró subir al Espíritu con sus compañeros y Tseebo en el último momento. Inmediatamente Kallus informó al Inquisidor de que los rebeldes estaban huyendo por aire.

Preparando un engaño

Tiempo después, Kallus preparó junto a Maketh Tua un plan para eliminar a los Rebeldes de Lothal. Para ello, utilizó a Gall Trayvis, un senador imperial que fingía estar en el exilio por hablar mal del Imperio Galáctico. Trayvis, fingió haber hackeado la HoloRed imperial para tratar de reunirse con células rebeldes en el planeta Lothal.

Cuando Trayvis se reunió con los rebeldes Kanan Jarrus, Hera Syndulla y Ezra Bridger; apareció repentinamente un contingente de soldados de asalto liderados por Kallus y Tua, que lograron rodearlos. Entonces, Tua se dio cuenta de que faltaban dos rebeldes más. Esos dos rebeldes, Zeb Orrelios y Sabine Wren, estaban escondidos cerca del lugar, por lo que rápidamente procedieron a lanzar granadas de humo contra los imperiales.

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Kallus y Maketh Tua tratan de capturar a los rebeldes.

Los rebeldes y Trayvis, fingiendo aún ser también un insurgente, escaparon de los imperiales. Kallus y los soldados de asalto, procedieron a perseguir a los rebeldes, que se refugiaron en una alcantarilla. Por ese motivo, Kallus ordenó sellar todas las salidas del alcantarillado de Ciudad Capital. Luego, entró en las alcantarillas para perseguir a los rebeldes.

Sin embargo, Gall Trayvis fue descubierto como agente del imperio y fue aturdido por Hera. Cuando Kallus y sus hombres llegaron al lugar donde Trayvis había sido aturdido, comenzaron a disparar a los insurgentes pero estos, con la ayuda de Kanan, que estaba parando las aspas de un ventilador con la Fuerza, lograron escapar. Antes de retirarse de la zona, Kallus miró a Trayvis con expresión de disgusto.

Amenazas imperiales

Más tarde, llegó inesperadamente a Lothal el Gran Moff Wilhuff Tarkin. Kallus, Maketh Tua y El Inquisidor, procedieron a esperar a Tarkin para recibirlo. Cuando Tarkin salía de su nave, Tua le dio la bienvenida al planeta, asegurando que su inesperada visita era muy grata. Tarkin sin embargo, ignoró los cumplidos de Tua, y criticó su gestión de la rebelión llevada a cabo por los Rebeldes de Lothal.

Además, Tarkin procedió a recriminar a Kallus su incapacidad para neutralizar a los rebeldes siendo esa su principal misión. Kallus, trató de justificarse ante Tarkin argumentando que el grupo de insurgentes era muy esquivo y que los imperiales ya habían utilizado todos los recursos que estaban a su alcance para tratar de eliminarlos.

Luego, cuando Tarkin estaba reunido con Kallus, Tua y El Inquisidor; llamó para que se presentaran ante él a Cumberlayne Aresko y Myles Grint. Entonces, Tarkin comenzó a interrogarlos y a cuestionar sus intentos de erradicación de los rebeldes. Mientras Tarkin iba hablando, El Inquisidor se posicionó detras de Aresko y Grint, y Kallus comenzó a comprender lo que iba a ocurrir.

Bajo las órdenes de Tarkin, El Inquisidor ejecutó a Aresko y Grint delante de Kallus y Tua, que contempló estupefacto y con resignación lo que acababa de ocurrir. Tarkin les explicó que a partir de ese momento la ineficacia iba a ser castigada, insinuando que si fracasaban en sus labores, ese podía ser también el destino de Kallus y Tua.

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Kallus informa a Tarkin de que los rebeldes han tomado el control de una torre de comunicaciones imperial.

Cuando un droide sonda localizó a los rebeldes alrededor de una importante torre de comunicaciones imperial, Kallus informó de ello a Tarkin. Tarkin, decidió tender una trampa a los rebeldes y esperar a que se acercaran a la torre, sin sospechas de posibles emboscadas imperiales. Kallus obedeció a Tarkin y se preparó para poner en marcha su plan.

Cuando los rebeldes llegaron a la torre, Kallus y sus tropas emboscaron a los rebeldes. Kallus recordó a Kanan Jarrus que una situación así ya la habían vivido antes, y Kanan contestó que al igual que la última vez, volvería a lograr escapar. Sin embargo, Kallus expresó a Jarrus su creencia de que eso no volvería a ocurrir. Entonces, apareció El Inquisidor.

Kanan ordenó al resto de rebeldes que escaparan a bordo del Fantasma, mientras él distraía a los imperiales. Por ese motivo, mientras sus compañeros huían, Kanan fue arrestado. Kallus y El Inquisidor llevaron a Kanan ante Tarkin, que ordenó destruir la torre de comunicaciones imperial delante de Jarrus cuando supo que los rebeldes la estaban utilizando desde la distancia para comunicarse con los ciudadanos del planeta Lothal.

Kanan fue encerrado en una celda a bordo de un Destructor Estelar Imperial. Allí, fue torturado e interrogado por Kallus y Tarkin, que emplearon para esa tarea a un droide interrogador. Tras el fracaso de los interrogatorios, Tarkin envió a Kallus en busca de la ayuda de El Inquisidor, para que tratase de obtener información de Kanan usando la Fuerza. Tras el fracaso del Inquisidor, Tarkin ordenó su traslado a Mustafar.

En Mustafar, los Rebeldes de Lothal lograron rescatar a Kanan y El Inquisidor murió, por lo que tras regresar a Lothal, Kallus informó a Tarkin de que entre algunos ciudadanos se había extendido la creencia de que el Imperio era débil. Tarkin respondió que el Emperador Palpatine había encontrado una solución a ese problema y entonces, apareció Darth Vader detrás de Tarkin.

El Asedio de Lothal

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Kallus informa a Tua de que debe incrementar las medidas contra los rebeldes por orden de Darth Vader.

Después de que los rebeldes destruyeran el Destructor Estelar del Gran Moff Wilhuff Tarkin, Darth Vader llegó a Lothal para dirigir la eliminación de los Rebeldes de Lothal. Momentos después de la llegada de Vader al planeta, Kallus habló con la ministra Maketh Tua. Kallus, exigía a Tua que aumentara los esfuerzos en capturar a los rebeldes.

Sin embargo, Tua defendía que ya había hecho todo lo posible por capturar a los rebeldes, y que ya no se le ocurría ninguna nueva estrategia para tratar de cumplir su objetivo. Entonces, Darth Vader irrumpió en el despacho de Tua afirmando que la falta de imaginación de Tua era el problema de la situación. Vader ordenó oprimir Lothal hasta que alguien revelara el paradero de los rebeldes. Como respuesta, Tua exclamó que ella sólo era una funcionaria pública del Imperio, y que por eso no estaba familiarizada con tácticas tan brutales.

Cuando Tua añadió que Vader y Tarkin estaban pidiendo milagros, el Lord Sith contestó a Tua que podría explicar eso mismo al Gran Moff Tarkin al día siguiente, ya que éste había solicitado su presencia. Maketh Tua trató de buscar excusas para no tener que presentarse ante Tarkin, pero Kallus se las echó por tierra. Consciente de que Tarkin la ejecutaría tal como había hecho con Cumberlayne Aresko y Myles Grint, Tua decidió contactar con los Rebeldes de Lothal.

Vader, sabiendo que Tua contactaría con los Rebeldes de Lothal, ordenó a Kallus escoltar a la ministra hasta la nave que la trasladaría a la posición de Tarkin. Kallus escoltó junto a varios soldados de asalto a Tua, y al llegar al transporte de la ministra, los imperiales fueron emboscados por los rebeldes, que pretendían rescatar a la ministra. Kallus, intentó atacar a Kanan Jarrus, que estaba disfrazado de soldado de asalto. Cuando Tua entró en su transporte, éste explotó, matando a la ministra en el acto.

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Vader da órdenes a Kallus.

Kallus, que por orden de Vader había colocado los explosivos del transporte de Tua, acusó a los rebeldes de haber asesinado a la ministra. A continuación, informó a Vader de la huida de los rebeldes. Después, el Almirante Kassius Konstantine informó a Vader y Kallus de que los rebeldes habían logrado salir de Lothal. Vader ordenó a Kallus preparar su nave, y antes de cumplir las órdenes de Vader, Kallus comunicó a Konstantine de que Vader había colocado un localizador en la nave que estaban utilizando los rebeldes.

Finalmente, los imperiales atacaron el convoy rebelde al cual se habían dirigido los Rebeldes de Lothal, y durante el ataque, Vader descubrió que su antigua aprendiz, Ahsoka Tano, seguía viva y estaba aliada con los rebeldes. Tras la batalla, Kallus informó a Vader de que había puesto en fuga a los rebeldes, y el Lord Sith, como respuesta, le ordenó a salir del puente del Destructor Estelar en el que se encontraban. A continuación, contactó con el Emperador Palpatine para informarle de su descubrimiento.

Escaramuza en Seelos

Después del Asedio de Lothal, Kallus se encontraba junto al Almirante Kassius Konstantine a bordo de un Destructor Estelar Imperial. Estando en el puente de mando, Kallus recibió un reporte proveniente del comandante clon Wolffe según el cual dos Jedi habían sido avistados en el planeta Seelos. Konstantine aconsejó a Kallus ignorar la llamada de Wolffe, puesto que a menudo los clones realizaban avisos similares que resultaban ser falsas alarmas. Kallus sin embargo, insistió en enviar a Seelos un droide sonda imperial argumentando que toda pista era útil en la búsqueda de Jedi.

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Kallus contacta con Wolffe.

El droide sonda imperial, confirmó a Kallus que el reporte de Wolffe era cierto, justo antes de ser destruido por los rebeldes, Wolffe y sus compañeros clones; que se habían aliado para oponerse al Imperio. Kallus contactó entonces con Wolffe para exigirle que le proporcionara su ubicación y así poder capturar a los rebeldes. Wolffe trató de disimular diciendo que su ojo cibernético le había engañado y en realidad no había visto a ningún Jedi, pero Kallus no se dejó engañar.

Entonces el capitán clon Rex entró en la conversación y cuando Kallus le exigió que se rindiera o asumiera que sería destruido, Rex respondió que esperaba que Kallus tuviera algún soldado mejor que los soldados de asalto. Kallus se limitó a contestar que los soldados de asalto servían bien al Imperio y poseía muchos de ellos, por lo que Rex instó a Kallus a enviar a todos los soldados de asalto del mundo antes de cortar la transmisión de Kallus.

A continuación, Kallus envió a tres AT-AT a perseguir a los rebeldes y a los clones, que iban a bordo de un AT-TE. Kallus encabezó la persecución personalmente desde uno de los AT-AT. Cuando los rebeldes se metieron en una tormenta de arena, donde los escáneres de las máquinas no funcionaban y la visión era nula, Kallus ordenó a los AT-AT meterse también en la tormenta y ejercer una maniobra tras la cual los rebeldes quedaron rodeados.

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Los clones embisten al AT-AT de Kallus con su AT-TE.

Sin embargo, Kanan Jarrus y Ezra Bridger usaron la Fuerza para esquivar los AT-AT de Kallus y disparar a uno de ellos, derribándolo. Después, salieron de la tormenta de arena con Kallus y los dos AT-AT restantes persiguiéndolos. Entonces los rebeldes abandonaron Seelos a bordo del Fantasma, y los clones decidieron enfrentarse a los AT-AT.

Cuando los clones embistieron al AT-AT de Kallus con su AT-TE, Kallus exclamó incrédulo que los clones habían perdido la cabeza. En cuanto los tuvo a tiro, se preparó para dispararles, ignorando las exigencias de Rex de que bajara de su AT-AT y se enfrentase a ellos cara a cara.

Cuando Kallus pretendía mostrar a los clones qué ocurría a quienes se oponían al Imperio, los rebeldes regresaron y desde el Fantasma asaltaron un AT-AT, tomando su control. Mediante el manejo del AT-AT robado, los rebeldes destruyeron el AT-AT de Kallus, que tuvo que huir del lugar sin haber sido capaz de matar a los clones ni a los rebeldes. Al ser recogido por el Destructor Estelar de Konstantine, Kallus conoció al Quinto Hermano, otro inquisidor enviado por Darth Vader.

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Kallus y Konstantine hablan con el Quinto Hermano.

Tiempo después, los oficiales imperiales de Kallus y Konstantine recibieron un informe de anomalías en una estación médica de la República. A espaldas del Quinto Hermano, Konstantine protestó por la fe que Vader depositaba en el arcaico culto a la Fuerza de los inquisidores, mostrando su descontento con la presencia del Quinto Hermano. Entonces, el Quinto Hermano se acercó a Kallus y Konstantine y afirmó que la anomalía de la estación se debía a los rebeldes.

Kallus se tomó seriamente la afirmación del Quinto Hermano, concluyendo que lo había percibido todo mediante la Fuerza. Por eso le ofreció un destacamento imperial, que el Quinto Hermano rechazó afirmando que debía capturar a los rebeldes él solo. Kallus accedió a la exigencia del Quinto Hermano, y Konstantine mostró su escepticismo ante la actitud del inquisidor, aunque no lo hizo delante de él.

Bloqueo de Ibaar

Tiempo después, Kallus dirigió un bloqueo planetario sobre Ibaar para evitar que la población del planeta recibiera cualquier tipo de suministro. Cuando una flota de la Red Rebelde lanzó un ataque sobre el bloqueo, Kallus lideró a la flota imperial, consiguiendo destruir a la nave rebelde que transportaba suministros para Ibaar y haciendo huir a los rebeldes. Pasado un tiempo, Kallus recibió un informe en el que se le comunicaba que reductos de la población de Ibaar estaban en contacto con los rebeldes. Kallus se mostró convencido de que los rebeldes regresarían y las naves imperiales los volverían a vencer.

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Kallus dirige un bloqueo planetario sobre Ibaar.

Tal como Kallus predijo, la flota rebelde regresó, con el Espíritu transportando los suministros que necesitaba la población de Ibaar. Kallus ordenó concentrar el fuego sobre el Espíritu, y consiguió evitar que los rebeldes traspasaran el bloqueo. Sin embargo, pronto apareció una nueva nave, el Ala-B, pilotada por Hera Syndulla, que comenzó a atacar a los imperiales. Kallus subestimó arrogantemente a la nueva nave, que finalmente logró abrir una brecha en el bloqueo imperial. Ante el asombro de Kallus, los rebeldes lograron asistir a la población de Ibaar y huir del lugar.

Asistiendo a Titus

Más tarde, el Almirante Brom Titus informó a Kallus de que había capturado a los rebeldes Jun Sato y Ezra Bridger. Kallus felicitó a Titus por su trabajo, y le recomendó encerrar a Bridger en una celda de alta seguridad bajo el triple vigilancia de la habitual. Titus se mostró sorprendido por la recomendación de Kallus, y subestimó a Ezra argumentando que sólo era un niño. Kallus, molesto, aconsejó a Titus no infravalorar a Ezra. Finalmente, Titus dijo que estaba convencido de que la Armada Imperial era una amenaza enorme para un niño, independientemente de cómo se hiciera llamar. Kallus prometió dirigirse a la posición de Titus y respondió a Titus que ya verían pasado el tiempo si Titus estaba en lo cierto.

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Kallus habla con el Almirante Brom Titus.

Tras una infiltración en la nave de Titus por parte de Kanan Jarrus y Rex, sumado al hecho de que Ezra logró escapar de su celda por sí solo, la nave de Titus fue destruida y los rebeldes escaparon. A bordo de una cápsula de escape, Titus contactó con Kallus, que acababa de llegar a la posición de la nave destruida.

Satisfecho por el fracaso de Titus, que confirmaba que las recomendaciones de Kallus habían sido acertadas, el Agente Kallus dijo a Titus que a simple vista parecía que había tenido algunos problemas con Ezra.

Atacando Garel

Más adelante, el Quinto Hermano y la Séptima Hermana descubrieron que la flota de la Red Rebelde estaba estacionada en el planeta Garel. Por ese motivo, Kallus investigó por su cuenta si la información de los inquisidores era cierta. Finalmente, Kallus determinó que los inquisidores estaban en lo correcto. Luego, a bordo de un Destructor Estelar Imperial, Kallus escuchó como el Almirante Kassius Konstantine insinuaba a los inquisidores que no les creía en su afirmación de que los rebeldes estaban en Garel.

Al oír eso, Kallus interrumpió la conversación entre Konstantine y los inquisidores y explicó que él mismo había confirmado que los rebeldes estaban en Garel. Eso suavizó la tensión existente entre los inquisidores y Konstantine, quien definitivamente creyó que los rebeldes estaban en Garel. Entonces, Kallus explicó con cierta admiración que los rebeldes habían distribuido sus naves entre varios espaciopuertos de Garel para no ser detectados.

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Ezra se dispone a atacar a Kallus.

Al escucharle, la Séptima Hermana le preguntó si sentía respeto hacia los rebeldes a pesar de que le hubieran hecho fracasar en sus cometidos constantemente. En lugar de responder a la Séptima Hermana, Kallus procedió a sugerir que los inquisidores trabajaran conjuntamente con la Armada Imperial para aniquilar a los rebeldes. Cuando el Imperio lanzó un ataque sobre Garel, Kallus participó en un asalto en tierra.

En un espaciopuerto de Garel, Kallus logró acorralar junto a varios soldados de asalto a Ezra Bridger, Kanan Jarrus y Garazeb Orrelios. Ezra, quien estaba ansioso por salir del planeta lo más rápido posible, se enfureció y encendió su sable láser. Entonces, corrió hacia Kallus y dos soldados de asalto que lo acompañaban. Desviando los disparos de sus atacantes contra ellos mismos, Ezra se deshizo de los soldados de asalto, y a continuación usó la Fuerza para golpear a Kallus contra una pared.

Tras esos hechos, Kallus quedó inconsciente. Finalmente, a pesar de los esfuerzos de los inquisidores y del Almirante Konstantine y su flota, los rebeldes lograron escapar de Garel sin que el Imperio pudiese hacer nada para impedirlo.

Persiguiendo lasats

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Hondo Ohnaka guía a Kallus y Konstantine tras los rebeldes.

En el 3 ABY, los Rebeldes de Lothal rescataron a dos prisioneros lasat que el Imperio pretendía apresar en una cárcel de alta seguridad. Kallus fue avisado de lo que acababan de hacer los rebeldes, y cuando dos soldados de asalto llevaron ante él un testigo de lo ocurrido, Kallus decidió aprovechar su ayuda para capturar a los rebeldes y a los lasat.

El testigo resultó ser Hondo Ohnaka, un pirata que había colaborado previamente con los rebeldes y que accedió a ayudar al Imperio a cambio de una recompensa. A bordo de un crucero ligero imperial, Hondo hizo gala de su imprescindible instinto para localizar a los rebeldes. Kallus respondió a Hondo que sabía que había puesto un localizador en los rebeldes, y Hondo, disimulando, contestó que eso es lo que iba a haber dicho a continuación. Además, Hondo añadió que la astucia de Kallus era uno de los motivos por los que le encantaba hacer negocios con el Imperio.

Pasado un tiempo, los imperiales alcanzaron a los rebeldes delante de un cúmulo de estrellas, imposible de atravesar por ninguna nave. Kallus y el Almirante Kassius Konstantine contactaron con el Espíritu, y Kallus exigió a los rebeldes que se rindieran a cambio de conservar sus vidas, o de lo contrario se resignasen a morir. Al ver que los rebeldes seguían avanzando hacia el cúmulo de estrellas, Kallus envió a dos cazas TIE a interceptar a los rebeldes.

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Kallus observa al Espíritu dirigiéndose a un cúmulo de estrellas.

Sin embargo, los cazas TIE fueron destruidos al acercarse al cúmulo de estrellas. Finalmente, los rebeldes lograron atravesar el cúmulo de estrellas usando las propiedades místicas del Rifle-Bo de Garazeb Orrelios. Sin embargo, las naves imperiales no pudieron atravesar el cúmulo, y cuando la nave de Kallus se acercó demasiado al cúmulo, el Agente decidió retirarse.

Al retirarse, Kallus tuvo la esperanza de que el Espíritu fuera destruido, pero eso no ocurrió. Entonces, Hondo le dijo satisfecho que ya intentaría otro día capturar a los rebeldes con éxito. Resignado, Kallus ordenó abandonar el lugar consciente de que los rebeldes habían escapado de su alcance.

Colaborando con Zeb

Más adelante, Kallus emboscó a los Rebeldes de Lothal a bordo de una instalación imperial situada en la órbita del planeta Geonosis. Durante la emboscada, Kallus entabló un combate cuerpo a cuerpo con Garazeb Orrelios. Durante la lucha, Zeb se dirigió a una cápsula de escape mientras sus compañeros huían a bordo del Espíritu. Kallus, decidió perseguir a Zeb.

A bordo de la cápsula, Kallus golpeó a Zeb en la cara, y el lasat respondió del mismo modo. Tras golpearse mutuamente durante varios minutos, Kallus y Zeb dañaron por accidente la cápsula de escape en la que iban, y ambos cayeron sobre una luna de Geonosis, Bahryn. Durante la caída, Kallus se rompió una pierna, y quedó aturdido junto a Zeb en el interior de una cueva de la luna.

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Kallus y Zeb descansan en una cueva.

Al recuperar la conciencia, Zeb arrastró a Kallus hasta el exterior de la cápsula de escape, tirándolo al suelo. Kallus, que no podía caminar, comenzó a alejarse de Zeb arrastrándose por el suelo. Finalmente, Zeb decidió que no iba a matar a Kallus, sino que esperaría a que se recuperase para matarlo en un combate justo en otra ocasión. Kallus preguntó a Zeb si esperaba que sus malvados amigos fuesen a buscarle, y se mostró convencido de que los rebeldes habían huido y sería el Imperio quien los encontrase primero.

Zeb respondió que eso no iba a ocurrir, y mientras hurgaba dentro de la cápsula de escape, Kallus trató de recuperar su arma. Sin embargo, Zeb se lo impidió, y a continuación el lasat sacó de la cápsula de escape una estufa diminuta. Kallus apremió a Zeb a moverse en busca de refugio, puesto que pronto sería de noche y la temperatura bajaría tanto que ni la estufa iba a poder ser capaz de mantener calientes a ambos. Al ver que Zeb sacaba un transpondedor de la cápsula, Kallus sugirió a Zeb repararlo para contactar con el Imperio antes de que ellos se congelaran o les atacara alguna bestia que viviera cerca.

Zeb contestó que iba a arriesgarse a tratar con el frío, porque sabía lo que el Imperio hacía con los lasats que tomaba como prisioneros. Kallus, confiando en la justicia imperial, le aseguró que tendría un juicio justo. Cuando vio que Zeb se reía de lo que había dicho, el Agente se sintió ofendido, pero se mantuvo callado. Al cabo de un rato, Kallus y Zeb se pusieron a hablar de la lucha entre el Imperio y la rebelión.

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Zeb entrega a Kallus una piedra que desprende calor.

Kallus dijo a Zeb que cada día que pasaba, el Imperio arrestaba a más simpatizantes rebeldes y destruía a más células rebeldes. Zeb afirmó que a pesar de todo, cada día que pasaba más y más gente simpatizaba con la causa rebelde y se unía a sus filas. De repente, la estufa se apagó, aunque Zeb fue capaz de encontrar una piedra que desprendía calor, y se la pasó a Kallus.

A continuación, Zeb dijo que había logrado reparar el transpondedor y estaba tratando de comunicarse con los demás rebeldes. Kallus respondió que dentro de la cueva en la que estaban, la señal del transpondedor jamás llegaría hasta los rebeldes. Zeb se mostró de acuerdo con Kallus, y trató de salir de la cueva a través de un agujero que había en el techo. Sin embargo, a pesar de sus intentos, Zeb no consiguió escalar hasta el agujero.

De pronto, apareció un bonzami, una enorme criatura carnívora. Zeb disparó al bonzami sin hacerle demasiado daño, y se vio obligado a refugiarse dentro de la cápsula de escape. Kallus, recuperó su arma y por un momento, dudó sobre si disparar al bonzami o disparar a Zeb. No obstante, finalmente Kallus decidió disparar al bonzami, y con la ayuda de Zeb, ambos lograron ahuyentarlo. Tras la lucha, Kallus dijo que el orden de las cosas era que el débil caía ante el fuerte.

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Kallus y Zeb atacan a un bonzami.

Indignado, Zeb le preguntó si eso es lo que había ocurrido en Geonosis. Kallus respondió que lo único que sabía sobre Geonosis era que su población había desaparecido, y que él nunca había hecho preguntas al respecto. Zeb sugirió malhumorado a Kallus que comenzase a hacer preguntas acerca de ello, puesto que a lo mejor así se enteraría de que los geonosianos habían sido exterminados por su preciado Imperio. Kallus, incrédulo, preguntó qué beneficio podía sacar el Imperio del exterminio de los geonosianos. Zeb zanjó la conversación diciéndole que investigara sobre eso y así sabría la verdad.

Poco después, Kallus y Zeb acordaron trabajar en equipo, y Zeb inmovilizó la pierna rota de Kallus atándola a el Rifle-bo de Kallus. Zeb dijo indignado a Kallus que no debería usar más su Rifle-bo, puesto que no era un trofeo. Kallus confesó a Zeb que nunca había cogido el rifle como trofeo, sino que en realidad se lo había entregado un lasat que derrotó en Lasan siguiendo la tradición del planeta, según la cual era necesario entregar tu propia arma al guerrero que te había derrotado, en señal de respeto.

Entonces Kallus y Zeb hablaron de la caída de Lasan, y Zeb dijo a Kallus que jamás olvidaría lo que el Imperio le hizo a su planeta. Kallus explicó a Zeb que él tampoco olvidaría cómo un mercenario lasat bajo las órdenes de Saw Gerrera había asesinado a todos sus compañeros sin que les hubieran hecho nada en Onderon.

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Zeb trata de escalar una pared con Kallus sobre sus espaldas.

Zeb respondió a Kallus que no podía juzgar a todos los lasat en base a lo que había hecho un solo individuo, y Kallus dijo que Zeb tampoco podía hacer lo mismo con el Imperio. Zeb contestó que él sólo juzgaba a todos los imperiales que conocía. A continuación, Zeb tiró su transpondedor a través del agujero del techo de la cueva, se cargó encima a Kallus, y trató de escalar hasta él. Sin embargo, Kallus y Zeb fueron emboscados por dos bonzami.

Para tener más movilidad, Zeb clavó a Kallus en el techo de la cueva usando el rifle que el Agente tenía atado a su pierna. Kallus, gritó aterrorizado mientras le atacaban los bonzami, y comenzó a esquivar sus ataques, hasta que vio que se estaba despegando del techo. Al ver eso, Zeb cogió a Kallus de nuevo y lo lanzó hasta fuera de la cueva.

Entonces Zeb comenzó a escalar hasta el agujero, usando de apoyo a los bonzami. Al quedar colgado del agujero, los bonzamis se dispusieron a atacarle. No obstante, desde fuera de la cueva, Kallus disparó a los bonzamis, y acto seguido cogió a Zeb y tiró de él hasta sacarlo de la cueva. Durante su espera hasta que alguien viniera a recogerles, Kallus confesó a Zeb que él no sabía que el Imperio iba a exterminar a los lasat momentos antes de su ataque a Lasan. Zeb zanjó el tema diciendo que lo ocurrido en Lasan, quedaba en Lasan.

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Kallus y Zeb se despiden amistosamente.

Finalmente, los rebeldes llegaron para rescatar a Zeb, y antes de salir del escondite en el que se encontraban él y Kallus, Zeb confesó su verdadero nombre al Agente. Entonces, Kallus y Zeb hicieron un gesto de respeto mutuo con las manos, y Zeb regresó al Espíritu sin decir a sus compañeros que Kallus estaba cerca.

Al cabo de un rato, Kallus fue recogido por el Imperio, y pronto descubrió que nadie se alegraba de su regreso, ni siquiera Kassius Konstantine. Entristecido, Kallus regresó sus aposentos y se sentó a reflexionar sobre lo que había ocurrido, el sentimiento de camaradería de los rebeldes, y sobre cómo los imperiales lo trataban con indiferencia. Así pues, Kallus permaneció un rato replanteándose su fe hacia el Imperio.

Trabajo para la Red Rebelde

Bajo el mano de Arihnda Pryce

Kallus: «Las bajas civiles han superado a las de los insurgentes, me temo.»
Arihnda Pryce: «Unos márgenes aceptables, Agente Kallus, ya que no quedan más rebeldes en ese sector.»
— Kallus y Pryce hablan de la victoria de Thrawn en Batonn [fuente]
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Kallus se reúne con Thrawn, Tarkin, Pryce y Konstantine para hablar acerca de los avances de los rebeldes.

Tras los acontecimientos en la luna de Geonosis, Kallus decidió unirse a la Red Rebelde, y permaneció en las filas del Imperio Galáctico como espía proporcionando información a los rebeldes bajo el nombre de Fulcrum. En el 2 ABY, Kallus aún fingía estar persiguiendo a los rebeldes, y se reunió con la gobernadora Arihnda Pryce, el Almirante Kassius Konstantine y el Gran Moff Wilhuff Tarkin. Allí, Pryce reveló que el Gran Almirante Thrawn lideraría los esfuerzos contra los rebeldes. Después de oír que Thrawn había sido recién ascendido por sus esfuerzos en la Batalla de Batonn, Kallus comentó que las bajas civiles habían sido superiores a las de insurgentes en Batonn. Como respuesta, la gobernadora Pryce afirmó que ya no había más rebeldes en Batonn, por lo que las bajas civiles habían merecido la pena. Después, Kallus acompañó a Pryce y Konstantine a Yarma, donde el Escuadrón Fénix estaba atacando la Estación Reklam, un depósito de viejos Alas-Y. Kallus estuvo presente cuando Thrawn ordenó a Pryce y Konstantine permitir escapar a los rebeldes con su "pobre recompensa" de cinco Alas-Y.

Más adelante, Kallus acompañó a la gobernadora Pryce a la Academia Skystrike. Pryce había llegado a la Academia tras oír rumores de que varios cadetes estaban intentando desertar, y obligó al capitán Vult Skerris a someter a un simulador de combate en el espacio a los cadetes para descubrir a los desertores. Su plan funcionó, y los imperiales mataron a uno de ellos, capturando a los otros tres. En una sala de interrogatorios, Kallus identificó a Sabine Wren, y cuando ella reveló su identidad para proteger a los otros dos cadetes, él y Pryce se llevaron a ambos, llamados Wedge Antilles y Derek Klivian, a otra celda. Mientras Kallus se llevaba a los cadetes, Sabine le dijo que aparentemente, el Imperio había sustituido a Kallus por Pryce, relegándolo a él a ejercer de mero sirviente.

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Kallus permite escapar a Sabine Wren, Wedge Antilles y Derek Klivian.

Cuando Sabine se deshizo de Pryce y liberó a Wedge y Klivian, los imperiales les atraparon entre varias puertas blindadas. Entonces, Kallus apareció de repente, abriendo una de las puertas y aconsejando a los rebeldes cómo escapar. También dijo a Sabine que diera recuerdos a Garazeb Orrelios, diciéndole que ahora "estaban empatados". Luego, Kallus cerró la puerta que había abierto cuando los tres se hubieron marchado, y se escondió hasta que se apagó la alarma de la Academia.

Más tarde, Kallus acompañó a la gobernadora Pryce en el puente de su Destructor Estelar. Kallus alagó a la gobernadora por su plan de atrapar a los Rebeldes de Lothal tendiendo una trampa en un depósito de combustible. Sin embargo, Pryce respondió que su plan sólo tendría éxito si conseguía capturar a los rebeldes. Kallus estuvo presente cuando Pryce envió a varias fuerzas imperiales a investigar una señal de auxilio procedente del planeta Agamar.

Desilusión con el Imperio

Kallus: «Puedo interrogar a los obreros, pero no sabré si están mintiendo sin tener más información sobre este nuevo proyecto.»
Arihnda Pryce: «Sólo necesita saber que el Almirante tiene en proyecto la construcción de un nuevo caza.»
Kallus: «¿Un nuevo caza? Cuesta imaginar que una nave tan pequeña pueda cambiar mucho.»
Thrawn: «Agente, a menudo la victoria y la derrota vienen determinadas por el detalle más pequeño.»
— Kallus intenta averiguar más acerca de un nuevo proyecto imperial[src]
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Kallus observa a Thrawn hablando con los trabajadores de una fábrica.

Tras su encuentro con Sabine Wren en la Academia Skystrike, Kallus prosiguió informando a la Red Rebelde con el seudónimo de Fulcrum mientras hablaba con ellos. Después de saber que el Imperio Galáctico estaba desarrollando una nueva arma en el Complejo Industrial de Lothal, Kallus contactó con el Escuadrón Fénix, que planeaba atacar la fábrica más importante del complejo. Debido al número de vehículos con mal funcionamiento producidos por la fábrica, el Alto Mando Imperial envió al Gran Almirante Thrawn a restablecer el orden e investigar a los saboteadores de la fábrica. En efecto, una célula rebelde creada por el antiguo gobernador Ryder Azadi había estado saboteando los vehículos.

Junto a la gobernadora Arihnda Pryce y el teniente Yogar Lyste, el Agente Kallus reunió a los trabajadores de la fábrica. Entonces Thrawn dio un discurso reprochando a los trabajadores los abundantes errores de construcción de los vehículos. A continuación, Thrawn obligó al trabajador Morad Sumar, un miembro de la célula rebelde de Azadi, a probar la moto aerodeslizadora que él mismo había fabricado y saboteado. Debido a un fallo en los motores, el vehículo explotó durante la demostración de Sumar, matándolo en el acto. Kallus quedó horrorizado por las acciones de Thrawn, pero la gobernadora Pryce sonrió. Thrawn ordenó a sus subordinados imperiales que cerrasen la fábrica para interrogar a los trabajadores. Sin embargo, los infiltrados rebeldes Ezra Bridger, Kanan Jarrus y C1-10P consiguieron evitar el interrogatorio escapando hacia la Sección A2.

Mientras Thrawn y la gobernadora Pryce hablaban de los secretos escondidos dentro de la Sección A2 de la fábrica, Kallus pidió a sus superiores más información sobre el proyecto secreto custodiado allí para poder interrogar a los trabajadores de un modo más eficiente. Pryce respondió que todo lo que Kallus necesitaba saber era que el Gran Almirante pretendía crear un nuevo caza estelar. Cuando Kallus expresó su escepticismo ante la posibilidad de que un nuevo caza estelar pudiese cambiar el rumbo de la guerra, Thrawn contestó que el más pequeño detalle podía marcar la diferencia entre victoria y derrota. Luego, Kallus estuvo presente cuando Thrawn ordenó a otro trabajador probar la eficacia de un PT-TD. Bajo las órdenes de Thrawn, Kallus activó el PT-TD. Cuando el vehículo colapsó, Thrawn ordenó a sus soldados de asalto que arrestasen al trabajador.

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Thrawn pregunta a Kallus y Lyste acerca de una pintura de Sabine.

Más adelante, Kallus y el teniente Lyste visitaron la oficina de Thrawn, que contenía varios objetos relacionados con los Rebeldes de Lothal. Cuando Thrawn preguntó a los dos oficiales acerca de uno de los graffitis de Sabine, Lyste despreció la pintura de la mandaloriana. En cambio, un más perceptivo Kallus reconoció la pintura de Sabine como un fénix, una criatura luminosa que había sido adoptada como símbolo de la victoria por los rebeldes. Thrawn coincidió con Kallus y especuló con que los Rebeldes de Lothal tenían una conexión muy especial con dicho planeta.

Ayudando a infiltrados

Kallus: «Escuchadme, yo soy Fulcrum.»
Kanan Jarrus: «¿Pretende que nos creamos eso?»
Kallus: «Por la luz de las lunas de Lothal.»
Ezra Bridger: «¡La frase clave! ¿Él es Fulcrum?»
Kallus: «Vuestro amigo Zeb confió en mí en la luna helada, yo salvé a Sabine Wren en la Academia de cazas, y ahora intento salvaros a vosotros. Pero tenéis que fiaros de mí.»
―Kallus desvela a Kanan y Ezra que él es Fulcrum [fuente]
Cuando Thrawn preguntó si se habían encontrado a más insurgentes entre los trabajadores de la fábrica de Lothal, Yogar Lyste informó al Gran Almirante de que dos trabajadores habían desaparecido tras un discurso de Thrawn, dejando atrás sus uniformes. Kallus sugirió dar la alerta, pero Thrawn rechazó la idea porque creía que los rebeldes seguían dentro de la fábrica pero con nuevos disfraces. Cuando Kallus preguntó a Thrawn si creía que los rebeldes eran más que saboteadores, el Gran Almirante contestó que estaba seguro de que los rebeldes iban tras la información secreta contenida en la Sección A2, y envió a Kallus y a Lyste a asegurarla.


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Kallus desvela su identidad a Kanan y Ezra.

Localizando a Ezra Bridger y Kanan Jarrus disfrazados de soldados de asalto junto a su droide astromecánico C1-10P, Kallus les pidió que le acompañaran a un ascensor con el pretexto de ordenarles que asegurasen el perímetro. Dentro del ascensor, Kallus se presentó a los rebeldes, quienes pelearon contra él. No obstante, Kallus consiguió convencerles de que era su aliado identificándose como Fulcrum y dando la frase clave del informador. Kallus también recordó a ambos que había entablado amistad con Garazeb Orrelios en Bahryn y que había ayudado a Sabine Wren a escapar de la Academia Skystrike. Aunque C1-10P creyó de inmediato a Kallus, Ezra y Kanan tardaron más en confiar en su antiguo adversario.

Finalmente, Kanan convenció a Kallus para que les ayudara a enviar una señal a su contacto local, Ryder Azadi. Kallus guió a los rebeldes hasta la sala de comunicaciones y fingió estar luchando contra ellos. Entonces Kallus permitió a C1-10P unir el comunicador de Kanan con el puerto de comunicaciones de la sala. Después de que los rebeldes contactasen con Ryder, Kallus les aconsejó dirigirse a la bahía este, donde encontrarían un PT-TD en el hangar. Para fingir que Kallus realmente había luchado contra los rebeldes, Ezra empujó con la Fuerza al Agente contra una pantalla de vidrio. Aunque herido por el vidrio, Kallus estaba satisfecho de haber ayudado a escapar a sus nuevos aliados.

Gracias a la ayuda de Kallus, Ezra, Kanan y C1-10P pudieron escapar de la fábrica en un PT-TD y se reunieron con la célula rebelde de Azadi. También consiguieron enviar al Escuadrón Fénix los planos del nuevo caza estelar que iba a ser producido por Thrawn. En su base de Atollon, Ezra y Kanan informaron de la ayuda de Kallus, que les había sido de vital importancia. Mientras Sabine y Hera Syndulla creían que todavía no podían confiar en Kallus, Zeb apoyó a su antiguo adversario y afirmó que debía haberlo reclutado accidentalmente en Bahryn.

Luego, Thrawn interrogó a Kallus sobre su encuentro con los rebeldes. Habiendo analizado el patrón de escape de los rebeldes, Thrawn sospechaba que los rebeldes habían recibido ayuda de algún traidor de entre las filas del Imperio Galáctico. Fingiendo lealtad al Imperio, Kallus halagó a Thrawn por su "perfecta" estrategia.

Sabotaje

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Kallus observa la destrucción de un Destructor Estelar por causa de la explosión del droide EXD-9.

Pasado un tiempo, el Agente Kallus recibió la orden del Gran Almirante Thrawn de enviar a varios droides infiltradores E-XD por los Territorios del Borde Exterior en busca de bases rebeldes. Mientras estaba estacionado en un Destructor Estelar, Kallus fue informado por otro oficial de que se había perdido el contacto con uno de los droides. Incapaz de determinar la localización del droide, el oficial sugirió alertar al Alto Mando Imperial. Sin embargo, Kallus le aconsejó que no lo hiciera bajo el pretexto de que rastrear a cualquier droide con mal funcionamiento era una pérdida de tiempo. En lugar de eso, ordenó al oficial esperar otro ciclo antes de alertar a nadie.

Usando el seudónimo de Fulcrum, Kallus envió una transmisión a la base rebelde de Atollon advirtiendo a los rebeldes de que el Imperio Galáctico estaba enviando a droides infiltradores E-XD por toda la galaxia. También añadió que el Imperio había perdido el contacto con uno de ellos, por lo que pronto iría en su búsqueda. La advertencia de Kallus llegó hasta Garazeb Orrelios, quien se dio cuenta de que el droide de protocolo que se había encontrado anteriormente era en realidad un droide infiltrador. Trabajando con C1-10P y el droide AP-5, Zeb superó al droide infiltrador. Los tres rebeldes reprogramaron a EXD-9 para convertirlo en una bomba improvisada que usaron para destruir un Destructor Estelar.

Kallus estaba en el puente de otro Destructor Estelar cuando fue testigo de otra nave incendiándose. Fingiendo sorpresa y enfado, Kallus preguntó qué había ocurrido. Un oficial informó de que uno de los droides infiltradores que regresaban a la nave había sido usado como bomba y activado prematuramente. Kallus sonrió en secreto y envió una transmisión a los rebeldes felicitándolos por su ingenioso plan para neutralizar al droide. Luego, visitó a Thrawn y le informó de todo lo que había tenido lugar. Ambos coincidieron en que el plan de los rebeldes había sido ingenioso. Cuando Kallus notó que Thrawn se encontraba de buen humor a pesar de lo ocurrido, el Gran Almirante respondió que había reducido la búsqueda de los rebeldes a noventa y cuatro sistemas estelares.

Descubierto por Thrawn

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Kallus es testigo de cómo los imperiales capturan a Ezra.

Al cabo de un tiempo, Kallus fue testigo de cómo el teniente Yogar Lyste capturaba al Padawan Ezra Bridger, que inmediatamente fue encerrado en una celda de un crucero ligero imperial. Sin embargo, ningún imperial a excepción de Kallus, conocía la identidad de Bridger. Con el pretexto de querer interrogar a Ezra, Kallus entró en su celda y recriminó al Padawan su temeridad, preocupado por la posibilidad de que alguien reconociese a Ezra y le ejecutaran a él mismo por no haber revelado su identidad de inmediato. No obstante, Ezra tranquilizó al Agente asegurando que muy pocos imperiales conocían su identidad.

A continuación, Ezra explicó a Kallus que la Red Rebelde había descubierto que el Imperio Galáctico pronto iba a averiguar que Kallus era el informador rebelde conocido como Fulcrum. Por ello, se había dejado capturar con la intención de evacuar a Kallus y llevarlo a la base rebelde en Atollon. Consternado, Kallus supuso que no tenía más opción que obedecer a Bridger. En ese momento, llegó Yogar Lyste e informó de que el Gran Almirante Thrawn había solicitado la presencia de Ezra a bordo de su Destructor Estelar. Por eso, Kallus llevó a Ezra hasta el bloque prisión del Destructor de Thrawn, acompañado por AP-5 y C1-10P, que se estaban haciendo pasar por droides imperiales, y también acompañado por Lyste.

De camino a la oficina de Thrawn, Kallus y Lyste se encontraron con los oficiales imperiales Brom Titus y Brunson, que acababan de reunirse con el Gran Almirante, y se preguntaron el motivo de la reunión. En la oficina, Kallus se encontró con el Almirante Kassius Konstantine, así como con el Coronel Wullf Yularen, el líder del Buró de Seguridad Imperial y el antiguo mentor de Kallus. Durante un breve periodo de tiempo, Kallus mantuvo una conversación cordial con Yularen, hasta que llegó Thrawn, informando de la existencia de un espía rebelde. Yularen afirmó que interrogaría a Kallus y al resto de oficiales imperiales más adelante, y les instó a mantenerse alerta. Por último, Thrawn les hizo saber que ya estaba más cerca de descubrir la ubicación de la base rebelde.

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Kallus se reúne con Wullf Yularen.

Al salir de la oficina, Yularen preguntó a Kallus por sus pensamientos acerca del traidor. Kallus respondió que creía que el traidor era un oficial imperial, y cuando Yularen se asombró de la capacidad del traidor por enviar transmisiones sin que se percatase de ello el imperio, Kallus sugirió que el traidor podía ser un miembro del departamento de comunicaciones. No obstante, Yularen vio esa posibilidad como algo demasiado obvio y aseguró a Kallus que solicitaría su ayuda en caso de necesidad. Luego, de nuevo reunido con Lyste, Kallus hizo sospechar al teniente de que la gobernadora Arihnda Pryce era la traidora. Aprovechando la confusión de Lyste, Kallus intercambió su cilindro de identificación por el del teniente.

Acto seguido, Kallus avanzó hasta el bloque prisión y liberó a Ezra junto a AP-5 y C1-10P. Tras informar a Ezra de que Thrawn estaba a punto de descubrir la base rebelde, Kallus pidió conocer la ubicación de la base para ayudar a los rebeldes. Sin embargo, Ezra no confió lo suficiente en Kallus y se negó a darle esa información. AP-5 sugirió infiltrarse en la oficina de Thrawn para alterar la base de datos del Gran Almirante y entorpecer su búsqueda de la base rebelde, y por otro lado para conseguir unos códigos de acceso que permitiesen a un equipo de extracción rebelde aterrizar en el Destructor Estelar. Tanto Kallus como Ezra aceptaron la idea de AP-5.

Entonces, Ezra se disfrazó de oficial y siguiendo los consejos de Kallus, usó el truco mental sobre un guardia para convencerlo de que era el teniente Yogar Lyste y así conseguir el acceso a la oficina de Thrawn. De este modo, Kallus y Ezra consiguieron cumplir su objetivo. Antes de poder salir de la oficina, AP-5 alertó de que Thrawn se aproximaba. Kallus se escondió en una sala de entrenamiento contigua a la oficina, y Ezra se escondió tras un mueble. Sin ser visto por Thrawn, Kallus activó varios droides centinela que atacaron de inmediato al chiss. Con esa distracción, él y Ezra consiguieron abandonar la oficina sin ser vistos, y con Thrawn confundiendo a Ezra con Lyste.

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Kallus decide permanecer con el Imperio para seguir ejerciendo de espía rebelde.

Al llegar al hangar del Destructor Estelar, Kallus y Ezra se encontraron con el capitán clon Rex y Kanan Jarrus disfrazados de soldados de asalto, enfrentándose a la gobernadora Pryce. Durante la confrontación, Lyste atacó a Pryce convencido de que ésta era una traidora atacando a dos soldados imperiales. Mientras los rebeldes escapaban, Kallus atacó a Lyste y lo arrestó acusándolo de traición, y volvió a intercambiar sus cilindros de identificación. Mientras Lyste estaba inconsciente, Kallus dijo a los rebeldes que con todo lo ocurrido, los imperiales pensarían que el traidor era Lyste, de modo que él podría seguir ejerciendo de espía para la Red Rebelde.

Poco después, Kallus, Pryce y Konstantine se reunieron con Thrawn y Yularen. Durante la reunión, Yularen explicó cuáles eran las pruebas que incriminaban a Lyste como traidor, y Pryce y Konstantine felicitaron a Kallus por su trabajo. Thrawn también agradeció a Kallus sus servicios, y luego ordenó quedarse a solas con Yularen. A pesar de que Kallus estaba convencido de que su identidad como espía rebelde seguía siendo un secreto, en realidad tanto Thrawn como Yularen estaban convencidos de que Kallus era un traidor, y tenían pruebas de ello. No obstante, ambos decidieron no arrestar y ejecutar todavía a Kallus por traición, pensando que aún les podía ser de utilidad.

Uniéndose a la Alianza Rebelde

Kallus: «Kanan. Gracias por haberme salvado. »
Kanan Jarrus: «Gracias por arriesgarlo todo.»
— Kallus agradece a Kanan haber sido rescatado [fuente]
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Kallus se enfrenta a Thrawn.

Tiempo después, mientras Kallus estaba estacionado en Lothal, éste fue testigo de cómo el Gran Almirante Thrawn solicitaba una reunión urgente con la Gobernadora Arihnda Pryce y el Almirante Kassius Konstantine para hablar de nuevas noticias que había descubierto acerca de los rebeldes. Con la intención de espiar la conversación de Thrawn, Kallus activó un comunicador en un droide ratón y acto seguido introdujo al droide en un conducto de ventilación cercano a la oficina de Thrawn. Así, Kallus pudo averiguar qué había descubierto Thrawn sobre los rebeldes. Sorprendido, Kallus escuchó cómo Thrawn contactaba con el Gran Moff Wilhuff Tarkin.

Thrawn informó a Tarkin de que los rebeldes planeaban lanzar un ataque a gran escala sobre Lothal, algo que Tarkin dudaba. Thrawn insistió en que su información era correcta, y en que los rebeldes atacarían la fábrica principal de Lothal en poco tiempo. Según sus espías, la célula rebelde del General Jan Dodonna se había reunido con el Escuadrón Fénix para participar también en el ataque. Por último, Thrawn añadió que esperaba aprovechar el ataque para destruir de una vez por todas a los rebeldes. Al oír eso, Kallus se alarmó de inmediato, y luego Tarkin terminó ordenando a Thrawn que dejase con vida a los dirigentes rebeldes para interrogarlos.

A continuación, Kallus se dirigió a la torre de comunicaciones en la que hacía años había vivido Ezra Bridger. Desde allí, intentó enviar una transmisión a los rebeldes informando de lo que había descubierto. Sin embargo, a media transmisión, Kallus fue descubierto por Thrawn, que mediante un dispositivo había bloqueado el mensaje de Kallus. Entonces, Kallus y Thrawn se enzarzaron en un combate cuerpo a cuerpo durante el cual Kallus consiguió destruir el dispositivo de Thrawn, de modo que su mensaje llegó a los rebeldes, aunque incompleto. Finalmente, Thrawn derrotó a Kallus, quien fue arrestado por dos soldados de la muerte con heridas por todo el cuerpo.

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Kallus prisionero poco antes de la Batalla de Atollon.

Thrawn llevó a Kallus a su oficina, donde mostró al Agente cómo descubría la localización de la base rebelde en Atollon, gracias a la ruta de la transmisión de Kallus, la ruta de la flota del General Dodonna, e información del arte de los habitantes de la región. Kallus intentó convencer a Thrawn de que estaba equivocado, pero el chiss no se dejó engañar. Acto seguido, Kallus viajó como prisionero en el puente de mando de la nave insignia de Thrawn hasta Atollon, donde la flota imperial hizo frente a las fuerzas rebeldes. Durante el inicio de los combates, Kallus preguntó a Thrawn si iba a masacrar a los rebeldes en busca de gloria, a lo que Thrawn respondió que él sólo pretendía servir al Emperador Sheev Palpatine.

Kallus observó preocupado toda la batalla aérea que estaba teniendo lugar, y quedó enormemente impactado al ver cómo el comandante rebelde Jun Sato hacía chocar su nave contra la del Almirante Konstantine, muriendo los tripulantes de ambas naves en el acto. Luego, los rebeldes regresaron a la superficie de Atollon, y tras un breve bombardeo orbital, Thrawn decidió descender al planeta para dirigir un ataque terrestre. Mientras el Gran Almirante se marchaba, Kallus se mofó de él, afirmando que sabía por experiencia que los rebeldes siempre eran capaces de convertir en victoria una derrota segura. Thrawn no obstante, se mostró decidido a demostrar a los rebeldes que él no era como Kallus.

Cuando el último de los Interdictores imperiales fue destruido por los rebeldes, Kallus se burló de la Gobernadora Pryce, quien ordenó a dos soldados de asalto que lanzasen a Kallus al espacio a través de una escotilla. Al entrar en un ascensor con los soldados, Kallus consiguió deshacerse de ellos y quitarse las esposas que lo tenían preso. De inmediato, entró en una cápsula de escape y una vez en el espacio, envió una señal de socorro al Espíritu. Recibiendo su señal, los rebeldes recogieron a Kallus a bordo de su nave, para alivio suyo.

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Kallus abandona Atollon a bordo del Espíritu junto a Zeb, Kanan, Hera, Rex y Dodonna.

Después, Kallus corrió a la cabina del Espíritu, donde se reunió con Kanan Jarrus, Hera Syndulla, Garazeb Orrelios, el capitán clon Rex y el General Dodonna. En cuanto estuvo en la cabina, el Espíritu saltó al hiperespacio junto a lo que quedaba de la flota rebelde, abandonando así Atollon. Una vez a salvo, Kallus se dirigió a Kanan y le agradeció que le hubieran rescatado.

En respuesta, Kanan agarró amistosamente a Kallus del hombro y también se mostró agradecido con él, afirmando que Kallus lo había arriesgado todo para ayudar a los rebeldes. A continuación, Kallus y los demás rebeldes se dirigieron a la base rebelde establecida en Yavin 4.

Entre bastidores

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Star Wars Wiki en español tiene 42 imágenes relacionadas con Kallus.
Kallus fue presentado por primera vez en la Feria del Juguete de Nueva York en febrero del 2014, en la presentación de la próxima línea de juguetes de Star Wars Rebels. El Agente Kallus será una de las figuras incluidas en la línea de figuras de la serie.

David Oyelowo dará voz a Kallus en Star Wars Rebels. Algunos bocetos de arte conceptual indican que el personaje iba a ser inicialmente un Chiss.

Apariciones

Fuentes

 La versión original de este artículo, o parte del mismo, fue traducida de Wookieepedia, ver autores.

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