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No. ¡Yo soy tu padre!

¡Peligro! Esta página contiene IMPORTANTES SPOILERS de un lanzamiento reciente o próximo. Estás avisado del peligro.

«Si lo único que haces es luchar por tu propia vida, entonces tu vida no vale nada.»
―Hera Syndulla[fuente]

Hera Syndulla fue una Twi'lek que vivió durante el dominio del Imperio Galáctico. Una competente piloto, Syndulla era la propietaria y piloto del Carguero ligero VCX-100 Espíritu. Hera era la hija de Cham Syndulla, el líder de los Luchadores por la Libertad Twi'lek. Ella mantenía en secreto un bláster en su bota y tenía una estrecha relación con Kanan Jarrus, a quien convenció para convertirse en un rebelde.

Biografía

Vida temprana

Hera nació en el planeta Ryloth alrededor del 29 ABY. Durante las Guerras Clon, el padre de Hera, Cham Syndulla, lideró a los Luchadores por la Libertad Twi'lek. En la Batalla de Ryloth, Hera estuvo en Lessu, la capital del planeta cuando las fuerzas de la República Galáctica lideradas por Anakin Skywalker y Ahsoka Tano mantenían un combate aéreo contra los cazas de la Confederación de Sistemas Independientes. La visión del combate aéreo inspiró a Hera a querer volar algún día. Fue durante este tiempo que Hera encontró a un droide astromecánico llamado C1-10P, que pasó a ser de su propiedad.

Después de la formación del Imperio Galáctico, Hera se convirtió en piloto. Tras varios años de lucha contra el Imperio en Ryloth, su madre murió, y el padre de Hera, Cham, comenzó a centrarse únicamente en su lucha contra el Imperio. Molesta por la obsesión de su padre y su preocupación exclusiva por los twi'leks en lugar de toda la Galaxia, Hera abandonó su planeta natal en contra de la voluntad de su padre. Hera pasó años sin hablarse con su padre, y en algún momento se reunió con el ex Jedi, Kanan Jarrus en el planeta Gorse, donde ella le convenció para luchar contra el imperio, inspirada por las acciones de su padre, Cham Syndulla.

Después de asaltar un convoy de suministros Imperial gracias a una sugerencia de Kanan Jarrus, Hera, Kanan, y C1-10P se encontraron bajo un ataque de cazas TIE. Los escudos y el sistema de comunicaciones interno del Espíritu fueron inutilizados, y Hera y Kanan comenzaron a dar órdenes conflictivas a Chopper sobre qué debía arreglar primero. Un comentario de Kanan enfadó a C1-10P lo suficiente como para pasar a la ofensiva y destruir el último TIE del ataque él mismo. Sus esfuerzos fueron elogiados por Hera antes de que ella hiciera saltar al Espíritu al hiperespacio.

En otra misión, se requería a Sabine Wren para crear una distracción para que el Espíritu pudiera despegar. Después de que Hera notificara a Sabine que estaba en posición, la Mandaloriana detonó un explosivo en un caza TIE, llamando la atención, y permitiendo el despegue del Espíritu. Cuando se fue volando, Hera dijo a Sabine que la explosión era visible incluso desde su posición.

A bordo del Espíritu

Atraco en Lothal

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Hera pregunta a Kanan sobre Ezra Bridger.

En el 5 ABY, Hera estuvo involucrada en un atraco llevado a cabo por los Rebeldes de Lothal en Ciudad Capital. Los compañeros de Hera debían robar las cajas de un convoy de suministros imperial, pero Ezra Bridger, un huérfano de Lothal sensible a la Fuerza, se les adelantó y robó dos cajas del convoy. Mientras los rebeldes perseguían al chico, Hera fue recogiendo progresivamente a cada uno de ellos, subiéndolos a bordo de su nave, el Espíritu. Finalmente, recogió también a Ezra, que estaba siendo perseguido por varios cazas TIE.

Mientras huía de los cazas TIE, Hera preguntó a Kanan Jarrus qué había pasado, y al saber lo que había hecho Ezra, Hera empezó a sospechar que el chico podía ser sensible a la Fuerza. Kanan, sin embargo, negó esa posibilidad, achacando la supervivencia del chico a que él lo había ayudado a huir de los cazas imperiales. Cuando Hera despistó a los cazas TIE que perseguían al Espíritu, Hera regresó a Lothal. Mientras Sabine Wren, Zeb Orrelios y Ezra iban a repartir comida entre los habitantes de Ciudad Tarkin, Hera y Kanan fueron a reunirse con el señor del crimen Cikatro Vizago. A cambio las cajas robadas del convoy, Vizago dio una recompensa monetaria a los rebeldes, e informó a Hera y Kanan del supuesto paradero de varios prisioneros wookiees.

Rescatando wookiees

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Hera y la tripulación del Espíritu tratan de rescatar a Ezra.

Hera llevó a los tripulantes del Espíritu hasta el transporte imperial en el que supuestamente se hallaban los wookiees, y mientras Kanan, Zeb, Sabine y C1-10P se infiltraban en el transporte, ella se quedó en el Espíritu con Ezra. Mientras esperaban el regreso de Kanan y los demás, apareció un Destructor Imperial, y Hera y Ezra se dieron cuenta de que habían caído en una trampa. Ezra quiso convencer a Hera de que huyera, pero ella, logró convencer a Bridger para que entrara en el transporte imperial y avisara a los demás de que habían caído en una trampa.

Cuando todos regresaron a bordo del Espíritu, se dieron cuenta de que Ezra había sido capturado por el Agente Kallus. Entonces, los rebeldes decidieron someter a votación si debían ir a rescatar a Ezra o no. Gracias al voto de Hera, Kanan y C1-10P, los rebeldes decidieron volver a por Bridger. Una vez le hubieron rescatado, el chico les reveló la verdadera ubicación de los wookiees, la cual había oído estando prisionero del Imperio.

De ese modo, Hera llevó a los Rebeldes de Lothal a Kessel, donde cayeron en una emboscada. Hera tuvo que deshacerse de varios cazas TIE mientras los wookiees y los rebeldes luchaban contra muchos soldados de asalto en tierra. A media lucha, Kanan reveló al Imperio que era un Jedi, permitiendo a sus compañeros meterse en cajas. Cuando Kanan entró en una de las cajas, Hera recogió todas las cajas y las subió a bordo del Espíritu. Zeb les informó de que Ezra se había ido a rescatar al wookiee Kitwarr, por lo que Hera llevó a Kanan hasta donde estaban el chico y Kitwarr, acorralados por Kallus. Kanan logró deshacerse de Kallus, y una vez que Ezra y Kitwarr estuvieron dentro del Espíritu, Hera huyó del planeta. Cuando los wookiees se hubieron marchado, Hera llevó a Bridger de vuelta a Lothal. Kanan ofreció a Bridger que fuera su Padawan, cosa que Ezra aceptó. De este modo, Ezra se unió a la tripulación del Espíritu.

Disruptores imperiales

Poco tiempo después, los Rebeldes de Lothal realizaron una misión para robar unos disruptores imperiales y venderselos al señor del crimen Cikatro Vizago, para así lograr dinero. Los rebeldes engañaron a la ministra de Lothal Maketh Tua y lograron robar las armas, huyendo con C-3PO y R2-D2, que ejercían de traductores de Tua, a bordo del Espíritu]]. Durante la misión, Zeb Orrelios descubrió que esos disruptores habían sido utilizados previamente por el Imperio para casi exterminar a su especie, los Lasat. A bordo del Espíritu, C-3PO, convencido de que había sido secuestrado por criminales, contactó con el Justiciero, y pidió ayuda al Agente Kallus, proporcionándole la ubicación de los rebeldes. Kallus, satisfecho, le prometió que llegaría pronto en su ayuda.

Kallus irrumpió en plena negociación entre Vizago y los rebeldes. Vizago escapó del lugar sin dar su recompensa a los rebeldes y se inició una pelea entre ellos y el Imperio. Kallus confesó a Zeb que él había sido el oficial al mando de la destrucción de Lasan, el planeta de Orrelios. Entonces inició con Zeb un combate con sus Fusiles-bo AB-75. Mientras tanto, Kanan usó un disruptor para destruir un PT-TD imperial. Otro Pod, disparó a Kanan tirándolo por los aires, y obligándole a ponerse a cubierto. Entonces, Hera disparó al PT-TD tratando de desviar su atención. El Pod empezó a disparar a Hera, que logró esquivar sus disparos y ponerse a cubierto. Sabine, R2-D2 y C-3PO, sobrecargaron los disruptores y, con la ayuda de Kanan y Ezra, los arrojaron contra los imperiales. Los disruptores, sobrecargados, explotaron en medio de los imperiales.

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Hera se pone a cubierto de un PT-TD.

La explosión de los disruptores desequilibró a todo el mundo, provocando que Kallus ganase la pelea contra Zeb, y cuando estaba a punto de asesinar a Orrelios, Ezra Bridger le empujó con la Fuerza, salvando la vida del lasat. Kanan ordenó a Hera llevar a Ezra al Espíritu, junto a los demás rebeldes, R2-D2 y C-3PO; y recogió a Zeb del suelo para subirlo a bordo de la nave. Dentro de la nave, Zeb agradeció a Kanan su ayuda, pensando que él era quien le había salvado la vida. Jarrus le contó a Orrelios que había sido Ezra quien le había salvado la vida. Sorprendido, Zeb le hizo un gesto de gratitud con la cabeza a Ezra, y se marchó a sus aposentos a descansar.

Buscando tranquilidad

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Hera y Kanan se relajan en el Espíritu.

Después de un altercado protagonizado por Ezra Bridger y Zeb Orrelios en la bodega de carga del Espíritu, Hera decidió enviar a Zeb y Ezra a hacer unos recados en Kothal. Entre los artículos que Hera pidió, estaba el meiloorun, una fruta que no se conreaba en Lothal. Debido a su rareza, Hera esperaba que Ezra y Zeb tardaran mucho tiempo en conseguirla, dejando a Kanan Jarrus un tiempo para relajarse.

Poco tiempo después, Hera recibió una llamada de Zeb, en la que le comunicaba que había robado un caza TIE. Kanan luego le ordenó que se dirigiera a un punto de encuentro. Cuando Ezra y Zeb no regresaron en el tiempo acordado, Kanan y Hera comenzaron a preocuparse. Afortunadamente, los dos volvieron. Después de escuchar todo lo que había ocurrido, Hera y sus compañeros subieron a bordo del Espíritu.

Rescatando a Luminara

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Hera huye de varios tibidees en La Aguja.

Tiempo después, los Rebeldes de Lothal recibieron la información de que la Maestra Jedi Luminara Unduli estaba prisionera en La Aguja, en el planeta Stygeon. Entonces, emprendieron una misión para rescatarla.

Sin embargo, todo era una trampa tendida por El Inquisidor para atraer a los Jedi supervivientes hacia su muerte. Hera pilotó la lanzadera del Espíritu y transportó a sus compañeros hasta La Aguja. Mientras esperaba a sus compañeros en la lanzadera, camuflada, varios Tibidee captaron la frecuencia emitida por la lanzadera y la confundieron con una señal de apareamiento de otro tibidee.

Al llamar la atención los tibidee, Hera decidió que debía alejarse de La Aguja por el momento. Más tarde, cuando sus compañeros rebeldes llegaron a un hangar exterior huyendo del Inquisidor, se encontraron con un gran número de soldados de asalto. Entonces Hera llegó al hangar con los tibidee, que atacaron a los soldados pensando que eran una amenaza. Aprovechando el momento, los Rebeldes de Lothal subieron a bordo de la lanzadera y Hera los sacó del planeta, logrando así escapar de la trampa del Inquisidor.

Destruyendo un cristal kyber

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Hera y Kanan huyen de la explosión ocasionada por el cristal kyber.

Después de que Ezra Bridger llevara semanas infiltrado en la Academia Imperial de Lothal con el objetivo de robar un dispositivo con la ubicación de un transporte imperial que contenía un enorme cristal kyber; Hera y Kanan Jarrus, a bordo del Espíritu, recibieron las coordenadas que contenía el dispositivo. En el momento de recibir las coordenadas, Hera y Kanan recibieron la información de que Ezra seguía internado en la Academia Imperial, a pesar de haber logrado transmitir la información del dispositivo.

Mientras se dirigían a interceptar el transporte, Hera tranquilizó a Kanan y lo instó a centrarse en la misión. Kanan, a bordo de la lanzadera del Espíritu, distrajo a varios cazas TIE, y mientras tanto, Hera logró destruir el cristal kyber del Imperio. Se produjo una gran explosión y Kanan y Hera lograron escapar por los pelos en el último momento. A continuación, Hera se dirigió a Lothal para reunirse con el resto de Rebeldes de Lothal. Poco después, ayudó a Jai Kell y su madre a esconderse del Imperio.

Incidente en Fort Anaxes

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Sabine Wren y Hera Syndulla se preparan para enfrentarse a unos fyrnocks usando tanques de rhydonio.

Tiempo después, Hera , Sabine Wren y Ezra Bridger participaron en una misión proporcionada por "Fulcrum", el contacto secreto de Hera. Al finalizarla, fueron perseguidos por tres cazas TIE mientras iban a bordo de la lanzadera del Espíritu, el Fantasma. Durante la huida, Sabine exigió conocer a "Fulcrum", a lo que Hera se negó, causando en Wren gran frustración. Ezra mientras tanto, instó a Hera a concentrarse en la huida. Finalmente, lograron deshacerse de los TIE y regresar a bordo del Espíritu.

Allí, Hera ordenó a Ezra, Zeb Orrelios y C1-10P reparar el Fantasma. Ezra y sus compañeros lograron reparar el Fantasma, a excepción de su depósito de combustible, que tenía una fuga. Cuando iban a reparar el depósito de combustible, C1-10P creó una distracción que hizo a Ezra y Zeb olvidarse del Fantasma.

Sabine volvió a preguntar a Hera sobre la identidad de "Fulcrum", y ante la negativa de Hera de confesarle la identidad de "Fulcrum", Wren decidió acompañar a Hera en la próxima misión de "Fulcrum". Hera afirmó que en ocasiones el comportamiento de Sabine era frustrante, a lo que Wren respondió que aprendía de los mejores. De este modo, las dos subieron a bordo del Fantasma, cuyo depósito de combustible no había sido reparado, y partieron hacia las coordenadas de su misión.

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Hera y Sabine se defienden de los fyrnocks.

Al llegar a Fort Anaxes, el destino de su misión, Sabine contó a Hera que tenía la sensación de que Hera y Kanan no se fiaban de ella. Luego añadió que su lucha contra el Imperio se estaba volviendo cada vez más peligrosa, por lo que necesitaba saber más sobre "Fulcrum", para saber que su lucha no era en vano. Afirmó que en sus tiempos en la Academia Imperial, en Mandalore, era una ferviente seguidora del Imperio, pero que su política de no hacer preguntas acabó siendo para ella una pesadilla. Hera aseguró que tenía gran confianza en Sabine, así como que su lucha era más grande de lo que ella podía entender. Por último, pidió a Sabine que tuviera fe en ella y Kanan.

Cuando estaban recogiendo varias cajas para "Fulcrum", Hera y Sabine fueron atacadas por una manada de fyrnocks dentro de una base utilizada durante las Guerras Clon. Al intentar huir, descubrieron la fuga de combustible del Fantasma, que ya no funcionaba. Hera se puso en contacto con el Espíritu, pidiendo ayuda. Aprovechando que los fyrnocks no podían exponerse a la luz, Hera siguió un plan ideado por Sabine. Apilaron en filas varias cajas de rhydonio, un fuerte explosivo. Cuando un asteroide tapó la luz proporcionada por una estrella, los fyrnocks se dirigieron a atacar a Sabine y Hera.

A medida que los fyrnocks se acercaban, ambas detonaron las cajas de rhydonio, hasta que finalmente el explosivo se agotó. Cuando parecía que iban a ser devoradas por los fyrnocks, la tripulación del Espíritu llegó y las rescató. A bordo del Espíritu, Hera hizo ver a Sabine que había confiado su vida a su plan, demostrando que tenía gran confianza en ella. Luego, pidió a Sabine que confiara en ella, asegurando que con el tiempo lo entendería todo. Wren respondió que lo intentaría.

El Día del Imperio

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Hera y los rebeldes planean sabotear las celebraciones del Día del Imperio.

En el 4 ABY, durante el Día del Imperio, Hera estuvo presente en el Puesto Espacial del Viejo Jho mientras tres pilotos imperiales importunaban a un rodiano tratando de encontrar a un disidente imperial. Ezra Bridger, reconoció mediante una fotografía al fugitivo, llamado Tseebo, que era un antiguo amigo de sus padres desaparecidos. Entristecido por el recuerdo de sus padres y el hecho de que era su cumpleaños, Ezra se marchó del Puesto Espacial ante el asombro de Hera y el resto de Rebeldes de Lothal.

Minutos más tarde, Hera y sus compañeros planearon sabotear la celebración del Día del Imperio en Ciudad Capital. Entre la multitud, Hera avistó junto a Kanan Jarrus un TIE avanzado v1, que estaba siendo expuesto por Maketh Tua ante los ciudadanos de Lothal. Hera comentó a Kanan que sentía una cierta admiración por el nuevo caza imperial. Cuando Kanan decidió sabotear la celebración colocando un explosivo en el TIE avanzado, Hera respondió irónicamente que casi le daba pena tenerlo que destruir. Poco después se dirigió al Espíritu para preparar la huida de sus compañeros, que en breves iban a sabotear los festejos del Día del Imperio. Cuando los rebeldes hubieron destruido el caza, se reunieron con Ezra Bridger, quien les sugirió un escondite para no ser encontrados por el Imperio. Sin embargo, puntualizó que Zeb Orrelios sería incapaz de acceder al escondite por culpa de su gran tamaño. Zeb se puso en contacto con Hera y acordó reunirse con ella en una localización concreta. Entonces, Zeb se desplazó por los tejados de las casas de Ciudad Capital hasta llegar al punto de encuentro, y ser recogido por Hera a bordo del Espíritu.

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Tseebo revela el destino de los Bridger a Hera.

Ezra, Kanan y Sabine Wren, encontraron en el escondite de Ezra al rodiano Tseebo, un desertor del Imperio que estaba siendo buscado y que poseía un implante cibernético con muchos de los secretos del Imperio. Al secuestrar un Transporte de tropas de reconocimiento, fueron descubiertos por los imperiales y solicitaron ayuda a Hera. Cuando Hera logró recogerlos a bordo del Espíritu, los rebeldes comenzaron a ser perseguidos por El Inquisidor. Segundos antes de saltar al hiperespacio, El Inquisidor logró colocar un rastreador sobre el Fantasma, una lanzadera de ataque que iba pegada al Espíritu.

Tseebo informó a los rebeldes de que los imperiales habían colocado un rastreador en el Fantasma. Kanan, sabiendo que El Inquisidor podía percibir a Ezra y él mismo, decidió dirigirse con Ezra hacia Fort Anaxes a bordo del Fantasma para despistar a los Imperiales. Cuando ambos se hubieron ido, Hera, Sabine y Zeb llevaron a Tseebo ante "Fulcrum", uno de los contactos de Hera. Zeb y Sabine se quedaron en la cabina del Espíritu mientras Hera y Tseebo entraban en la nave de "Fulcrum". Antes de reunirse con "Fulcrum", Tseebo confesó a Hera que conocía cuál había sido el destino de los padres de Ezra. Hera sugirió a Tseebo que le contara todo lo que sabía a ella, prometiendo que se lo explicaría todo a Ezra. Cuando Kanan y Ezra volvieron al Espíritu, después de haber huido y despistado a los imperiales, Hera trató de contar a Ezra lo que le había dicho Tseebo acerca de sus padres, pero fue interrumpida por Kanan, quien argumentó que Ezra necesitaba descansar inmediatamente.

Apoyando a Ezra

Durante el transcurso de los días, Ezra Bridger se habituó a llegar tarde a sus entrenamientos con Kanan Jarrus. Después de un acercamiento al lado oscuro por parte de Ezra, Kanan decidió llevar al chico al Templo Jedi de Lothal. Antes de partir, Kanan habló con Hera, quien lo animó para que siguiera adelante con su decisión de ayudar al chico.

En el templo jedi, Ezra tuvo una visión en la que aparecían Hera, Garazeb Orrelios y Sabine Wren hablando de él a bordo del Espíritu. En ella, Hera estaba convencida de que Ezra no saldría nunca con vida del Templo Jedi de Lothal, y se lamentaba por ello. Entonces, Zeb preguntaba el motivo de sus lamentaciones y Hera respondía que las habilidades de Ezra eran útiles para los Rebeldes de Lothal. Luego, de pronto, aparecía El Inquisidor y mataba a Hera y a sus demás compañeros. Semanas después de los eventos acaecidos en el templo jedi de Lothal, Ezra logró construir su primer sable de luz, utilizando entre otras cosas varias piezas que le había proporcionado Hera. Cuando hubo terminado su sable de luz, Ezra lo enseñó a Hera y los demás rebeldes, que lo contemplaron con admiración.

Trabajando para Lando

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Kanan explica a Hera que Lando ha ganado a C1-10P jugando al Sabacc.

Más tarde, Garazeb Orrelios jugó a una partida de Sabacc con Lando Calrissian, apostando a C1-10P con la aprobación de Kanan Jarrus. Tras perder a C1-10P en la apuesta, Lando ofreció a Zeb y Jarrus que trabajasen para él a cambio de la devolución de C1-10P.

Cuando llegaron al Espíritu, Kanan presentó a Lando al resto de la tripulación. Cuando Hera se enteró de la pérdida de Chopper, se enfadó con Orrelios, y tras enterarse de la implicación de Kanan en el suceso, se enojó aún más, llegando a pegar un puñetazo a Kanan mientras mientras gritaba que C1-10P era un miembro más del equipo.

Luego, Lando explicó que necesitaba la ayuda de los Rebeldes de Lothal para conseguir un cargamento propiedad del criminal Azmorigan, que después debía ser trasladado a Lothal travesando a escondidas un bloqueo imperial. Antes de subir a bordo de la nave de Azmorigan junto a Hera y Kanan, Lando les pidió a ambos que le siguieran la corriente delante de Azmorigan, y les insinuó que la nave de Azmorigan tenía cápsulas de escape.

Una vez reunido con Azmorigan, Lando ofreció al criminal a Hera a cambio de un Cerda inflable, el cargamento que Lando quería introducir de contrabando en Lothal. Entonces, Kanan comenzó a protestar, pero sus quejas fueron acalladas por Hera, que aceptó ser la esclava de Azmorigan. Horas después, mientras el criminal comía, Hera le convenció para quedarse con ella a solas. Cuando estuvo a solas con Azmorigan, Hera lo dejó inconsciente golpeándole con una bandeja y huyó de la nave del criminal.

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Hera deja inconsciente a Azmorigan.

Al regresar al Espíritu, Hera pegó un puñetazo a Lando, y se adentró en su nave airada. Cuando Hera se dirigía a la cabina del Espíritu para pilotar la nave, la cerda inflable de Lando fue asustado por Zeb, inflándose de inmediato y bloqueando el acceso a la cabina donde estaba Kanan. Mientras pasaban por el bloqueo imperial de Lothal, Ezra Bridger asustó de nuevo a la cerda, que se infló todavía más, golpeando a Zeb y provocando que éste desactivara sin querer la baliza de ocultamiento del Espíritu.

El Almirante Kassius Konstantine detectó a la nave rebelde y ordenó a varios cazas TIE que la persiguieran. Siguiendo los consejos de Hera, Kanan pilotó la nave a través de unas nubes y así logró deshacerse de los cazas. Luego, Kanan dijo a Hera que a simple vista su labor parecía fácil pero que después de esa experiencia, se acababa de dar cuenta de que eso no era así. Lando trató de dividir a los rebeldes, e hizo hincapié ante Hera de ese comentario de Kanan. Hera respondió a Lando que si lo que quería era que los rebeldes lo ayudasen, era mejor que no tratara de dividirlos.

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Hera recalca a Lando que está en deuda con los Rebeldes de Lothal.

Lando hizo que los rebeldes lo llevaran junto a su cerda inflable a unas tierras que había comprado a Cikatro Vizago para que el cerdo buscara en ellas piedras preciosas. Allí, aparecieron de repente Azmorigan y sus hombres, que exigieron la muerte de Calrissian y la conversión en esclavos de los Rebeldes de Lothal. Entonces, se produjo una pelea entre los hombre de Azmorigan y los rebeldes, que terminó con la huida de los criminales.

Como recompensa, Lando devolvió a C1-10P a los rebeldes, y Hera recalcó a Calrissian que tenía una deuda con ellos. Lando se lamentó de no tener créditos para pagarles, y se despidió de los rebeldes. A bordo del Espíritu, Hera y los demás descubrieron con grata sorpresa que durante su lucha con Azmorigan, C1-10P había robado un depósito de combustible a Lando, lo cual les podía servir para mantener en funcionamiento al Espíritu durante un tiempo más.

Reunión con Trayvis

Tiempo después, el senador Gall Trayvis emitió una transmisión. En ella, mediante un mensaje encriptado supuestamente indescifrable por el Imperio Galáctico, Trayvis pidió a cualquier fuerza rebelde del planeta Lothal que se reuniera con él. Hera y sus compañeros, decidieron reunirse con el senador. Antes de entrar en el edificio donde se encontraba Trayvis, los rebeldes decidieron mantener ocultos en el exterior a Zeb Orrelios y Sabine Wren como protección ante posibles emboscadas imperiales. Cuando Hera, Kanan Jarrus y Ezra Bridger entraron en el edificio para reunirse con Trayvis, el senador y los rebeldes fueron emboscados por tropas imperiales, comandadas por el Agente Kallus y Maketh Tua.

Trayvis sugirió a los rebeldes que se rindieran pero ellos se negaron a rendirse. Tras esa reacción de Trayvis, Hera comenzó a sospechar que el senador podía ser un agente del Imperio. Entonces, Sabine lanzó varias granadas de humo y entre la confusión, los rebeldes lograron salir del edificio llevándose a Trayvis consigo. Cuando los rebeldes iban a escapar metiéndose en una alcantarilla, Trayvis fue reticente a seguir sus instrucciones, pero finalmente accedió a ello.

Durante su huida por las alcantarillas, Trayvis fingió estar cansado, para luego cometer el error de ponerse a correr cuando llegaron las fuerzas imperiales, provocando que Hera sospechase aún más de la verdadera afiliación del senador, que demostró inconscientemente que en realidad no estaba cansado. Luego los rebeldes se dividieron en dos grupos, por lo que Trayvis se tuvo que marchar con Hera y Ezra.

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Hera deja inconsciente a Gall Trayvis.

Cuando Hera entregó a Trayvis su pistola descargada sin que el senador lo supiera, Trayvis desveló su verdadera identidad y apuntó a los rebeldes con ella. A continuación, tras saber que Ezra era el hijo de Ephraim y Mira Bridger, explicó al chico que sus padres habían sido unos necios por hablar en contra del Imperio. Luego, reveló que estaban muertos.

Entonces, Hera contestó que eso era mentira, y se acercó al senador, que accionó su pistola. Sin embargo, como la pistola tenía su seguro puesto, Hera pudo golpear a Trayvis sin recibir ningún disparo, dejándolo inconsciente. Luego murmuró que un verdadero rebelde sabría diferenciar una pistola cargada de una descargada.

Más tarde, en el Espíritu, Hera habló con Ezra confesando que ella también había querido creer que Trayvis no era un farsante. Luego, atribuyó sus reacciones al hecho de que tenían esperanzas de que llegarían tiempos mejores. A continuación, afirmó que esos tiempos llegarían.

Tomando una torre de comunicaciones imperial

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Los rebeldes realizan una transmisión a los ciudadanos de Lothal.

Más tarde, Hera escuchó una entrevista hecha a Gall Trayvis en la HoloRed en la que el senador acusaba a los Rebeldes de Lothal de criminales. Entonces, Kanan Jarrus sugirió hackear una torre de comunicaciones imperial para desmentir esas falsas acusaciones y mandar un mensaje a la población de Lothal y otros planetas cercanos. Los rebeldes trazaron un plan para hackear la torre según el cual Hera debía esperar a sus compañeros a bordo del Fantasma para evacuarlos del lugar antes de que llegaran los imperiales. Sin embargo, lo que Hera y los demás rebeldes no sabían era que el Gran moff Wilhuff Tarkin conocía sus intenciones y les estaba tendiendo una trampa.

Después, durante la toma de control de la torre, Kanan observó que se acercaba a su posición un número considerable de tropas imperiales. Por ese motivo, Kanan ordenó a sus compañeros que entraran dentro de la torre y subieran hasta su parte superior para ser evacuados por Hera. Mientras los demás rebeldes huían del lugar a bordo del Fantasma, Kanan fue capturado por El Inquisidor y llevado ante Tarkin. Poco después, Ezra logró transmitir un mensaje incitando a la rebelión a través de la torre, que fue destruida bajo las órdenes de Tarkin poco después para evitar más transmisiones. Aun así, Hera se mostró convencida de que el mensaje de Ezra había llegado a los ciudadanos de Lothal y otros planetas colindantes.

Liberando a Kanan

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"Fulcrum" pide a Hera que pase a la clandestinidad.

Para tratar de liberar a Kanan Jarrus de su cautiverio, Ezra Bridger, Zeb Orrelios, Sabine Wren y C1-10P intentaron sabotear un Pod Todo Terreno de Defensa para obtener la ubicación de Kanan. Sin embargo, los rebeldes fracasaron y tras la destrucción del PT-TD, tuvieron que ser recogidos por Hera a bordo del Fantasma.v Después de que Hera hablara con "Fulcrum", la twi'lek ordenó a sus compañeros no emprender más intentos por rescatar a Kanan. Sin embargo, los otros rebeldes decidieron desobedecer a Hera. Con la ayuda de C1-10P; Ezra, Zeb y Sabine lograron salir del Espíritu a bordo del Fantasma sin que Hera los oyera.

Al reunirse con Cikatro Vizago para tratar de obtener el paradero de Kanan, Ezra reveló a Vizago que tanto él como Kanan eran Jedi; a pesar de que Zeb y Sabine le recomendaron que no lo hiciera. Mientras Ezra negociaba con Vizago en su nave, apareció Hera, a quien C1-10P había tenido que confesar el paradero de Ezra y sus compañeros. Tras hablar con Ezra, Hera decidió seguir intentando rescatar a Kanan. Siguiendo un nuevo plan, Sabine pintó a C1-10P de negro para hacerlo pasar por un droide imperial. Luego, los rebeldes secuestraron a 264, un droide imperial encargado comunicar a los imperiales de Lothal con los imperiales situados en la órbita del planeta.

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Rebeldes de Lothal rescatando a su lider

Mientras C1-10P se hacía pasar por 264 a bordo de una nave imperial, el Espíritu comenzó a atacar a los imperiales como distracción. A bordo de la nave, C1-10P logró obtener la ubicación de Kanan y huyó saltando al espacio. Allí, fue recogido por el Espíritu, la tripulación del cual descubrió que Kanan iba a ser trasladado a Mustafar, donde Hera sabía que los Jedi eran llevados a morir. Luego, Sabine distrajo a varios soldados de asalto mientras Ezra y Zeb robaban un crucero gozanti imperial. Zeb pilotó la nave imperial, y tras recoger a Sabine, escapó del lugar. A continuación, los rebeldes juntaron al Espíritu, el crucero gozanti robado y un TIE que había sido robado por Ezra y Zeb hacía semanas en Kothal, para iniciar el rescate de Kanan. Poco antes de partir, Zeb manifestó que le parecía ridículo que Ezra y Sabine hubieran pintado el TIE robado. Después, los rebeldes se dirigieron a Mustafar, donde C1-10P acopló el crucero gozanti en el que los rebeldes viajaban al Destructor Estelar en el que se encontraba Kanan. Al irrumpir en el Destructor, una bomba de Satine deshabilitó la electricidad de la nave temporalmente.

Mientras Ezra iba a rescatar a Kanan; Hera, Sabine y Zeb procedieron a causar estragos por todo el Destructor Imperial, atacando a los soldados de asalto que se cruzaban en su camino. Tras la muerte de El Inquisidor y el rescate de Jarrus; Zeb, Sabine y Hera huyeron a bordo de su caza TIE, mientras Kanan y Ezra huían a bordo del TIE del Inquisidor. Los Rebeldes de Lothal, hicieron frente a una inmensa marea de cazas TIE, y tras un breve tiempo, fueron rescatados por C1-10P, que llegó a bordo de un transporte imperial robado y una multitud de naves aliadas. Al encontrarse de nuevo con Kanan, Hera y el Jedi se abrazaron mientras la twi'lek le daba afectuosamente la bienvenida al grupo de nuevo.Una vez reunida con el resto de sus compañeros, Hera se dirigió a bordo del Espíritu. Allí, los rebeldes escucharon a Bail Organa, presente mediante un holograma. Durante su conversación con los rebeldes, Organa confesó que quienes habían acudido en su rescate eran otras células rebeldes, gestionadas por él y "Fulcrum".

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Hera presenta a los rebeldes a Bail Organa.

A continuación, Hera informó de la identidad de Bail a sus compañeros y explicó que ella conocía la existencia de otras células, pero no la identidad de sus integrantes, puesto que eso formaba parte de un protocolo para evitar que el Imperio descubriera las células. Entonces, Ahsoka Tano, la antigua padawan de Anakin Skywalker, bajó de la cabina del Espíritu y se reveló a sí misma como "Fulcrum". Tras presentarse a los rebeldes, les comunicó que ese protocolo había cambiado, y que una nueva etapa se abría para ellos.

Trabajo con la Red Rebelde

El Asedio de Lothal

Más adelante, Hera y los Rebeldes de Lothal llevaron a cabo junto al Escuadrón Fénix, comandado por Jun Sato, una misión consistente en atacar un convoy imperial con el fin de robar unos generadores de escudo imperiales. Durante la misión, Hera pilotó el Espíritu, y apoyó al Escuadrón Fénix hasta obtener los generadores de escudo imperiales.

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Hera y los rebeldes atienden a la petición de auxilio de Maketh Tua.

Poco después, los rebeldes recibieron una llamada de auxilio procedente de la ministra de Lothal, Maketh Tua, que había decidido desertar del Imperio Galáctico. Hera ordenó a Kanan Jarrus y Garazeb Orrelios guardar silencio con el fin de escuchar a la ministra. Hera accedió a rescatar a la ministra cuando el comandante Jun Sato apoyó la idea.

A continuación, Hera habló con Kanan, quien se mostraba contrario a la posibilidad de unirse a la red rebelde de Ahsoka Tano y Bail Organa y participar en un conflicto armado a gran escala. Luego Hera y sus compañeros se dirigieron a Lothal para sacar a la ministra Tua a salvo del planeta.

Allí, Hera emboscó a los imperiales que escoltaban a Tua hasta un transporte. Pretendiendo robar el transporte en el que iba a subir Tua, los rebeldes ordenaron a la ministra entrar rápidamente en el transporte al cual se dirigía. Cuando Tua estuvo en el transporte, éste explotó, matándola instantáneamente. Entonces, los rebeldes fueron acusados por el Agente Kallus de haber asesinado a la ministra. Cuando los rebeldes trataban de huir, su transporte fue derribado, y decidieron esconderse en la antigua casa de Ezra Bridger.

Desde allí, fueron testigos de como el reportero Alton Kastle los acusaba de haber asesinado a la ministra Tua. A continuación, varios soldados de asalto entraron en la casa, por lo que los rebeldes decidieron dirigirse al complejo imperial de Lothal para robar una nave. Ocultándose en cajas, Hera, Zeb Orrelios, C1-10P y Sabine Wren lograron entrar en el complejo imperial, siendo transportados por Kanan Jarrus y Ezra Bridger, disfrazados de soldado de asalto y cadete imperial respectivamente. Allí, Hera y sus compañeros localizaron un transporte y varios generadores de escudo de nivel militar, que decidieron llevar al transporte.

Mientras subían a bordo del transporte los generadores de escudo, llegó al lugar el Lord Sith Darth Vader junto a un escuadrón de soldados de asalto. Zeb y Sabine se enfrentaron a los soldados mientras Kanan y Ezra combatían a Darth Vader; y Hera y C1-10P ponían en marcha el transporte que iban a robar. Cuando Vader estaba a punto de matar a Ezra y Kanan, Zeb y Sabine lanzaron unos detonadores termales, que provocaron que dos PT-TD cayeran sobre Vader.

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Darth Vader se dispone a atacar a Hera y sus compañeros.

A pesar de eso, Vader sobrevivió, quitándose de encima a los PT-TD mediante la Fuerza y volviendo a perseguir a los rebeldes. Poco antes de ser alcanzados por Vader, los rebeldes huyeron a bordo del transporte imperial robado. Gracias a la ayuda de Lando Calrissian, con quien Hera contactó, los rebeldes obtuvieron varios transpondedores, que les permitirían despistar a los imperiales para abandonar Lothal sin problemas.

Finalmente, los rebeldes abandonaron Lothal y se reunieron con la flota del Escuadrón Fénix. Cuando estuvieron allí, se dieron cuenta de que el transporte imperial robado en el que habían viajado tenía un localizador imperial. En ese momento, Darth Vader llegó a bordo de su TIE Avanzado x1. Entonces, Hera, sus compañeros y Ahsoka Tano decidieron subir a bordo del Espíritu para enfrentarse a Vader.

Al finalizar el combate, gran parte de la flota del Escuadrón Fénix había sido destruida o dañada. Además, Ahsoka Tano estaba sobrecogida por haber descubierto la verdadera identidad de Darth Vader, su antiguo maestro, aunque no reveló su descubrimiento a los rebeldes. Cuando Kanan afirmó ante Ezra y Ahsoka que el valor más grande residía en saber cuándo no luchar, Hera y el resto de sus compañeros añadieron que estarían junto a Kanan tanto en los momentos en los que hacía falta luchar como en los que no era necesario.

Buscando aliados

Tras el Asedio de Lothal, Hera y los demás Rebeldes de Lothal se reunieron con Ahsoka Tano y Jun Sato. Durante la reunión, Ezra Bridger propuso encontrar una base para la Red Rebelde, con lo que Sato se mostró de acuerdo. Sin embargo, Hera recalcó que los rebeldes no poseían ninguna ubicación en la cual establecer una base con ventajas tácticas para proteger a la flota. Kanan Jarrus sugirió centrarse en ayudar a los necesitados en lugar de centrarse en la base, y Hera respondió que serían incapaces de ayudar a nadie si no podían ayudarse a ellos mismos. A continuación deseó tener más aliados.

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Ahsoka muestra a Hera y sus compañeros el droide táctico que deben usar para encontrar a Rex.

Entonces, Ahsoka afirmó que conocía a un gran líder experto en estrategia y en los Territorios del Borde Exterior que podría unirse a los rebeldes y ayudarles a encontrar una nueva base con sus conocimientos. Sato preguntó cómo podrían localizar a ese líder, el capitán clon CT-7567, apodado "Rex". Ahsoka contestó que perdió su ubicación hacía mucho tiempo, y que no había logrado jamás contactar con él. Sin embargo, también informó de que había algo que aún no había intentado para localizarlo.

Sabiendo que Rex había sido visto por última vez en el Sistema Seelos, Ahsoka encomendó a los rebeldes seguir la pista de Rex usando la cabeza de un droide táctico. Hera pilotó el Espíritu hasta el planeta Seelos, y una vez allí descubrió que C1-10P no había reparado el hiperimpulsor de la nave, por lo que el Espíritu no estaba totalmente funcional. Con la intención de quedarse a reparar la nave, Hera pidió a sus compañeros que aterrizaran en Seelos a bordo del Fantasma mientras ella permanecía con C1-10P en la órbita del planeta.

Un tiempo después, Kanan contactó con Hera para informarla de que sus posibles aliados eran soldados clon del antiguo Gran Ejército de la República. Kanan expresó a Hera su desconfianza hacia Rex, Gregor y Wolffe; a pesar de que el trío de clones no había ejecutado la Orden 66. Hera comprendió los sentimientos de Kanan, pero trató de aumentar la confianza de Kanan en los clones argumentando que los soldados clon habían salvado millones de vidas, incluida la de ella misma, durante las Guerras Clon.
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Hera, los rebeldes y Rex regresan con la flota de la Red Rebelde.

Tras ser descubiertos por los imperiales, Kanan contactó de nuevo con Hera para informarla de la situación. Cuando Kanan preguntó a Hera si veía la presencia de imperiales, apareció en la órbita de Seelos un Destructor Estelar Imperial. Hera apagó los sistemas del Espíritu y desconectó a C1-10P para evitar ser detectada. Luego procedió a seguir arreglando el Espíritu.

Al realizar esta tarea demasiado lento, Hera decidió encender a C1-10P para que la ayudara. En ese momento, el Destructor Estelar Imperial abandonó Seelos. Al finalizar las reparaciones del Espíritu, Kanan contactó con Hera para que los fuera a recoger sobre la superficie del planeta. Tras haberse enfrentado a los imperiales, Rex, Gregor y Wolffe decidieron unirse a la Red Rebelde, por lo que Hera los trasladó junto a sus compañeros hasta la flota de la Red Rebelde.

Allí fue testigo de la reunión entre Ahsoka y Rex, quienes hacía años que no se veían a pesar de haber tenido una relación muy estrecha durante las Guerras Clon.

Una nueva amenaza

Tiempo después, en el Espíritu, mientras Kanan Jarrus y Rex discutían sobre si era más importante el ingenio o la concentración, Hera entró en la sala donde estaban los rebeldes y pidió a Sabine Wren, Garazeb Orrelios y C1-10P que acudieran a una antigua estación médica de la República para recoger suministros. Después de eso, Kanan y Rex siguieron discutiendo, por lo que Ezra Bridger decidió acompañar a Sabine y a Zeb en su misión sin pedir permiso.

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Hera consuela a Kanan tras descubrir que existen más inquisidores.

Cuando hubo pasado un rato, Kanan y Rex jugaron una partida de dejarik, mientras Hera estaba sentada al lado de ambos, mirando la partida. A continuación, Ezra regresó de su misión, y antes de que Kanan pudiera protestar por su huida desautorizada, Ezra le informó de que había sido atacado por dos inquisidores. Hera, alarmada, corrió a consolar y sujetar a Kanan, que quedó muy impactado. Zeb preguntó a Kanan por qué no les había dicho que había más de un inquisidor, pero Kanan estaba tan estupefacto que no respondió. Antes de irse, Ezra dijo a Kanan que los inquisidores sabían de la existencia de Ahsoka Tano.

Al quedarse a solas con Kanan y Rex, Hera volvió a preguntar a Kanan si sabía de la existencia de más inquisidores. Kanan afirmó que desconocía la existencia de más inquisidores, y dijo que informaría a Ahsoka de la información que le había dado Ezra. Luego preguntó a Rex si Ahsoka podía saber cuántos inquisidores había en total, y Rex dijo que no lo sabía. Durante los momentos siguientes, Hera continuó consolando a Kanan por lo que acababan de descubrir.

Tratando con Ohnaka

Más adelante, Hera convocó a todos los rebeldes para asistir a una reunión con el comandante Jun Sato. Durante la reunión, Sato informó de que había una crisis energética en el planeta Rinn, por lo que los rebeldes debían conseguir varios generadores de energía para evitar que la población del planeta se congelara por causa de las bajas temperaturas propias del clima del planeta. Por eso, Hera partió junto a los demás rebeldes en busca de generadores de energía en el mercado negro de Garel. Antes de partir sin embargo, Hera encargó a Ezra Bridger quedarse limpiando el Espíritu.

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Hondo se despide de Hera y los demás rebeldes.

Mientras limpiaba, Ezra respondió a una llamada de emergencia y se marchó del Espíritu a bordo del Fantasma. Tras llegar al origen de la llamada de socorro, Ezra se encontró con el pirata Hondo Ohnaka, a quien ayudó con sus negocios. Después de un mal giro de los acontecimientos, Hondo robó el Fantasma junto a varios generadores de energía con los que Ezra y él habían pretendido negociar. Sin embargo, C1-10P había puesto al Fantasma en piloto automático y Hondo se encontró frente a Hera y el resto de rebeldes, que habían vuelto de su búsqueda de generadores de energía.

Hondo trató de justificar la ausencia de Ezra a Hera y los demás rebeldes, y cuando Ezra regresó a Garel y explicó a Hera y los otros lo que realmente había hecho Hondo, el pirata se hizo el ofendido. Hera contempló la escena con cierta diversión. Finalmente, Ohnaka regaló a los rebeldes los generadores de energía que necesitaban y se marchó.

Socorriendo a Ibaar

Más tarde, Hera participó en un asalto contra un bloqueo imperial en el planeta Ibaar, con el objetivo de proporcionar suministros a su población. Durante el asalto, Hera pilotó al Espíritu y trató de atravesar el bloqueo imperial. Finalmente, el asalto fracasó, por lo que la Red Rebelde celebró una reunión para analizar la situación.

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Hera pilota el Espíritu junto a Sabine durante un asalto a Ibaar.

Durante la reunión, Rex sugirió buscar la ayuda de Quarrie, un ingeniero que había construido una nave completamente nueva e innovadora. Rex también informó de que Quarrie sólo entregaría la nave al piloto que la fuese a pilotar. Por eso, Kanan Jarrus sugirió que fuese Hera quien fuera a conocer a Quarrie. Garazeb Orrelios y Sabine Wren, se dirigieron junto a Hera al planeta Shantipole para buscar a Quarrie, a bordo del Fantasma.

En la atmósfera de Shantipole, Hera informó de que la superfície del planeta solía estar asolada por fuertes tormentas eléctricas. Allí, Hera pilotó tratando de esquivar numerosos rayos, y mientras tanto Zeb y Sabine intentaron mantener la calma. Al final un rayo golpeó al Fantasma, que se estropeó, y Hera tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia. Al salir del Fantasma, Hera conoció a Quarrie, que mostró a los rebeldes la nave que había diseñado y construido, el Ala-B.

A continuación, Hera convenció a Quarrie para que la dejase pilotar el Ala-B, explicando a Quarrie el origen de su motivación y pasión por volar. A pesar de que Quarrie no estaba completamente seguro de que el Ala-B fuese a funcionar correctamente, Hera logró pilotar la nueva nave y probar todo su armamento. Tras la prueba, Hera quedó satisfecha con el prototipo de Quarrie. Poco después, Kanan informó a Hera de que los rebeldes ya se dirigían a atacar de nuevo el bloqueo imperial sobre Ibaar.

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Hera pilota el Ala-B de Quarrie.

Cuando los rebeldes pretendían ir a Ibaar a apoyar el nuevo ataque rebelde sobre el bloqueo imperial, descubrieron que el Ala-B no poseía hiperimpulsor. No obstante, Quarrie, dijo que había conseguido arreglar al Fantasma. Gracias a eso, acoplando el Ala-B al Fantasma, los rebeldes lograron llegar a Ibaar con la nueva nave. Durante el nuevo asalto, Hera pilotó el Ala-B con Sabine en la torreta de la nave mientras Zeb y Quarrie iban a bordo del Fantasma.

Usando el Ala-B Hera logró penetrar el bloqueo imperial y abrir una brecha en él, por lo que el asalto tuvo éxito.Tras el asalto, el comandante Jun Sato ascendió a Hera a líder del Escuadrón Fénix. Hera se mostró satisfecha por el ascenso y agradeció el nombramiento a Sato.

Buscando un enlace

Tiempo después, estando en el planeta Garel, Hera encargó a Vaux y otro rebelde buscar piezas de cazas en el mercado negro. Luego, Ezra Bridger preguntó a Hera si tenía alguna misión para él. Hera, respondió que solamente tenía una misión para Sabine Wren, de modo que Ezra decidió acompañar a Wren junto a C1-10P en su misión. La misión, consistía en localizar un enlace rebelde con información oculto en el espaciopuerto de Garel, y trasladarlo hasta un punto de encuentro, situado fuera de Garel.

Durante la misión, Ezra y Sabine fueron interceptados por la cazarrecompensas Ketsu Onyo. Tras un enfrentamiento contra varios soldados de asalto, Ezra se separó de Sabine y regresó al Espíritu para hablar con Hera. Tras conocer lo ocurrido, Hera esperó junto a Ezra al regreso de Sabine.

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Hera se reúne con Ezra, Sabine, C1-10P y Ketsu Onyo.

Finalmente, Sabine tuvo éxito en su misión, y fue ayudada por Ketsu, por lo que ambas se reunieron con Hera y Ezra en Garel. Ezra comentó a Hera su incredulidad por el hecho de que la última vez que había visto a Wren y Ketsu, ambas habían estado a punto de agredirse y ahora se trataban en términos amistosos. Hera contestó a Ezra que la primera vez que lo conoció, él había intentado robarles. Tras ese comentario de Hera, Ezra se quedó sin saber qué decir.

Hera agradeció a Ketsu formalmente la ayuda que había proporcionado a Sabine, y tras ser informada por Ketsu de que por el momento no se iba a unir a la Red Rebelde, Hera se retiró hacia el interior del Espíritu. Tiempo después, Hera recomendó al comandante Jun Sato la participación de Ezra en una misión de reconocimiento. Durante esa misión sin emabargo, Ezra y Sato fueron capturados por un Interdictor Imperial.

Al enterarse de la captura de Ezra y Sato, Hera pidió a Kanan Jarrus que se inflitrara en la nave en la que estaban retenidos Ezra y Sato con la ayuda del Capitán Rex. Kanan pidió que le acompañara otra persona, pero Hera respondió que Rex era el único capaz de pasar desapercibido en la nave imperial. Kanan dijo que eso era así porque Rex era un soldado de asalto. Matizando que Rex era un soldado clon, y no un soldado de asalto, Hera volvió a pedir a Kanan que ayudara a Ezra, puesto que ella le había ofrecido voluntario para participar en la misión durante la cual había sido capturado. Finalmente, Kanan aceptó ir a rescatarlo con la ayuda de Rex.

Huyendo de Garel

Una noche, a bordo del Espíritu, Hera se encontraba junto a Kanan Jarrus tratando de encontrar la ubicación ideal para establecer una base rebelde cuando fue interrumpida por Ezra Bridger. Ezra explicó a Hera y Kanan que había tenido una visión de sus padres en la que ambos estaban vivos pero encerrados en una prisión imperial. Hera pidió a Ezra que les explicara con más precisión lo que había visto. Tras escuchar a Ezra, Kanan dijo a Hera que ya era hora de mostrar a Ezra lo que ellos mismos habían descubierto.

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Hera muestra a Ezra la ubicación de todas las prisiones imperiales existentes.

Mostrándose de acuerdo con Kanan, Hera enseñó a Ezra un mapa en el cual estaban señaladas todas las prisiones imperiales concocidas. Entonces, Hera explicó a Ezra que el rodiano Tseebo le había dicho hacía tiempo que los padres de Ezra estaban prisioneros en una prisión imperial, sin saber concretamente en cual de ellas. Kanan añadió que con fragmentos de información que poseía Tseebo, él y Hera habían estado investigando.

Finalizando su explicación, Hera dijo a Ezra que habían buscado la ayuda de cada contrabandista, pirata y contacto que conocían, e incluso los contactos del senador Bail Organa. Sin embargo, jamás habían logrado determinar en qué prisión estaban los Bridger. Ezra agradeció a Hera todo lo que había hecho. Unas horas más tarde, Hera y Kanan lograron obtener una lista de prisioneros del Imperio en la que el nombre y foto de los presos habían sido eliminados.

Instando a Ezra a usar la Fuerza, los rebeldes localizaron en la lista al denominado Prisionero X-10, que según Hera leyó, había sido arrestado en Lothal por traición. Gracias a más visiones, Ezra quedó convencido de que el prisionero se encontraba actualmente en Lothal. Hera trató de advertir a Ezra sobre el bloqueo planetario al que estaba sometido Lothal, pero Sabine Wren, al oír a Hera, aprovechó para comunicar a todo el mundo que el Imperio había retirado su bloqueo sobre Lothal.

Dispuesta a partir hacia Lothal, Hera contactó con Garazeb Orrelios para que regresara al Espíritu, aunque sin darse demasiada prisa para no llamar la atención. A continuación, los imperiales lanzaron un ataque sobre Garel, el planeta en el que estaban estacionadas las naves de la flota de la Red Rebelde, y entre ellas el Espíritu. Kanan y Ezra fueron a buscar a Zeb, y mientras tanto, Hera, Sabine y C1-10P trataron de restablecer sus comunicaciones con la flota rebelde y preparar al Espíritu para la huida.

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Hera y Sabine pilotan el Espíritu dispuestas a liberar a Rex y a Sato.

Cuando al cabo de un rato todo el mundo estuvo a bordo del Espíritu, Hera contactó con Jun Sato y Rex para que la informaran de la situación. Rex dijo a Hera que o despegaban todas las naves de inmediato o serían destruidos por el Imperio. Poco después, Hera hizo despegar al Espíritu y comenzó a huir junto al resto de la flota. Durante el escape, un Destructor Estelar Imperial atrapó con un rayo tractor a la nave de mando de la flota, en la que iban Rex y Sato.

Hera instó a Ezra, Kanan y C1-10P a dirigirse a Lothal a bordo del Fantasma mientras ella, Sabine y Zeb liberaban la nave de mando. Cuando Ezra y los demás se hubieron marchado a bordo del Fantasma, Hera destruyó el generador del rayo tractor imperial haciéndolo colisionar con el Espíritu, a pesar de que Sato le había ordenado que escapara. Sato y Rex agradecieron a Hera su ayuda y a continuación, todas las naves de la flota rebeldes escaparon de Garel.

Refuerzos de Organa

Un día después del ataque sobre la flota rebelde en Garel, Hera contactó con Kanan Jarrus, que se encontraba en el planeta Lothal junto a Ezra Bridger para determinar si los padres de Ezra seguían vivos. Kanan explicó a Hera que finalmente, habían descubierto que los Bridger estaban muertos. Hera sintió lástima por las noticias, y agradeció a Ryder Azadi, un antiguo simpatizante rebelde que conoció a los Bridger, que hubiera apoyado abiertamente a la causa rebelde varios años atrás.

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Hera se comunica con Kanan y Ryder Azadi.

A continuación, Hera dijo a Kanan que los rebeldes iban a recibir tres Cruceros clase Cabeza de Martillo de parte del senador Bail Organa. Para ello, el senador iba a enviar a su hija Leia Organa hasta Lothal, donde se encontraría con Kanan y Ezra , que ya estarían allí esperándola, disfrazados de soldado de asalto y cadete imperial respectivamente. Como se suponía que Leia era parte del Imperio Galáctico, ella y los rebeldes habían acordado previamente fingir un robo de las naves de Leia por parte de los rebeldes.

Tras reunirse con Leia, Kanan y Ezra descubrieron que Ryder Azadi había sido descubierto e iba a ser ejecutado por los imperiales, por lo que se dirigieron a su posición a ayudarle. Una vez en la posición de Azadi; Hera, Sabine Wren y Garazeb Orrelios aparecieron a bordo del Espíritu para rescatar al rebelde.

Tras un breve tiroteo con los imperiales, los rebeldes simularon que estaban secuestrando a Leia, a Kanan y a Ezra; quienes supuestamente eran un soldado de asalto y un cadete. De este modo, todos lograron escapar de los imperiales sin cuestionar la supuesta lealtad de Leia al Imperio. A bordo del Espíritu, Azadi agradeció a Hera su ayuda, quien respondió que ayudarle era lo mínimo que podían hacer para compensar el hecho de haber atraído al Imperio hacia él.

En el Espíritu, Hera expresó sus condolencias a Ezra por la muerte de sus padres. Momentos después, Hera fue informada de que las naves de Organa que los rebeldes debían fingir estar robando, estaban bajo custodia imperial en Lothal.

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Hera, Leia y los rebeldes planean cómo fingir el robo de las naves del senador Bail Organa.

Tras examinar la defensa de las naves, consistente en varios AT-AT y unas máquinas capaces de impedir el despegue de cualquier nave gracias a la fuerza de la gravedad, los rebeldes acordaron que Leia distraería a los imperiales con la ayuda de Kanan y Ezra, que seguirían disfrazados de soldado y cadete simulando que se habían escapado de los rebeldes. Sabine destruiría las máquinas imperiales y Hera proporcionaría cobertura aérea con Zeb desde el Espíritu.

Después de la ejecución del plan, los rebeldes lograron destruir las defensas imperiales y capturar las tres naves de Organa. Para seguir encubriendo a Leia; Ezra y Kanan, que habían colaborado con los rebeldes disfrazados de soldado y cadete, fingieron ser unos traidores y dispararon a Leia mientras escapaban, aturdiéndola.

Cuando todo hubo pasado, Hera dijo a Azadi que buscaría un lugar seguro en el que esconderle. Sin embargo, Azadi informó a los rebeldes de que había decidido unirse a su causa, por lo que iba a permanecer junto a ellos en la flota de la Red Rebelde. Hera, satisfecha, dio a Ryder la bienvenida a la Red Rebelde junto al resto de sus compañeros.

Atajo en Concord Dawn

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Hera, reunida con los rebeldes para analizar una posible ruta a través del Sistema Concord Dawn.

Tras el ataque a un convoy imperial para obtener suministros, Hera se reunió con la cúpula de la Red Rebelde para analizar la situación de la rebelión. Durante la reunión, Kanan Jarrus puso de manifiesto que cada vez era más difícil robar suministros al Imperio, así como desplazarse por su área de operaciones sin ser descubiertos. Mostrándose de acuerdo con Kanan, Jun Sato destacó al necesidad de buscar una nueva ruta dentro y fuera del Sector Lothal.

Sabine Wren, propuso usar un atajo a través del Sistema Concord Dawn, que estaba bajo el mando de una colonia mandaloriana en lugar del Imperio. Entonces Sato planteó si los mandalorianos de Concord Dawn estaban aliados con el Imperio, puesto que el Ejército Imperial había ocupado Mandalore, y eso podía ejercer una gran influencia sobre Concord Dawn. Cuando Kanan propuso usar la diplomacia para conseguir un paso seguro de la flota a través del Sistema Concord Dawn, Sato se mostró sorprendido, y argumentó que sólo la fuerza militar podría permitir la negociación con los protectores de Concord Dawn.

No obstante, como Hera se mostró a favor de la negociación, Sato autorizó el uso de la diplomacia con los protectores de Concord Dawn. Por eso, Hera se dirigió hacia Concord Dawn con un escuadrón de cazas bajo su mando, entre los cuales se encontraba Sabine. Al llegar a Concord Dawn, varios cazas guantelete se acercaron a la posición de las naves rebeldes.

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Hera entabla combate con un caza guantelete en Concord Dawn.

A continuación, Fenn Rau, el protector de Concord Dawn y el líder de los cazas guantelete, se presentó ante Hera y le exigió que se identificara. Hera dijo a Rau que venía en son de paz y que sólo buscaba un paso seguro a través de Concord Dawn. Inmediatamente, Rau exigió saber si Hera era imperial o rebelde. Cuando Hera dijo que formaba parte de un movimiento contrario al Imperio, Rau decidió atacarla sin escuchar lo que Hera le tenía que decir.

Una vez Rau hubo dejado claro que servía al Imperio, comenzó un combate entre las naves rebeldes y las mandalorianas. Tras sufrir varias bajas, Hera ordenó la retirada, de modo que todos sus hombres fueron saltando progresivamente al hiperespacio, hasta que sólo quedaban en la órbita de Concord Dawn Hera y Sabine. Por causa del intenso fuego enemigo, Hera ordenó a Sabine que escapara, prometiendo que huiría detrás de ella.

Justo cuando activaba el salto de su nave a la velocidad de la luz, Hera fue alcanzada por disparos enemigos. Finalmente, su nave llegó prácticamente destrozada junto a la flota de la Red Rebelde. De este modo, Hera fue rescatada e ingresada en una enfermería, inconsciente y gravemente herida. Mientras Hera permanecía inconsciente, Sabine y Kanan se dirigieron a Concord Dawn para tratar de nuevo con los mandalorianos.

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Hera, herida, es visitada por Kanan y Sabine.

Cuando ambos hubieron regresado, Hera despertó, y pidió a Ezra Bridger que los fuese a buscar. Cuando tuvo a Sabine y a Kanan ante ella, Hera les contó que había oído que habían tomado a Fenn Rau como prisionera para garantizar una ruta segura a través de Concord Dawn. Sabine respondió que esa había sido la mejor alternativa, puesto que no era conveniente entablar una guerra con más facciones a parte del Imperio.

Sabine también dijo que no era correcto quitar vidas a no ser que fuese estrictamente necesario. Sonriendo, Hera dijo a Sabine que hablaba más como una Jedi que como una mandaloriana. Finalmente, Hera continuó descansando en la enfermería para recuperarse de sus heridas, satisfecha porque los rebeldes habían conseguido una nueva ruta desconocida por los imperiales.

En busca de Lirasan

En el 3 ABY, Ezra Bridger informó a Hera y los rebeldes de que uno de sus contactos le había dicho que los imperiales habían apresado a dos refugiados en el planeta Nixus. Por eso, Hera y los rebeldes se dirigieron a Nixus a bordo del Espíritu. Al llegar allí, los rebeldes descubrieron que los refugiados eran lasats, y por lo tanto formaban parte de la especie de Garazeb Orrelios, la cual había sido casi exterminada por el Imperio años atrás.

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Hera y los rebeldes se reúnen con Hondo tras rescatar a dos lasats.

Tras emboscar a los soldados de asalto que custodiaban a los lasats, Hera y los rebeldes liberaron a los refugiados. Los lasats, se presentaron como Chava y Gron, y agradecieron a los rebeldes su ayuda. Entonces, apareció Hondo Ohnaka y se reveló a sí mismo como el contacto de Ezra. Hera preguntó con cierta incredulidad si Hondo era el contacto del cual Ezra había hablado.

Al ver a Zeb, Gron le recordó que había servido bajo sus órdenes en la Guardia de Honor de Lasan, sorprendiendo a Hera con la confesión de que Zeb había sido un capitán de la Guardia de Honor de Lasan. Finalmente, los rebeldes decidieron llevar a Chava y a Gron al Espíritu, sin pagar a Hondo ninguna recompensa por su ayuda. Sin embargo, pronto Hera y sus compañeros fueron emboscados por tropas imperiales en uno de los pasillos que conducían al Espíritu.

Cerrando varias compuertas en el pasillo, Hondo logró separar a los rebeldes de los soldados de asalto, y de ese modo, Hera pudo llegar al Espíritu y hacerlo despegar, abandonando Nixus con Chava y Gron a bordo. En el Espíritu, Chava dijo a Hera que pretendía llegar junto a Gron hasta el planeta Lirasan, aunque todavía no sabía como llegar hasta allí. Al oír eso, Hera ofreció sus mapas a Chava.

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Hera ofrece a Chava los mapas del Espíritu para encontrar Lirasan.

Malhumorado, Zeb aclaró a Hera que Lirasan no era más que una leyenda de los lasat. A continuación, Chava y Gron procedieron a celebrar un ritual que les permitiría encontrar Lirasan. Mientras tanto, Hera permaneció en la cabina del Espíritu junto a Sabine Wren pilotando la nave. Pasado un tiempo, Hera abandonó la cabina del Espíritu y estuvo presente cuando Zeb averiguó la ubicación de Lirasan usando una antigua propiedad de su Rifle-bo.

Conociendo la ubicación de Lirasan, Hera puso rumbo hacia el planeta, y pilotó al Espíritu hasta topar con un cúmulo de estrellas. Ante el cúmulo, Hera tuvo que detener la nave, o de lo contrario podría ser destruida por la fuerza gravitatoria del cúmulo de estrellas. Minutos después, un crucero ligero imperial salió del hiperespacio y contactó con el Espíritu.

Proveniente del crucero, llegó una transmisión del Agente Kallus, que había rastreado a los rebeldes con la ayuda de Hondo, quien se disculpó con Ezra y dijo esperaba a cambio una recompensa de los imperiales por sus servicios. A pesar de todo, usando las propiedades místicas del Rifle-bo de Zeb sobre el Espíritu, Ezra y los rebeldes pudieron atravesar el cúmulo de estrellas sin sufrir ningún daño. Kallus, Hondo y los imperiales sin embargo, se vieron obligados a retirarse y perdieron de vista a los rebeldes.

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Zeb informa a Hera y los demás de que hay una población de lasats en Lirasan.

Tras pasar por el cúmulo de estrellas, Hera y los demás se encontraron ante Lirasan. Entonces Hera procedió a pilotar al Fantasma hasta la superficie de Lirasan, para transportar hasta allí a Chava y a Gron. A pesar de todo, solamente Zeb y los otros dos lasats abandonaron el Fantasma para pisar tierra firme. Pasado un tiempo, Hera recogió a Zeb y ambos regresaron al Espíritu.

Allí, Zeb informó de que Lirasan era el planeta de origen de los lasats, y había sido olvidado por los habitantes de Lasan con el paso de las generaciones. Por eso mismo, aunque él no lo había sabido hasta ese momento, una gran colonia de lasats vivía en Lirasan fuera del alcance del Imperio. Hera se alegró por la noticia y afirmó que como ya había atravesado una vez el cúmulo de estrellas, el Espíritu podía regresar a Lirasan en cuanto quisieran para traer hasta él a más posibles lasats perdidos por la Galaxia.

Ayudando purrgils

Más adelante, Hera y los rebeldes trataron de buscar la localización de un asentamiento de extracción de combustible desde a bordo del Espíritu. Sin embargo, el Espíritu comenzó a quedarse sin combustible y Hera tuvo que desconectar la calefacción de la nave. No obstante, Hera no desistió en tratar de encontrar el asentamiento de combustible para apropiarse de él, llevarlo a la flota y reabastecer al Espíritu; puesto que sabía que el Imperio usaba ese asentamiento para abastecimiento propio.

Al llegar a un campo de asteroides, Ezra Bridger comenzó a oír algo, pero Hera y los demás fueron incapaces de hacerlo. De pronto, apareció un grupo de purrgils, unas criaturas enormes que vivían en el espacio exterior y de quienes se decía que podían saltar al hiperespacio. Al ver a los purrgils, Hera abogó por dispararles, pero Kanan Jarrus apostó por dejar pasar a los purrgils sin más. Hera insistió en atacar argumentando que eran una amenaza, y que esos animales solían destruir naves.

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Hera y Sabine siguen a los purrgils.

Kanan se negó a hacerlo y Hera preguntó qué alternativa les quedaba. Entonces, Sabine Wren propuso apartarse del camino de los purrgils. Cuando Ezra insistió en moverse como un purrgil más del grupo, Hera lo vio una buena idea y puso la idea de Ezra en práctica. Finalmente, siguiendo a los purrgil, los rebeldes llegaron hasta el asentamiento de combustible que estaban buscando, y Hera siguió insistiendo en el peligro que suponían los purrgils.

De pronto, aparecieron dos naves pertenecientes al asentamiento que comenzaron a atacar al Espíritu. Durante el enfrentamiento, los rebeldes se quedaron sin energía para las torretas de su nave, pero Hera logró restablecer su funcionamiento justo a tiempo para poder destruir a sus atacantes. Pasado un rato, Ezra se acercó a hablar con Hera, y le dijo que jamás había oído que hubiera criaturas viviendo en el espacio.

Hera explicó que cuando era joven, ella sí había oído muchas historias fantásticas de criaturas que vivían en el espacio, como los purrgils, de quienes se decía que inspiraron a los pilotos a aprender cómo viajar en el hiperespacio. Sin embargo, añadió que ella no creía eso, y que los purrgils eran peligrosos, ya que había perdido a varios amigos por culpa de ellos. Ezra respondió que tal vez los purrgils no eran conscientes de lo que hacían. Finalmente, Hera dijo que mientras los purrgils no se interpusieran en su misión de obtener combustible, no tenía nada contra ellos.

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Hera y los rebeldes planean su ataque sobre un depósito de combustible.

Al acercarse al asentamiento, Hera aterrizó sobre una enorme roca que flotaba sobre él. Los rebeldes acordaron saltar sobre el asentamiento, eliminar a sus guardias, conseguir el combustible y hacer explotar al asentamiento. Hera permaneció junto a Garazeb Orrelios en el Espíritu mientras los demás saltaban hasta el asentamiento. Pasado un tiempo, Sabine contactó con Hera para decir que habían cambiado de plan para proteger a los purrgil.

Cuando los rebeldes hubieron tomado el control de la plataforma de aterrizaje del asentamiento, Hera aterrizó al Espíritu allí. Los rebeldes pusieron combustible al Espíritu y cargaron con varios contenedores de combustible para la flota. Mientras tanto, Hera defendió al Espíritu de los guardias del asentamiento. Finalmente, los rebeldes escaparon, y el jefe del asentamiento, Yushyn, fue asesinado por los purrgil.

En la órbita del asteroide sobre el cual estaba el asentamiento, Ezra se reunió con el Espíritu a lomos de un purrgil. Entonces, subió a bordo de la nave contento por no haber destruido el asentamiento de combustible, que los purrgil necesitaban para poder saltar al hiperespacio. Tras ver a los purrgil saltar al hiperespacio, Hera, contenta, decidió seguirlos un poco antes de reunirse con la flota de la Red Rebelde.

Reencuentro con su padre

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Hera contacta con su padre después de varios años sin hablar con él.

Más tarde, Hera lideró a un grupo de naves rebeldes con el objetivo de robar unos suministros al Imperio. Sin embargo, durante el ataque, Hera sufrió una nueva baja en el Escuadrón Fénix. Muy dolida por todos los miembros de su escuadrón que habían muerto, Hera contactó con el comandante Jun Sato para informarle de la situación. Durante la conversación, Kanan Jarrus recalcó la necesidad de encontrar una nave que pudiera albergar muchos cazas para usarla mientras trataban de encontrar una base.

Sato respondió que le habían informado de que el Imperio poseía una nave capaz de contener cazas sobre el planeta Ryloth, la cual albergaba varios bombarderos que el Imperio solía usar para bombardear a la población twi'lek del planeta. Además, Sato añadió que una célula rebelde del planeta se había puesto en contacto con él para pedir ayuda. Sabiendo que el líder de la célula era su padre, Cham Syndulla, Hera decidió ponerse en contacto con él a pesar de que ambos no se hablaban desde hacía años.

Al ponerse en contacto con Cham, su padre se mostró sorprendido por el hecho de que su hija le hubiera llamado, y aceptó reunirse con ella y los Rebeldes de Lothal. Hera recibió a su padre y a dos de sus mejores guerreros, Numa y Gobi, a bordo del Espíritu. Allí saludó a su padre, quien en lugar de responderla centró su atención en Kanan, puesto que sabía que era un Jedi.

Acto seguido se reunió en una sala con los rebeldes para discutir la táctica a emplear contra la nave que albergaba los bombarderos que atacaban Ryloth. Mientras que Hera era partidaria de robar la nave para que la usara la Red Rebelde, Cham apostó por destruirla como símbolo de resistencia ante la población twi'lek. Tras la intervención de Kanan, Cham pareció aceptar la propuesta de su hija.

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Hera discute con su padre.

Pasado un rato, Hera se quedó a solas con C1-10P y Ezra Bridger, a quien explicó cómo su madre había muerto en la lucha contra el Imperio y cómo Cham se había obsesionado con su lucha, dejando de lado a su propia familia. Entonces, Cham apareció y Ezra se marchó, dejando a Hera a solas con su padre.

Cham preguntó a su hija si C1-10P era el droide que había encontrado en Ryloth durante las Guerras Clon, y Hera respondió afirmativamente. Entonces, Cham dijo a su hija que si le hubiera dedicado a él toda la atención que dedicaba a C1-10P, ya habrían liberado a Ryloth de la opresión imperial.

También añadió que Hera estaba dedicando su esfuerzo a una causa perdida. Hera negó las palabras de su padre, y argumentó que formaba parte de algo más grande de lo que cualquiera pudiera pensar, y que lideraba a cazas de combate para ayudar a la gente.

Cham reprochó a Hera que depositara su fe en extraños, y le recordó lo mal que había acabado su alianza con la República Galáctica, que finalmente se había convertido en el Imperio y estaba oprimiendo a Ryloth. Hera contestó que el caso de la rebelión era distinto, y que los rebeldes luchaban para liberar a todo el mundo. Enfadado, Cham gritó que a él sólo le interesaba el bienestar de su pueblo, y no el de toda la Galaxia. Hera zanjó la discusión respondiendo que ya había notado eso.

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Hera habla brevemente con su padre justo antes de asaltar una nave imperial.

Para dirigirse a la nave que los rebeldes pretendían robar, Hera, los rebeldes y Cham y sus guerreros, subieron a bordo de un bombardero imperial robado. Allí, Hera escuchó a Kanan hablando amigablemente con Cham sobre el Maestro Jedi Mace Windu y de la reconquista por parte de Windu de la ciudad de Lessu durante la Batalla de Ryloth. Hera, enfadada por la actitud de su padre, cerró una puerta que separaba el compartimento del bombardero en el que estaba Hera del compartimento en el que estaba Cham.

Entonces Gobi dijo a Hera que Kanan parecía estar impresionando a Cham. Hera respondió malhumorada que más bien era Cham quien estaba impresionando a Kanan. A continuación, Kanan apareció y dijo a Hera que se parecía mucho a su padre, sobretodo en su capacidad de liderazgo. También añadió que Cham parecía un buen tipo. Hera contestó a Kanan que él no conocía a su padre tan bien como ella.

Después de fingir que los rebeldes eran un bombardeo imperial siendo acosado por cazas rebeldes, Hera y los demás aterrizaron sin levantar sospechas en el hangar de la nave que pretendían robar. Una vez allí, Cham, Numa y Gobi aturdieron a los rebeldes y ataron a Hera a una silla; dispuestos a destruir la nave imperial en lugar de robarla tal como pretendían los rebeldes.

Hera reanimó a C1-10P, que la liberó de sus ataduras a la silla. Entonces, Hera procedió a reanimar a Kanan y a los demás rebeldes. Mientras que Garazeb Orrelios y Sabine Wren se dirigieron a emboscar a Numa y Gobi; Hera, Kanan y Ezra se dirigieron al puente de mando de la nave imperial. Allí, Hera vio cómo Ezra usaba un truco mental para que el comandante de la nave ordenara su evacuación a las tropas de asalto. Poco después, Cham irrumpió en el puente de mando.

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Hera observa a Ezra ejerciendo el truco mental sobre el comandante de una nave imperial.

Informando a su padre de que su plan había fracasado, Hera trató de activar la hipervelocidad de la nave para huir con ella, sólo para descubrir que ésta había sido saboteada por Cham. Sin embargo, cuando Cham descubrió que Numa y Gobi habían sido capturados, Hera decidió razonar con su padre. Por eso, le dijo que ella tenía tantas ganas de ver derrotado al Imperio como él, e hizo una analogía entre cómo Cham había unido a Ryloth contra los separatistas durante las Guerras Clon y cómo la rebelión trataba de unir a toda la Galaxia contra el Imperio.

Por último, Hera dijo a su padre que no quería comprender lo que ella estaba diciendo, o tal vez no creía en ella, motivo por el cual ella decidió abandonar Ryloth. Hera no obstante, dijo que se había sentido inspirada por Cham cuando decidió unirse a la rebelión. Tras oír el discurso de Hera, Cham y los twi'leks cambiaron de opinión y decidieron ayudar a los rebeldes. A continuación, numerosos bombarderos se dispusieron a atacar la nave imperial robada. Durante el ataque, Hera trató de realizar varias maniobras evasivas mientras los demás se encargaban de los cazas enemigos.

Cuando un ataque enemigo desestabilizó la nave, Hera trató de volverla a estabilizar, pero no lograba tirar lo suficiente de los mandos para ello. Entonces, Cham decidió ayudar a Hera, y padre e hija consiguieron estabilizar la nave. Finalmente, los rebeldes lograron destruir todos los cazas enemigos, pero llegó al lugar poco después un crucero ligero imperial. Cuando Ezra se ofreció a encargarse de él, Cham le dijo que le ayudaría. Al ver que Ezra dudaba sobre si aceptar la ayuda de Cham, Hera le hizo un gesto afirmativo con la cabeza para que confiara en él.

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Hera se reconcilia con su padre.

Antes de irse con Ezra, Cham informó a C1-10P de cómo reparar el hiperimpulsor de la nave, que él había saboteado previamente. De este modo, cuando Cham y los rebeldes hubieron destruido el crucero ligero enemigo, Hera fue capaz de activar el salto al hiperespacio y logró pilotar la nave hasta llegar con la flota de la Red Rebelde.

Allí Cham informó de que la explosión del crucero imperial había sido vista por todo Ryloth, motivo por el cual cada vez más gente se estaba rebelando contra el Imperio. Antes de que su padre se marchara, Hera se quedó una vez más a solas con él. Cham dijo a Hera que cuando ella se había ido de Ryloth, se quedó destrozado. Sin embargo, afirmó que ahora era capaz de entender los motivos por los que había actuado así Hera. También dijo a Hera como elogio que era como su madre, una idealista. Hera respondió que ella también era como su padre, puesto que había aprendido de su liderazgo.

Satisfecho, Cham dijo por último a Hera que estaba muy orgulloso de ella, y tras abrazar a su hija, se despidió de Hera refiriéndose a ella como capitana Syndulla. Después, subió a su nave junto a Numa y Gobi y los tres twi'leks pusieron rumbo a Ryloth de nuevo, mientras Hera y sus compañeros se despedían de ellos.

Investigación en Geonosis

Más adelante, los espías rebeldes informaron de que el Imperio había llevado a cabo durante un tiempo la construcción de algo enorme en la órbita de Geonosis. Por eso, Hera, Rex y los Rebeldes de Lothal se dirigieron al planeta con la intención de investigar qué había estado haciendo el Imperio allí. Al llegar a Geonosis, Hera y los demás vieron los vestigios de lo que había sido una gigantesca construcción, que ya no estaba en la órbita del planeta.

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Hera y los rebeldes llegan a Geonosis.

Cuando Hera pidió a C1-10P que escaneara la superficie del planeta en busca de formas de vida, Rex dijo que eso había sido una buena idea, puesto que él sabía por experiencia que a los geonosianos no les gustaban en absoluto los visitantes inesperados. Sin embargo, tras el escaneo C1-10P informó de que no había vida en el planeta. Rex, sorprendido, supuso que C1-10P había cometido un error, y le pidió que volviera a escanear la superficie del planeta.

A continuación, los rebeldes aterrizaron en el interior de una infraestructura del Imperio para investigar sobre qué había estado construyendo el Imperio y sobre por qué no se apreciaban formas de vida sobre Geonosis. Hera permaneció en el Espíritu junto a Rex y C1-10P esperando a que los rebeldes regresaran. De pronto, los rebeldes fueron emboscados por el Agente Kallus y varios soldados de asaltoKanan Jarrus informó de que los imperiales estaban cerrando las compuertas del pasillo en el que se encontraban, y por eso C1-10P salió del Espíritu para volver a abrir las puertas.

Entonces, varios PT-TD aparecieron y Hera tuvo que preparar al Espíritu para su despegue. Finalmente, los rebeldes lograron regresar al Espíritu, a excepción de Garazeb Orrelios, que se dirigió a una cápsula de escape. Desde el espacio, Hera vio cómo la cápsula de Zeb quedaba dañada y a primera vista, caía sobre Geonosis.

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Hera y Rex observan el regreso del Fantasma tras buscar a Zeb en la superficie de Geonosis.

Hera y los rebeldes rastrearon la superficie de Geonosis sobre la cuál supuestamente había caído Zeb, pero no encontraron rastro de él. No obstante, los rebeldes sí descubrieron que la población de Geonosis había sido aniquilada. Rex comenzó a temer que el Imperio encontrase a Zeb antes que ellos, por lo que Hera decidió que debían buscar a Zeb más rápido.

Finalmente, Hera y los rebeldes detectaron la señal de un transpondedor que Zeb llevaba consigo procedente de una luna de Geonosis. Por ese motivo, Hera y los demás dejaron de rastrear a Zeb en Geonosis y se dirigieron a la luna.

Allí, encontraron finalmente a Zeb, que subió a bordo del Espíritu. Tras recoger a Zeb, Hera y los demás volvieron con la flota de la Red Rebelde.

Buscando una base

Tiempo después, Hera esperó a bordo del Espíritu en la órbita del planeta Oosalon a que Kanan Jarrus y Ezra Bridger regresaran de una inspección en el planeta. Cuando ambos regresaron, Hera preguntó por el estado del Fantasma. Ezra respondió que no sabía nada del Fantasma porque era C1-10P quien lo había estado pilotando. A continuación, Hera fue informada de la presencia del Quinto Hermano y la Séptima Hermana en Oosalon.

Cuando Ezra se hubo retirado, Hera informó a Kanan de que Ahsoka Tano le estaba esperando en una habitación del Espíritu. Entonces, preguntó a Kanan por qué él y Ahsoka habían decidido reunirse para hablar lejos de la flota de la Red Rebelde. Kanan contestó que así era todo más seguro. Pasado un rato, Kanan, Ezra y Ahsoka se marcharon a bordo del Fantasma sin decir nada. Después de que Sabine Wren preguntara a dónde iban los tres, Hera respondió que era mejor no saberlo.

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Hera se reúne con los demás rebeldes para hablar sobre dónde establecer una base rebelde.

Días después, Hera se reunió con los demás Rebeldes de Lothal, el capitán clon RexKetsu Onyo, una amiga cazarrecompensas de Sabine, y Jun Sato para hablar sobre las posibles ubicaciones en las que establecer una base rebelde. Hera afirmó que con los mapas de la República Galáctica que Rex había aportado, y unos mapas aportados por los lasats; los rebeldes podrían ser capaces de encontrar un lugar fuera del alcance del Imperio. Ketsu Onyo sugirió establecer una base en una luna del Sistema Yost.

Sato coincidió en que el lugar sugerido por Onyo podía ser bueno para establecer una base, pero informó de que la flota rebelde no disponía de suficiente combustible para llegar hasta allí. Sabine dijo que había un asentamiento imperial cercano, la Base Horizon, al que el Imperio iba a traer un cargamento de combustible. Los rebeldes dieron entonces por acabada la reunión y Hera y los demás partieron en busca de un cargamento de combustible.

Al llegar a la Base Horizon, C1-10P pidió a Hera que le comprase una nueva pierna mecánica. Sin embargo, Hera respondió a C1-10P que estaban de misión y no podía comprarle la pierna. Justo antes de salir con los demás rebeldes a robar combustible, Hera pidió a C1-10P que se quedase en el Espíritu cortando las transmisiones imperiales y vigilando que no llegasen refuerzos enemigos. No obstante, C1-10P desobedeció a Hera y se fue en busca de una pierna mecánica nueva.

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AP-5 da a Hera las coordenadas de una ubicación segura para los rebeldes.

Cuando Hera y los demás hubieron robado el combustible, regresaron al Espíritu y escaparon de la Base Horizon sin saber que C1-10P no estaba en la nave, dejando atrás al droide. Al llegar junto a la flota de la Red Rebelde, Hera se dio cuenta de que C1-10P no estaba a bordo del Espíritu. Ezra insistió en volver a por él, pero Hera decidió dar prioridad a la entrega de combustible para la flota. De pronto, Hera y los rebeldes descubrieron que la flota estaba siendo atacada por el Imperio.

Hera se apresuró a hacer aterrizar al Espíritu sobre la nave más grande de la flota. Cuando el Espíritu hubo aterrizado, los rebeldes recargaron con combustible la nave, que ya estaba lista para viajar hasta el Sistema Yost. En ese instante, C1-10P contactó con Hera para advertirla de que el Imperio había tendido una trampa en el Sistema Yost. Gracias a los datos aportados por un nuevo aliado de C1-10P, un antiguo droide de protocolo imperial llamado AP-5, Hera logró obtener las coordenadas de un nuevo lugar seguro, en el cual los rebeldes también podrían establecer una base.

Cuando se disponía a ordenar la huida hacia el Sistema Yost, Sato fue contactado por Hera, quien le informó de todo. Sato preguntó a dónde debía escapar la flota rebelde, y Hera le proporcionó las nuevas coordenadas seguras que le había transmitido AP-5. Sato ordenó el escape a las coordenadas que había recibido Hera, y así, los rebeldes llegaron hasta el planeta Atollon, donde establecieron una base.

Establecimiento en Atollon

Hera: «Lo que haya que afrontar, me gustaría que lo afrontáramos juntos.»
Kanan: «Nos volveremos a ver, te lo prometo.»
— Hera se despide de Kanan [fuente]
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Hera se reúne con Rex y el resto de Rebeldes de Lothal en Atollon.

Durante el establecimiento de los rebeldes en Atollon, Hera ayudó en el transporte de suministros a la nueva base pilotando el Espíritu. Luego, observó a Kanan Jarrus y Ezra Bridger practicando el combate con sables de luz. Una vez sobre la superficie de Atollon, Hera y sus compañeros se reunieron con Rex, quien les dijo que Atollon parecía el planeta ideal para establecer una base. Poco después, Hera se lamentó ante Kanan de que él y Ezra tuvieran que partir con Ahsoka Tano a Malachor. Kanan, trató de convencer a Hera de la importancia de su visita a Malachor, alegando que era fundamental para poder combatir a los inquisidores.

Al cabo de un rato, los rebeldes fueron informados de que la teniente Deiser no había vuelto de su misión de colocar sensores en los alrededores de la base. Por eso, Hera permitió a Sabine Wren y a Rex partir en su búsqueda a bordo del Fantasma. Mientras Hera seguía en la base, recibió un mensaje de Sabine informando de que estaban siendo atacados. Hera y los demás Rebeldes de Lothal, se dirigieron a ayudar a Sabine y a Rex a bordo del Espíritu. Al llegar a su posición, rescataron a Sabine y descubrieron que Rex había sido capturado y llevado al interior de una cueva por unas criaturas llamadas kryknas.

Al entrar en la cueva, Hera propuso separarse en dos grupos para buscar a Rex, de modo que los Jedi avanzaron por un camino y los demás rebeldes por el otro. Al fondo de la cueva, Hera y sus compañeros encontraron a Rex atrapado entre las patas de un krykna. Entre todos, liberaron a Rex, y acto seguido corrieron hacia la salida de la cueva perseguidos por numerosos krykna. A media huida, se reencontraron con Kanan y Ezra. Al llegar al Espíritu, los rebeldes descubrieron que no podían despegar porque los krykna habían fijado la nave al suelo.

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Hera se despide de Kanan.

Por eso, mientras Rex se aseguraba de que ningún krykna entraba en el Espíritu, los rebeldes trazaron un plan para escapar, basándose en el descubrimiento de Sabine de que los kryknas temían a los sensores de los rebeldes. Kanan y Ezra, lanzaron a Sabine mediante la Fuerza hasta un sensor mientras Hera y Garazeb Orrelios cubrían a los Jedi. Protegida por el sensor, Sabine regresó al Espíritu y evitó que los krykna se acercaran a Kanan y Ezra mientras cortaban las ataduras del Espíritu.

Al regresar a la base, Kanan se acercó a hablar con Hera, que le dijo que quería afrontar los peligros venideros junto a él. Kanan intentó tranquilizar a Hera y le prometió que volverían a verse. Entonces, ambos se fundieron en un largo abrazo. Cuando Kanan, Ezra y Ahsoka se marcharon a Malachor a buscar información acerca de los Sith, Hera esperó su regreso en Atollon. Pasado un tiempo, Kanan y Ezra regresaron. Con tristeza, Hera supo de la supuesta muerte de Ahsoka a manos de Darth Vader, y al ver a Kanan ciego por causa de un ataque de Darth Maul, corrió a abrazarlo.

Asalto a la Estación Reklam

Hera: «Sabes, se culpa a sí mismo de lo que os ocurrió a ti y a Ahsoka.»
Kanan: «Bueno, yo no lo culpo.»
Hera: «Desearía que le dijeses eso a él.»
— Hera y Kanan hablan de Ezra y su estado de ánimo tras lo ocurrido en Malachor[fte.]
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Hera, Hondo y los rebeldes planifican un asalto a la Estación Reklam.

Dos años antes de la Batalla de Yavin, el pirata Hondo Ohnaka contactó con Ezra Bridger desde una prisión imperial del planeta Naraka para pedir un rescate a cambio de proporcionar información valiosa a los rebeldes. Por eso, se organizó una misión de rescate liderada por Ezra. Hera viajó hasta Naraka para rescatar a Hondo, y cuando Ezra se lo pidió, Hera recogió a Hondo y los demás rebeldes a bordo del Espíritu. En el Espíritu, Hera se enteró de la muerte de Terba, un compañero de celda de Hondo que había poseído información útil para los rebeldes.

Hera reprochó a Ezra no haber conocido la existencia de Terba desde antes de emprender su misión y le dijo que un comandante debía hacerse responsable de saber todos los detalles de su misión. Ezra, enfadado, se retiró a sus aposentos. De vuelta en Atollon, Hera, Jun Sato, Rex y los rebeldes se reunieron con Hondo. Hondo, sugirió obtener el Espíritu como recompensa por su información, a lo que Hera se negó. Finalmente, Hondo reveló la existencia de la Estación Reklam, que contenía varios cazas estelares BTL Ala-Y usados por la República Galáctica durante las Guerras Clon que iban a ser destruidos por el Imperio Galáctico.

Cuando Rex afirmó que esos cazas eran sólidos para operaciones de combate, los rebeldes planearon robarlos para obtener una flota de asalto. Hera propuso realizar una misión de reconocimiento de la Estación Reklam antes del robo, para confirmar que la información proporcionada por Hondo era correcta. Hondo, al oír a Hera, se hizo el ofendido. Finalmente, Sato ascendió a Ezra a teniente comandante y lo puso al mando de la misión de reconocimiento. Al cabo de poco tiempo, Ezra, Hondo, Rex, Sabine Wren y Garazeb Orrelios; partieron hacia la Estación Reklam a bordo del Fantasma. Hera y Sato sin embargo, permanecieron en Atollon.

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Hera intenta que Kanan recupere su estado de ánimo habitual.

A continuación, Hera fue a buscar a Kanan Jarrus, quien llevaba seis meses prácticamente aislado del resto de rebeldes tras haberse quedado ciego en Malachor. Hera dijo a Kanan que esperaba haberlo visto en la reunión, y le explicó que Ezra se culpaba por todo lo que había ocurrido en Malachor; desde la ceguera de Kanan hasta la supuesta muerte de Ahsoka Tano. Kanan respondió que él no culpaba a Ezra de lo ocurrido, y Hera expresó su deseo de que Kanan hablara algún día con Ezra y le dijera eso. Entonces, Hera se marchó y dejó a Kanan solo, meditando.

Pasado un tiempo, Hera contactó con Ezra, preocupada por que el joven Jedi no hubiese contactado con ella desde hacía un largo tiempo. Ezra, afirmó que todo iba bien, pero su nerviosismo y el sonido del entorno en el que estaba, hicieron sospechar a Hera y a Sato de que Bridger había desobedecido sus órdenes y estaba intentando robar los Alas-Y en lugar de realizar una misión de reconocimiento. En cuanto Hera propuso reunir a la flota e ir a la Estación Reklam, Sato se mostró de acuerdo.

Al subir al Espíritu para acompañar a la flota hasta la Estación Reklam, Hera se encontró a Kanan, listo para partir. Kanan apresuró a Hera para ir a rescatar a Ezra, y ella le manifestó su alegría por tenerlo activo de nuevo. Al llegar a la Estación Reklam, los rebeldes se encontraron a una flota imperial dirigida por el Almirante Kassius Konstantine, la Gobernadora Arihnda Pryce y el Agente Kallus. El grueso de la flota rebelde ayudó a asegurar los Alas-Y robados, y Hera y Kanan, al ser alertados por Sabine, se dirigieron a la Estación Reklam con el Espíritu para recoger a Ezra.

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Hera retira a Ezra su rango tras su insubordinación.

La estación, había perdido sus sistemas de soporte y estaba cayendo a través de la órbita del planeta Yarma. En poco tiempo, Hera y Kanan encontraron a Ezra atrapado en la estación, puesto que el Fantasma había sido destruido, y Hera acercó al Espíritu hasta su posición para que Kanan pudiera recogerlo. Con todo el mundo rescatado, los rebeldes escaparon de vuelta a Atollon con cinco Alas-Y robados. Sin que ellos lo supieran, el Gran Almirante Thrawn había ordenado a los imperiales dejar escapar a los rebeldes, puesto que planeaba destruir a toda la Rebelión en un sólo ataque.

Al llegar a Atollon, Hera se vio obligada a desposeer de su rango a Ezra por haber cometido insubordinación. Cuando Zeb intervino ofreciéndose a ser castigado junto a Ezra, puesto que él había acatado las órdenes del joven, Hera admiró su lealtad, pero dijo que la misión era responsabilidad de Ezra, y por eso sólo Ezra debía ser castigado. Luego, Hera informó de que los Alas-Y robados iban a ser enviados a la célula rebelde de Jan Dodonna. Esos Alas-Y, formarían parte del Escuadrón Oro, y dos años después participarían en el ataque contra la Estrella de la Muerte durante la Batalla de Yavin.

Capturada por Maul

Más adelante, Darth Maul asaltó el Espíritu. Como consecuencia, Hera, Sabine Wren, Garazeb Orrelios y C1-10P fueron capturados. Como Maul sabía que Hera y los demás eran amigos de Ezra Bridger y Kanan Jarrus, decidió usarlos como rehenes para conseguir lo que quería: el holocrón sith que habían encontrado en Malachor y el holocrón Jedi de Kanan. Cuando Kanan y Ezra contactaron vía holograma con Hera, ella les informó de que estaba capturada, y rápidamente entró en escena Maul. Finalmente, Maul acordó con los Jedi intercambiar a sus prisioneros por los holocrones que quería.

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Maul usa la sonda mental sobre Hera.

A continuación, Maul obligó a Hera a enseñarle el Espíritu, a pesar de que ella inicialmente no quería hacerlo. Al llegar a la habitación de Kanan, Maul quiso interrogar a Hera acerca de Kanan. Hera, sin embargo, negó conocer ningún detalle específico de la vida de Kanan. Entonces, Maul usó la sonda mental sobre Hera, descubriendo que el nombre real de Kanan era Caleb Dume, y averiguando cómo Ezra se había unido a los Rebeldes de Lothal y dónde se encontraba el holocrón de Kanan: en un cajón de esa misma sala. Con el holocrón de Kanan en su poder, Maul dejó a Hera prisionera junto a Sabine y a Zeb.

Mientras Maul intentaba abrir el holocrón de Kanan, Hera y sus compañeros consiguieron liberarse. Después de liberarse, Hera notó que las piernas de Maul eran robóticas, y Sabine propuso magnetizar a Maul con el techo para poder atacarle. Siguiendo el plan, los rebeldes magnetizaron a Maul con el techo y procedieron a dispararle, pero Maul desvió los disparos de los rebeldes consiguiendo desactivar la magnetización con el techo. Libre de nuevo, Maul capturó de nuevo a Hera y los rebeldes, prometiendo enfurecido que los ejecutaría en cuanto recuperase el holocrón sith que quería.

Pasado un tiempo, Maul hizo aterrizar al Espíritu en un Puesto de avanzada mandaloriano, en el que esperó pacientemente a Kanan y a Ezra. A la llegada de ambos, Maul hizo dirigirse a Ezra a la sala de control del puesto de avanzada bajo la amenaza de asesinar a sus amigos. En cuanto estuvo solo con Kanan, Maul lo lanzó al espacio, y pensando que el Caballero Jedi estaba muerto, partió a reunirse con Ezra tras dar la orden a sus droides de que ejecutaran a Hera, Sabine y Zeb.

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Hera, Sabine y Zeb cautivos, poco antes de ser liberados.

No obstante, Kanan consiguió regresar sano y salvo al Puesto de avanzada, y entró justo a tiempo en el Espíritu para evitar que Hera y los demás rebeldes fuesen ejecutados. Una vez libres, Hera y los demás fueron a reunirse con Ezra, que todavía se encontraba con Maul. Al llegar a la sala de control, Hera vio que Maul y Ezra estaban uniendo los holocrones Jedi y Sith, desprendiéndose una luz cegadora como consecuencia. La unión de los holocrones, permitiría a Maul y Ezra responder a las preguntas que quisieran. Maul, pretendía albergar esperanza, y Ezra, saber cómo destruir a los Sith.

Cegada por la intensa luz, Hera no pudo acercarse a Ezra, y se mantuvo en su sitio hasta que la golpeó una onda expansiva provocada por la separación de los holocrones. Gracias a los holocrones, Maul había descubierto que Obi-Wan Kenobi seguía vivo, y tras recuperarse de la onda expansiva, el zabrak corrió a su nave ignorando a los rebeldes por completo, y murmurando para sí mismo enfurecido que Kenobi seguía vivo, algo que no había imaginado. Ezra por su parte, había visto en los holocrones varios planetas que no identificaba, entre ellos uno con dos soles: Tatooine. Tras lo ocurrido, Hera y los rebeldes regresaron al Espíritu con los dos holocrones en su posesión.

Reclutando desertores

Después de que las fuerzas imperiales destruyeran un convoy rebelde en Teralov, Hera asistió a una reunión convocada por el comandante Jun Sato. Durante la reunión, Sato compartió una transmisión del agente rebelde conocido como Fulcrum que informaba de la presencia de varios cadetes imperiales de élite de la Academia Skystrike que querían desertar y unirse a la Red Rebelde. Cuando Ezra Bridger preguntó si Fulcrum era Ahsoka Tano, Hera le explicó que Fulcrum era un seudónimo para varios de los agentes rebeldes. Hera asignó a la antigua cadete imperial Sabine Wren para que se infiltrase en la Academia Skystrike y rescatara a los cadetes. Luego, ella y Garazeb Orrelios escoltaron a un nuevo convoy en Teralov. Más adelante, Hera y los demás rebeldes dieron la bienvenida a Sabine y a los cadetes Wedge Antilles y Derek Klivian.

Regreso a Ryloth

«Es una lástima que nuestro primer encuentro pueda ser también el último.»
―El Gran Almirante Thrawn, a Hera[fuente]
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Hera se reúne de nuevo con su padre, Cham Syndulla.

Pasado un tiempo, Hera y sus compañeros regresaron al planeta Ryloth en una misión para conseguir suministros. De camino, rescataron al padre de Hera, Cham Syndulla, y a su compañera Numa de una patrulla imperial. Aunque padre e hija se alegraron de volver a verse, Hera se entristeció al saber que las fuerzas imperiales habían invadido su residencia de la Provincia de Tann. Tras conocer que los imperiales se habían apoderado del legado de su madre, un kalikori, Hera decidió recuperarlo ella sola. Sin embargo, Cham y los otros rebeldes insistieron en acompañarla, afirmando que si recuperar el kalikori era importante para Hera, para ellos también lo era.

Mientras Cham y los demás creaban una distracción, Hera y Ezra Bridger se infiltraron en la antigua residencia de Hera, que había sido convertida en una base imperial. Para ello Ezra se vistió de soldado explorador y fingió que había capturado a Hera, una insurgente twi'lek. Allí, se reunieron con C1-10P, quien iba pintado como un droide imperial. Una vez dentro, se dirigieron a la vieja oficina de Cham. De camino, se cruzaron con el capitán Slavin y el Gran Almirante Thrawn, el responsable de los recientes avances imperiales en Ryloth. Después de recuperar el kalikori, Hera y Ezra se dispusieron a abandonar el lugar.

Hera y Ezra intentaron escapar a través de un pasadizo secreto situado bajo el suelo, pero descubrieron que éste había sido convertido en un centro de mando. Con la ayuda de C1-10P, los dos rebeldes intentaron pasar de largo dos soldados de asalto que custodiaban una puerta. No obstante, Hera se encontró de frente con Thrawn y Slavin. Slavin la confundió con una esclava y le gritó por no encontrarse en la cocina. Hera intentó evitar a Thrawn, pero el Gran Almirante ordenó a los soldados de asalto, incluyendo a Ezra, que llevaran a Hera a su oficina para interrogarla. Una vez allí, Hera fingió ser una campesina que había intentado robar el kalikori para venderlo y conseguir dinero para su familia.

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Thrawn descubre la identidad de Hera.

Slavin fue engañado por Hera, pero Thrawn dedujo rápidamente que la esclava no era otra que la luchadora rebelde Hera Syndulla, la hija de Cham y una líder rebelde clave. Con Hera descubierta, Ezra intentó disparar a Thrawn y Slavin, pero Thrawn le aturdió primero. Entonces Hera fue obligada por sus captores imperiales a arrastrar a Ezra hasta una celda. En la celda, los soldados de asalto la tiraron al suelo. Thrawn se disculpó lamentando que este sería su último encuentro, pero prometió guardar el kalikori en un lugar de honor. Cuando Hera respondió que ella destruiría el artefacto antes de que cayera en manos de un enemigo, Thrawn se burló de ella por no respetar su historia. Luego agradeció a Hera su hospitalidad antes de marcharse y ordenar a Slavin que finalizase el trabajo.

Slavin contactó con Cham y ofreció liberar a Hera y Ezra si aceptaba una rendición. Si Cham rechazaba sus términos, Slavin ejecutaría a Hera y Ezra. No obstante, los imperiales no habían capturado a C1-10P, confundiéndolo con un droide imperial. El droide astromecánico entró en la celda de Hera para informarle del plan de Cham de rendirse para liberarlos. Cuando Ezra sugirió escapar, Hera desestimó la idea alegando que había demasiados soldados de asalto cerca. En lugar de eso, Hera informó que seguirían con el intercambio de prisioneros que quería realizar el Imperio Galáctico. Sin embargo, dio a C1-10P órdenes de instalar explosivos por todo el edificio para crear una distracción que les permitiría escapar a todos ellos.

Cham llegó a bordo del Espíritu al exterior de la antigua residencia de los Syndulla. Allí, Hera y Ezra fueron escoltados por Slavin. El capitán aceptó la propuesta de Cham de un intercambio simultáneo entre él y los prisioneros rebeldes. No obstante, Slavin había dado en secreto a sus hombres órdenes de disparar al Espíritu y capturar a todos los rebeldes. Hera ordenó a C1-10P activar los explosivos, creando una explosión que noqueó a los imperiales y permitió a los rebeldes escapar a bordo del Espíritu. Thrawn les permitió escapar considerando lo ocurrido como un "experimento", y los rebeldes se dirigieron a las llanuras del planeta. Hera manifestó su amor hacia su padre, Kanan Jarrus y sus compañeros. Bajo su punto de vista, su familia era mucho más importante que el kalikori.

Misión en Agamar

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Hera deja a sus compañeros en Agamar.

Más adelante, Hera y Sabine Wren dejaron a sus compañeros y al capitán clon Rex en el planeta Agamar para que obtuvieran un cargamento de bombas de protones de una nave de suministros abandonada separatista. Cuando Hera se preguntó si algo podía ir mal durante la misión, Ezra Bridger le aseguró que no ocurriría nada, puesto que contaban con Rex, un veterano de las Guerras Clon. A pesar de la seguridad de Ezra, la misión de los rebeldes se complicó cuando se encontraron con un reducto separatista liderado por el superdroide táctico Kalani, quien les obligó a formar parte de una simulación de combate. Al final, las dos facciones unieron sus fuerzas para enfrentarse a las fuerzas imperiales enviadas por la Gobernadora Arihnda Pryce.

Mientras tanto, Hera y Sabine estuvieron en el Espíritu asaltando un depósito de combustible, y fueron perseguidas por tres cazas TIE. Como no habían recibido ninguna transmisión de sus compañeros, ambas concluyeron que Rex y Kanan Jarrus habrían contactado con ellas si necesitasen ayuda. Tras deshacerse de sus perseguidores, Hera contactó con Kanan para preguntar acerca del avance de su misión. Sin informar de su encuentro con Kalani, Kanan dijo a Hera que no habían encontrado las bombas de protones, pero sí un nuevo transporte para el Espíritu, el Fantasma II.

Conflicto en Concord Dawn

Después de que la Red Rebelde perdiera el contacto con los Protectores mandalorianos establecidos en Concord Dawn, Hera convocó a Sabine Wren y Fenn Rau para asistir a una reunión en la sala de guerra. Durante la reunión, Fenn Rau, quien era un prisionero del Escuadrón Fénix, aseguró a los líderes rebeldes que sus hombres no les estaban tendiendo una trampa y se ofreció a investigar el asunto. Hera permitió a Rau regresar a Concord Dawn, pero maniatado. También envió a Sabine, Ezra Bridger y C1-10P como escolta de Rau. Les dio órdenes estrictas de no aterrizar su nave en el lugar y evitar el contacto con hostiles. Finalmente, Hera también les aconsejó no ir a bordo del Fantasma II, puesto que acababan de obtener la nave hacía poco. Durante la misión, Rau y los rebeldes descubrieron que el virrey imperial Gar Saxon había exterminado a los Protectores. Con su grupo destruido, Rau decidió unirse a la Red Rebelde.

Evacuación de Mykapo

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Hera, Ezra, Sabine y C1-10P se presentan ante el Escuadrón de Hierro.

Cuando el comandante Jun Sato recibió información acerca de que el Imperio Galáctico planeaba imponer la ley marcial en el planeta Mykapo, Hera lideró al Escuadrón Fénix en la misión de evacuar a todos los simpatizantes rebeldes del lugar. Al llegar al Sistema Mykapo, Hera y los rebeldes descubrieron a un Carguero ligero YT-2400 siendo atacado por cazas TIE. Mientras enviaba a un transporte a evacuar a los civiles, Hera y su equipo procedieron a ayudar al carguero, cuyos tripulantes se hacían llamar Escuadrón de Hierro. El Escuadrón de Hierro rechazó la ayuda de Hera y destruyó un pequeño crucero imperial.

Tras la escaramuza, Hera y Kanan Jarrus informaron de lo ocurrido al comandante Sato. Sato creía que su sobrino Mart Mattin había asumido el mando del Escuadrón de Hierro tras la muerte de su padre. Por eso, pidió a Hera que llevase a su sobrino a salvo hasta Atollon. Después de que Kanan y Garazeb Orrelios se dirigieran a ayudar en la evacuación, Hera acopló al Espíritu con la nave del Escuadrón de Hierro, el Martillo de Sato. Junto a Ezra Bridger, Sabine Wren y C1-10P; Hera conoció a Mart y a sus compañeros Gooti Terez, Jonner Jin y el droide astromecánico R3-A3. A pesar de sus esfuerzos, Hera fue incapaz de convencer a Mart para que abandonase el Sistema Mykapo con ellos.

Con reticencias, Hera permitió a Ezra, Sabine y C1-10P quedarse con el Escuadrón de Hierro dejando atrás al Fantasma II. Mientras tanto, Hera y el Escuadrón Fénix regresaron con la flota rebelde llevando consigo a los civiles evacuados. En su ausencia, Ezra y Sabine consiguieron convencer a Gooti, Jonner y R3-A3 para que se marchasen con ellos. Sin embargo, Mart se quedó atrás e intentó hacer frente a las fuerzas imperiales lideradas por el Almirante Kassius Konstantine. Mart no fue rival para la flota de Konstantine y su nave sufrió serios daños. No obstante, consiguió enviar una señal de socorro a los rebeldes.

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Hera, Sabine y el Escuadrón de Hierro acuden al rescate de Mart Mattin.

De vuelta en el Espíritu, Hera se reunió con su equipo, el Escuadrón de Hierro y las formas holográficas del capitán clon Rex y el comandante Sato. Como Sato se encontraba lejos, Hera aceptó liderar una misión de rescate para salvar a Mart. Hera y sus hombres volvieron a Mykapo en el Espíritu. Mientras hacían frente a los cazas TIE de Konstantine, Hera consiguió contactar con Mart y averiguó que los imperiales habían instalado una mina en el Martillo de Sato. Bajo las órdenes de Hera, C1-10P y R3-A3 consiguieron desactivar la mina.

Hera consiguió recoger a Mart, su nave y a los droides. Poco después, el comandante Sato llegó con refuerzos y atacó a los imperiales. Entonces Hera voló sobre el crucero ligero de Konstantine y Mart soltó una bomba, que dañó el crucero. Hera y los rebeldes escaparon justo cuando llegaba el Gran Almirante Thrawn a bordo de su Destructor Estelar, el Quimera. Al regresar a Atollon, el comandante Sato agradeció a Hera y su equipo haber rescatado a su sobrino. Entonces, todos observaron cómo Sato abrazaba a Mart, quien volvió a reunirse de nuevo con el resto del Escuadrón de Hierro.

Misión en Wynkahthu

Tiempo después, Hera y sus compañeros se reunieron con el pirata weequay Hondo Ohnaka y su nuevo socio, Azmorigan, a bordo del Espíritu para negociar un trabajo conjunto consistente en recuperar el cargamento de una nave imperial atrapada en la atmósfera del planeta Wynkahthu. Hera no confiaba en Hondo y se mostraba hostil ante Azmorigan debido a su desagradable anterior encuentro con él en compañía de Lando Calrissian. Cuando Azmorigan reconoció a Hera, quien en el pasado le había golpeado con una bandeja en la cabeza, ella le acusó de ser un "saco de forraje de bantha" por haberla comprado como esclava a Calrissian. Hondo consiguió convencer a Hera y a su equipo para que trabajaran con ellos al revelar que en el cargamento de la nave se encontraban bombas de protones, muy deseadas por la Red Rebelde.

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Hera, los rebeldes, Hondo y Azmorigan planean el asalto a una nave imperial.

Tras estudiar la localización de la nave imperial, Hera aceptó enviar a su equipo a la nave para ayudar a Hondo y Azmorigan a obtener sus "tesoros" así como para apropiarse de las bombas de protones que ésta poseía. Como no podían hacer aterrizar al Espíritu en el hangar de la nave debido a las condiciones atmosféricas de Wynkahthu, Hera ordenó al droide de protocolo AP-5 que elaborase un plan para entrar en la nave y acceder a su cargamento. Descontenta con la buena relación de Ezra Bridger con Hondo, Hera asignó a Garazeb Orrelios el liderazgo de la misión. Cuando Ezra protestó, Hera recordó al joven Jedi que Hondo no era digno de confianza.

Hera, Kanan Jarrus y AP-5 permanecieron en la cabina del Espíritu mientras Zeb y su equipo abordaban la nave imperial. Mientras los rebeldes exploraban la nave imperial, Hera recibió una comunicación de Sabine Wren, quien se encontraba en la bahía de carga del Espíritu, informando de que el viente cada vez era más intenso. Cuando los rebeldes hubieron abierto las compuertas del hangar de la nave imperial, Zeb usó unos cables metálicos para anclar la nave al Espíritu. Los rebeldes usaron los cables para conducir las bombas de protones hasta el Espíritu.

La misión se complicó por la presencia de droides centinela imperiales a bordo de la nave. Uno de los droides capturó a Azmorigan y Zeb, encerrándolos en el bloque prisión. Para complicar las cosas, un rayo golpeó la nave y aceleró su acercamiento hacia un vórtice de aire. Hera ordenó a Ezra que evacuase la nave. Tras una breve escaramuza con los droides centinela, los rebeldes consiguieron regresar al Espíritu, rescatando también al ugnaught Melch, uno de los trabajadores de Hondo, que se había introducido dentro de un cofre que Hondo había recogido como tesoro. Hera se mofó de que Hondo sólo hubiera podido regresar al Espíritu con Melch, y sin ningún cargamento valioso. Con ambos bandos habiendo cumplido su objetivo, Hera ordenó a Hondo y sus compañeros que regresasen a su propia nave.

Asalto a un complejo imperial

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Hera y los rebeldes descubren el desarrollo del Defensor TIE.

Al cabo de un tiempo, Hera junto a Sabine Wren, Garazeb Orrelios y el comandante Jun Sato permaneció en Atollon mientras Ezra Bridger, Kanan Jarrus y C1-10P se infiltraban en la fábrica imperial principal de Lothal. Hera estuvo en contacto con el líder de la célula rebelde local de Lothal, Ryder Azadi, vía holograma hasta que Ryder perdió el contacto con el equipo de Ezra debido a las acciones imperiales. Hera reconoció que el comandante de los imperiales era el Gran Almirante Thrawn, a quien se había encontrado previamente en Ryloth. Ella y sus compañeros escucharon a Ryder mientras éste informaba al Escuadrón Fénix de que planeaba atacar la entrada este de la fábrica imperial.

Después de que Ezra y su equipo robaran unos planos de la fábrica imperial y escaparan, Hera y Zeb estuvieron presentes cuando Sabine descifró los planos, que resultaron ser de un Defensor TIE, un nuevo caza equipado con escudos deflectores. Hera y Kanan temían que el nuevo caza pusiera en peligro a la Red Rebelde si era producido en grandes cantidades. Cuando Hera supo que el Agente Kallus del Buró de Seguridad Imperial había ayudado al equipo de Ezra a escapar, aconsejó a sus compañeros proceder con cautela a la hora de tratar con Kallus, al no saber cuales eran sus verdaderas intenciones.

La amenaza de Maul

Tras los eventos en Lothal, Hera se reunió con sus compañeros, el capitán clon Rex y otros miembros del Escuadrón Fénix para idear un ataque sobre la fábrica principal del Imperio Galáctico en Lothal. Hera planeó enviar a una pequeña unidad en lugar de un escuadrón entero para investigar. Cuando notó que Ezra Bridger estaba distraído, Hera le recordó que debía estar atento puesto que se le había asignado el liderazgo de la misión. Luego, informó a Ezra de que su misión consistía en infiltrarse en Lothal y reunir información sobre las defensas orbitales del Imperio.

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Ezra tiene una visión de Maul mientras Hera habla.

Entonces, Hera informó a Ezra de que su equipo partiría en cuanto se hubiera preparado. Cuando Hera preguntó si alguien tenía alguna duda, Sabine Wren preguntó si el Gran Almirante Thrawn se encontraba en Lothal. Ella contestó que se había observado un incremento en la cantidad de Destructores Estelares en Lothal, pero que no podía confirmar la presencia de Thrawn. En ese momento, Ezra comenzó a tener visiones del antiguo aprendiz Sith Maul. Al desmayarse Ezra, Hera preguntó a Kanan Jarrus qué estaba pasando, a lo que el Caballero Jedi no supo qué responder.

Cuando Ezra se despertó en sus aposentos del Espíritu, Hera le preguntó qué había pasado, y Ezra contestó que había visto a Maul. Eso hizo pensar a Hera que Ezra había sufrido una visión de la Fuerza. C1-10P dijo a Ezra que se levantara, y Hera regañó al droide astromecánico por ello. Ezra insistió en proseguir con sus misión a pesar de todo lo ocurrido. En privado, Hera habló con Kanan, quien estaba preocupado por que Ezra pudiera estar viéndose afectado por su anterior encuentro con Maul. Las preocupaciones de Kanan se vieron justificadas en cuanto Ezra atacó a un soldado rebelde al confundirlo con Maul.

Como resultado, Ezra perdió el liderazgo de la misión en Lothal. Cuando Hera propuso posponer la misión y permanecer al lado de Ezra, Kanan le aconsejó seguir con el plan original y le aseguró que él cuidaría de Ezra. Hera se marchó en el Espíritu mientras Ezra, Kanan y Sabine se quedaban atrás para lidiar con la amenaza de Maul.

Misión en Geonosis

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Bail Organa y el comandante Sato informan a Hera de su misión en Geonosis.

A petición del senador Bail Organa y el comandante Jun Sato, Hera, sus compañeros y el capitán clon Rex aceptaron emprender una misión para encontrar a Saw Gerrera e investigar la aparente desaparición de los geonosianos en Geonosis. Al llegar a Geonosis, Hera notó que la construcción imperial que habían visto en la órbita del planeta durante su última misión allí había desaparecido. A continuación, Hera pilotó el Espíritu a través de una tormenta de arena hasta la estructura geonosiana en la que el Alto Mando Rebelde había captado por última vez la señal de Saw.

Hera dividió a su equipo en dos grupos. Asignó a Kanan Jarrus, Ezra Bridger, Rex y C1-10P explorar la estructura geonosiana mientras Garazeb Orrelios y Sabine Wren seguían el rastro de una fuente de energía cercana. El equipo de Rex pronto se encontró a Saw y le ayudó a capturar a un geonosiano de quien creían que sabía qué había estado construyendo el Imperio Galáctico en Geonosis. Mientras tanto, Sabine y Zeb descubrieron un generador de escudos militar en medio del desierto. Hera permaneció a bordo del Espíritu y se mantuvo en contacto con los dos equipos vía comunicador.

Como el equipo de Rex se encontraba bajo tierra, Hera tuvo problemas para contactar con ellos hasta que llegaron a una sima que conectaba con la superficie. Entonces Kanan advirtió a Hera de la presencia de droides de combate operativos en el planeta. Poco después, Sabine y Zeb fueron rodeados por un grupo de droidekas tras extraer el núcleo del generador de escudos. Saw y el equipo de Rex consiguieron desactivar a los droidekas capturando al geonosiano, a quien Ezra llamó Klik-Klak. Después de que Sabine y Zeb regresaran al Espíritu con el núcleo del generador, Hera permitió a Zeb entrar en una estructura geonosiana e instalar un dispositivo de comunicaciones para contactar mejor con el equipo de Rex.

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Hera y Kanan con Saw Gerrera a bordo del Espíritu.

Tras establecer contacto con Kanan, Hera aceptó reunirse con el equipo de Rex dentro de la sima. Zeb consiguió regresar al Espíritu y Hera apartó la nave justo cuando atacaban dos bombarderos TIE. Zeb y Sabine consiguieron derribar a los dos bombarderos, pero el Imperio descubrió su presencia. Hera se reunió con el equipo de Rex, Saw y Klik-Klak en el punto de encuentro, y a bordo del Espíritu, Hera intercambió cumplidos con Saw. En privado, Hera advirtió a Kanan acerca de los duros métodos de Saw. Pronto se desató un desacuerdo entre los rebeldes y Saw, quien renegó de su anterior acuerdo con Kanan y exigió llevarse a la fuerza a Klik-Klak para interrogarlo fuera de Geonosis.

Los rebeldes y Saw olvidaron sus diferencias cuando atacaron varios soldados de asalto con mochilas propulsoras enviados por la capitana Brunson desde un crucero ligero imperial. Mientras sus compañeros y Saw repelían a los soldados, Hera llevó al Espíritu a las profundidades de Geonosis. Allí, los rebeldes descubrieron pruebas de que el Imperio había perpetrado un genocidio contra los geonosianos. Cambiando de opinión, Saw permitió que Klik-Klak se marchara junto al último huevo de reina geonosiana a las profundidades de Geonosis.

Tras tomar imágenes de varios depósitos de combustible, los rebeldes y Saw volvieron al Espíritu. La capitana Brunson intentó enterrarlos vivos derrocando la sima en la que se encontraban. Sin embargo, Hera disparó bombas de protones contra el crucero imperial. Ese acto, permitió a los rebeldes escapar y saltar al hiperespacio. Más tarde, Hera informó a Sato y a Bail Organa de sus descubrimientos. Sato alabó al grupo por haber rescatado a Saw y haber obtenido el núcleo de un generador de escudo. Cuando Kanan advirtió a Ezra de que no todos sus aliados compartían los mismos valores en la lucha contra el Imperio, Hera respondió que por el momento Saw había demostrado que no era igual que el Imperio.

Ejercicio de entrenamiento

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Hera encarga a Zeb dirigir la seguridad de la base rebelde con AP-5 y C1-10P.

Más adelante, Hera realizó un ejercicio de entrenamiento junto a Kanan Jarrus, Ezra Bridger y Sabine Wren; así como otros miembros del Escuadrón Fénix como Wedge Antilles y Derek Klivian. Antes de su marcha, Hera asignó a Garazeb Orrelios al frente de la seguridad de la base rebelde de Atollon. Cuando Zeb pidió no ser dejado atrás, Hera le aseguró que C1-10P y el droide de protocolo AP-5 le harían compañía. Entonces, ella y sus compañeros partieron a bordo del Espíritu para efectuar los ejercicios.

En su ausencia, Zeb y sus compañeros neutralizaron al droide infilrador EXD-9, quien se había infiltrado en la base. El grupo reprogramó al droide infiltrador convirtiéndolo en una bomba improvisada que destruyó un Destructor Estelar a la vuelta del droide a las filas del Imperio Galáctico. Al día siguiente, Zeb contactó con Hera para informar de que había resuelto el incidente. Cuando recibieron un mensaje de Fulcrum felicitando a los rebeldes por haberse deshecho del droide infiltrador, Hera felicitó a Zeb, quien hizo callar a AP-5 antes de informar con detalle de todo lo ocurrido.

Las pruebas de Sabine

Tras conocer la importancia del sable oscuro gracias a Kanan Jarrus y Fenn Rau, Hera organizó una reunión en el Espíritu para hablar del asunto y entrenar a Sabine Wren para que pudiera empuñar el arma. Así, Sabine podría hacer que los mandalorianos se unieran a la causa rebelde. Cuando Sabine expresó sus dudas y rechazó desempeñar ese papel, Hera explicó que los rebeldes necesitaban la ayuda de su familia para unir a todos los mandalorianos bajo el manto de la Red Rebelde. Hera pensó que los mandalorianos podrían ayudar en su futuro asalto sobre Lothal. Después de pensar unos instantes, Sabine aceptó con reticencia ser entrenada con el sable oscuro.

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Hera, Fenn Rau y los rebeldes convencen a Sabine para que entrene con el sable oscuro.

Mientras Hera permanecía con los demás rebeldes, Sabine se dirigió a la espesura de Atollon junto a Kanan y Ezra Bridger para ser entrenada. Al cabo de dos días, Hera contactó con Kanan y preguntó por los avances de Sabine. Cuando supo que Kanan estaba haciendo que Sabine entrenase con palos, Hera le recordó que él nunca había hecho eso durante el entrenamiento de Ezra. Kanan contestó que estaba intentando ser cuidadoso; haciendo que Hera dedujera que Kanan dudaba de la habilidad de Sabine porque no era sensible a la Fuerza. Al preguntar Hera qué suministros necesitaban, Kanan respondió que necesitaban mucha paciencia y comprensión.

Más adelante, Sabine abandonó el entrenamiento tras no mostrarse de acuerdo con los métodos de enseñanza de Kanan. Kanan volvió a hablar de nuevo con Hera vía holograma y opinó que sería muy peligroso para Sabine entrenar con el sable oscuro al no haber alcanzado todavía el equilibrio. Hera consideró que atenuar el entrenamiento de Sabine sólo menguaba su determinación. Además, Hera recordó que Sabine había sido herida emocionalmente por su familia, de modo que reclamar la posesión del sable oscuro le permitiría superar sus traumas del pasado. A pesar de no estar muy convencido, Kanan terminó siguiendo los consejos de Hera y Sabine fue capaz de superar su pasado y completar su entrenamiento.

Trasladando a Mon Mothma

A petición del senador Bail Organa, Hera y sus compañeros emprendieron la misión de reunirse con otro grupo de rebeldes en medio del espacio. Mientras escuchaban una retransmisión de la HoloRed emitida por Alton Kastle, los rebeldes supieron que la senadora Mon Mothma estaba siendo buscada por el Imperio Galáctico por haber condenado la Masacre de Ghorman. Poco después, los rebeldes avistaron una cápsula que contenía un droide infiltrador E-XD, igual al que Garazeb Orrelios y C1-10P se habían encontrado en Atollon tiempo atrás. A pesar de los intentos de Hera por evitar ser detectados, el droide avistó la nave y Ezra Bridger tuvo que destruirlo tras una breve persecución.

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Hera entabla amistad con Mon Mothma.

Poco después, llegó una nave rebelde y varios Alas-Y del Escuadrón Oro. El líder del escuadrón, Jon Vander, saludó a Hera y preguntó si les habían pillado en mal momento. Hera comunicó que se habían encontrado con un droide imperial y existía la posibilidad de que pudiera haber alertado al Imperio. Tras acoplarse la nave rebelde y el Espíritu, Hera y su equipo conocieron en persona a Vander y al asistente senatorial Erskin Semaj. No obstante, Semaj no pudo informar al equipo de Hera de a quién transportaban.

Mientras recargaban los Alas-Y, el equipo de Hera discutió con una piloto rebelde y Vander sobre tácticas y el secretismo de la misión. La discusión fue interrumpida por la llegada de un crucero ligero imperial y un crucero Gozanti. Como Oro Dos quedó herida, Hera ordenó a Zeb que llevase a la piloto a la bahía médica. También permitió a Ezra pilotar el Ala-Y de Oro Dos. Durante el ataque, Hera ordenó a C1-10P que se deshiciera de un depósito de combustible e intentó desacoplar al Espíritu de la otra nave rebelde. Cuando la nave rebelde fue dañada, Hera transfirió a todos sus pasajeros, incluyendo a Mon Mothma, a bordo del Espíritu.

Tras abandonar la nave dañada, Hera saltó con el Espíritu y los Alas-Y al hiperespacio. En el hiperespacio, Hera y su equipo conocieron a Mon Mothma, quien estaba determinada a viajar a Dantooine para unir a un gran número de células rebeldes y formar así la Alianza Para Restaurar la República. Puesto que el Imperio controlaba el sistema, Hera propuso viajar a través de la peligrosa Nebulosa Archeon. Sin embargo, el Gran Almirante Thrawn se anticipó al plan de Hera y envió a un Defensor TIE y otros cazas TIE a por los rebeldes, de modo que les hicieran huir hasta donde se encontraban los Destructores Estelares del Almirante Kassius Konstantine y la Gobernadora Arihnda Pryce.

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Hera, sus compañeros y Vander atestiguan el discurso de Mon Mothma, que dio paso a la formación de la Alianza Rebelde.

Durante el trayecto, Mothma habló a Hera de su decisión de abandonar el Senado Imperial y ambas se hicieron amigas. El Espíritu y el Escuadrón Oro pronto fueron perseguidos por el Defensor TIE de Vult Skerris y dos Interceptores TIE. Durante la escaramuza que tuvo lugar, tres Alas-Y fueron destruidos. Hera guió al convoy hasta las profundidades de la nebulosa y los dos Interceptores TIE quedaron destruidos. Incapaz de deshacerse del Defensor TIE, Hera ordenó a Vander y Ezra distraer la nave mientras ella sacaba a Mothma en el Espíritu fuera de la Nebulosa.

Al salir de la Nebulosa, el Espíritu fue interceptado por dos Destructores Estelares. La gobernadora Pryce ordenó al Espíritu y a Mon Mothma que se rindieran. Mientras Hera y C1-10P preparaban los hiperimpulsores, Mothma intentó distraer a los imperiales con una lista de exigencias. Sin embargo, Pryce rechazó las demandas de Mothma y ordenó a Konstantine activar un rayo tractor. Por suerte para Hera y Mothma, Ezra y Vander salieron de la Nebulosa Archeon. Bajo las órdenes de Hera, lanzaron torpedos de protones hacia la nebulosa, creando una explosión que dañó a los dos Destructores Estelares.

El Espíritu y los Alas-Y restantes consiguieron saltar al hiperespacio. Tras llegar a Dantooine, Jon Vander felicitó a Hera por su valor y creatividad. Entonces los rebeldes observaron a Mothma pronunciando un discurso en la cabina del Espíritu explicando por qué había abandonado el Senado Imperial y anunciando la formación de la Alianza Para Restaurar la República. Poco después, Hera y su equipo observaron cómo se formaba la flota rebelde sobre Dantooine.

Alianza Para Restaurar la República

Salvando a C1-10P de sí mismo

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Wedge se reúne con Hera y sus compañeros.

Tras la formación de la Alianza Para Restaurar la República, Hera asignó a AP-5 a una misión consistente en obtener unos códigos de acceso imperiales en una base del Buró de Seguridad Imperial en Killun 71. Como ayuda, Hera también envió a C1-10P y Wedge Antilles junto a AP-5. Durante el transcurso de la misión, C1-10P fue reprogramado por un grupo de oficiales de inteligencia imperiales que iban a bordo de una nave. LT-319, líder de los oficiales, quería usar a C1-10P para encontrar la ubicación de la base rebelde.

Aunque AP-5 sospechaba de el cambio de comportamiento de C1-10P, Wedge y los demás rebeldes no le hicieron caso. Sin embargo, finalmente Hera escuchó las advertencias de AP-5 y consiguió impedir que C1-10P descargara los datos hiperespaciales del Espíritu. Hera recordó a C1-10P que borraba los datos hiperespaciales cada vez que salían de misión por razones de seguridad. Antes de poder recargar a C1-10P, el droide se marchó rápidamente de la sala. Dándose cuenta de que AP-5 tenía razón, Hera advirtió a Wedge y a sus compañeros, pero les pidió que no atacasen al droide. Poco después, C1-10P desactivó la hipervelocidad y soltó la lanzadera imperial robada que estaba acoplada al Espíritu.

Hera y sus compañeros se dirigieron a la sala de máquinas para enfrentarse a C1-10P, pero fueron encerrados en la bahía de carga. LT-319 ordenó al droide que abriera las compuertas que daban al espacio. Hera consiguió sellar las compuertas de nuevo manualmente, aunque con gran dificultad. Entonces envió a AP-5 al exterior para que abriera las salidas de la bahía de carga desde allí. A pesar de ser atacado por C1-10P, AP-5 cumplió con su cometido pero fue lanzado al espacio. Garazeb Orrelios aturdió a C1-10P, y Hera prometió vengarse del Imperio Galáctico por haber tomado el control de su droide astromecánico.

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Hera y sus compañeros intentan no ser succionados hacia el espacio.

Dándose cuenta de que los oficiales imperiales se encontraban en una nave con una matriz de comunicaciones, Hera usó a C1-10P para enviarles una gran descarga de energía a la vez que liberaba al droide. Tras recibir un mensaje de Hera, la nave de los imperiales explotó. En cuanto C1-10P comenzó a protestar, Hera le abrazó dándole la bienvenida de nuevo. Para alivio de Hera, C1-10P volvió a la normalidad y los rebeldes fueron a rescatar a AP-5, que seguía en el espacio. Después de un altercado entre AP-5 y C1-10P, Hera bromeó con que nadie podía salir impune tras meterse con su droide.

La última batalla de Maul

Después de que Ezra Bridger escuchara unos mensajes procedentes del holocrón de Kanan Jarrus y el holocrón Sith de Malachor, que sugerían que Obi-Wan Kenobi se encontraba en peligro por culpa de Maul, Hera junto a Kanan Jarrus, el capitán clon Rex, C1-10P y el comandante Jun Sato se reunió con Ezra. Creyendo que el holocrón de Kanan estaba reproduciendo un antiguo mensaje, Hera aconsejó a Ezra que permaneciera en Atollon para entrenarse de cara a su futuro ataque sobre Lothal. Hera afirmó que necesitarían el conocimiento de Ezra sobre Lothal para triunfar. A pesar de oír las palabras de Hera, Ezra acabó marchándose junto a C1-10P para encontrar a Kenobi en Tatooine.

Los dos rebeldes consiguieron encontrar a Obi-Wan tras ser atacados por bandidos tusken y sufrir penurias en el desierto. Kenobi aconsejó a Ezra que regresase a Atollon puesto que su lugar se encontraba junto a los rebeldes. Poco después, Obi-Wan derrotó a Maul y terminó matándolo. Desde la lejanía, Ezra fue testigo de ello, y luego se marchó a bordo de la nave de Maul. Hera, junto a Kanan y Garazeb Orrelios, dio la bienvenida a Ezra, quien se disculpó por haberse ido y aceptó su lugar con su nueva familia entre las filas de la Alianza Rebelde.

Batalla de Atollon

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Thrawn amenaza a Hera y a los demás líderes rebeldes.

Como parte de su ataque sobre Lothal, Hera y el comandante Jun Sato se coordinaron con el General Jan Dodonna y su célula rebelde, el Grupo Massassi, que era uno de los más grandes del momento. En la base rebelde de Atollon, Hera participó en una reunión con los hologramas del comandante Sato y el General Dodonna, quienes se encontraban en naves distintas en la órbita del planeta. Luego, Hera contactó con el líder de la célula rebelde de Lothal, Ryder Azadi, para hablar de una transmisión de Fulcrum que había sido interrumpida y que decía que "Thrawn sabía". Aceptando la advertencia de Ezra Bridger de que el Imperio Galáctico había descubierto la base rebelde de Atollon y sabiendo que un ataque era inminente, Hera ordenó a todo el mundo acudir a sus puestos de combate.

La decisión de Hera fue justificada, puesto que al cabo de poco emergió del hiperespacio la flota de Thrawn, que ejerció un bloqueo sobre Atollon. Después de que desapareciera el holograma de Ryder, Hera se dio cuenta de que los imperiales estaban bloqueando las comunicaciones de largo alcance. El escape al hiperespacio fue revelado como imposible después de que los imperiales trajeran consigo dos interdictores imperiales. Hera y los demás comandantes, vieron cómo Thrawn se dirigía a ellos vía holograma. Hera no se dejó intimidar por el chiss y respondió que nunca se rendirían. Sin embargo, Thrawn contestó que él no iba a aceptar una rendición hasta alcanzar una victoria total sobre ellos.

Estudiando un holomapa, Hera se dio cuenta de que los rebeldes eran superados en número por la flota imperial. Como respuesta, Hera diseñó un plan para atacar el bloqueo en el que Kanan Jarrus, Ezra y C1-10P deberían escapar a bordo de una pequeña nave y solicitar refuerzos. Hera mostró su descontento cuando Kanan insistió en ir a la espesura de Atollon para advertir a su amigo Bendu. Finalmente, Hera encargó la misión a Ezra y C1-10P. Luego, Hera subió al Espíritu junto al capitán clon Rex y Garazeb Orrelios ocupando las torretas.

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Hera, Kanan, Zeb, AP-5, Rex y Dodonna son rodeados por las tropas imperiales.

La flota rebelde lanzó un ataque contra el bloqueo imperial, pero sufrió muchas bajas. Hera ordenó a los cazas proteger la nave de Ezra para que pudiera escapar. Al final, la nave de Ezra pudo escapar cuando el comandante Sato se suicidó lanzando su propia nave contra un interdictor imperial, destruyéndolo y asesinando al Almirante Kassius Konstantine. Sin embargo, por causa de las numerosas bajas el resto de rebeldes descendieron de nuevo a la superficie de Atollon.

De nuevo en la base, Hera estudió un mapa y se dio cuenta de que los imperiales iban a lanzar un bombardeo orbital. Zeb y Rex consiguieron activar un generador de escudos mejorado por Sabine Wren para activar un escudo defensivo. Hera también suplicó a Kanan que regresara a la base a tiempo. Kanan, quien no había tenido éxito en convencer a Bendu para que ayudara a los rebeldes, a penas escapó del bombardeo orbital. En respuesta a un asalto terrestre, Hera aprobó un plan diseñado por Jan Dodonna y Rex consistente en emboscar a los imperiales en un cañón cercano. Los rebeldes consiguieron destruir varios PT-TD con detonadores, pero fueron obligados a huir cuando Thrawn envió varios AT-AT, protegidos por escudos deflectores. Entonces, los soldados de asalto de Thrawn llegaron a la base rebelde.

Durante la batalla terrestre, Hera dijo a Dodonna que preparase las naves rebeldes restantes para la huida. Dodonna preguntó sobre el bloqueo, y Hera respondió que sólo estaba dispuesta a morir a bordo del Espíritu. Por fortuna para los rebeldes, Ezra y C1-10P regresaron con refuerzos del Clan Wren liderados por Sabine. Los mandalorianos consiguieron destruir el segundo interdictor imperial. Mientras tanto, Hera y los demás rebeldes incluyendo Kanan fueron rodeados por los soldados de la muerte de Thrawn. Thrawn ordenó su rendición y amenazó con ejecutar a los compañeros de Hera si ella no se rendía. Sin embargo, el Bendu intervino desencadenando una tormenta sobre todos ellos. Mientras Thrawn y sus fuerzas atacaban a Bendu, Hera y los demás subieron al Espíritu.

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Hera abandona Atollon a bordo del Espíritu junto a Zeb, Kanan, Kallus, Rex y Dodonna.

Hera lideró a las naves rebeldes restantes hasta el espacio expresando su sorpresa por la naturaleza agresiva de Bendu contra los rebeldes y los imperiales. A pesar de que Bendu golpeó al Espíritu con un rayo, la nave resistió. Gracias a los esfuerzos de Ezra y Sabine, los rebeldes consiguieron saltar al hiperespacio. Antes de ello no obstante, Hera recogió al Agente Kallus, quien había escapado de la nave insignia de Thrawn en una cápsula de escape. Entonces, Hera guió a los supervivientes hasta Yavin 4. Durante el camino, Hera agradeció su ayuda a la madre de Sabine, Ursa Wren. Hera también permitió a Sabine volver junto a su madre para ayudar al Clan Wren en su lucha contra el Clan Saxon, y se disculpó por no poder prestarles su ayuda todavía.

Guerra Civil Galáctica

Robo de los planos de la Estrella de la Muerte

En el 0 ABY, poco antes del robo de los planos de la Estrella de la Muerte, Hera ya era una general de la Alianza Rebelde. Mientras Rogue One partía a Scarif para robar los planos de la superarma del Imperio Galáctico, Hera se encontraba en el Gran Templo de Massassi de Yavin 4, donde fue llamada a la sala de mando de los rebeldes. Poco después, tuvo lugar la Batalla de Scarif, en la cual intervino el Espíritu.

Entre bastidores

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Star Wars Wiki en español tiene 130 imágenes relacionadas con Hera Syndulla.
Hera Syndulla fue presentada por primera vez como un personaje de la futura serie animada Star Wars Rebels en enero del 2014, en la Feria Internacional del Juguete de Nuremberg, donde el personaje fue incluido en un set de un LEGO perteneciente a Star Wars Rebels.

Apariciones

Fuentes

 La versión original de este artículo, o parte del mismo, fue traducida de Wookieepedia, ver autores.

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