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Garazeb Orrelios

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No. ¡Yo soy tu padre!

¡Peligro! Esta página contiene IMPORTANTES SPOILERS de un lanzamiento reciente o próximo. Estás avisado del peligro.

«Zeb es el músculo del grupo. Es bueno rompiendo cosas, incluyendo las que no quiere romper»
Ezra Bridger[fuente]

Zeb Orrelios fue un lasat rebelde que tripuló la nave Espíritu. Orrelios era un guerrero entrenado en su planeta natal y no se llevaba bien con el androide encargado de las reparaciones de la nave, Chopper.

Biografía

Vida temprana

Kanan Jarrus: «¿Estás avergonzando a los imperiales de nuevo?»
Zeb: «Honestamente Kanan, es difícil no hacerlo.»
— Kanan Jarrus y Zeb Orrelios [fuente]

En su juventud, Zeb fue un miembro de la Guardia de Honor de Lasan, en la que recibió adiestramiento militar. Todo eso llegó a su fin cuando el Imperio Galáctico devastó Lasan y aniquiló casi completamente a su población. A la edad de 39 años, se unió a los Rebeldes de Lothal en su lucha por la libertad contra el Imperio.

En algún momento después de su unión a los rebeldes, una misión requería un encuentro entre Zeb y Kanan Jarrus en un callejón de Lothal. Zeb llegó a un callejón equivocado, y encontró a dos Stormtroopers acosando a un proveedor Ugnaught y a su Droide astromecánico. Para proteger al Ugnaught, Zeb inició una pelea con varios soldados de asalto y un piloto de cazas TIE. En su afán por matar a Zeb, los imperiales destruyeron accidentalmente un caza TIE, la explosión del cual los incapacitó. Zeb se paseó por los restos de la nave para reunirse con el proveedor ugnaught, que ofreció a Zeb una recompensa en efectivo por su ayuda. Zeb se negó a aceptarla, cogiendo en su lugar una pieza de fruta del proveedor.

A bordo del Espíritu

Atraco en Lothal

Más tarde, Zeb participó en el robo de las cajas de un convoy de suministros imperial, con Kanan Jarrus y Sabine Wren. Cuando habían logrado robar las cajas, un joven llamado Ezra Bridger se las quitó, por lo que Zeb y Kanan fueron tras él. Bajo las órdenes de Kanan, Zeb se deshizo de los imperiales que los perseguían y se quedó con parte de las cajas robadas que habían logrado recuperar, diciendo que acabaría con Ezra si Kanan lo atrapaba. Kanan continuó persiguiendo al ladrón. Zeb y sus compañeros rebeldes se reagruparon a bordo de su nave, el Espíritu e hicieron subir a bordo a Ezra mientras les perseguían varios cazas TIE. Zeb y Ezra pronto tuvieron roces, y cuando Ezra se burló de su olor, Zeb lo agarró por una pierna y lo encerró en un armario.

Tarkin town charity.png

La tripulación del Espíritu da comida a los residentes de Ciudad Tarkin

Zeb y los rebeldes fueron capaces de escapar de sus perseguidores y regresaron a Lothal donde aterrizaron cerca de Ciudad Tarkin, llamada así por el Gran Moff Wilhuff Tarkin, el responsable de la pérdida de las tierras de los granjeros que poblaban la ciudad. Zeb, junto con Sabine y Ezra entregó tres de las cajas robadas llenas de comida para la gente de Ciudad Tarkin, y poco después regresó al Espíritu para participar en otra misión, que consistía en rescatar a unos prisioneros wookiees.

Rescatando wookiees

Luego, el Espíritu se acopló a un transporte Imperial donde presuntamente estaban encerrados los wookiees. Entonces, los rebeldes hicieron pasar a Zeb por un wookie sin pelo. Sin embargo, antes de que los soldados de asalto pudieran creer o no que Zeb era un wookiee, Orrelios los incapacitó con un fuerte puñetazo. Desafortunadamente, Zeb y los rebeldes no sabían que iban hacia una trampa hasta que Ezra llegó para advertirles. Durante su huida del transporte imperial, Ezra fue capturado por el Agente Kallus, mientras Zeb lo abandonaba para poder escapar, pero no sin antes decirle a Ezra que había obrado bien bien. Más tarde sus compañeros rebeldes decidieron volver para rescatar a Ezra, después de hacer votaciones y ganar por tres votos contra dos.

Después de rescatar a Ezra, Zeb acompañó a sus compañeros a rescatar a los wookies en Kessel, donde habían sido llevados para trabajar en sus minas de especias. Allí, se inició una lucha entre los Rebeldes de Lothal y los wookiees contra los imperiales. En medio de la lucha, Kanan rebeló al imperio que era un Jedi, y sorprendió a todo el mundo a excepción de Zeb y Sabine, quienes ya sabían que Kanan pertenencia a la Orden Jedi. Zeb y los rebeldes rescataron con éxito a los wookies y después de que los wookiees se fueran, llevaron a Ezra de vuelta a Lothal. Al descubrir que Ezra era sensible a la Fuerza, Kanan le pidió que se uniera a ellos, cosa que Bridger aceptó. Desde entonces, Zeb tuvo que compartir su habitación de la nave con él.

Disruptores imperiales

Kallus vs Zeb.png

Kallus a punto de matar a Zeb.

Poco tiempo después, los Rebeldes de Lothal realizaron una misión para robar unos disruptores imperiales y vendérselos al señor del crimen Cikatro Vizago, para así lograr dinero. Los rebeldes engañaron a la ministra de Lothal Maketh Tua y lograron robar las armas, huyendo con C-3PO y R2-D2, que ejercían de traductores de Tua, a bordo del Espíritu. Durante la misión, Zeb descubrió que esos disruptores habían sido utilizados previamente por el Imperio para casi exterminar a su especie, los lasat.

A bordo del Espíritu, C-3PO, convencido de que había sido secuestrado por criminales, contactó con el Justiciero, y pidió ayuda al Agente Kallus, proporcionándole la ubicación de los rebeldes. Kallus, satisfecho, le prometió que llegaría pronto en su ayuda. Kallus irrumpió en plena negociación entre Vizago y los rebeldes. Vizago escapó del lugar sin dar su recompensa a los rebeldes y se inició una pelea entre ellos y el Imperio. Kallus confesó a Zeb que él había sido el oficial al mando de la destrucción de Lasan, el planeta de Orrelios. Entonces retó a Zeb a un combate con su fusil-bo AB-75, un arma que sólo podía ser llevada por los lasat. Orrelios se enfureció y empezó a pelear con Kallus, sacando también su propio Fusil-bo.

Finalmente, Kallus ganó la pelea, y cuando estaba a punto de asesinar a Zeb, Ezra Bridger le empujó con la Fuerza, salvando la vida del lasat. Kanan ordenó a Hera Syndulla llevar a Ezra al Espíritu, junto a los demás rebeldes, R2-D2 y C-3PO; y recogió a Zeb del suelo para subirlo a bordo de la nave. Dentro de la nave, Zeb agradeció a Kanan su ayuda, pensando que él era quien le había salvado la vida. Jarrus le contó a Orrelios que había sido Ezra quien le había salvado la vida. Sorprendido, Zeb le hizo un gesto de gratitud con la cabeza a Ezra, y se marchó a sus aposentos a descansar.

Recolectando meilooruns

Fighter Flight Thumb.png

Zeb y Ezra a bordo del caza robado.

Más tarde, Ezra Bridger y Orrelios se enzarzaron en una pelea, por lo que Hera Syndulla los envió a la ciudad para comprar suministros y les dijo que no volvieran sin una fruta llamada Meiloorun. La pareja encontró algunos, pero que ya habían sido vendidos al Imperio. Después de no poder conseguir un meiloorun con la Fuerza, Ezra trató de robar varios meiloorun, pero fue descubierto por los soldados de asalto que los custodiaban. Zeb y Ezra se separaron, y Zeb fue acorralado por dos soldados y un caza TIE pilotado por Valen Rudor. Zeb saltó sobre el TIE y tiró al piloto fuera, secuestrando el caza y despegando. Encontró a Ezra huyendo de los soldados por los tejados y le dijo que sólo le dejaría entrar en el caza en caso de que reconociera que en ese preciso instante le estaba compensando por haberle salvado de Kallus. Ezra aceptó que Zeb le dejara entrar en el caza como pago por haberle salvado anteriormente, y Zeb lo dejó entrar.

Con Ezra a bordo del caza, Zeb empezó a perder el control del caza, y durante el proceso, varias frutas impactaron contra las ventanas del caza, impidiendo a Zeb ver por donde volaba. Ezra, gracias a la Fuerza, logró evitar que la nave se estrellara contra una colina. Cuando la pareja consiguió limpiar las ventanas, vieron humo saliendo de una granja. Acercándose a la granja, vieron que los imperiales habían secuestrado a Morad Sumar, un viejo conocido de Ezra, y a su familia. Entre los dos, consiguieron liberar a los prisioneros, robar un meiloorun del transporte que trasladaba a los prisioneros, y huir antes de que Yogar Lyste pudiera pedir refuerzos.

Rescatando a Luminara

Zeb soldados asalto.png

Zeb se deshace de dos soldados de asalto en La Aguja.

Tiempo después, Zeb asistió junto a C1-10P a una de las sesiones de entrenamiento Jedi de Ezra. Orrelios, se dedicó a estorbar a Bridger, que hizo caso omiso de las instrucciones de Kanan, hasta que el chico se cayó del Espíritu, que estaba en pleno vuelo. Cuando hubieron rescatado a Ezra, los Rebeldes de Lothal recibieron la información de que la Maestra Jedi Luminara Unduli estaba prisionera en La Aguja, en el planeta Stygeon. Entonces, emprendieron una misión para rescatarla.

Sin embargo, todo era una trampa tendida por El Inquisidor para atraer a los Jedi supervivientes hacia su muerte. Sabine Wren, Ezra, Kanan y Zeb; se infiltraron en La Aguja, y mientras Orrelios y Wren esperaban a Jarrus y su Padawan en un ascensor, descubrieron que el Imperio estaba bloqueando sus comunicaciones. Sabine decidió inutilizar todos los ascensores de La Aguja, y determinó que sería mejor huir siguiendo una ruta distinta.

Mientras ambos esperaban, aparecieron Kanan y Ezra huyendo del Inquisidor. Juntos, Zeb y los demás rebeldes empezaron a correr buscando la salida de La Aguja. El Inquisidor ordenó cerrar todas las puertas de la prisión, y Zeb tuvo que sostener él mismo una de las puertas para que no se cerrase sin que sus compañeros la travesaran.

Zeb y la tripulación del Espíritu lucharon contra varios soldados de asalto, y en última instancia, lograron subir a bordo de la nave de Hera Syndulla, escapando del Inquisidor.

Destruyendo un cristal kyber

Después de que Ezra Bridger se infiltrara en la Academia Imperial de Lothal durante semanas para robar un dispositivo con la ubicación de un transporte imperial que contenía un cristal kyber enorme, Zeb y Sabine Wren se escondieron en una de las salidas de la Academia para esperar a Ezra. El día en que Bridger debía huir de la academia, el chico no apareció, por lo que Orrelios y sus compañeros decidieron dar un día más a Ezra para robar el dispositivo.

Un día después, C1-10P otorgó a Zeb y Sabine el dispositivo, y Orrelios envió las coordenadas del transporte imperial a Kanan Jarrus y Hera Syndulla. El droide además, enseñó un holograma de Bridger a Orrelios y Sabine en el que el muchacho les informaba de que huiría al día siguiente de la academia tratando de salvar a Jai Kell, un chico sensible a la Fuerza que iba a ser llevado ante El Inquisidor. Bridger contó su plan de huida a Zeb y Sabine, y ellos informaron de todo a Kanan.

El día de la huida, Zeb recogió en un vehículo a Ezra, C1-10P, Jai Kell y Sabine; y escapó inmediatamente de la academia junto a ellos.

Problemas con el Fantasma

Tiempo después, Hera Syndulla, Sabine Wren y Ezra Bridger participaron en una misión proporcionada por "Fulcrum", el contacto secreto de Hera. Al finalizarla, fueron perseguidos por tres cazas TIE mientras iban a bordo de la lanzadera del Espíritu, el Fantasma. Durante la huida, el Fantasma sufrió varios daños, siendo el más destacable una fuga en su depósito de combustible.

Al llegar al Espíritu, Hera ordenó a Zeb, Ezra, y C1-10P reparar el Fantasma. Zeb y sus compañeros lograron reparar el Fantasma, a excepción del depósito de combustible. Cuando iban a reparar el depósito de combustible, C1-10P creó una distracción que hizo a Ezra y Zeb olvidarse del Fantasma.

Huída Fort Anaxes.jpg

Zeb y sus compañeros huyen de Fort Anaxes.

Cuando Hera y Sabine fueron a realizar otra misión de "Fulcrum" en Fort Anaxes, descubrieron que había una fuga en el depósito de combustible del Fantasma, y quedaron atrapadas en el asteroide. Tras quedar atrapadas en el asteroide, descubrieron que estaban rodeadas por una manada de fyrnocks, por lo cual solicitaron ayuda al Espíritu.

Zeb y Ezra empezaron a discutir a gritos sobre lo que había ocurrido, y acordaron informar de ello a Kanan sin confesar que la culpa de todo era suya. Cuando entraron en la habitación donde Kanan estaba meditando, éste les dijo que Sabine y Hera estaban en peligro. Bridger preguntó si lo había presentido, a lo que Kanan respondió que simplemente les había oído gritar a él y a Zeb.

Poco después, Bridger y Orrelios llegaron a bordo del Espíritu para rescatar a Hera y Sabine. Durante el rescate, Ezra fue atacado por un fyrnock, y fue salvado por Sabine. Cuando la compuerta del Espíritu se estaba cerrando, un fyrnock se quedó atascado en ella, y Zeb lo apartó con su fusil-bo AB-75. Finalmente, todos escaparon de Fort Anaxes de una pieza.

Día del Imperio

En el 4 ABY, durante el Día del Imperio, Zeb estuvo presente en el Puesto Espacial del Viejo Jho mientras tres pilotos imperiales importunaban a un rodiano tratando de encontrar a un disidente imperial. Ezra Bridger, reconoció mediante una fotografía al fugitivo, llamado Tseebo, que era un antiguo amigo de sus padres desaparecidos. Entristecido por el recuerdo de sus padres y el hecho de que era su cumpleaños, Ezra se marchó del Puesto Espacial ante el asombro de Zeb y el resto de Rebeldes de Lothal.

Minutos más tarde, Zeb y sus compañeros planearon sabotear la celebración del Día del Imperio en Ciudad Capital. Escabulléndose entre la multitud, Zeb y Sabine Wren planearon una distracción para que Kanan Jarrus pudiera hacer explotar el nuevo TIE avanzado v1 del Imperio, que estaba siendo expuesto por Maketh Tua ante los ciudadanos de Lothal. Sabine fue pasando varios explosivos a Zeb, que los lanzó por los aires. Los explosivos resultaron ser una combinación de fuegos artificiales, que distrajeron a todos los asistentes de la celebración, así como a los soldados de asalto que patrullaban por la zona.

Aprovechando la distracción, Kanan colocó un explosivo en el TIE, que explotó poco después. Sabine y Zeb huyeron del lugar, y pronto se les unieron en la huída Kanan y Ezra, que acababa de volver de su torre. Estando a una distancia segura del lugar de la explosión, Zeb avistó en la lejanía al Agente Kallus, y lo apuntó con su Fusil-bo AB-75, con intención de acabar con él. Kanan sugirió a Zeb que apuntara al Inquisidor, y Orrelios, a regañadientes, aceptó.

El Inquisidor esquivó los disparos de Zeb, y los Rebeldes de Lothal tuvieron que reemprender su huida. Ezra pensó en un lugar donde poder esconderse, pero adelantó que Zeb sería incapaz de acceder a ese escondite por culpa de su tamaño. Zeb se puso en contacto con Hera Syndulla para quedar en una localización concreta y ser recogido por el Espíritu. Por otra parte, Ezra, Kanan y Sabine escaparían de Ciudad Capital por su cuenta. De este modo, Zeb comenzó a subir por los tejados de las casas hasta reunirse con Hera a bordo del Espíritu.

Zeb Kallus.jpg

Zeb dispara a Kallus desde el Espíritu.

Mientras tanto, Ezra, Kanan y Sabine habían encontrado a Tseebo, a quien el Imperio estaba buscando por poseer un implante cibernético con muchos de sus planes y haber decidido desertar, en la casa de Ezra. Los cuatro habían logrado apropiarse de un Transporte de Tropas de Reconocimiento, y estaban siendo perseguidos por los imperiales. Hera y Zeb los localizaron y se acercaron a su posición con el Espíritu, para que subieran rápidamente a bordo de la nave.

Desde el Espíritu, Zeb divisó a Kallus subido en el transporte de los rebeldes. Motivado por su último encuentro con Kallus, Zeb lo disparó hasta aparentemente hacerlo caer del transporte. Sin embargo, Kallus había logrado agarrarse a un lateral del transporte. Hera aproximó al Espíritu sobre el transporte, y en pocos segundos, todo el mundo había subido a bordo de la nave, excepto Kanan. Cuando Kanan iba a subir al Espíritu, apareció Kallus y empezó a dispararlo. Desviando los disparos de Kallus, Kanan saltó y subió a bordo del Espíritu cuando la nave estaba ascendiendo al espacio.

Una vez en el espacio el Espíritu comenzó a ser perseguido por El Inquisidor, que logró golpear e inutilizar a C1-10P. Al darse cuenta de que el droide de la tripulación había caído, Zeb ocupó su lugar y utilizó una de las torretas de la nave para repeler a los cazas que los estaban persiguiendo. Segundos antes de saltar al hiperespacio, El Inquisidor logró colocar un rastreador sobre el Fantasma, una lanzadera de ataque que iba pegada al Espíritu.

Tseebo informó a los rebeldes de que los imperiales habían colocado un rastreador en el Fantasma. Kanan, sabiendo que El Inquisidor podía percibir a Ezra y él mismo, decidió dirigirse con Ezra hacia Fort Anaxes a bordo del Fantasma para despistar a los Imperiales.

Cuando ambos se hubieron ido, Zeb, Sabine y Hera llevaron a Tseebo ante "Fulcrum", uno de los contactos de Hera. Zeb y Sabine se quedaron en la cabina del Espíritu mientras Hera y Tseebo entraban en la nave de "Fulcrum". Más tarde, Ezra y Kanan regresaron, y Zeb felicitó a Kanan por haber vencido a los imperiales de nuevo.

Visiones de Ezra

En una incursión en el Templo Jedi de Lothal, Ezra Bridger tuvo una visión en la cual Zeb comentaba junto a Hera Syndulla y Sabine Wren su convencimiento de que Bridger estaba condenado al fracaso. Cuando se daba cuenta de que Bridger los estaba escuchando, Orrelios pedía al chico que entendiera su forma de pensar. Entonces, aparecía El Inquisidor y mataba a Zeb, Sabine y Hera.

Después de esa incursión en el templo jedi, Ezra logró un cristal kyber, con el que construyó su primer sable de luz. Zeb, comentó a sus compañeros que le sorprendería que Ezra fuera capaz de construir un sable de luz usando la chatarra que habían recopilado anteriormente los rebeldes. Cuando Ezra acabó su sable de luz, lo enseñó a Zeb y los demás, que lo contemplaron con admiración.

Trabajando para Lando

Idiots Array.jpg

Zeb juega una partida de Sabacc con Lando Calrissian.

Más tarde, Zeb jugó a una partida de Sabacc con Lando Calrissian y Tskolo en el Puesto Espacial del Viejo Jho, apostando a C1-10P con la aprobación de Kanan Jarrus. Tras perder a C1-10P en la apuesta, Lando ofreció a Zeb y Jarrus que trabajasen para él a cambio de la devolución de C1-10P.

Cuando llegaron al Espíritu, Kanan presentó a Lando al resto de la tripulación. Cuando Hera Syndulla se enteró de la pérdida de Chopper, se enfadó con Orrelios, y tras enterarse de la implicación de Kanan en el suceso, se enojó aún más, llegando a pegar un puñetazo a Kanan mientras mientras gritaba que C1-10P era un miembro más del equipo.

Durante su estancia a bordo del Espíritu, Lando se ganó la antipatía de Zeb, que estaba convencido de que Lando había hecho trampas jugando al Sabacc. Ezra Bridger opinó que Lando era un buen tipo, hasta que Calrissian empezó a galantear con Sabine Wren. Cuando Zeb vio el cambio de actitud de Ezra, empezó a reírse del chico.

Luego, Lando explicó que necesitaba la ayuda de los Rebeldes de Lothal para conseguir un cargamento propiedad del criminal Azmorigan, que después debía ser trasladado a Lothal travesando a escondidas un bloqueo imperial. Antes de subir a bordo de la nave de Azmorigan junto a Hera y Kanan, Lando les pidió a ambos que le siguieran la corriente delante de Azmorigan, y les insinuó que la nave de Azmorigan tenía cápsulas de escape.

Una vez reunido con Azmorigan, Lando ofreció al criminal a Hera a cambio de una cerda inflable, el cargamento que Lando quería introducir de contrabando en Lothal. Entonces, Kanan comenzó a protestar, pero sus quejas fueron acalladas por Hera, que aceptó ser la esclava de Azmorigan. Cuando Kanan y Lando volvieron al Espíritu, Zeb preguntó por Hera y se enteró de lo ocurrido. Sin embargo, Hera consiguió escapar de la nave de Azmorigan y fue recogida por el Espíritu.

Cuando Hera se dirigía a la cabina del Espíritu para pilotar la nave, la cerda inflable de Lando fue asustada por Zeb, inflándose de inmediato y bloqueando el acceso a la cabina donde estaba Kanan. Mientras pasaban por el bloqueo imperial de Lothal, Ezra asustó de nuevo a la cerda, que se infló todavía más, golpeando a Zeb y provocando que éste desactivara sin querer la baliza de ocultamiento del Espíritu.

El Almirante Kassius Konstantine detectó a la nave rebelde y ordenó a varios cazas TIE que la persiguieran. Siguiendo los consejos de Hera, Kanan pilotó la nave a través de unas nubes y así logró deshacerse de los cazas. Luego, Lando hizo que los rebeldes lo llevaran junto a su cerdo globo a unas tierras que había comprado a Cikatro Vizago para que el cerdo buscara en ellas piedras preciosas. Allí, aparecieron de repente Azmorigan y sus hombres, que exigieron la muerte de Calrissian y la conversión en esclavos de los Rebeldes de Lothal. Entonces, se produjo una pelea entre los hombre de Azmorigan y los rebeldes.

Azmorigan Zeb.png

Azmorigan amenaza con matar a Zeb.

Durante la pelea C1-10P arrastró una caja de combustible hasta el Espíritu, y cuando los hombres de Azmorigan iban a dispararlo, fue salvado por Zeb. En un momento dado, Zeb fue inmovilizado por Azmorigan, que exigió la muerte de Calrissian a cambio de salvar la vida de Zeb. Sin embargo, C1-10P, desde el Espíritu, disparó a Azmorigan aturdiéndolo. De ese modo, los rebeldes ganaron la pelea contra Azmorigan y sus hombres.

Como recompensa, Lando devolvió a C1-10P a los rebeldes, y Hera recalcó a Calrissian que tenía una deuda con ellos. Lando se lamentó de no tener créditos para pagarles, y se despidió de los rebeldes. A bordo del Espíritu, Zeb y los demás descubrieron con grata sorpresa que durante su lucha con Azmorigan, C1-10P había robado un depósito de combustible a Lando, lo cual les podía servir para mantener en funcionamiento al Espíritu durante un tiempo más.

Reunión con Trayvis

Tiempo después, Zeb colaboró en una de las sesiones de entrenamiento Jedi de Ezra Bridger, usando su arma para que Ezra desviara los disparos que emitía. En esa sesión, Bridger se desmayó, teniendo una visión que involucraba a Gall Trayvis, un supuesto senador y disidente imperial con las transmisiones del cual Bridger se había obsesionado. En ella, aparecía Trayvis luchando con los Rebeldes de Lothal y revelando a Ezra que conocía a sus padres.

Poco después, Trayvis emitió una transmisión. En ella, mediante un mensaje encriptado supuestamente indescifrable por el Imperio Galáctico, Trayvis pidió a cualquier fuerza rebelde del planeta Lothal que se reuniera con él. Zeb y sus compañeros, decidieron reunirse con el senador.

Sabine Zeb.png

Zeb ayuda a Sabine durante su huida.

Antes de entrar en el edificio donde se encontraba Trayvis, los rebeldes decidieron mantener ocultos en el exterior a Zeb y Sabine Wren como protección ante posibles emboscadas imperiales. Cuando Kanan Jarrus, Hera Syndulla y Ezra entraron en el edificio para reunirse con Trayvis, el senador y los rebeldes fueron emboscados por tropas imperiales, comandadas por el Agente Kallus y Maketh Tua.

Trayvis sugirió a los rebeldes que se rindieran pero ellos se negaron a rendirse. Entonces, Zeb y Sabine atacaron a los imperiales usando granadas de humo y entre la confusión, los rebeldes lograron salir del edificio llevándose a Trayvis consigo. Cuando los rebeldes iban a escapar metiéndose en una alcantarilla, Trayvis fue reticente a seguir sus instrucciones, pero finalmente accedió a ello. Luego los rebeldes se dividieron en dos grupos, por lo que Zeb se tuvo que marchar con Kanan y Sabine.

Cuando Zeb, Kanan y Sabine se reunieron con Hera y Ezra, se encontraron a Trayvis inconsciente, y descubrieron que era un agente del Imperio. Entonces, los rebeldes escaparon del lugar con la ayuda de C1-10P, que había tomado el control de una de las salidas de la alcantarilla.

Tomando una torre de comunicaciones imperial

Tras escuchar una entrevista a Gall Trayvis en la HoloRed en la que el senador acusaba a los Rebeldes de Lothal de criminales, Zeb reaccionó con gran indignación, incapaz de escuchar más mentiras por parte de Trayvis. Entonces, Zeb y sus compañeros decidieron hackear una torre de comunicaciones imperial para desmentir esas falsas acusaciones y mandar un mensaje a la población de Lothal y otros planetas cercanos.

Zeb torreta.jpg

Zeb ataca a los imperiales desde una torreta.

Durante la toma de control de la torre, Zeb se apostó en una de las torretas que defendían a la torre, y procedió a derribar a los vehículos imperiales que se aproximaban a su posición. Cuando el número de imperiales comenzó a augmentar, Zeb fue recogido a bordo de una moto deslizadora por Ezra Bridger justo antes de que su torreta explotara. Luego, Kanan Jarrus se quedó atrás para distraer a los imperiales que se acercaban y permitir así escapar a Zeb y a sus compañeros.

Mientras Zeb y los demás rebeldes huían del lugar a bordo del Fantasma, Kanan fue capturado y llevado ante el Gran Moff Wilhuff Tarkin. Poco después, Ezra logró transmitir un mensaje incitando a la rebelión a través de la torre, que fue destruida bajo las órdenes de Tarkin poco después para evitar más transmisiones.

Liberando a Kanan

Para tratar de liberar a Kanan Jarrus de su cautiverio, Zeb, Ezra Bridger, Sabine Wren y C1-10P intentaron sabotear un Pod Todo Terreno de Defensa para obtener la ubicación de Kanan. Sin embargo, Zeb y sus compañeros fracasaron y tras la destrucción del PT-TD, tuvieron que huir a bordo del Fantasma.

Después de que Hera Syndulla hablara con "Fulcrum", la twi'lek ordenó a sus compañeros no emprender más intentos por rescatar a Kanan. Sin embargo, Zeb y los otros rebeldes decidieron desobedecer a Hera, aunque en un principio Zeb fue algo reticente a desobedecer las órdenes de Hera. Con la ayuda de C1-10P; Zeb, Ezra y Sabine lograron salir del Espíritu a bordo del Fantasma sin que Hera los oyera.

Al reunirse con Cikatro Vizago para tratar de obtener el paradero de Kanan, Ezra reveló a Vizago que tanto él como Kanan eran Jedi; a pesar de que Zeb y Sabine le recomendaron que no lo hiciera. Mientras Ezra negociaba con Vizago en su nave, apareció Hera, a quien C1-10P había tenido que confesar el paradero de Zeb y sus compañeros.

Tras hablar con Ezra, Hera decidió seguir intentando rescatar a Kanan. Siguiendo un nuevo plan, Sabine pintó a C1-10P de negro para hacerlo pasar por un droide imperial. Luego, los rebeldes secuestraron a 264, un droide imperial encargado comunicar a los imperiales de Lothal con los imperiales situados en la órbita del planeta.

Mientras C1-10P se hacía pasar por 264 a bordo de una nave imperial, el Espíritu comenzó a atacar a los imperiales como distracción. Durante la lucha, la parte del Espíritu en la que se encontraba Zeb comenzó a arder. Sin embargo, el fuego fue apagado por 264, que se ganó el aprecio de Zeb.

Hera Sabine Zeb Rescue.jpg

Zeb, Hera y Sabine se infiltran en el Destructor Estelar donde se encuentra Kanan.

A bordo de la nave, C1-10P logró obtener la ubicación de Kanan y huyó saltando al espacio. Allí, fue recogido por el Espíritu, la tripulación del cual descubrió que Kanan iba a ser trasladado a Mustafar. Luego, Sabine distrajo a varios soldados de asalto mientras Zeb y Erza robaban un crucero gozanti imperial. Zeb pilotó la nave imperial, y tras recoger a Sabine, escapó del lugar. A continuación, los rebeldes juntaron al Espíritu, el crucero gozanti robado y un TIE que había sido robado por Zeb y Ezra hacía semanas en Kothal, para iniciar el rescate de Kanan.

Poco antes de partir, Zeb manifestó que le parecía ridículo que Sabine y Ezra hubieran pintado el TIE robado. Después, los rebeldes se dirigieron a Mustafar, donde C1-10P acopló el crucero gozanti en el que los rebeldes viajaban al Destructor Estelar en el que se encontraba Kanan. Al irrumpir en el Destructor, una bomba de Satine deshabilitó la electricidad de la nave temporalmente.

Mientras Ezra iba a rescatar a Kanan; Zeb, Sabine y Hera procedieron a causar estragos por todo el Destructor Imperial, atacando a los soldados de asalto que se cruzaban en su camino. Tras la muerte de El Inquisidor y el rescate de Jarrus; Zeb, Sabine y Hera huyeron a bordo de su caza TIE, mientras Kanan y Ezra huían a bordo del TIE del Inquisidor.

Durante su huída, los rebeldes fueron interceptados por una multitud de cazas TIE, hasta que una flota rebelde comandada por "Fulcrum", quien había sido avisado por C1-10P, acudió en su rescate. De ese modo, los rebeldes pudieron escapar del lugar con Kanan sano y salvo.

Más tarde, a bordo del Espíritu, los rebeldes recibieron una transmisión de Bail Organa, que les informó de la existencia de más células rebeldes, un hecho que Zeb desconocía. Luego, apareció "Fulcrum", que había estado pilotando el Espíritu durante el rescate de Kanan, y que se reveló a sí mismo como Ahsoka Tano, la antigua padawan de Anakin Skywalker.

Trabajo con la Red Rebelde

El Asedio de Lothal

Más adelante, Zeb y los Rebeldes de Lothal llevaron a cabo junto al Escuadrón Fénix, comandado por Jun Sato, una misión consistente en atacar un convoy imperial con el fin de robar unos generadores de escudo imperiales. Durante la misión, Zeb deseó estar en tierra firme en lugar de a bordo del Espíritu, y se encargó de acoplar los generadores de escudo imperiales a su nave para poder retirarse.

Zeb pick supplies.png

Zeb activa el rayo tractor del Espíritu para recoger varios generadores de escudo imperiales.

Poco después, los rebeldes recibieron una llamada de auxilio procedente de la ministra de Lothal, Maketh Tua, que había decidido desertar del Imperio Galáctico. Zeb fue partidario de ignorar la petición de Tua, pero cuando ésta prometió proporcionar a los rebeldes información secreta del Imperio, Zeb y sus compañeros se dirigieron a Lothal para sacar a la ministra Tua a salvo del planeta.

Allí, Zeb permaneció junto a C1-10P vigilando el transporte con el cual habían llegado al planeta. Luego, Zeb tuvo que pilotar el transporte hasta la posición de los rebeldes, que habían sido emboscados por el Agente Kallus y debían retirarse tras la muerte de Maketh Tua a manos de los imperiales. Cuando los rebeldes trataban de huir, su transporte fue derribado, y decidieron esconderse en la antigua casa de Ezra Bridger.

Desde allí, fueron testigos de como el reportero Alton Kastle los acusaba de haber asesinado a la ministra Tua. A continuación, varios soldados de asalto entraron en la casa, por lo que los rebeldes decidieron dirigirse al complejo imperial de Lothal para robar una nave. Ocultándose en cajas, Zeb, Hera Syndulla, C1-10P y Sabine Wren lograron entrar en el complejo imperial, siendo transportados por Kanan Jarrus y Ezra Bridger, disfrazados de soldado de asalto y cadete imperial respectivamente. Allí, Zeb y sus compañeros localizaron un transporte y varios generadores de escudo de nivel militar, que decidieron llevar al transporte.

Mientras subían a bordo del transporte los generadores de escudo, llegó al lugar el Lord Sith Darth Vader junto a un escuadrón de soldados de asalto. Zeb y Sabine se enfrentaron a los soldados mientras Kanan y Ezra combatían a Darth Vader; y Hera y C1-10P ponían en marcha el transporte que iban a robar. Cuando Vader estaba a punto de matar a Ezra y Kanan, Zeb y Sabine lanzaron unos detonadores termales, que provocaron que dos PT-TD cayeran sobre Vader.

A pesar de eso, Vader sobrevivió, quitándose de encima a los PT-TD mediante la Fuerza y volviendo a perseguir a los rebeldes. Poco antes de ser alcanzados por Vader, los rebeldes huyeron a bordo del transporte imperial robado. Gracias a la ayuda de Lando Calrissian, los rebeldes obtuvieron varios transpondedores, que les permitirían despistar a los imperiales para abandonar Lothal sin problemas. Antes de salir del planeta, Zeb se enteró de que Ciudad Tarkin había sido quemada por el Imperio, por lo que trató de ir a atacar a los imperiales, siendo frenado por Kanan.

The Siege of Lothal 32.jpeg

Zeb y Sabine sueltan un transpondedor de Lando Calrissian para escapar de Lothal.

Finalmente, los rebeldes abandonaron Lothal y se reunieron con la flota del Escuadrón Fénix. Cuando estuvieron allí, se dieron cuenta de que el transporte imperial robado en el que habían viajado tenía un localizador imperial. En ese momento, Darth Vader llegó a bordo de su TIE Avanzado x1. Entonces, Zeb, sus compañeros y Ahsoka Tano decidieron subir a bordo del Espíritu para enfrentarse a Vader.

Al finalizar el combate, gran parte de la flota del Escuadrón Fénix había sido destruida o dañada. Además, Ahsoka estaba sobrecogida por haber descubierto la verdadera identidad de Darth Vader, su antiguo maestro, aunque no reveló su descubrimiento a los rebeldes. Cuando Kanan afirmó ante Ezra y Ahsoka que el valor más grande residía en saber cuándo no luchar, Zeb y el resto de sus compañeros añadieron que estarían junto a Kanan tanto en los momentos en los que hacía falta luchar como en los que no era necesario.

Buscando aliados

Tras el Asedio de Lothal, Zeb y los demás Rebeldes de Lothal se reunieron con Ahsoka Tano y Jun Sato. Durante la reunión, Ezra Bridger propuso encontrar una base para la Red Rebelde, con lo que Sato se mostró de acuerdo. Sin embargo, Hera Syndulla recalcó que los rebeldes no poseían ninguna ubicación en la cual establecer una base con ventajas tácticas para proteger a la flota. Kanan Jarrus sugirió centrarse en ayudar a los necesitados en lugar de centrarse en la base, y Hera respondió que serían incapaces de ayudar a nadie si no podían ayudarse a ellos mismos. A continuación deseó tener más aliados.

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Zeb asiste a una reunión en la que se destaca la importancia de establecer una base rebelde.

Entonces, Ahsoka afirmó que conocía a un gran líder experto en estrategia y en los Territorios del Borde Exterior que podría unirse a los rebeldes y ayudarles a encontrar una nueva base con sus conocimientos. Sato preguntó cómo podrían localizar a ese líder, el capitán clon CT-7567, apodado "Rex". Ahsoka contestó que perdió su ubicación hacía mucho tiempo, y que no había logrado jamás contactar con él. Sin embargo, también informó de que había algo que aún no había intentado para localizarlo.

Sabiendo que Rex había sido visto por última vez en el Sistema Seelos, Ahsoka encomendó a los rebeldes seguir la pista de Rex usando la cabeza de un droide táctico. Hera pilotó el Espíritu hasta el planeta Seelos, y una vez allí descubrió que C1-10P no había reparado el hiperimpulsor de la nave, por lo que el Espíritu no estaba totalmente funcional. Con la intención de quedarse a reparar la nave, Hera pidió a sus compañeros que aterrizaran en Seelos a bordo del Fantasma mientras ella permanecía con C1-10P en la órbita del planeta.

Gracias a la cabeza del droide táctico, los rebeldes lograron encontrar a Rex, Wolffe y Gregor, a bordo de un AT-TE. Ezra, preguntó a los clones acerca del número 7567. Rex, sorprendido, respondió que ese era su número de nacimiento. Cuando Kanan se dio cuenta de que Rex y sus compañeros eran clones, encendió alarmado su sable láser tratando de prevenir un posible ataque de los clones.

Entonces, Wolffe se dio cuenta de que Kanan era un Jedi, y pensando que Jarrus quería vengarse de ellos por los hechos acaecidos durante la Orden 66, atacó al Jedi. Zeb ordenó a Wolffe soltar sus armas, a lo que Gregor respondió afirmando que como Zeb intentase desarmar a Wolffe, le atacaría. Rex de inmediato logró calmar a Gregor, y un poco más tarde también consiguió tranquilizar a Wolffe. Cuando todo se hubo calmado, los rebeldes informaron de que venían de parte de Ahsoka Tano, y pidieron a Rex y sus compañeros que se unieran a la Red Rebelde y les proporcionaran la ubicación de lugares ideales para establecer una base rebelde.

Sin embargo, los clones se negaron a unirse a la Red Rebelde, aunque Rex aceptó proporcionar ubicaciones posibles para establecer una base. En una conversación privada con Rex y Gregor, Wolffe instó a sus compañeros a no colaborar con los Jedi, temiendo lo que el Imperio podía hacerles si descubría que habían ayudado a un Jedi. Gregor no obstante, desoyó las advertencias de Wolffe y se mostró de acuerdo con Rex en proporcionar información a los rebeldes. Luego pidió a los rebeldes que le ayudaran a cazar un gran joopa, y solicitó la especial colaboración de Zeb.

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Un joopa captura a Zeb.

Mientras Zeb caminaba atado al AT-TE de los clones, Gregor insinuó a Ezra que a los joopas les encantaban los lasats, creyendo que eso era por causa de su olor. Descubriendo que Gregor quería usar a Zeb como cebo para cazar un joopa, Ezra instó a Zeb a correr de vuelta al AT-TE. Sin embargo, un gran joopa se tragó a Zeb, que estaba atado al AT-TE.

No obstante, el joopa fue incapaz de huir del lugar, puesto que en su estómago se encontraba Zeb, que seguía atado al AT-TE. Finalmente, los clones lograron matar al joopa, y Gregor ayudó a Zeb a salir del animal. Zeb rechazó la ayuda de Gregor molesto, pero cuando el clon le mostró su admiración por haber capturado a un joopa tan enorme, Zeb se sintió alagado y entabló amistad con Gregor. A continuación, Gregor invitó a los rebeldes a quedarse a comer joopa con él y sus compañeros. Zeb fue el primero en aceptar la propuesta entusiasmado.

Mientras Gregor permanecía con Zeb a los pies del AT-TE, Sabine Wren descubrió que uno de los clones había informado al Imperio de su presencia, y que anteriormente los clones habían recibido solicitudes de ayuda de Ahsoka que no habían respondido. Kanan se enfureció y exigió a sus compañeros abandonar inmediatamente el lugar, pero Ezra lo retuvo. Entonces, Rex afirmó que él en ningún momento había recibido ningún tipo de transmisión de Ahsoka, y preguntó a Wolffe si había sido él quien había alertado al Imperio de la presencia de los rebeldes y quien le había ocultado las solicitudes de ayuda de Ahsoka.

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Zeb y Gregor preparándose para esquivar el ataque de un droide sonda imperial.

Wolffe admitió su culpabilidad, argumentando que había hecho todo eso con la intención de proteger a Gregor, Rex y él mismo. Rex contestó a Wolffe que la guerra había acabado desde hacía mucho tiempo, y que todos ellos eran hombres libres para hacer lo que quisieran. Luego, añadió que no podían vivir con miedo al Imperio durante el resto de sus vidas, puesto que eso no era libertad. Finalmente, Wolffe admitió profundamente arrepentido que había cometido un error al traicionar a los rebeldes, cuyo bando era el correcto, y se disculpó.

A continuación, un droide sonda imperial fue descubierto en las inmediaciones, tras haber espiado a los clones y a los rebeldes por orden del Agente Kallus. El droide atacó a Zeb y a Gregor, quienes se tiraron al suelo para no recibir los disparos del droide. Al final, Rex logró abatir al droide, pero a pesar de todo, ya era demasiado tarde. El droide había dañado la nave de los rebeldes y las tropas del Imperio se acercaban a su posición.

Escaramuza en Seelos

Tras el ataque del droide sonda imperial, los clones proporcionaron a los rebeldes la ubicación de todas las bases abandonadas del Borde Exterior. Zeb trató de convencer a los clones para que se unieran a la Red Rebelde afirmando que no luchaban mal para ser unos hombres mayores. Poco después, el Agente Kallus se puso en contacto con Wolffe, que anteriormente había avisado al Imperio de la presencia de Jedi, para que le proporcionara sus coordenadas.

Como Wolffe se había arrepentido de lo que había hecho, trató de engañar a Kallus alegando que en realidad no había visto a ningún Jedi y su ojo cibernético le había jugado una mala pasada. Sin embargo, Kallus no creyó a Wolffe por causa de las imágenes enviadas por el droide sonda imperial, y amenazó a los clones con rendirse o ser destruidos. El capitán Rex ignoró las amenazas de Kallus y cortó las comunicaciones con el Imperio.

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Zeb y Ezra atacan a un caza TIE.

A continuación, un caza TIE se acercó al AT-TE de los clones. Zeb disparó al caza, y Rex le aconsejó doblar un poco las rodillas mientras disparaba para no malgastar munición. Zeb respondió a Rex que toda ayuda era bienvenida. Finalmente, Gregor logró destruir al TIE. Luego, Kanan Jarrus pidió a Sabine Wren que arreglara el Fantasma. Tras divisar 3 AT-AT imperiales, Rex decidió retroceder y meterse en la tormenta de arena.

Al entrar en la tormenta de arena, en la cual los escáneres de las máquinas no funcionaban, Rex propuso que Kanan usara la Fuerza para percibir dónde estaban los AT-AT enemigos y guiar a Wolffe, que estaba conduciendo el AT-TE. Kanan aceptó el plan y tras un rato, informó de que estaban rodeados. Por eso, Rex propuso que Ezra Bridger usara la Fuerza también para percibir a los AT-AT y derribar a uno de ellos disparando con un cañón. De ese modo se abriría una vía de escape para los rebeldes y los clones. Kanan se mostró también de acuerdo con ese plan.

Después de que el plan tuviera éxito y el AT-TE abandonara la tormenta de arena, Kanan ordenó a sus compañeros subir al Fantasma. Zeb obedeció de mala gana, y subió a la nave rebelde. Cuando los rebeldes abandonaban el planeta, Ezra trató de convencer a Kanan para volver a ayudarles, argumentando que los clones iban a morir con total seguridad luchando contra los AT-AT restantes, y haciendo pensar a Kanan en cómo se sentiría Ahsoka Tano si supiera que Rex había muerto. Al final, Kanan reconoció que no quería que los clones murieran, y aceptó regresar para ayudarles. Al oír eso, Zeb se alegró enormemente.

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Zeb, los rebeldes y Rex; regresan con la flota de la Red Rebelde.

Cuando parecía que los clones iban a morir, Zeb, Ezra y Kanan asaltaron un AT-AT y mataron a sus pilotos. Luego dispararon al AT-AT restante, que fue destruido del todo por Rex. Los clones, agradecidos, hicieron un saludo militar a Kanan y reconocieron a modo de elogio que siempre sobrevivían a las batallas cuando tenían a un Jedi guiándolos. Además, los clones accedieron a unirse a la Red Rebelde. Así, Zeb, sus compañeros y los clones fueron recogidos por Hera Syndulla a bordo del Espíritu.

Al reunirse con la flota, Zeb fue testigo del reencuentro entre Ahsoka y Rex, quienes hacía años que no se veían a pesar de haber tenido una relación muy estrecha durante las Guerras Clon.

Amenaza inquisitorial

Tiempo después, a bordo del Espíritu, Zeb jugó una partida de dejarik con Rex. Rex logró ganar a Zeb, y dijo al lasat que no todo debía basarse en la fuerza física. Zeb respondió que tal vez se había estado dejando ganar. Poco después, Hera Syndulla pidió a Zeb, Sabine Wren y C1-10P que acudieran a una estación médica de la República para recoger unos suministros. Cuando Zeb y los demás estaban a bordo del Fantasma a punto de partir, Ezra Bridger decidió unirse a la misión encargada por Hera.

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Zeb juega una partida de dejarik con Rex.

Al llegar a la estación, Zeb y sus compañeros se dirigieron al puente de control de la estación. Allí, C1-10P activó la energía en toda la estación, que pasó de estar a oscuras a encenderse por completo. Sin embargo, Sabine pidió a C1-10P que encendiera la energía sólo en el puente de control. C1-10P obedeció. No obstante, la equivocación de C1-10P alertó al Quinto Hermano, un inquisidor, de la presencia de los rebeldes en la estación.

Caminando a oscuras por la estación, Zeb y Ezra trataron de competir por ver quien era el primero en encontrar los suministros. Por eso, Ezra logró tirar a Zeb al suelo, aunque poco después él mismo cayó al suelo tras chocar con una biga del techo. Durante la búsqueda de los rebeldes, un droide ayudante de la Séptima Hermana, otra inquisidora, localizó a los rebeldes e informó a la Séptima Hermana de ello. La Séptima Hermana, logró inactivar a C1-10P, que se había quedado en el puente de mando, y gracias a sus droides lo imitó pidiendo ayuda.

Al oír lo que creían que era C1-10P en apuros, los rebeldes trataron de ir en busca de C1-10P a través de un conducto de ventilación. Al tratar de entrar en el conducto, Zeb se quedó atascado, por lo que fue dejado atrás por Sabine y Ezra. Momentos después, Sabine regresó a por Zeb, informándole de la presencia de dos inquisidores en la base y de que Ezra había sido capturado. Cuando ambos se dieron cuenta de que el Quinto Hermano los estaba buscando, Zeb y Sabine se ocultaron del inquisidor, no sin antes prepararle una trampa.

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Zeb y Sabine reciben el impacto de una explosión causada por el Quinto Hermano.

La trampa consistía en accionar unos explosivos que habían instalado en un pasillo cuando el Quinto Hermano se acercara. Sin embargo, el Quinto Hermano descubrió la trampa y lanzó los explosivos contra Zeb y Sabine mediante la Fuerza, dejando inconscientes a ambos. Entonces el Quinto Hermano capturó a Sabine, y ordenó a los droides ayudantes de la Séptima Hermana matar a Zeb.

Tras pelear con los droides, Zeb consiguió destruirlos, aunque antes de eso recibió algunas descargas eléctricas. En primer lugar, decidió encontrar a C1-10P, y durante su búsqueda encontró los suministros que los rebeldes habían venido a buscar. Finalmente, Zeb encontró a C1-10P, y tras activarlo de nuevo, le pidió su ayuda. Zeb y C1-10P regresaron al Fantasma con los suministros, y una vez allí idearon un plan para salvar a Ezra y Sabine.

Haciéndose pasar por un comandante rebelde, Zeb contactó mediante su comunicador con Sabine y Ezra, fingiendo que vendría a la estación junto a Kanan Jarrus y Ahsoka Tano para ayudar a los rebeldes con una supuesta avería. Diciendo el lugar concreto de la estación donde supuestamente estaría con Kanan y Ahsoka, Zeb hizo que los inquisidores llevaran a sus compañeros hasta un hangar, donde él se prepararía para tenderles una emboscada.

Cuando los inquisidores llegaron con sus prisioneros al hangar dispuestos a capturar a Ahsoka y Kanan, Zeb, a bordo del Fantasma, comenzó a atacar a sus enemigos. Aprovechando la situación, Ezra y Sabine lograron huir y subir a bordo del Fantasma. Los inquisidores usaron la Fuerza para tratar de evitar que el Fantasma abandonara la estación, pero finalmente los rebeldes lograron distraer al Quinto Hermano, pudiendo así escapar de la estación.

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Zeb ataca a los inquisidores desde a bordo del Fantasma.

Al reunirse con los rebeldes, el trío explicó a Kanan lo que había ocurrido, y Rex felicitó a Zeb por su labor. Zeb preguntó a Kanan si sabía de la existencia de más inquisidores, pero el Jedi se quedó tan estupefacto al recibir las noticias de Zeb que fue incapaz de contestar. Finalmente Zeb optó por retirarse e ir a descansar.

Más adelante, durante una reunión, el comandante Jun Sato informó de que había una crisis energética en el planeta Rinn, por lo que los rebeldes debían conseguir varios generadores de energía para evitar que la población del planeta se congelara por causa de las bajas temperaturas propias del clima del planeta. Por eso, Zeb partió junto a los demás rebeldes en busca de generadores de energía en el mercado negro de Garel. La búsqueda de los rebeldes no tuvo éxito, y finalmente fue Ezra quien consiguió los generadores tras una serie de acontecimientos ocurridos con el pirata Hondo Ohnaka.

Socorriendo a Ibaar

Más tarde, Zeb participó en un asalto contra un bloqueo imperial en el planeta Ibaar, con el objetivo de proporcionar suministros a su población. Durante el asalto, Zeb manejó una torreta del Espíritu y trató de destruir a varios cazas TIE. Finalmente, el asalto fracasó, por lo que la Red Rebelde celebró una reunión para analizar la situación.

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Zeb, Sabine y Hera tras un aterrizaje forzoso en Shantipole.

Durante la reunión, Rex sugirió buscar la ayuda de Quarrie, un ingeniero que había construido una nave completamente nueva e innovadora. Rex también informó de que Quarrie sólo entregaría la nave al piloto que la fuese a pilotar. Por eso, Kanan Jarrus sugirió que fuese Hera Syndulla quien fuera a conocer a Quarrie. Zeb y Sabine Wren, se dirigieron junto a Hera al planeta Shantipole para buscar a Quarrie, a bordo del Fantasma.

En la atmósfera de Shantipole, Zeb se enteró de que la superfícide del planeta solía estar asolada por fuertes tormentas eléctricas. Allí, Hera pilotó tratando de esquivar numerosos rayos, y mientras tanto Zeb intentó mantener la calma. Al final un rayo golpeó al Fantasma, que se estropeó, y Hera tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia. Al salir del Fantasma, Zeb conoció a Quarrie, que mostró a los rebeldes la nave que había diseñado y construido, el Ala-B.

A continuación, Hera convenció a Quarrie para que la dejase pilotar el Ala-B, y mientras Hera hacía despegar a la nave, Zeb y Sabine comenzaron a hablar con el Mon calamari. Zeb y Sabine preguntaron a Quarrie si ya había pilotado él anteriormente la nave, a lo que Quarrie respondió que no, aunque la nave teóricamente debería volar. Zeb, preocupado por Hera, amenazó con atacar a Quarrie si a Hera le ocurría algo. Por suerte, el Ala-B funcionó correctamente y a Hera no le ocurrió nada malo.

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Zeb atestigua como Sato asciende a Hera.

Cuando los rebeldes pretendían ir a Ibaar a apoyar un nuevo ataque rebelde sobre el bloqueo imperial, descubrieron que el Ala-B no poseía hiperimpulsor. Zeb, enfadado, trató de atacar a Quarrie, que dijo que sin embargo había conseguido arreglar al Fantasma. Gracias a eso, acoplando el Ala-B al Fantasma, los rebeldes lograron llegar a Ibaar con la nueva nave. Durante el nuevo asalto, Zeb pilotó el Fantasma junto a Quarrie mientras Sabine y Hera iban a bordo del Ala-B.

El ataque tuvo éxito, y tras él, Zeb fue testigo de cómo el comandante Jun Sato ascendía a Hera a líder del Escuadrón Fénix. Tras la declaración de Sato, Zeb se mostró satisfecho por el ascenso de Hera. Tiempo después, Zeb proporcionó unas armaduras de soldado de asalto a Kanan y a Rex para que pudieran infiltrarse en un Interdictor Imperial y rescataran a Ezra Bridger y Jun Sato, que habían sido apresados por el Imperio.

Los niños de la Fuerza

Más adelante, Ahsoka Tano encargó a Zeb, Ezra Bridger y Kanan Jarrus que se dirigieran al planeta Takobo y rescataran a un bebé sensible a la Fuerza que iba a ser secuestrado por el Imperio. A bordo del Fantasma, Zeb, Ezra, Kanan y C1-10P llegaron a Takobo. Zeb y C1-10P, partieron en busca de las naves de los inquisidores, que pretendían secuestrar al bebé que los rebeldes debían rescatar. Cuando encontró las naves de los inquisidores, Zeb se dio cuenta de que estaban siendo custodiadas.

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Zeb y C1-10P descubren a un bebé sensible a la Fuerza en la nave de los inquisidores.

Para destruir las naves sin alertar a los inquisidores, Zeb destruyó a los droides sonda pertenecientes a la Séptima Hermana que estaban vigilando las naves. Al acercarse a las naves, Zeb y C1-10P escucharon unos lloros en su interior. Así, Zeb descubrió a un niño que ya había sido secuestrado por los inquisidores. C1-10P insistió en destruir las naves con el bebé dentro, y Zeb, escandalizado, decidió rescatar al bebé.

Tras dejar al bebé junto a C1-10P a bordo del Fantasma, Zeb recibió un mensaje de Kanan. En él, Kanan le instaba a localizar a un bebé llamado Pypey, que estaba al cuidado de un droide niñera por la calle y al cual los inquisidores estaban buscando. Finalmente, Zeb localizó a Pypey y logró convencer al droide niñera del bebé para que le dejara la custodia de Pypey. Sin embargo, los inquisidores lograron localizar a Zeb y a Pypey.

Por eso, Zeb corrió con Pypey hasta el interior de un edificio, donde los inquisidores entraron a buscarle. Zeb procedió a informar de todo a Kanan y a Ezra, que poco después se reunieron con él. Mientras el trío debatía sobre lo que hacer, el Quinto Hermano comenzó a perforar el suelo que pisaban los rebeldes con su espada láser desde el piso de abajo. Para huir, Kanan y Ezra abrieron un agujero en el techo por el que los rebeldes escaparon.

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Zeb sugiere a Kanan escapar de los inquisidores.

Al final, Ezra cogió a Pypey y se escabulló por los conductos de ventilación del edificio, mientras Zeb y Kanan buscaban otra vía de escape. No obstante, el Quinto Hermano a Ezra y Pypey y comenzó a perforar con su sable láser los conductos de ventilación del edificio. Motivados por eso, Zeb y Kanan desafiaron a los inquisidores. La Séptima Hermana mostró su alegría por el hecho de que Kanan hubiera salido por fin de su escondrijo.

Así pues, se inició una lucha entre Zeb y el Quinto Hermano y entre Kanan y la Séptima Hermana. Durante la pelea, Zeb luchó cuerpo a cuerpo con el Quinto Hermano. No obstante, Zeb y Kanan se vieron obligados a huir pasado poco tiempo. Para ello, Zeb cogió a Kanan y comenzó a correr hacia una ventana, que Kanan rompió disparándola. Siguiendo órdenes de Kanan, Zeb saltó por la ventana junto a su compañero, y ambos aterrizaron sobre un vehículo. Los inquisidores hicieron lo mismo.

De ese modo, se inició una persecución por toda una ciudad. Disparando a los inquisidores, Kanan consiguió destruir el vehículo en el que iban sus perseguidores. Sin embargo, el Quinto Hermano consiguió hacer lo mismo con el vehículo de Zeb, y se inició una persecución a pie. Zeb y Kanan se dirigieron al espaciopuerto de Takobo, donde se encontraron a Ezra y Pypey tratando de abrir su puerta de acceso sin éxito.

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Ahsoka se dispone a luchar contra los inquisidores mientras Zeb permanece en el suelo inconsciente.

Acorralados y sin ninguna otra opción, Zeb y Kanan volvieron a pelear con los inquisidores. Antes de poder atacar, Zeb fue dejado fuera de combate por un ataque mediante la Fuetza del Quinto Hermano. Poco después, Kanan y Ezra fueron derrotados de un modo similar. Cuando los inquisidores se disponían a rematar a Zeb y a sus compañeros, irrumpió en el lugar Ahsoka, que abrió la puerta de acceso al espaciopuerto. Ahsoka pidió a los rebeldes escapar del lugar y se enfrentó a los inquisidores.

A bordo del Fantasma, los rebeldes vieron que Ahsoka ya había derrotado a los dos inquisidores, pero sin embargo estaba rodeada por soldados de asalto. Por eso los rebeldes acercaron el Fantasma a Ahsoka, que pudo huir a bordo de la nave.

Huyendo de Garel

Pasado un tiempo, Zeb fue junto a C1-10P a buscar por las calles de la capital del planeta Garel varios suministros necesarios para abastecer a la flota de la Red Rebelde. Mientras iba por la calle, Zeb recibió una llamada de Hera Syndulla en la que se le instaba a regresar al Espíritu, puesto que los rebeldes habían decidido dirigirse a Lothal para recabar información sobre el paradero de los padres de Ezra Bridger.

Además, Hera le instó a volver despacio hacia el Espíritu, para no atraer demasiado la atención. Zeb respondió a Hera que hasta el momento no había visto a ningún soldado de asalto, cosa que no era habitual, y eso le preocupaba. Sabine Wren, al oír las palabras de Zeb, dedujo que el Imperio había retirado a todos los soldados de asalto de la zona porque se disponía a lanzar un ataque en masa sobre la flota rebelde establecida en Garel.

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Zeb y Kanan durante un tiroteo con los imperiales.

A continuación, Zeb perdió el contacto con el Espíritu y se encontró de frente con una legión de soldados de asalto. Zeb fue forzado a retirarse, hasta que finalmente se detuvo tras unas cajas y entabló una pelea con los soldados de asalto. Poco después, Ezra y Kanan Jarrus llegaron para ayudarle. Cuando parecía que lograrían mantener a los soldados a raya, llegó a la zona el Agente Kallus seguido por varios soldados de asalto desde la retaguardia. De ese modo, Zeb y sus compañeros quedaron rodeados.

Ezra, ansioso por ir a Lothal cuanto antes, encendió su sable de luz y tras deshacerse de los soldados que acompañaban a Kallus, dejó inconsciente al propio Agente Kallus empujándolo contra una pared mediante la Fuerza. Al ver eso, Zeb dijo a Kanan que lo que había hecho Ezra había sido impresionante. Kanan respondió a Zeb que eso había sido así gracias a su entrenamiento. Por desgracia, poco después llegaron al lugar el Quinto Hermano y la Séptima Hermana, ante lo cual Zeb se alarmó.

Tras deshacerse de los últimos soldados de asalto, Zeb y Kanan vieron como Ezra, furioso, se disponía a acercarse a los inquisidores para atacarlos. De inmediato, Kanan cerró una puerta situada entre Ezra y los inquisidores accionando el interruptor de cierre mediante un disparo certero con su bláster. A continuación, Zeb y sus compañeros regresaron a bordo del Espíritu, que despegó junto al resto de la flota rebelde.

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Zeb maneja una torreta del Espíritu.

Mientras trataban de abandonar el planeta, los rebeldes descubrieron que la nave de mando de la flota, en la cual iban el comandante Jun Sato y el capitán Rex, había sido atrapada por un Destructor Estelar Imperial por medio de un rayo tractor. Por orden de Hera; Ezra, Kanan y C1-10P se dirigieron a Lothal a bordo del Fantasma. Zeb permaneció en el Espíritu junto a Hera y Sabine ocupando una torreta.

Los rebeldes decidieron destruir el generador del rayo tractor, que se encontraba en la parte inferior del Destructor Estelar. Cuando Zeb iba a destruir el generador desde la torreta, el Espíritu fue forzado a modificar su posición, de modo que Zeb era incapaz de destruir el generador usando la torreta. Al saber eso, Hera hizo rozar al Espíritu con el generador, casi haciendo colisionar contra él a Zeb.

Tras eso, los cazas TIE que perseguían al Espíritu colisionaron contra el generador y lo hicieron explotar.Con la nave de mando libre, el grueso de la flota rebelde escapó de Garel, con Zeb ileso a bordo del Espíritu.

Refuerzos de Organa

Un día después del ataque sobre la flota rebelde en Garel, los rebeldes iban a recibir tres Cruceros clase Cabeza de Martillo de parte del senador Bail Organa. Para ello, el senador envió a su hija Leia Organa hasta Lothal, donde se encontró con Kanan Jarrus y Ezra Bridger, que ya estaban allí esperándola, disfrazados de soldado de asalto y cadete imperial respectivamente. Como se suponía que Leia era parte del Imperio Galáctico, ella y los rebeldes habían acordado previamente fingir un robo de las naves de Leia por parte de los rebeldes.

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Zeb da sus condolencias a Ezra por la muerte de sus padres mientras Leia observa.

En Lothal, Leia, Kanan y Ezra descubrieron que el simpatizante rebelde Ryder Azadi iba a ser ejecutado por los imperiales, por lo que se dirigieron a su posición a ayudarle. Una vez en la posición de Azadi; Zeb, Sabine Wren y Hera Syndulla aparecieron a bordo del Espíritu para rescatar al rebelde.

Tras un breve tiroteo con los imperiales, Zeb y Azadi simularon que estaban secuestrando a Leia, y después, Zeb dejó inconscientes de un puñetazo a Kanan y Ezra y fingió haberlos tomado como rehenes. De este modo, todos lograron escapar de los imperiales sin cuestionar la supuesta lealtad de Leia al Imperio.

A bordo del Espíritu, Zeb expresó sus condolencias a Ezra por la muerte de sus padres. Momentos después, Zeb fue informado de que las naves de Organa que los rebeldes debían fingir estar robando, estaban bajo custodia imperial en Lothal. Tras examinar la defensa de las naves, consistente en varios AT-AT y unas máquinas capaces de impedir el despegue de cualquier nave gracias a la fuerza de la gravedad, los rebeldes acordaron que Leia distraería a los imperiales con la ayuda de Kanan y Ezra, que seguirían disfrazados de soldado y cadete. Sabine destruiría las máquinas imperiales y Zeb proporcionaría cobertura aérea con Hera desde el Espíritu.

Cuando el plan se hubo puesto en marcha y Sabine estaba haciendo despegar una de las naves de Organa, Zeb disparó varios torpedos desde el Espíritu hacia un AT-AT. Tras dañar a varios AT-AT, Zeb vio cómo sus compañeros ya habían tomado posesión de las tres naves de Organa y las estaban haciendo despegar. Al ver que un último AT-AT iba a destruir una de las naves, Zeb disparó varios torpedos contra él una y otra vez, sin lograr derribarlo.

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Zeb satisfecho por la decisión de Ryder Azadi de unirse a la Red Rebelde.

Finalmente, fue Rayder Azadi quien logró derribar el AT-AT, destruyendo las máquinas imperiales que retenían a las naves en el proceso. Para seguir encubriendo a Leia; Ezra y Kanan, que habían colaborado con los rebeldes disfrazados de soldado y cadete, fingieron ser unos traidores y dispararon a Leia mientras escapaban, aturdiéndola.

Cuando todo hubo pasado, Azadi informó a los rebeldes de que había decidido unirse a su causa, por lo que iba a permanecer junto a ellos en la flota de la Red Rebelde. Zeb dio una palmada amistosa en la espalda a Azadi, satisfecho por su decisión, y poco después se retiró a sus aposentos en el Espíritu.

Atajo en Concord Dawn

Tras el ataque a un convoy imperial para obtener suministros, Zeb se reunió con la cúpula de la Red Rebelde para analizar la situación de la rebelión. Durante la reunión, Kanan Jarrus puso de manifiesto que cada vez era más difícil robar suministros al Imperio, así como desplazarse por su área de operaciones sin ser descubiertos. Mostrándose de acuerdo con Kanan, Jun Sato destacó al necesidad de buscar una nueva ruta dentro y fuera del Sector Lothal.

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Zeb se reúne con los rebeldes para discutir el paso de la flota rebelde a través de Concord Dawn.

Sabine Wren, propuso usar un atajo a través del Sistema Concord Dawn, que estaba bajo el mando de una colonia mandaloriana en lugar del Imperio. Entonces Sato planteó si los mandalorianos de Concord Dawn estaban aliados con el Imperio, puesto que el Ejército Imperial había ocupado Mandalore, y eso podía ejercer una gran influencia sobre Concord Dawn. Cuando Kanan propuso usar la diplomacia para conseguir un paso seguro de la flota a través del Sistema Concord Dawn, Hera Syndulla le apoyó, lo que hizo que Sato accediera a emplear esa táctica.

Sin embargo, tras un intento fallido de negociación, Hera quedó gravemente herida. Desde el puente de mando de la nave principal de la flota de la Red Rebelde, Zeb observó cómo la nave desde la que Hera había entablado un combate contra varios cazas guantelete emergía del hiperespacio. Momentos después, Zeb visitó a Hera en la enfermería de la nave, donde seguía inconsciente y muy malherida. El droide médico que atendía a Hera, dijo ante Zeb que la twi'lek sobreviviría a sus heridas.

Volviéndose a reunir para analizar la situación, Sabine desveló que el líder de los mandalorianos de Concord Dawn era un hombre llamado Fenn Rau. Tanto Kanan como Rex afirmaron saber quién era Rau, puesto que había sido un instructor de soldados clon y había participado junto a Kanan en la Batalla de Mygeeto durante las Guerras Clon.

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Zeb observa cómo Hera es atendida por un droide médico.

Queriendo vengar a Hera, Sabine abogó por atacar a Fenn Rau y a sus hombres, mientras que Kanan siguió apostando por la vía de la diplomacia. Preocupado por la amenaza que suponía Fenn Rau, Sato autorizó una infiltración en Concord Dawn para destruir todas las naves mandalorianas de las que disponía Rau. Mostrándose en desacuerdo, Kanan insistió en tratar de negociar con Rau, y logró que Sato accediera a dejarlo ir sólo hacia Concord Dawn para ello.

Zeb y Ezra Bridger, trataron de convencer a Kanan para que no se dirigiera a negociar con los mandalorianos en solitario, argumentando que eran un equipo. Por eso, Kanan decidió llevarse a C1-10P consigo. Finalmente, Kanan logró una negociación satisfactoria tomando a Rau como prisionero con la ayuda de Sabine, que lo había seguido a escondidas hasta Concord Dawn.

En busca de Lirasan

En el 3 ABY, Ezra Bridger recibió una llamada de Hondo Ohnaka en la que el pirata le instaba a dirigirse al planeta Nixus para rescatar a un par de refugiados que estaban siendo arrestados por el Imperio. Obedeciendo a Hondo, Ezra reunió a Zeb y al resto la tripulación del Espíritu y los rebeldes se dirigieron a Nixus, donde vieron que los refugiados ya habían sido capturados por soldados de asalto.

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Hondo Ohnaka se presenta ante Zeb y los rebeldes tras guiarlos hasta dos lasats.

Cuando Zeb se dio cuenta de que los refugiados eran lasats, decidió atacar a los soldados de asalto, por lo que los demás rebeldes decidieron ayudarle. Una vez se hubieron deshecho de todos los soldados de asalto, los rebeldes liberaron a los lasats, y Hondo apareció para felicitar a los rebeldes por su trabajo. Los lasats, llamados Chava y Gron, desvelaron que Zeb había sido capitán de la Guardia de Honor de Lasan.

Zeb se mostró descontento por haberse revelado su rango en la Guardia de Honor, y cuando Gron le preguntó si se acordaba de él, Zeb respondió que su cara le sonaba, pero nada más. A regañadientes, Zeb si afirmó que conocía a Chava, una anciana de carácter místico. Zeb justificó no haber dicho nunca nada a los rebeldes de su posición como capitán en la Guardia de Honor porque eso había sido hacía mucho tiempo.

Mientras los rebeldes volvían al Espíritu con los lasats, Hondo preguntó a Ezra cuál iba a ser su recompensa por haber prestado su ayuda. Ezra respondió a Hondo que en ningún momento habían pensado pagar a Hondo por su ayuda. Hondo afirmó sentirse orgulloso de Ezra tras esa respuesta. Sin embargo, pasados unos minutos Hondo fue interrogado por soldados de asalto, y les proporcionó la ubicación de los rebeldes a cambio de una recompensa.

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Zeb escolta a Chava y Gron hasta el Espíritu.

Tras informar a los soldados, Hondo contactó con Ezra y le advirtió de que tropas imperiales se dirigían a su posición, un pasillo que conducía hasta el hangar en el que se encontraba el Espíritu. Cuando Ezra preguntó cuánto tiempo quedaba para que les atacaran los soldados de asalto, los imperiales aparecieron, y comenzó un tiroteo. Hondo activó el cierre de varias compuertas, que separaron a los rebeldes de los soldados de asalto. Zeb custodió a los lasats hasta el Espíritu.

En el Espíritu, Chava pidió a los rebeldes que llevaran a ella y a Gron hasta el planeta Lirasan. Zeb, molesto, informó a Hera Syndulla de que Lirasan tan sólo era una leyenda. Sin hacer caso a Zeb, Chava informó de que debía preparar un ritual para descubrir la ubicación de Lirasan. Ezra se ofreció a ayudar a Chava a preparar el ritual; y Zeb se fue con él y Chava para asegurarse de que la anciana no volviese loco a Ezra.

Chava dijo que Ashla, el espíritu de la Galaxia, era quien les había conducido a ella y a Gron hasta los rebeldes, y comenzó a hablar de una profecía proveniente de la Fuerza de la cual formaban parte un guerrero, un niño y un loco. Según esa profecía, encontraría Lirasan un niño, que en algún momento salvaría al guerrero.

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Zeb habla a Ezra de la caída de Lasan.

Zeb interpretó que él era el guerrero y Ezra el niño, y afirmó que Ezra no iba a rescatarle nunca. También añadió que los únicos locos que él veía era a los propios rebeldes escuchando acerca de la profecía. Chava invitó a Ezra a participar en su ritual, y Ezra decidió obedecer a la lasat, pronunciando las palabras que Chava recitaba. Zeb se marchó a su habitación malhumorado, y Ezra decidió seguirle.

En su habitación del Espíritu, Ezra preguntó a Zeb por qué no parecía nada contento de poder ayudar a dos miembros de su pueblo. Zeb explicó a Ezra que su deber como capitán de la Guardia de Honor de Lasan, era proteger a los lasat y a la familia real de Lasan. Sin embargo, a pesar de haber luchado con todas sus fuerzas en contra del Imperio, no consiguió cumplir su cometido. Viendo que eso lo atormentaba, Ezra respondió que Zeb no hubiera podido hacer nada contra el Imperio de ningún modo.

Zeb prosiguió explicando que tras la explosión de una bomba, quedó inconsciente y al despertar, todo el mundo había muerto. Él, se sentía peor que muerto hasta que conoció a Kanan Jarrus y decidió unirse a él. Ezra contestó que no podía imaginar todo el sufrimiento que había causado a Zeb el perder a todos aquellos a quienes conocía. Ezra añadió que él también había perdido a sus padres a manos del Imperio, pero que por lo menos tanto él como Zeb seguían vivos, y ahora tenían la oportunidad de ayudar a dos lasats.

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Zeb usa su Rifle-bo para averiguar la ubicación de Lirasan.

Por último, Zeb dijo a Ezra que no merecía ser llamado capitán por Chava y Gron, porque falló en su cometido durante el día de la caída de Lasan. Ezra pidió a Zeb que no fallara ahora a su gente, por lo que Zeb decidió cambiar su actitud hacia los dos lasats fugitivos. Al reunirse de nuevo con Chava, la lasat pidió que el niño de la profecía mostrase el camino a Lirasan a través de un mapa. Zeb instó a Ezra a ayudar a Chava, pero la anciana dijo que el niño era Zeb.

Cuando Zeb protestó diciendo que él quería ser el guerrero, Ezra le dijo que se estaba comportando como un niño. Poco después, Zeb usó una propiedad ancestral de su Rifle-bo para que éste indicara en un mapa cuál era la ubicación de Lirasan. Al saber la posición de Lirasan, los rebeldes pusieron rumbo al planeta, hasta detenerse delante de un cúmulo de estrellas, que ninguna nave podía atravesar sin ser destruida.

Mientras estaban delante del cúmulo, emergió del hiperespacio un crucero ligero imperial. El Agente Kallus, se puso en contacto desde el crucero con los rebeldes, y les exigió que se rindieran. Hondo, que iba a bordo del crucero, pidió disculpas a los rebeldes tras confesar que había ayudado al Imperio a rastrearles a cambio de una recompensa. Ezra, al saber que Hondo había hecho eso gracias a un localizador que le había colocado en su comunicador, destruyó el aparato.

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Zeb contempla Lirasan.

A pesar de todo, usando las propiedades místicas de su Rifle-bo sobre el Espíritu, Zeb, con la ayuda de Kanan y Ezra usando la Fuerza sobre él, logró hacer que el Espíritu atravesara el cúmulo de estrellas sin sufrir ningún daño. Kallus, Hondo y los imperiales sin embargo, se vieron obligados a retirarse y perdieron de vista a los rebeldes.

Tras pasar por el cúmulo de estrellas, Zeb y los demás llegaron a Lirasan. Zeb acompañó a Chava y Gron hasta la superficie de Lirasan, a bordo del Fantasma. Allí, Zeb descubrió que el planeta estaba habitado por lasats. Eso era así porque Lirasan había sido el planeta de origen de su especie, aunque los lasats de Lasan lo habían olvidado con el paso de las generaciones. Al regresar al Espíritu, Zeb contó a los rebeldes lo que acababa de ver.

Muy contento por Zeb, Ezra preguntó cómo regresarían con la flota de la Red Rebelde. Hera respondió que como el Espíritu ya había estado en Lirasan, podían salir y volver del sistema sin sufrir ningún daño. Zeb añadió que si alguna vez encontraban a más lasats, podrían traerlos hasta Lirasan, satisfecho de que su especie no estuviera extinta.

Ayudando purrgils

Más adelante, Zeb partió junto a sus compañeros en busca de un asentamiento de combustible que aprovisionaba al Imperio para robar combustible y así abastecer a la flota de la Red Rebelde. Durante la búsqueda, el Espíritu comenzó a quedarse sin combustible y Hera Syndulla se vio obligada a apagar la calefacción de la nave. Cuando Ezra Bridger preguntó a Zeb y a los demás si estaban oyendo algún ruido raro, Zeb respondió que lo único que él oía era su propio cerebro congelándose.

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Zeb sufre por culpa del frío a bordo del Espíritu, como consecuencia de la necesidad de tener que apagar su calefacción.

De pronto apareció un grupo de criaturas enormes que se movían a través del espacio exterior. Zeb preguntó qué eran esas criaturas, y Hera respondió que se llamaban purrgils. A pesar de la insistencia de Hera por atacar a los purrgils, los rebeldes decidieron mover el Espíritu como si fuese un purrgil más, por lo que los rebeldes comenzaron a seguir a los purrgils. De pronto, Ezra notó que los purrgils se estaban enfadando, y Zeb sugirió que tal vez era Hera quien los estaba alterando.

Sin embargo, Zeb y los demás pronto descubrieron que lo que molestaba a los purrgils eran dos cazas que se aproximaban. Los cazas comenzaron a atacar al Espíritu, y Zeb tuvo que manejar una torreta para repelerlos. Finalmente, los rebeldes lograron deshacerse de las naves enemigas. Tras volver a escanear la zona para determinar la ubicación del asentamiento de combustible que buscaban, Sabine Wren pidió a Hera que siguiera a los purrgils, puesto que se estaban dirigiendo al asentamiento, que se encontraba en un campo de asteroides.

Los rebeldes aterrizaron el Espíritu sobre un pequeño asteroide situado sobre el asentamiento, y prepararon un plan de acción. El plan de acción consistía en hacer explotar gran parte del asentamiento como distracción, para que el Espíritu pudiera aterrizar sobre una zona segura, repostar, y los rebeldes pudieran cargar en él combustible para la flota. Kanan Jarrus propuso acceder al asentamiento saltando desde el asteroide en el que estaban, y eso asustó a Zeb, que dijo que el plan era peligroso.

Sin embargo, cuando Kanan dijo a Zeb que se quedara con Hera en el Espíritu, Zeb se mostró de acuerdo con el plan. Pasado un rato, Zeb y Hera vieron que sus compañeros no habían causado ninguna explosión en el asentamiento de combustible. Al contactar con Sabine, se enteraron de que debían improvisar un nuevo plan, puesto que si hacían explosionar el asentamiento eso dañaría a los purrgils.

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Zeb y Sabine cargan combustible a bordo del Espíritu.

Hera y Zeb hicieron aterrizar al Espíritu sobre el asentamiento, y Zeb comenzó a cargar en él combustible mientras Kanan impedía que la nave sufriera daño alguno por parte de los guardias del asentamiento. Tras reponer el combustible del Espíritu y cargar en él combustible para la flota, Ezra apareció en el lugar a lomos del líder de los purrgil. Los purrgils, atacaron a los guardias del asentamiento, y uno de ellos asesinó a su jefe, Yushyn.

Finalmente, el Espíritu despegó con Zeb y los demás a bordo. Entonces, Zeb y los demás pudieron ver cómo los purrgil saltaban al hiperespacio usando combustible del asentamiento. Antes de reunirse de nuevo con la flota de la Red Rebelde, Zeb y sus compañeros acompañaron a los purrgils en parte de su viaje a bordo del Espíritu.

Actuando en Ryloth

Más tarde, Zeb participó en el robo de unos suministros al Imperio. Durante el ataque, Zeb fue el encargado de subir los suministros a bordo del Espíritu. A pesar del éxito del ataque, los rebeldes sufrieron una nueva baja en el Escuadrón Fénix. Por eso contactaron con el comandante Jun Sato para informarle de la situación. Durante la conversación, Kanan Jarrus recalcó la necesidad de encontrar una nave que pudiera albergar muchos cazas para usarla mientras trataban de encontrar una base.

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Zeb molesto después de que Kanan le presente erróneamente ante Cham.

Sato respondió que le habían informado de que el Imperio poseía una nave capaz de contener cazas sobre el planeta Ryloth, la cual albergaba varios bombarderos que el Imperio solía usar para bombardear a la población twi'lek del planeta. Además, Sato añadió que una célula rebelde del planeta se había puesto en contacto con él para pedir ayuda. Al cabo de un tiempo, Zeb y los demás recibieron al líder de la célula rebelde twi'lek, Cham Syndulla, que era el padre de Hera Syndulla.

Tras presentarse todos a Cham, el líder twi'lek presentó a sus dos acompañantes, que eran dos de sus mejores guerreros, Numa y Gobi. Acto seguido todos se reunieron en una sala para discutir la táctica a emplear contra la nave que albergaba los bombarderos que atacaban Ryloth. Mientras que Hera era partidaria de robar la nave para que la usara la Red Rebelde, Cham apostó por destruirla como símbolo de resistencia ante la población twi'lek. Tras la intervención de Kanan, Cham pareció aceptar la propuesta de su hija.

Para dirigirse a la nave que pretendían robar, Zeb, los rebeldes y Cham y sus guerreros, subieron a bordo de un bombardero imperial robado. Allí, Zeb escuchó a Kanan hablando amigablemente con Cham sobre el Maestro Jedi Mace Windu y de la reconquista por parte de Windu de la ciudad de Lessu durante la Batalla de Ryloth.

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Zeb, Sabine, Ezra, Numa y Gobi durante el asalto a una nave imperial.

Después de fingir que los rebeldes eran un bombardero imperial siendo acosado por cazas rebeldes, Zeb y los demás aterrizaron sin levantar sospechas en el hangar de la nave que pretendían robar. Una vez allí, Numa y Gobi aturdieron a Zeb, Sabine Wren y Ezra Bridger; y Cham aturdió a Kanan y C1-10P, y ató a Hera a una silla; dispuesto a destruir la nave imperial en lugar de robarla tal como pretendían los rebeldes.

Una vez todos reanimados, mientras que Zeb y Sabine se dirigían a emboscar a Numa y Gobi; Hera, Kanan y Ezra se dirigieron al puente de mando de la nave imperial. Cuando encontraron a Numa y Gobi, Zeb y Sabine fueron atacados por los twi'leks de inmediato. Entonces, irrumpieron en el lugar un escuadrón de soldados de asalto. Tras deshacerse de los soldados de asalto, Zeb y Sabine se quedaron a cubierto esperando un paso en falso de Numa y Gobi.

Sin embargo, Numa y Gobi también permanecían escondidos. Por eso, Sabine pidió a Zeb que cogiera un droide ratón. Al coger al droide, Zeb y Sabine le ataron varias bombas aturdidoras. A continuación, el droide ratón se acercó hasta la posición de Numa y Gobi, momento en el que Sabine activó las bombas, aturdiendo a los twi'leks. Entonces Zeb y Sabine esposaron a Numa y Gobi.

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Zeb y Sabine se alían con Numa y Gobi.

Mientras tanto, Cham había irrumpido en el puente de la nave, donde se encontró con Hera, Kanan y Ezra. Al ponerse en contacto con Numa, Cham descubrió que sus compañeros habían sido capturados. Tras un discurso de Hera a favor de una rebelión global, unida y coordinada, Gobi y Numa decidieron apoyar a los rebeldes. Entonces, Cham accedió a ayudar a su hija a robar la nave imperial. Cuando se acercaron varias naves enemigas a atacar a los rebeldes, Zeb y Sabine liberaron a Numa y Gobi; y los cuatro, junto a Kanan y Ezra, pasaron a ocupar las torretas de la nave que querían robar.

Los rebeldes, Numa y Gobi se coordinaron para atacar a las naves enemigas, y Zeb logró derribar a una de ellas. Finalmente, Zeb y los demás lograron deshacerse de las naves enemigas, y todos saltaron al hiperespacio con la nave robada. Una vez reunidos con la flota de la Red Rebelde, Zeb y sus compañeros se despidieron de Cham, Numa y Gobi; que subieron a bordo de su nave para regresar a Ryloth.

Colaborando con Kallus

Más adelante, los espías rebeldes informaron de que el Imperio había llevado a cabo durante un tiempo la construcción de algo enorme en la órbita de Geonosis. Por eso, Zeb, Rex y los Rebeldes de Lothal se dirigieron al planeta con la intención de investigar qué había estado haciendo el Imperio allí. Al llegar a Geonosis, Zeb y los demás vieron los vestigios de lo que había sido una gigantesca construcción, que ya no estaba en la órbita del planeta.

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Zeb se enfrenta al Agente Kallus.

Al ver aquello, Kanan explicó que los geonosianos habían sido los principales constructores de armas separatistas durante las Guerras Clon. Hera Syndulla pidió a C1-10P que escaneara la superficie del planeta en busca de formas de vida, y Rex dijo que eso había sido una buena idea, puesto que él sabía por experiencia que a los geonosianos no les gustaban en absoluto los visitantes inesperados. Sin embargo, tras el escaneo, C1-10P informó de que no había vida en el planeta.

A continuación, los rebeldes aterrizaron en el interior de una infraestructura del Imperio para investigar sobre qué había estado construyendo el Imperio y sobre por qué no se apreciaban formas de vida sobre Geonosis. Una vez dentro de la infraestructura, todos se bajaron del Espíritu para investigar, a excepción de Hera, Rex y C1-10P. Estando en un pasillo, Zeb y los rebeldes fueron emboscados por el Agente Kallus y varios soldados de asalto. Kanan informó de que los imperiales estaban cerrando las compuertas del pasillo en el que se encontraban, y C1-10P salió del Espíritu para volver a abrir las puertas.

C1-10P logró abrir las compuertas, y Kanan, Ezra Bridger y Sabine Wren lograron regresar al Espíritu. Sin embargo, Zeb fue incapaz de seguirles, y les dijo que se marchasen sin él mientras buscaba una cápsula de escape. A bordo de la cápsula, Kallus golpeó a Zeb en la cara, y el lasat respondió del mismo modo. Tras golpearse mutuamente durante varios minutos, Zeb y Kallus dañaron por accidente la cápsula de escape en la que iban, y ambos cayeron sobre una luna de Geonosis, Bahryn. Durante la caída, Kallus se rompió una pierna, y quedó aturdido junto a Zeb en el interior de una cueva de la luna.

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Zeb y Kallus descansan en una cueva.

Al recuperar la conciencia, Zeb arrastró a Kallus hasta el exterior de la cápsula de escape, tirándolo al suelo. Kallus, que no podía caminar, comenzó a alejarse de Zeb arrastrándose por el suelo. Finalmente, Zeb decidió que no iba a matar a Kallus, sino que esperaría a que se recuperase para matarlo en un combate justo en otra ocasión. Kallus preguntó a Zeb si esperaba que sus malvados amigos fuesen a buscarle, y se mostró convencido de que los rebeldes habían huido y sería el Imperio quien los encontrase primero.

Zeb respondió que eso no iba a ocurrir, y mientras hurgaba dentro de la cápsula de escape, Kallus trató de recuperar su arma. Sin embargo, Zeb se lo impidió, y a continuación el lasat sacó de la cápsula de escape una estufa diminuta. Kallus apremió a Zeb a moverse en busca de refugio, puesto que pronto sería de noche y la temperatura bajaría tanto que ni la estufa iba a poder ser capaz de mantener calientes a ambos. Al ver que Zeb sacaba un transpondedor de la cápsula, Kallus sugirió a Zeb repararlo para contactar con el Imperio antes de que ellos se congelaran o les atacara alguna bestia que viviera cerca.

Zeb contestó que iba a arriesgarse a tratar con el frío, porque sabía lo que el Imperio hacía con los lasats que tomaba como prisioneros. Kallus, confiando en la justicia imperial, le aseguró que tendría un juicio justo. Cuando vio que Zeb se reía de lo que había dicho, el Agente se sintió ofendido, pero se mantuvo callado. Al cabo de un rato, Kallus y Zeb se pusieron a hablar de la lucha entre el Imperio y la rebelión.

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Zeb entrega a Kallus que desprende calor.

Kallus dijo a Zeb que cada día que pasaba, el Imperio arrestaba a más simpatizantes rebeldes y destruía a más células rebeldes. Zeb afirmó que a pesar de todo, cada día que pasaba más y más gente simpatizaba con la causa rebelde y se unía a sus filas. De repente, la estufa se apagó, aunque Zeb fue capaz de encontrar una piedra que desprendía calor, y se la pasó a Kallus.

A continuación, Zeb dijo que había logrado reparar el transpondedor y estaba tratando de comunicarse con los demás rebeldes. Kallus respondió que dentro de la cueva en la que estaban, la señal del transpondedor jamás llegaría hasta los rebeldes. Zeb se mostró de acuerdo con Kallus, y trató de salir de la cueva a través de un agujero que había en el techo. Sin embargo, a pesar de sus intentos, Zeb no consiguió escalar hasta el agujero.

De pronto, apareció un bonzami, una enorme criatura carnívora. Zeb disparó al bonzami sin hacerle demasiado daño, y se vio obligado a refugiarse dentro de la cápsula de escape. Kallus, recuperó su arma y por un momento, dudó sobre si disparar al bonzami o disparar a Zeb. No obstante, finalmente Kallus decidió disparar al bonzami, y con la ayuda de Zeb, ambos lograron ahuyentarlo. Tras la lucha, Kallus dijo que el orden de las cosas era que el débil caía ante el fuerte.

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Zeb y Kallus se enfrentan a un bonzami.

Indignado, Zeb le preguntó si eso es lo que había ocurrido en Geonosis. Kallus respondió que lo único que sabía sobre Geonosis era que su población había desaparecido, y que él nunca había hecho preguntas al respecto. Zeb sugirió malhumorado a Kallus que comenzase a hacer preguntas acerca de ello, puesto que a lo mejor así se enteraría de que los geonosianos habían sido exterminados por su preciado Imperio. Kallus, incrédulo, preguntó qué beneficio podía sacar el Imperio del exterminio de los geonosianos. Zeb zanjó la conversación diciéndole que investigara sobre eso y así sabría la verdad.

Poco después, Kallus y Zeb acordaron trabajar en equipo, y Zeb inmovilizó la pierna rota de Kallus atándola a el Rifle-bo de Kallus. Zeb dijo indignado a Kallus que no debería usar más su Rifle-bo, puesto que no era un trofeo. Kallus confesó a Zeb que nunca había cogido el rifle como trofeo, sino que en realidad se lo había entregado un lasat que derrotó en Lasan siguiendo la tradición del planeta, según la cual era necesario entregar tu propia arma al guerrero que te había derrotado, en señal de respeto.

Entonces Kallus y Zeb hablaron de la caída de Lasan, y Zeb dijo a Kallus que jamás olvidaría lo que el Imperio le hizo a su planeta. Kallus explicó a Zeb que él tampoco olvidaría cómo un mercenario lasat bajo las órdenes de Saw Gerrera había asesinado a todos sus compañeros sin que les hubieran hecho nada en Onderon.

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Zeb y Kallus tratan de escapar de una cueva.

Zeb respondió a Kallus que no podía juzgar a todos los lasat en base a lo que había hecho un solo individuo, y Kallus dijo que Zeb tampoco podía hacer lo mismo con el Imperio. Zeb contestó que él sólo juzgaba a todos los imperiales que conocía. A continuación, Zeb tiró su transpondedor a través del agujero del techo de la cueva, se cargó encima a Kallus, y trató de escalar hasta él. Sin embargo, Kallus y Zeb fueron emboscados por dos bonzami.

Para tener más movilidad, Zeb clavó a Kallus en el techo de la cueva usando el rifle que el Agente tenía atado a su pierna. Kallus, gritó aterrorizado mientras le atacaban los bonzami, y comenzó a esquivar sus ataques, hasta que vio que se estaba despegando del techo. Al ver eso, Zeb cogió a Kallus de nuevo y lo lanzó hasta fuera de la cueva.

Entonces Zeb comenzó a escalar hasta el agujero, usando de apoyo a los bonzami. Al quedar colgado del agujero, los bonzamis se dispusieron a atacarle. No obstante, desde fuera de la cueva, Kallus disparó a los bonzamis, y acto seguido cogió a Zeb y tiró de él hasta sacarlo de la cueva. Durante su espera hasta que alguien viniera a recogerles, Kallus confesó a Zeb que él no sabía que el Imperio iba a exterminar a los lasat momentos antes de su ataque a Lasan. Zeb zanjó el tema diciendo que lo ocurrido en Lasan, quedaba en Lasan.

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Zeb y Kallus se despiden amistosamente.

Finalmente, los rebeldes llegaron para rescatar a Zeb, y antes de salir del escondite en el que se encontraban él y Kallus, Zeb confesó su verdadero nombre al Agente. Entonces, Zeb y Kallus hicieron un gesto de respeto mutuo con las manos, y Zeb se apresuró a regresar al Espíritu.

Al reunirse con sus compañeros, Ezra apresuró a Zeb a entrar en el Espíritu puesto que a su juicio, hacía mucho frío. Zeb respondió a Ezra que tan solo llevaba unos segundos fuera del Espíritu, y Ezra contestó que eso ya era demasiado tiempo para él. Así pues, Zeb regresó al Espíritu con sus compañeros, contento por reunirse con ellos de nuevo, y sin decirles que Kallus había estado con él y se encontraba oculto cerca en ese preciso instante.

Buscando una base

Después de que Ezra Bridger, Kanan Jarrus y C1-10P regresaran de una misión de reconocimiento en el planeta Oosalon, que era una potencial ubicación para establecer una base rebelde, Zeb y Hera Syndulla dieron la bienvenida a sus compañeros a bordo del Espíritu. Anteriormente, Kanan había pedido a Hera que recogiera al Fantasma en el espacio lejos del Escuadrón Fénix. Cuando Ezra y Kanan entraron en la nave, Zeb estaba limpiando su Fusil-bo. El lasat preguntó a los Jedi si Oosalon era un buen planeta para los rebeldes. Como respuesta, Kanan le dijo que habían huido del Quinto Hermano y la Séptima Hermana. Kanan también expresó sus miedos de que los inquisidores impidieran a él y a Ezra ayudar a los rebeldes a establecer una base.

Antes de la llegada de ambos Jedi, Ahsoka Tano, una amiga de los Rebeldes de Lothal, había visitado al Espíritu. Luego, junto a Kanan, Ezra y C1-10P; Ahsoka se fue a bordo del Fantasma hasta el Templo Jedi de Lothal, donde esperaba comunicarse con el Gran Maestro Jedi Yoda. Mientras el Fantasma saltaba al hiperespacio, Zeb lo observó con Hera y Sabine Wren desde la ventana del Espíritu. Para proteger a la Red Rebelde, Kanan había decidido no revelar qué hacían los Jedi a los demás rebeldes.

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Zeb y los rebeldes planean establecer una base en la luna de Berzite.

Más adelante, Zeb y los otros rebeldes asistieron a una reunión en la nueva nave insignia del Escuadrón Fénix para debatir el establecimiento de una base rebelde en una luna de Berzite, en el Sistema Yost. Como los rebeldes tenían poco combustible para la flota, una vieja amiga de Sabine, Ketsu Onyo, recomendó a los rebeldes robar combustible del asentamiento imperial conocido como Base Horizon. El comandante Jun Sato aprobó el plan y envió a la tripulación del Espíritu hasta la base. Zeb y sus compañeros, a excepción de C1-10P, participaron en el robo de combustible. C1-10P, debía custodiar el Espíritu hasta el regreso de los rebeldes, pero se distrajo al ver que se vendía en un establecimiento cercano una pata de droide astromecánico. Zeb y Ezra se burlaron de Chopper y de sus intenciones de "ir de shopping".

Los miembros del Espíritu consiguieron robar el combustible, pero fueron perseguidos por soldados de asalto. Todos consiguieron escapar menos Chopper, que se quedó en tierra por haber ido en búsqueda de una pata nueva. Al llegar a la flota rebelde, Zeb y los demás descubrieron que ésta estaba siendo atacada por varias fuerzas imperiales bajo el mando del Almirante Kassius Konstantine, quien intentó impedir que el Espíritu aterrizara en la nave insignia de la flota. Sin embargo, los rebeldes consiguieron aterrizar en la nave insignia con la ayuda de Ketsu, quien protegió al Espíritu del fuego enemigo. Zeb y Ezra, proveyeron de combustible a la nave insignia, y cuando la flota ya estaba preparada para viajar al Sistema Yost, Hera y el comandante Sato recibieron una advertencia de Chopper y su nuevo amigo, AP-5, informando de que los imperiales les habían tendido una trampa en el Sistema Yost. AP-5 también les dio las coordenadas de Atollon, un planeta sin presencia imperial.

Zeb y los rebeldes viajaron a Atollon, donde se reunieron con Chopper y AP-5. Zeb estuvo presente cuando Sabine reparó a AP-5 usando fragmentos de una pata de droide robada por Chopper. El lasat vio perplejo cómo AP-5 reprendía a Chopper por el "acto ilógico" de haber sacrificado su pata nueva, lo que condujo a una acalorada discusión entre los dos droides.

Establecimiento en Atollon

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Zeb y Kanan acuden al rescate de Sabine.

Tras el descubrimiento de Atollon, los rebeldes establecieron una base en el planeta. Zeb y los Rebeldes de Lothal ayudaron a transportar suministros hasta la base, por lo que Zeb tuvo que colaborar con Chopper para entregar varios generadores. Al finalizar su trabajo, Zeb aprovechó para relajarse cerca de un acantilado en el exterior de la base, desde donde contempló un desierto repleto de enormes plantas de coral. Zeb estaba escuchando música cuando Ezra Bridger se acercó a él y expresó su preocupación por no volverlo a ver tras su inminente partida a Malachor. Zeb aseguró a su joven amigo que ya habrían derrocado al Imperio Galáctico para cuando él y Kanan Jarrus regresaran de Malachor. También sugirió compartir historias de guerra a su regreso.

Esa tarde, Zeb y los otros rebeldes respondieron a una llamada de emergencia de Sabine Wren, quien había acompañado a Rex a una misión para investigar la desaparición de la teniente Deiser. Deiser había estado colocando sensores al norte de la base cuando desapareció. Sabine y Rex habían visitado esa zona y fueron atacados por unas criaturas similares a arañas enormes llamadas krykna. El Espíritu llegó y logró ahuyentar a las criaturas, pero Rex fue arrastrado por los kryknas hasta lo más profundo de una cueva.

A pesar de su reputación de feroz guerrero, Zeb temía a los krykna y se ofreció a vigilar al Espíritu. Sin embargo, Hera Syndulla le ordenó acompañarles y asignó a Chopper la tarea de vigilar la nave. En la cueva, Zeb acompañó a Hera y Sabine mientras Kanan y Ezra exploraban otra zona. Zeb y sus compañeras consiguieron encontrar a Rex y lo pudieron liberar, pero fueron incapaces de encontrar a Deiser. Mientras eran perseguidos por varios kryknas, Zeb y sus compañeros se reunieron con Kanan y Ezra. Juntos, salieron de las cuevas de vuelta al Espíritu.

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Zeb, Rex y Sabine se enteran de la supuesta muerte de Ahsoka Tano.

Una vez a bordo de la nave, Zeb usó los cañones para atacar a los krykna. No obstante, el Espíritu no podía despegar porque los krykna lo habían pegado al suelo. Cuando Ezra sugirió salir a cortar las ataduras del Espíritu, la reticencia de Zeb molestó al joven Jedi, quien dijo que no quería ser devorado por los krykna como consecuencia de su cobardía por salir al exterior. Al final, los rebeldes lograron liberarse gracias a un plan en el que Sabine distrajo a los kryknas con un sensor mientras Kanan y Ezra cortaban las ataduras del Espíritu con sus sables de luz. Tras la escaramuza con los kryknas, los rebeldes rodearon su base de sensores, que ahuyentaban a las criaturas, y Zeb permaneció allí mientras Ezra y Kanan partían con Ahsoka Tano a Malachor.

Zeb esperó a sus compañeros Jedi en Atollon junto a los otros rebeldes, incluido Rex. Cuando Kanan, Ezra y Chopper regresaron a Atollon, Zeb observó en silencio como Kanan, que había quedado ciego por causa de un ataque de Darth Maul, abrazaba a Hera. Zeb quedó profundamente triste al conocer la supuesta muerte de Ahsoka Tano. Lentamente, Zeb se acercó al Espíritu junto a los otros rebeldes asimilando en silencio la ceguera de Kanan y la aparente muerte de Ahsoka a manos de Darth Vader.

Personalidad y rasgos

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Star Wars Wiki en español tiene 101 imágenes relacionadas con Garazeb Orrelios.
Zeb se caracterizaba por ser un tanto brusco, le gustaba mucho pelear, especialmente contra los soldados de asalto como diversión, pero también era compasivo y se preocupaba mucho por sus compañeros del Espíritu. Zeb también era buen amigo de Kanan. Con Ezra al principio fue muy hostil, e incluso no hizo el esfuerzo por evitar que Ezra quedara abandonado en una nave imperial, pero con el tiempo empezaron a llevarse bien.

Entre Bastidores

Zeb Orrelios fue presentado por primera vez como un personaje de la futura serie animada Star Wars Rebels en enero de 2014, en la Feria Internacional del Juguete de Nuremberg. Zeb se menciona en la caja de un set de LEGO Star Wars, que anima a los jugadores a poner a Zeb en la Cabina de la nave Ghost. Originalmente su apellido era Orretios, pero finalmente fue cambiado a Orrelios. Su especie se basa en arte conceptual de Chewbacca hecho por Ralph McQuarrie. En la serie, el veterano actor Steve Blum da voz a Orrelios.

Apariciones

Fuentes

 La versión original de este artículo, o parte del mismo, fue traducida de Wookieepedia, ver autores.

Spotlights de otros wikis

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