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Cerasi

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Este artículo trata sobre un tema incluido en las Leyendas.El tema de este artículo aparece en la era del Alzamiento del Imperio.
«Teníamos una conexión que no puedo explicar. No era porque nos conociéramos desde hacía tiempo, ni el resultado de un montón de horas juntos. No era por haber compartido secretos o confidencias. Era algo más."
"La amabas.»
Obi-Wan Kenobi y Bant Eerin[fuente]

Cerasi era una mujer humana quien fue uno de los líderes de Los Jóvenes, una organización juvenil que trajo un alto a la guerra civil entre el pueblo Melida y el Daan en el planeta Melida/Daan. Su padre era Wehutti, un líder Melida. Ella también tenía un hermano, que fue enviado a trabajar a una fábrica de municiones y del que no había sabido nada desde entonces. Durante la guerra, ayudó al Jedi, Qui-Gon Jinn, y a su padawan, Obi-Wan Kenobi, para rescatar a su compañera Jedi, Tahl. Más tarde, Kenobi decidió quedarse y luchar con Los Jóvenes. Cerasi se hizo muy amiga de Kenobi durante su estancia en Melida/Daan; Kenobi diría más tarde a Bant Eerin que él la había amado.

Biografía

Los Jóvenes

Durante la guerra civil, Cerasi conoció a un Daan, Nield, y juntos, decidieron unir a los huérfanos Daan y Melida. Ellos crearon una organización que luchaba por la paz, y eran conocidos como Los Jóvenes. Vivían en el subsuelo, en unos túneles que ellos mismo habían construido centímetro a centímetro para estar a salvo de las batallas del exterior, durante la Decimoctava Batalla de Zehava. Poco a poco, y gracias a pequeñas travesuras, consiguieron llamar la atención de sus padres y abuelos, Los Mayores. Pintaban en las paredes cosas como: "¡Los Jóvenes ganarán! ¡Somos la esperanza!".

Conociendo a los Jedi

Allá por el 70 ABY, el Maestro Jedi Qui-Gon Jinn y su Padawan Obi-Wan Kenobi llegaron al planeta en busca de su compañera Jedi, Tahl. Ambos quedaron con Wehutti, el padre de Cerasi, pues les ayudaría a llegar hasta Tahl, pero el cabecilla Melida les había mentido y pretendía capturarles y chantajear al Consejo Jedi para que les ayudaran en su guerra. Obviamente, ambos Jedi no se dejaron engañar y escaparon. Entonces, Cerasi se asomó por una pequeña gruta que se abría bajo los pies de los Jedi y les indicó que le siguieran. Guiándoles por los túneles subterráneos, Cerasi llevó a Obi-Wan y a Qui-Gon hasta Nield y los Jóvenes. Una vez reunidos, los Jóvenes les explicaron cuál era su causa: terminar con la guerra, formar un nuevo gobierno y devolver la paz al planeta. También les explicaron acerca de la sangrienta historia de Melida/Daan. Acordaron en ayudarles a encontrar a Tahl, pues sabían dónde la retenían, si, a cambio, ellos les ayudaban a parar la guerra. Qui-Gon irritado por estar siendo manejado por un chiquillo, aceptó; después de todo, rescatar a Tahl era su prioridad.

Rescatando a Tahl

Cerasi dividió a los chicos en grupos y les asignó tareas. Construían armas a partir de pedazos de otras. Su arma más importante era una potente honda que lanzaba bolas láser. Las bolas sólo provocaban escozor si alcanzaban a alguien, pero si chocaban contra un objeto duro emitían un sonido similar al de un disparo láser. Obi-Wan ayudó a la chica en su tarea mientras Qui-Gon exploraba los túneles. Tras una larga charla con Cerasi, Obi-Wan decidió unirse a los Jóvenes. Al siguiente día, Cerasi, Nield y Obi-Wan realizaron su primera incursión a territorio Daan. Dispararon sus "armas" en distintos lugares clave y el caos invadió a los Melida y a los Daan. Cuando regresaron, Cerasi guió a los Jedi por una serie de túneles hasta el edificio donde retenían a Tahl mientras Nield realizaba una incursión al almacén de armas Daan. Cerasi insistió en quedarse con ellos, por si necesitaban un plan alternativo de huida y, aunque Qui-Gon no lo quiso aprobar, ella salió victoriosa. Dos guardias vigilaban la celda de Tahl, pero a Cerasi se le ocurrió una idea. Se acercó a los guardias pidiendo ver a su padre, Wehutti. Fingiendo la voz, dijo temerosa que los Daan estaban tomando edificio a edificio la zona Melida y necesitaba ver a su padre inmediatamente. Cerasi salió corriendo por el pasillo y dobló la esquina. Pasó un minuto, luego otro. Qui-Gon esperó pacientemente. Tenía confianza en Cerasi. Necesitaría tiempo para dar la vuelta y coger a los guardias por el otro lado. De repente, el sonido de un disparo láser retumbó en el pasillo, en dirección opuesta a donde había desaparecido Cerasi. Los dos guardias se miraron pensando que se trataba de los Daan. Antes de que los guardias se volvieran y pudieran reaccionar, Qui-Gon salió hacia la puerta con su sable láser en la mano. Obi-Wan corría a su encuentro. Tras una breve lucha, los soldados quedaron desarmados y fuera de combate. Cogió a Tahl, que estaba muy malherida, y salieron corriendo de allí, pero más soldados aparecieron y comenzaron a atacarles. Por suerte, Cerasi no se había ido después de haberlos despistado, como había prometido, y les ayudó a escapar. Al terminar el día, Nield dio las buenas noticias, no solo se habían hecho con las armas de los Daan, sino que los Melida habían volado su propio arsenal para que no cayese en manos del enemigo. Además, Qui-Gon se dio cuenta de que entre Cerasi y Obi-Wan había nacido una fuerte amistad.

Guerra Jóvenes-Mayores

«¡Es oficial! Han ignorado nuestra petición de paz, y, en respuesta, hemos hecho una declaración de guerra a los Mayores. Si no inician inmediatamente las conversaciones de paz para Melida/Daan, les atacaremos con sus propias armas. [...] Es el último obstáculo que tenemos que superar para cambiar la historia de Melida/Daan.»
―Cerasi, informando a sus compañeros.[fuente]

Justo cuando Qui-Gon sentenció su decisión de irse al día siguiente de vuelta al Templo, Cerasi llegó acalorada diciendo que los Melida y los Daan habían rechazado su petición de paz, y los Jóvenes habían declarado la guerra a los Mayores. Si no iniciaban inmediatamente las negociaciones de paz, atacarían a los Mayores con sus propias armas. Cerasi se volvió emocionada a los Jedi y les suplicó su ayuda. Estaban a punto de conseguir lo que tanto buscaban. Ese era el único obstáculo que tenían para cambiar la historia de Melida/Daan. Pero Qui-Gon informó de su partida al día siguiente.

Destrucción de las torres deflectoras

«Nunca olvidaré este día. Y nunca olvidaré lo que has hecho por nosotros, Obi-Wan.»
―Cerasi[fuente]

Esa misma noche, Obi-Wan fue a despedirse de sus amigos, pero Nield y Cerasi se mostraron bastante decepcionados con él. El Padawan les dijo que si podía ayudar en algo más antes de irse, lo haría encantado. Entonces, Cerasi y Nield le contaron su plan: Necesitaban volar las torres deflectoras de los Mayores con una nave lo suficientemente rápida, necesitaban la nave de los Jedi. Le dijeron que saldrían al amanecer, volarían las torres y llegarían a tiempo para devolverla e irse a Coruscant con Tahl. Obi-Wan sabía que no debía, pero asintió. Cerasi le aclaró que eso también les facilitaría la salida de Zehava a los Jedi. Al amanecer, Cerasi y sus dos compañeros montaron en la nave. Con Obi-Wan como piloto y Cerasi y Nield disparando, apenas les costó librarse de las naves enemigas y destruir las torres. Cerasi, emocionada y con lágrimas en los ojos, agradeció de todo corazón lo que Obi-Wan había hecho por ellos.

Oferta de paz

Mientras tanto, Qui-Gon les contó que él había hablado con los Mayores y habían aceptado realizar la negociación. Sin embargo, mientras Qui-Gon hablaba en privado para reprocharle lo que había hecho y cuánto le había decepcionado al arriesgar la vida de Tahl, los Mayores atacaron a los Jóvenes. Cuando Obi-Wan, Cerasi y Nield salieron al exterior mientras Qui-Gon empaquetaba las cosas, pudieron oír los gritos de los chicos y oler el humo que llenaba las calles. Se pusieron a cubierto, detrás de un muro. Había cazas de combate sobrevolando los parques donde se habían reunido los Jóvenes. Los chicos corrían para ponerse a salvo o trataban de derribar las naves con lanzatorpedos que colocaban sobre sus hombros. Pero las naves esquivaban los disparos fácilmente. Todos estaban desesperados, eran solo tres cazas, pero necesitaban una nave para derribarlos. Cerasi, con los ojos empapados de lágrimas, suplicó a Obi-Wan que les volviese a prestar su nave o los Mayores acabarían con, al menos, la mitad de los niños. Obi-Wan, sin poder dar la espalda al sufrimiento, fue en busca de la nave, pero no la trajo. Qui-Gon se había ido con Tahl, y él había decidido abandonar la Orden Jedi y quedarse con ellos.

Ataque al espaciopuerto de los Mayores

Los Jóvenes de los Basureros, liderados por Mawat, provenían del campo y se unieron a Cerasi y los suyos en Zehava. Juntos decidieron su nuevo objetivo, destruir el espaciopuerto donde se encontraban los cazas de los Mayores. Obi-Wan era el único que se había dado cuenta de que toda la flota de cazas había atacado a la vez. La población llevaba tanto tiempo luchando, que el armamento más sofisticado de Melida/Daan había sido destrozado varias veces y había sufrido constantes reparaciones. Los cazas estaban viejos, necesitaban revisiones y tenían que repostar combustible continuamente. El error de los Mayores había sido decidir que toda la flota repostara al mismo tiempo. Roenni, Nield, Cerasi y Obi-Wan se dirigieron allí. Cuando tan solo quedaban dos de los cinco cazas por sabotear, los guardias les descubrieron y Cerasi tuvo que salir junto a Nield disparando a los guardias para proteger a Roenni y Obi-Wan. Tras sabotear todos los cazas y bajo una lluvia de disparos láser, el grupo logró huir llevándose la victoria consigo. Avisaron a la Generación de Mediana Edad, los Mayores ya no tenían cazas, y Mawat y los Jóvenes esperaban que se les uniesen tras su victoria. Acababan de ganar la guerra.

Un nuevo gobierno

Cerasi, sentada junto a Nield y a Obi-Wan, presidía una enorme mesa de conferencias. Los Jóvenes habían ocupado el bombardeado Edificio del Congreso Unificado de Melida/Daan, que sólo había permanecido intacto los tres años durante los cuales los Melida y los Daan habían intentado gobernar juntos. Después, la guerra había vuelto a estallar. Los Jóvenes habían tomado el lugar como un gesto simbólico de unidad, ya que, sin duda, podían haber elegido sitios mucho más acogedores.

Los Jóvenes habían ganado la guerra, pero el trabajo difícil acababa de empezar. Lo primero que tenían que conseguir era ponerse todos de acuerdo. Antes de la victoria, todos los Jóvenes querían sólo la paz, pero ahora, cuando había que tomar decisiones importantes, surgían opiniones distintas sobre cada una de ellas y abundaban las discusiones.

Los Jóvenes eran mayoría en Melida/Daan, especialmente desde que se les habían sumado los de la Generación de Mediana Edad. Había resultado muy fácil elegir a Nield como gobernante principal de forma temporal. Para ayudarle, se había constituido un Consejo de diez miembros, del que Obi-Wan, al igual que Mawat y otros líderes de los Jóvenes, formaba parte. Cerasi mandaba en el Consejo, y Nield, como gobernante, tenía derecho al voto, aunque estaba obligado a admitir cualquier propuesta que fuese aprobada por mayoría.

Los Jóvenes habían acordado no coger un arma jamás, excepto los del Área de Seguridad. Cerasi se puso roja de felicidad y orgullo cuando vio que los chicos y las chicas se acercaban a la mesa del Consejo a depositar sus armas. Se sintió muy orgullosa de ese momento. Nield y los Jóvenes decidieron destruir todas las Salas de la Evidencia, empezando por aquella en la que se encontraban sus propios padres. Al verla destruida, Cerasi no pudo evitar que una lágrima se le escapase de los ojos, ahora si que se habían ido para siempre. Cerasi permaneció de pie al lado de Obi-Wan y Nield. Era un momento histórico.

Ataque a Wehutti

Cerasi oyó acerca de unos disturbios causados por algunos Mayores melida y acudió junto al Cuerpo de Seguridad de los Jóvenes. En un principio, Obi-Wan se opuso, pues ella no llevaba armas, ya que tan solo el Cuerpo de Seguridad podía portarlas, pero la chica insistió en que tenía sus trucos, señalando las "armas" de mentira que llevaba en su cinturón. Eran los tirachinas que, al lanzar munición, sonaban como si fuesen disparos láser. Llegaron hasta un edificio de dos plantas en donde se encontraban los alborotadores Melida. Era un viejo edificio destrozado por la guerra, pero lo habían apañado para que nadie pudiese entrar por detrás. Ni siquiera había puerta trasera. Obi-Wan ordenó a Cerasi que se quedase vigilando mientras ellos irrumpían en la casa y ella aceptó, entre dientes. Deila, que era experta en explosivos, abrió la puerta y entraron. Se encontraron con que los Mayores eran numerosos y estaban armados. Afortunadamente, Cerasi había subido al tejado de la casa y les tendieron una emboscada por detrás. En apenas treinta segundos habían desarmado a todos los alborotadores, ganando así una victoria para Los Jóvenes.

Destruyendo más Salas de la Evidencia

Nield y Mawat reunieron a todos los Jóvenes ante otra Sala de la Evidencia, esta vez, la que se encontraba en la Calle de la Gloria, donde se encontraban los hologramas de la familia de Cerasi. La chica no estaba del todo de acuerdo, odiaba la guerra y el conflicto, pero no a su familia. No quería destruir lo único que quedaba de ella, apenas recordaba ya a su madre. Obi-Wan la comprendía y propuso decirle a Nield que los hologramas se pudiesen conservar de alguna manera. Tal vez en una bóveda a la que solo se pudiera acceder con un permiso. Así no estarían fomentando los valores de la guerra y de la violencia, pero los escolares podrían acceder a los monumentos, que conservarían la historia de Melida/Daan. Mientras ambos amigos discutían la posibilidad, Mawat irrumpió en la habitación: Wehutti había reunido a los Mayores para protestar por la destrucción de esa sala.

Obi-Wan, Cerasi y Mawat salieron de los túneles a una manzana de la Sala de la Evidencia. Obi-Wan había convocado allí a todos los miembros del Área de Seguridad. No querían utilizar la violencia, pero les ayudaría mostrar un poco las armas. Había que evitar la crisis a toda costa. Pero era demasiado tarde, Wehutti y los Mayores habían formado una cadena humana alrededor de la Sala. Estaban de pie, hombro con hombro, desafiando a Nield y a sus ayudantes. Todo indicaba que Nield había comenzado la destrucción del mausoleo, pero los Mayores no le habían permitido acabar. Cerasi le dijo a Nield entonces su opinión acerca de conservar los hologramas, lo que enfureció enormemente al chico. Al final, decidieron llevar el tema al Consejo, dejando que los Mayores celebrasen su victoria. Una vez expuesto el tema ante el Consejo, la votación quedó en empate, con Cerasi a favor y Nield en contra. El voto de Obi-Wan sería definitivo, y votó a favor de Cerasi, lo que ocasionó que Nield entrara en cólera y volviese a casi todos los Jóvenes en contra del ex Jedi. Al final, Obi-Wan acabó expulsado del Consejo y como miembro de Los Jóvenes, aunque Cerasi suplicaba a Nield que no lo hiciera. Los Jóvenes se estaban dividiendo. Cerasi le dijo a Obi-Wan que lo mejor sería llamar a Qui-Gon. El chico también creía eso, pero no estaba seguro de poder hacerlo, al fin y al cabo, le había abandonado.

Muerte de Cerasi

Nield había convencido a Mawat para que ignorase el voto del Consejo, y para que le ayudase a demoler la Sala de la Evidencia de la Calle de la Gloria. Habíaa reunido a la mayoría de los de su Área y a algunos de los Jóvenes de los Basureros, pero eso no era lo pero. Tanto los Mayores como los del bando de Nield tenían armas. Cerasi corrió por el subsuelo y salió por el caño seco de la fuente que estaba justo en medio de la plaza en la que se encontraban ambos bandos. Cuando llegó, Obi-Wan estaba en medio de los dos grupos, pidiendo que se bajasen las armas, pero nadie le hacía caso. Cerasi corrió para situarse entre los dos bandos gritando que se detuviesen pero, justo en ese momento, se oyeron disparos y Cerasi cayó de rodillas al suelo. Los disparos habían alcanzado su pecho y, justo antes de caer de espaldas, Obi-Wan la cogió pero, segundos después, sus ojos dejaron de ver y su corazón de latir.

Legado

«Hacedme un favor, amigos. No construyáis ningún monumento en mi honor, pero tampoco destruyáis ninguno. La historia no está de nuestra parte, pero eso no significa que debamos aniquilarla. No dejéis que nuestro sueño de paz desaparezca. Trabajad para conseguirlo, pero no matéis por él. Ya luchamos en una guerra para conseguir la paz y siempre dijimos que una guerra era ya más que suficiente. No lloréis mucho tiempo por mí. Después de todo, yo sólo quería la paz. Miradlo de esta manera. Ahora he obtenido la paz eterna.»
―Cerasi[fuente]

Tanto Nield como Obi-Wan Kenobi estaban profundamente perturbados por la muerte de Cerasi. Poco después, Qui-Gon Jinn regresó a Melida/Daan y, junto con Kenobi, investigó el asesinato de Cerasi. El dúo descubrió que un miembro de Los Jóvenes, Mawat, había armado a los dos bandos, y había colocado francotiradores en la escena, que mataron a Cerasi, puesto que ninguno de los dos bandos comenzaba a disparar. Cuando Obi-Wan informó a Nield de esto, se fueron para tratar de detener la guerra que se libraba en nombre de Cerasi, aunque fueron incapaces de detener la violencia. Qui-Gon, posteriormente, llegó y reprodujo un holograma de Cerasi hablando de paz. Cerasi había hecho la grabación en su datapad poco antes de su muerte, que emocionó a todos los presentes. Qui-Gon fue capaz de negociar un alto el fuego, y Nield se hizo uno de los tres líderes planetarios.

Personalidad y rasgos

Cerasi era una chica delgada, con la cara redonda y barbilla picuda y unos resplandecientes ojos verdes. Llevaba el pelo corto y descuidado. A Qui-Gon le sorprendió la increíble agilidad, velocidad, habilidad y fuerza que tenía la joven. Cerasi era una chica muy astuta e inteligente. Sentía un gran cariño por su padre, a pesar de todo lo que había pasado, al igual que por Obi-Wan y Nield. Solía hablar usando un tono ligeramente irónico y estaba muy segura de sí misma.

Detrás de las cámaras

Cerasi fue nombrada en honor al editor de LucasBooks, Chris Cerasi.[4]

Apariciones

Fuentes

Notas y referencias

 La versión original de este artículo, o parte del mismo, fue traducida de Wookieepedia, ver autores.

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