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CT-7567

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«Creía que ser un buen soldado consistía en cumplir las órdenes. Así nos diseñaron. Pero no somos droides. No estamos programados. Tienes que aprender a tomar tus propias decisiones.»
―Rex a Dogma.[fuente]

CT-7567 fue un veterano capitán clon que dirigió la aclamada Legión 501 del Gran Ejército de la República durante las Guerras Clon. Criado y entrenado en Kamino, CT-7567 entró al servicio de la República en la Batalla de Geonosis, en el 22 ABY. 7567 se forjó la reputación de un honorable comandante ante Jedi y soldados clon por igual, llegando a ser conocido como uno de los mejores y más duros soldados del Gran Ejército de la República. Con el tiempo, tomó el apodo de "Rex". Como capitán de la 501, Rex sirvió como segundo al mando del General Jedi Anakin Skywalker, cuya valentía y heterodoxia en batalla llegó a compartir. Rex fue muy amigo del Comandante Clon Marshal Cody, cuya relación era un reflejo de la de sus respectivos Generales Jedi, Skywalker y Obi-Wan Kenobi. Los cuatro a menudo recibieron misiones conjuntas para coordinar sus campañas en primera línea contra la Confederación de Sistemas Independientes.

En la Batalla de Christophsis, Rex se convirtió en un mentor para la recién asignada padawan de Skywalker, Ahsoka Tano, con quien forjó un fuerte vínculo. También logró sobrevivir a la Batalla de Teth, una batalla que nunca olvidaría debido a la erradicación casi total de su unidad, la Compañía Torrente. Más tarde inspeccionó con Cody un puesto de escucha de la República, donde Rex reunió a un pequeño grupo de soldados novatos para volver a tomar la Estación de Rishi, y así frustrar los planes de invasión de Kamino del General Grievous. Rex pronto se retiró a la nave insignia de Skywalker, El Resuelto, y se unió a Skywalker y Tano en la realización de las ofensivas de la 501 en Bothawui, JanFathal y otros focos de tensión en toda la galaxia. Participó en innumerables campañas de la guerra, como la contención del Virus Sombra Azul en Naboo y la liberación de Ryloth, así como otras victorias duramente alcanzadas como la Batalla de Malastare, la Segunda Batalla de Geonosis, y la Batalla de Kamino.

A lo largo de su carrera, Rex demostró ser un líder eficaz que realmente se preocupaba por los hombres bajo su mando, por lo que comenzó a preguntarse por su propio futuro y el de sus hermanos clones en la República. Durante la Batalla de Saleucami, en el 21 ABY, Rex conoció a un desertor clon llamado Cut Lawquane, a quien terminó respetando a pesar de sus diferencias. Su liderazgo fue puesto a prueba definitivamente en la Batalla de Umbara, durante la cual la Legión 501 estuvo bajo el mando del obstinado y agresivo General Jedi Pong Krell. Rex no logró mantener una relación cordial con Krell y se encontró con el dilema de cumplir o no las órdenes de Krell a pesar del elevado coste de bajas que podían suponer. Cuando Krell manipuló a la Legión 501 para que atacara al 212º Batallón de Ataque, Rex se dio cuenta de que su general era un traidor a la República, y se arriesgó a cargos de traición ordenando a sus hombres la detención de Krell. Los acontecimientos de Umbara, hicieron aprender a Rex el valor de tomar sus propias decisiones como soldado.

La dedicación inquebrantable de Rex hacia la República lo mantuvo en el frente durante más de tres años y medio durante las Guerras Clon. Rex ayudó a Skywalker, Tano, y Kenobi a rescatar a unos colonos togruta convertidos en esclavos del Imperio Esclavista Zygerriano y, en el 20 ABY, ofreció su experiencia como soldado para ayudar a los Jedi a entrenar a unos insurgentes de Onderon. En un marcado giro de los acontecimientos, él y Skywalker persiguieron a Tano en Coruscant después de que fuese acusada de un bombardeo al Templo Jedi, un incidente que culminó con su salida de la Orden Jedi. Además, Rex y Skywalker participaron en la búsqueda de un compañero de toda la vida de Rex, el ARC Cincos, que se había convertido en proscrito después de descubrir un complot contra los Jedi para el cual se había usado a todos los soldados clon de la República. Antes de que Cincos pudiera informar exhaustivamente de sus conocimientos a Rex y Skywalker, la Guardia de Coruscant le disparó por resistirse a ser arrestado. Hacia el final de la guerra en el 19 ABY, Rex cedió su liderazgo sobre la 501 a otro oficial, el Comandante APPO, quien lideró a la unidad bajo el dominio del Imperio Galáctico.

Poco antes del fin de la guerra, Rex extrajo su chip inhibidor, que gracias a los descubrimientos de su amigo Cincos, Rex sabía que obligaba a los soldados clon a asesinar a sus generales como parte de una conspiración anti-Jedi. Rex por lo tanto fue capaz de evitar ejecutar la Orden 66, que desencadenó el genocidio de los Jedi a lo largo de toda la Galaxia. Cuando la República fue substituida por el Imperio Galáctico, Rex abandonó el servicio imperial y junto con los veteranos Wolffe y Gregor, Rex se escondió del Imperio, aunque los Rebeldes de Lothal, en el 4 ABY, le convencieron para que formara parte de una red de células rebeldes que fue fundada por la vieja amiga de Rex, Ahsoka Tano, que se había apartado de la Orden Jedi antes de su destrucción; y los senadores Bail Organa y Mon Mothma. Como resultado, Rex abandonó su escondite en el planeta Seelos y se unió a los rebeldes a bordo de su nave, el Espíritu.

Biografía

Vida temprana

«Es un estirado, pero es leal."
"Me recuerda un poco a ti."
"Puede, hace tiempo.»
―Rex y Anakin Skywalker, sobre el soldado Dogma.[fuente]

Clon del cazarrecompensas Jango Fett, el soldado clon que recibió la designación CT-7567 nació alrededor del año 32 ABY en el planeta Kamino para servir en el Gran Ejército de la República. Con un crecimiento acelerado otorgado por los clonadores kaminoanos, 7567 pasó gran parte de su vida temprana entrenándose. Como en el caso de otros clones que se convirtieron en oficiales, los kaminoanos vieron sus habilidades naturales para el liderazgo desde un principio, y durante una década, 7567 fue sometido a ejercicios adicionales y a un aprendizaje intensivo para desarrollar sus habilidades. En el 22 ABY, 7567 fue enviado al planeta Geonosis para participar en la batalla inicial de lo que se conoció como las Guerras Clon, luchando a favor de la República Galáctica contra los nativos geonosianos y el Ejército Droide de la Confederación de Sistemas Independientes. 7567 sobrevivió a la Primera Batalla de Geonosis y continuó sirviendo en el Gran Ejército de la República durante casi todo el resto del conflicto, jurando defender a todos los ciudadanos de la República de cualquier daño, como parte de su juramento de lealtad a la República.

Anakin and Rex on Christophsis.png

Rex adquirió algunas similitudes con su General Jedi, Anakin Skywalker, en muchos aspectos.

7567 sirvió con los Generales Jedi en múltiples ocasiones y aprendió a respetar sus capacidades; a su vez, los oficiales Jedi llegaron a confiar en él. Gracias a su agresividad en el campo de batalla, se ganó la reputación de ser uno de los mejores militares de la República y de ser uno de los soldados clon más duros. Con el tiempo, llegó a entablar amistad con otro oficial, el Comandante Clon Marshal CC- 2224. Rex a menudo se encontró trabajando con su nuevo amigo Cody, en una serie de peligrosas campañas. Un ejemplo fue la Batalla de Tibrin, en la que trataron y fallaron junto a varios Jedi de derrocar la presencia militar separatista en Tibrin. Aunque la batalla supuso una derrota aplastante para la República, Rex y Cody lograron sobrevivir a ella.

Varias semanas después de la Primera Batalla de Geonosis, Rex, habiéndose forjado una excelente reputación entre clones y oficiales Jedi por igual, recibió el rango de capitán clon. Ese mismo año, una nueva unidad de élite se formó dentro del Gran Ejército de la República: la Legión 501, la formación de cuyos miembros superaba incluso la de los letales CAR. Rex recibió el mando de la Legión 501, con la que tuvo la tarea de patrullar los Territorios del Borde Exterior. Como parte de un destacamento de la 501, Rex recibió su propia tropa, la Compañía Torrente, que su cuartel general en Coruscant. Rex y sus hombres fueron puestos bajo el mando del General Jedi Anakin Skywalker, que aceptó a Rex después de ser nombrado Caballero Jedi cuatro semanas después del inicio de la guerra.

Como segundo al mando de Skywalker, Rex aprendió mucho de su oficial al mando, y desarrolló una cierta amistad con él. Rex trabajó con Skywalker en primera línea, empleando tácticas no convencionales para conseguir la victoria. La Legión 501 fue ganando fama bajo el liderazgo de Rex, y el Canciller Supremo Palpatine se dio cuenta de cómo Rex y sus hombres adoptaban las estrategias poco ortodoxas de Skywalker con éxito repetido. Bajo la dirección de Palpatine, la 501 se convirtió en una amalgama de unidades de clones, cuyos miembros fueron sometidos a un entrenamiento secreto. Además de su amistad con Cody, Rex estableció una relación de trabajo con Denal, un compañero miembro de la 501. También estableció una cordial relación con el General Jedi del propio Cody, Obi-Wan Kenobi.

Guerras Clon

Batalla de Christophsis

«Eso no es bueno. Tienen un escudo de energía. Las cosas se van a poner muy difíciles, casi imposibles. Si querías experiencia, pequeña, me parece que vas a adquirir mucha.»
―Rex, a Ahsoka Tano.[fuente]

Siete semanas después del inicio de la guerra, Rex y Cody fueron enviados junto a un batallón de la República bajo el mando de Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi a liberar el planeta Christophsis, que había caído bajo el poder de la Confederación y su Asamblea Minorista. De camino a Christophsis, a bordo de un Destructor Estelar Clase Venator, Rex fue testigo junto a Kenobi, Skywalker y Cody de una grabación holográfica en la que el general Whorm Loathsom, el líder de las fuerzas separatistas, presionaba a la población de Christophsis para que se sometiera al régimen separatista. Después de alcanzar el Sistema Christoph, las fuerzas de la República derrotaron el bloqueo planetario del Almirante separatista Trench y establecieron una base en la superficie de Christophsis. Skywalker y Kenobi luego tomaron un contingente de clones dirigido por Rex y Cody y se apostaron en la capital del planeta, Chaleydonia, más comúnmente conocida como Ciudad Cristal. Una vez allí los Jedi y los clones prepararon una emboscada para compensar la ventaja en número de efectivos de la Confederación. Se situaron en dos torres, una situada al norte y otra al sur, una en frente de la otra; desde donde tenían la intención de interceptar un batallón separatista de droides que se acercaba. Skywalker y Rex se situaron con sus hombres en el cuadragésimo sexto piso de la torre norte, mientras que la de la torre sur albergaba el batallón dirigido por Kenobi, Cody, y el Sargento clon Slick.

Christophsis investigation.png

Rex y Cody examinan el cráneo de TJ-55 mediante una robotomía después de la emboscada.

A medida que el batallón separatista comandado por el droide táctico TJ-55 avanzaba por una plaza situada en medio de las torres, el batallón se dividió inesperadamente en dos. La estrategia de la República fue comprometida, y numerosos escuadrones de droides de combate B1 emboscaron a los hombres de Kenobi en la torre sur. Después de solicitar al piloto clon Hawk una evacuación, Skywalker, Rex y sus hombres usaron los ganchos de sus armas para dirigirse a la torre sur. Evitando los disparos de los droides situados en la plaza, Rex y sus hombres llegaron para reforzar a Kenobi y a Cody, que estaban sufriendo muchas bajas. Cuando Kenobi impidió temporalmente el avance de los droides usando la Fuerza para empujar un cañón sobre ellos, el destacamento clon entró en un turboascensor para subir a la azotea de la torre, su punto de evacuación. TJ-55 los persiguió hasta la azotea con más tropas droides, y Rex, Cody, y los clones proporcionaron fuego de cobertura a Skywalker y Obi-Wan para que abrieran un camino a través de los droides. Una cañonera LAAT pilotada por Hawk no tardó en llegar, y Rex y sus compañeros escaparon con el cráneo de TJ-55, que el soldado Gus había robado.

Esa noche, en la base, Rex y Cody analizaron la unidad craneal de TJ-55 en el centro de mando mediante una robotomía, pero sólo confirmaron que la Confederación había sido consciente de su plan antes de su puesta en marcha. Al conocer esa información, Skywalker sugirió que un fallo de seguridad podía haber sido la causa de que los separatistas hubieran conocido su estrategia, pero Kenobi fue más lejos y sospechó que había un espía entre sus hombres. Skywalker y Kenobi decidieron investigar tras las líneas enemigas, y ordenaron a Rex y Cody mantener su misión en secreto y seguir investigando acerca de la identidad del traidor. Poco después de que los Jedi se marcharan, Cody se alarmó al encontrar un Comunicador Hush-98 deliberadamente activado en una mesa cercana junto a los equipos de los soldados, lo que significaba que alguien había espiado toda la conversación con los Jedi. Rex entonces avistó una figura en un pasillo demasiado lejos como para ser identificada: el Sargento Slick, que se había convertido en un espía de la Acólita Oscura Asajj Ventress y de la Confederación, motivado por su rencor hacia los Jedi. Slick inmediatamente echó a correr e ignoraron las órdenes de Rex para que se detuviera, obligando a Cody y Rex a perseguirlo a través de la base. A pesar de perder a su objetivo, los dos oficiales fueron capaces de seguir su camino a través de los pasillos de la base hasta comedor, donde se dieron cuenta, debido al hecho de que sólo sus compañeros clones estaban presentes allí, que el traidor era uno de sus propios hermanos.

Volviendo al centro de mando, Rex y Cody intentaron establecer contacto con Skywalker y Obi-Wan, pero encontraron que las comunicaciones estaban siendo bloqueadas por el espía. A Rex se le ocurrió utilizar al droide astromecánico de Skywalker, R2-D2, para comprobar los registros de transmisiones de salida de la base durante los últimos días. Meditando los hallazgos de R2-D2, Rex detectó un pico extraño en la interferencia de onda de un terminal ubicado en los cuarteles del pelotón de Slick. Deduciendo que uno de los hombres de Slick era el espía, Rex y Cody decidieron interrogar individualmente a los miembros del pelotón pese a las protestas de Slick. Aunque los soldados Jester, Punch, Sketch, y Gus respondieron al interrogatorio con coartadas creíbles, el soldado Chopper se vio obligado a revelar que había roto los protocolos de guerra robando dedos de droides del campo de batalla y encadenándolos confeccionando un collar. Al intentar incriminar a Chopper, Slick reveló inadvertidamente su conocimiento de la misión de los Jedi, que sólo pudo haber conocido a través del comunicador activo que Cody había encontrado en el centro de mando. Cuando fue descubierto, Slick atacó a Cody y a Chopper y rápidamente huyó de los cuarteles, dejando a su pelotón, así como a Rex y Cody, sorprendidos por lo que acababa de ocurrir.

SlickSurrounded-THE.png

Rex y Cody se enfrentan a Slick en el centro de mando de su base.

Rex y Cody inmediatamente persiguieron a Slick, rastreando la señal que su cinturón emitía hasta una plataforma de aterrizaje. Allí, en lugar de Slick, encontraron a su cinturón unido a un detonador térmico, y escaparon de la plataforma justo antes de la explosión que se desencadenó. La explosión resultante diezmó la plataforma de aterrizaje y los depósitos de armas, así como los generadores de energía de la base. Después de informar a Gus y Chopper de que Slick había sido visto corriendo hacia el centro de mando, Rex se dirigió allí junto con Cody para detener al saboteador, dejando al pelotón de Slick y a las otras tropas sellando el perímetro. En el centro de mando, Rex y Cody notaron que Slick estaba escondido en un conducto de ventilación por encima de ellos, e idearon una estrategia para sacarlo de su escondite. Mientras Cody retiraba en secreto la munición de su arma y la dejaba encima de una mesa, Rex hizo ver que se iba a reiniciar los generadores de energía de la base. Cuando Slick salió de su escondite, Rex volvió a entrar en el centro de mando y ayudó a Cody en su enfrentamiento con Slick. Aunque Rex lo apuntaba con una arma, Slick se negó a rendirse, golpeando a Rex y quitándole su pistola.

En la pelea consiguiente, Cody y Slick se desarmaron entre sí y entablaron una lucha cuerpo a cuerpo. Cuando Rex se unió al combate, recibió un golpe en la cabeza, y Slick lo tiró al suelo, tratando de dislocar su pierna. Sin embargo, Cody rápidamente noqueó a Slick, y el agente enemigo fue detenido y esposado. Cuando Skywalker y Kenobi regresaron, Rex y Cody presentaron a Slick ante ellos como traidor, y éste, trató de justificar sus acciones por su odio hacia los Jedi. Los argumentos de Slick enojaron a los clones, quienes respondieron que sus actos habían puesto en peligro la vida de sus hermanos clones, a los que afirmaba amar. Cuando Slick fue encarcelado, Rex y Cody informaron del sabotaje del depósito de armas a Skywalker y Obi-Wan, que respondieron que habían descubierto toda una fuerza de invasión Separatista en el planeta, que constaba de unas mil unidades.

No pasó mucho tiempo antes de que Whorm Loathsom lanzara su primer asalto contra las fuerzas de la República, que se asentaron en Ciudad Cristal. Después de varios días de combates, los Jedi y los clones fueron capaces de hacer retroceder a los separatistas, obligándolos a retirarse por el momento. Rex aprovechó la pausa en el combate para afeitarse su pelo y revisar las pérdidas de la República. Cuando las fuerzas confederadas iniciaron otro ataque, Rex tomó sus armas y se unió a Skywalker y Kenobi en las calles. Mientras Cody asistía a Kenobi con el análisis de las defensas de su base, Rex tomó un pelotón de clones para acompañar a Skywalker a través de una ruta paralela a la calle principal de la ciudad. Mientras se abrían camino tras las líneas enemigas, Rex recordó cómo había sido Ciudad Cristal unos días antes del inicio de los combates. Luego, siguió a Skywalker y al resto de sus hombres, hasta el generador de un escudo de energía, donde se desplegaron sus tropas. Si bien la mayor parte del pelotón tuvo la tarea de encargarse de los droides de la calle, Rex y Skywalker tomaron a varios soldados para subir a una azotea y atacar desde arriba a un trío de Tri-droides usando mochilas propulsoras JT-12.

Rex and Ahsoka.png

Rex conoce a Tano en Christophsis, marcándose el inico de una fuerte amistad.

Los esfuerzos combinados de Rex y sus compañeros consiguieron derribar a los Tri-droides, y se comenzó a ejercer una enorme presión sobre la infantería droide. Cuando Loathsom y su ejército droide se hubieron retirado, una lanzadera de ataque clase Nu aterrizó en la Plaza Central de Ciudad Cristal. Aunque Kenobi creía que su nueva Padawan estaba a bordo de la nave, pronto él y Skywalker descubrieron que a bordo de la lanzadera viajaba la padawan Ahsoka Tano, que había sido asignada como aprendiz de Skywalker, y no de Kenobi. Rex conoció a Tano en el puesto de observación de la base y se sorprendió al conocer a la nueva Padawan, porque Skywalker había jurado no tomar nunca un padawan. Rex no pudo evitar reírse cuando Tano apodó a su nuevo Maestro "Skyguay", y Skywalker, molesto por su comportamiento arrogante, le dijo a Rex que enseñase a Ahsoka los alrededores. Rex cumplió las órdenes y se alejó con Tano para hablar con ella en privado.

Rex ayudó a Tano a entender mejor su papel como comandante en el Gran Ejército de la República, y fue capaz de llegar con ella a un entendimiento mutuo, aunque Tano seguía ansiosa por demostrar que estaba lista para ser aprendiz de Skywalker. Mientras se acercaban a unos cañones antivehículo AV-7, Tano se dio cuenta de que la Confederación estaba desplegando un escudo deflector, cosa que alarmó a Rex, que sabía que un escudo privaría a la República de poder usar su artillería. Ambos se reunieron con Skywalker y Obi-Wan en el puesto de comunicaciones para idear una táctica para repeler el inminente contraataque Separatista. Se decidió que Skywalker se llevaría a su Padawan tras las líneas enemigas para eliminar el generador de escudo, mientras que Kenobi y Rex lucharían contra los droides para ganar tiempo. Después de que Skywalker y Tano se marcharan, Rex y Kenobi intentaron usar los ​​cañones de la República contra los escudos enemigos, sólo para acabar confirmando que eran inútiles. Usando un canal sin cifrar de su comunicador para parecer más convincente a los separatistas, Rex ordenó a las fuerzas clon retirarse hasta una posición segura. Espiando a la Confederación, las fuerzas clon descubrieron que Loathsom había ordenado a su infantería destruir los cañones pesados republicanos, que ahora eran ineficaces y vulnerables.

Tan pronto como el escudo deflector pasó sobre ellos, Kenobi dirigió un ataque frontal contra las fuerzas de Loathsom, mientras que Rex y sus hombres emboscaban a los droides desde los edificios desplegados a lo largo de la calle principal. Cuando los droides dispararon un misil en el puesto de comunicación que Rex estaba utilizando como cobertura, la explosión lo golpeó y lo tiró al suelo. Después de verse obligado a retirarse con sus hombres, Rex se reunió con Kenobi en el centro de mando. Aunque Rex propuso utilizar los cañones pesados ​​a pesar del escudo enemigo para causar daños colaterales graves en el enemigo, Kenobi le ordenó defender a los cañones a toda costa mientras él mismo trataba de contener a los droides. A pesar de su reticencia a dejar a Kenobi solo, Rex obedeció las órdenes y se retiró mientras Kenobi se enfrentaba a los droides que se aproximaban. A medida que el escudo se acercaba a sus cañones pesados, Rex y sus hombres contrarrestaron el fuego de los droides que se acercaban por la calle principal. Rex pronto se enteró de que Kenobi se había rendido a Loathsom, pero dedujo que el General Jedi estaba simplemente ganando tiempo y reagrupó a sus hombres para mantener la posición.

Got to hold out.png

Rex ordena a sus tropas mantener la posición en Christophsis.

Mientras Rex y sus hombres resistían la ofensiva de un número abrumador de droides, Skywalker y Tano lograron eliminaron el generador del escudo enemigo. Rex, rápidamente ordenó a los cañones pesados ​​comenzar a disparar contra los Tanques Blindados de Asalto separatistas destruyendo a muchos de ellos. Cuando el Almirante Wullf Yularen y Gran Maestro Jedi Yoda llegaron con refuerzos para asegurar el control de Christophsis, Rex se permitió descansar y lamentó personalmente la muerte de sus hombres, reconociendo el dolor provinente de la pérdida de cada uno de ellos. Rex más tarde tomó una cañonera para recoger a Skywalker y Tano al lugar en el que se ubicaba el generador de escudo enemigo, y luego regresó con ellos a la base de Ciudad Cristal. Durante el vuelo de regreso, felicitó a Skywalker y a Tano por su exitosa misión, e hizo hincapié en felicitar a Tano, que se fue ganando lentamente su respeto.

Batalla de Teth

«Si no podemos detenerlos, los retrasaremos todo el tiempo que podamos, y después nos aseguraremos de que tengan que arrastrarse sobre nuestros cuerpos. Ha sido un honor, soldados.»
―Rex a la Compañía Torrente.[fuente]
Después de la victoria en Christophsis, a Anakin Skywalker y Ahsoka Tano se les asignó rescatar a Rotta, el hijo del señor del crimen Jabba el Hutt, que había sido secuestrado. Su misión formaba parte de los esfuerzos de la República para convencer a Jabba de que concediera acceso al Gran Ejército de la República por las rutas hiperespaciales del espacio aéreo de los Hutt. Rex y la Compañía Torrente acompañaron a los dos Jedi hasta el planeta Teth - donde exploradores de la República habían localizado a Rotta- a bordo de un Destructor Estelar Clase Venator. Rotta estaba retenido en un monasterio, situado en lo alto de un acantilado y custodiado por un destacamento de droides de combate. Skywalker planeó atacar escalando la pared del acantilado para llegar hasta el monasterio. Varias cañoneras LAAT transportaron a la Compañía Torrente y a un par de AT-TE hasta la parte inferior del acantilado. Cuando los defensores del monasterio abrieron fuego contra la nave en la que iba Rex, el piloto clon Hawk aterrizó el transporte para evitar el fuego enemigo. Finalmente el resto de transportes aterrizaron en un bosque situado debajo del acantilado, y los AT-TE dieron cobertura a los Jedi y a los clones para que pudieran refugiarse.
Attecliff.jpg

Rex escala un acantilado con la Compañía Torrente, y un AT-TE a sus espaldas.

Rex pronto avistó un objeto que caía desde el acantilado, y aunque en un principio creyó que era un artefacto explosivo, luego fue identificado como un droide de combate caído. Siguiendo el ejemplo de Skywalker y Tano, los hombres de la Compañía Torrente emplean cables de ascensión para escalar el acantilado, con Rex en cabeza escalando por él. Los droides lograron derribar uno de los AT-TE, haciéndolo caer por el acantilado. Rex vio con horror como el AT-TE se desplomaba, llevándose por delante a todas las tropas que había debajo de él. Cuando se acercaron droides de combate B1 montados en Plataformas Aéreas Monoplaza, Rex comenzó a dispararles, pero Skywalker terminó destruyéndolos antes. Luego la Compañía Torrente alcanzó el monasterio y destruyó al resto de la infantería droide, aunque perdió a la mitad de sus hombres. Al llegar a la cumbre del acantilado, Rex llamó a un transporte para evacuar a quince soldados heridos, y asignó a varios hombres cuidar de ellos. Rex y Skywalker dedujeron que la presencia de droides en el monasterio significaba que los separatistas eran los captores de Rotta.

Dejando la mayoría de los hombres fuera del monasterio para prevenir posibles ataques enemigos, Rex tomó a varios soldados para ayudar a Skywalker y Tano a recorrer el monasterio en busca de Rotta. Al entrar en el monasterio, en el que había poca luz, Rex y sus hombres encendieron las luces de su casco para mejorar su visión. Allí, el droide de protocolo 4A-7, que dijo ser el cuidador del monasterio, les saludó y les agradeció que lo hubieran liberado de los droides de combate. Gracias al droide de protocolo, Rex y sus compañeros supieron que los separatistas tenían a sus prisioneros en las mazmorras del monasterio, y Skywalker y Tano se dirigieron allí para rescatar a Rotta mientras Rex y sus hombres se quedaban para proteger la entrada del monasterio. Sin embargo, Rex sospechaba que 4A- 7 no era lo que parecía ser, y aunque no pudo confirmar sus sospechas, estaba en lo correcto, puesto que el droide estaba ayudando a Asajj Ventress en un complot separatista para acusar a la República y a la Orden Jedi de haber secuestrado a Rotta. Rex volvió al patio del monasterio y terminó asegurando el lugar con sus tropas. Al mediodía, Rex fue informado de que Skywalker había encontrado a Rotta. A su regreso, Skywalker y Tano se prepararon para huir con Rotta a bordo de un transporte que Rex había preparado para ellos. Sin embargo, el descubrimiento de Tano de que Rotta estaba enfermo detuvo sus preparativos para una evacuación y los obligó a considerar otra solución.

Mientras Skywalker y Tano estaban enviando un informe de su situación a Obi-Wan Kenobi a través de R2-D2, un par de transportes separatistas aterrizaron en el monasterio y desplegaron droides buitre y tropas de tierra. Con los droides de combate invadiendo el patio del monasterio, Rex y Skywalker movilizaron a la Compañía Torrente para defender su posición, mientras Tano regresaba al interior del monasterio con Rotta. Después de consultar brevemente con Skywalker las posibilidades de conseguir sacar a Tano y a Rotta con seguridad fuera del planeta, Rex ordenó a sus escuadrones a proporcionar fuego de cobertura al resto de la compañía. El AT-TE restante fue derribado, y la Compañía Torrente comenzó a sufrir grandes pérdidas. Rex se unió a sus hombres en una retirada al monasterio, y cuando estuvieron todos en el interior, Skywalker ordenó a Rex cerrar la puerta de entrada al monasterio. Al principio Rex se negó, ya que Skywalker seguía fuera del monasterio conteniendo a los droides, pero cuando su general repitió la orden, Rex obedeció y cerró la puerta. Skywalker usó la Fuerza para pasar a través del hueco de cierre de la puerta del monasterio y las tropas de la República quedaron atrincheradas. Con tres cuartas partes de sus hombres muertos, varios heridos, y sólo tres soldados médicos disponibles, Tano convenció a su Maestro de que lo mejor era buscar atención médica para Rotta. Skywalker y su Padawan quedaron con R2-D2 para escapar del monasterio, mientras que Rex se quedó con la Compañía Torrente manteniendo su posición.

Rex shoots at Ventress.jpg

Rex deja de fingir estar muerto y ataca a Ventress.

Rex y sus hombres se prepararon para el combate mientras Asajj Ventress abría la puerta del monasterio, permitiendo a droides de combate B1, B2, y droides araña entrar en el monasterio en números abrumadores. Rex vio como sus hombres caían bajo el fuego enemigo uno por uno antes de caer al suelo. Fingiendo su muerte, Rex secretamente contactó con sus compañeros supervivientes a través de una frecuencia de comunicación privada y se enteró de que sólo cinco de sus hombres, entre ellos Coric, seguían con vida. Cuando Ventress entró en el monasterio, Rex destruyó a un droide con una de sus pistolas y luego apuntó a la Acólita Oscura. Ventress, sin embargo, de inmediato encendió sus sables de luz y desvió los disparos de Rex. Luego, desarmó a Rex y lo empezó a ahogar con la Fuerza, exigiéndole que revelara el paradero de Skywalker. Después de haber sido entrenado en resistencia mental, Rex se dedicó sólo a repetir su nombre, rango, designación , y el batallón para evitar sucumbir a la influencia de Ventress. Ella finalmente renunció a un interrogatorio y, después de dejar al desafiante Rex en el suelo, realizó un truco mental, ordenando a Rex ponerse en contacto con Skywalker y preguntarle por su ubicación.

Rex resistió la influencia de Ventress y contactó con Skywalker por voluntad propia, utilizando una voz monótona y dirigiéndose a él como "Anakin" en lugar de su habitual "General Skywalker" para aludir a la presencia de Ventress. Sin darse cuenta de su engaño, Ventress lo arrojó a un lado y partió para enfrentarse personalmente a Skywalker, encargando a sus droides de combate custodiar a los supervivientes de la Compañía Torrente. A pesar de que sospechaba que sus costillas se habían roto, Rex hizo ver que estaba inconsciente para evitar atraer la atención de los droides. En repetidas ocasiones contactó con sus hombres mediante una frecuencia privada, manteniéndolos dispuestos a librar una última batalla. Skywalker pronto se puso en contacto con él a través de su comunicador, y los droides de combate oyeron el dispositivo. Cuando las unidades enemigas se acercaron a él, Rex destruyó a varios de los droides más cercanos a él y les robó una de sus armas. Los otros supervivientes de la Legión 501 también atacaron a sus captores, y robaron sus armas. Usando un AT-TE destruido como cobertura, se enfrentaron a los droides en un fuego cruzado. Rex tomó un analgésico del botiquín de su cinturón antes de informar de su situación a Skywalker.

Rex y sus compañeros fueron capaces de derribar a un droide buitre, que usaron luego como cobertura para luchar contra los droides a una distancia más cercana. Sin embargo, los soldados clon fueron rápidamente superados en número, y los droides de combate exigieron su rendición. En ese momento, Obi-Wan Kenobi llegó a Teth con el Comandante Cody, el 212º Batallón de Ataque, y una flota bajo el mando de Wullf Yularen. Liderando un ataque aéreo contra los droides, Kenobi saltó de su caza estelar para ayudar a Rex y a los otros supervivientes de la Compañía Torrente mientras varias cañoneras LAAT aterrizaban y se desplegaban Cody y sus hombres. Sabiendo gracias a Rex que Skywalker probablemente aún seguía en el monasterio, Kenobi fue a buscar a su compañero Jedi. Eventualmente, Skywalker -habiendo encontrado y requisado el Crepúsculo, un viejo carguero, junto con Tano y Rotta- contactó con Rex de mala gana diciéndole que no podría proporcionarle ayuda porque debía llevar de vuelta a Rotta junto a su padre en Tatooine de forma prioritaria. Rex entendió la situación de su general y respondió que él y sus hombres serían capaces de ganar la batalla gracias a la ayuda de Kenobi. Bajo el fuego de cobertura de sus hombres, Rex destruyó a un droide araña colocando un detonador térmico debajo de él, haciéndolo saltar por los aires.

RexTethSurrounded.png

Rex y sus hombres mantienen su posición superados en número hasta la llegada de Kenobi.

Mientras Rex y sus hombres combatían contra los droides de combate, Kenobi regresó después de un duelo con Ventress. Rex expresó su duda sobre si Skywalker y Tano serían capaces de llegar a Tatooine en el Crepúsculo, una nave que estaba muy deteriorada, pero Kenobi estaba seguro de que la experiencia de Skywalker pilotando les haría cumplir su objetivo. Después de que la República finalmente saliera victoriosa de Teth, Rex habló con Cody, expresándole su frustración por las bajas que había comportado la batalla en su unidad. Aunque Rex todavía estaba devastado con la pérdida de la Compañía Torrente, su amigo le dijo que sus esfuerzos no habían sido en vano, ya que Skywalker y Tano habían llegado a Tatooine con Rotta. Los dos oficiales clones acompañaron a los Maestros Yoda y Kenobi al Palacio de Jabba en Tatooine para recoger a Skywalker y Tano, que habían devuelto a Rotta a su padre y establecido un tratado con los Hutt para que el Gran Ejército de la República tuviera acceso a las rutas hiperespaciales Hutt. Al encontrarse con Rex, Skywalker y Tano quisieron escuchar todos los detalles del final de la batalla y de los hombres que habían perdido para alcanzar la victoria. A pesar de su angustia, Rex accedió a explicárselo todo. A pesar de que la Compañía Torrente fue repuesta con nuevas tropas, la pérdida de la unidad original pasó factura a Rex durante mucho tiempo.

Batalla en la Luna de Rishi

Rex: «Muy bien, escuchadme todos. Hoy luchamos por algo más que la República. Hoy luchamos por todos nuestros hermanos de nuestro planeta natal. ¿Entendido?»
Echo, Cincos y Hevy: «¡Señor, sí, señor!»
— Rex a Echo, Cincos y Hevy. [fuente]

Más tarde, Rex estuvo estacionado con Anakin Skywalker, Ahsoka Tano, y el Almirante Yularen a bordo del buque insignia de Skywalker, el Destructor Estelar Clase Venator conocido como El Resuelto, cuando se cernió sobre el sistema bith la amenaza de una emergente nueva superarma Separatista. Después de que el arma enemiga efectuara un ataque devastador sobre las fuerzas del General Plo Koon en el cercano sistema Abregado, El Resuelto fue reasignado a proteger unos convoyes de suministros de la República junto a Obi-Wan Kenobi y su buque insignia, El Negociador; y el resto de su flota. Skywalker dividió a partir de entonces su flota para aumentar su perímetro defensivo y partió con Tano a reconocer el terreno. Rex estuvo presente en el puente del Resuelto con Yularen cuando Kenobi contactó con ellos para comprobar su progreso, así como para averiguar el paradero de Skywalker. Yularen informó de que los convoyes llegarían a tiempo y también informó a Kenobi de las órdenes de Skywalker. Skywalker y Tano pronto descubrieron que la superarma Separatista era el Malevolence, un poderoso Crucero pesado clase Subyugador que estaba equipado con un cañón de iones. Luego se asignó al Resuelto unirse a una batalla contra el Malevolence cerca de la Nebulosa Kaliida. En la Batalla de la Nebulosa Kaliida, el Malevolence fue destruido, y junto a él, una grave amenaza para la República.

Tiempo después, Rex y Cody procedieron a inspeccionar la Estación de Rishi, un puesto de avanzada ubicado en el Sistema Rishi, en los Territorios del Borde Exterior. Lo que Rex y Cody no sabían era que un grupo de droides comando acababa de tomar el control de la base. Cuando Cody contactó con la estación de Rishi para que autorizaran su aterrizaje, un droide comando se hizo pasar por un soldado clon y respondió a la transmisión. Al escuchar las respuestas del droide, Rex notó que algo iba mal, pero prosiguió junto con Cody su camino hacia la luna en la que se encontraba el puesto de avanzada, con Cody poniéndolo al cargo de la inspección. Al aterrizar en la estación, Rex notó la ausencia de un oficial de cubierta, apuntando a que ese error era un descuido. Un comando droide disfrazado con una armadura de clon salió a saludar a Rex y Cody. Cuando Rex vio una bengala que alertaba de ataque droide cercano, de inmediato disparó al "soldado" que los había recibido en la cabeza. Al principio Cody se sorprendió por el comportamiento temerario de Rex, pero él le quitó el casco a su víctima para desenmascarar al droide.

De repente aparecieron más droides comando, que emboscaron a Rex y Cody, quienes intercambiaron fuego con ellos usando algunas cajas de los alrededores como cobertura. Los droides lanzaron una serie de detonadores termales, obligando a los dos oficiales a saltar de la plataforma de aterrizaje. Rex y Cody, usaron los cables de sus armas para llegar a la parte inferior de la plataforma mientras los droides, por su parte, supusieron que la explosión había acabado con sus vidas. Ante esa situación, Rex y Cody recordaron haber vivido una situación similar en Tibrin. Pronto se encontraron con tres supervivientes al asalto droide: CT-782, CT-5555, y CT-21-0408, apodados "Hevy", "Cincos", y "Echo", respectivamente, que habían lanzado la bengala de alerta de invasión droide. Rex les ordenó quitarse sus cascos para verificar que eran clones. Después de que los tres lo hicieran, una anguila de Rishi salió de una grieta y Rex impresionó a los tres soldados novatos matando a la anguila de un solo tiro en su ojo. Una vez se hubieron presentado, Rex y Cody fueron informados por Echo de que su sargento había muerto en el ataque inicial droide. Rex llamó a Echo, Hevy y Cincos "relucientes" un término coloquial para referirse a los soldados novatos. Rex colocó una huella de su mano impregnada de la sangre del cadáver de la anguila en la armadura de Echo para conmemorar su valor.

Cuando Hevy expresó el deseo compartido de los novatos de recuperar el puesto independientemente de su inexperiencia, Rex declaró que había esperanza para ellos todavía. Los cinco soldados treparon por la pared del acantilado colindante a la estación de Rishi, con Rex y Cody ofreciendo armas a los soldados novatos. Rex ideó un plan para acceder a la base ocupada por el enemigo, haciéndose pasar por un droide comando vestido con una armadura clon, y comenzó a caminar rígidamente hasta la puerta de la base. Allí se reunió con varios droides comando que estaban custodiando la entrada desde el interior. Usando una cabeza de droide inerte como verificación visual de su identidad, Rex engañó a los droides. Aunque Cody dudaba de que la estrategia fuese a funcionar, los droides abrieron la entrada a Rex, que junto a los otros clones los disparó con celeridad. Desechando la solicitud de Hevy para ponerse en cabeza, Rex lideró el asalto a los droides en el centro de mando. Rex destruyó a varios de los droides comando situados en el ordenador central antes de que el capitán de los droides comando se dirigiese a atacarlo. Rex tiró el arma del droide, que trató de atacar a Rex con una vibrohoja, pero rápidamente fue destruido por Rex en un combate cuerpo a cuerpo.

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Rex y Cody preparan a Echo, Cincos y Heavy para la batalla que se avecina.

Aunque Rex y los demás vencieron a los droides comando, su victoria duró poco. El grupo de clones descubrió que una flota -liderada por el General Separatista Grievous- estaba sobre la luna, y dedujo que los droides estaban manteniendo la señal de todo despejado de la base para evitar que la República descubriese la presencia de la flota de Grievous, que pretendía invadir Kamino. Al no recibir respuesta por parte de los droides comando, Grievous envió a varias tropas en la base como refuerzo. Cody mencionó sus escasas posibilidades de éxito, y Rex decidió que debían destruir la estación de Rishi ya que eso alertaría a la República de una invasión. Echo contribuyó al plan de Rex, proponiendo usar gas tibanna como explosivos para demoler las instalaciones. Antes de poner la operación en marcha, Rex y Cody hablaron con Echo, Cincos, y Hevy para prepararlos para la próxima batalla. Rex señaló que el objetivo principal de la Confederación sólo podía ser Kamino y motivó a los novatos haciéndoles saber que estaban luchando por todos sus hermanos de Kamino.

Mientras Cody, Hevy y Cincos se enfrentaban a los droides de combate en la entrada, Rex y Echo situaron el tibanna líquido en el centro de mando. Sin embargo, Rex tuvo problemas con el detonador de los explosivos. Hevy se ofreció para solucionar los problemas, lo que permitió a Rex, Cody, Echo y Cincos escapar al exterior a través de una tubería de mantenimiento. Rex supuso que Hevy había arreglado rápidamente el detonador y estaba justo detrás de ellos, pero cuando le ordenó a Hevy detonar los explosivos, descubrió que éste aún no se había unido a ellos. Rex se puso en contacto Hevy y le ordenó abandonar la base, pero Hevy hizo caso omiso de las protestas de Rex. Aunque Rex y los demás volvieron marcha atrás para ayudar a su compañero, Hevy se sacrificó para destruir la base y advertir a la República de la invasión Separatista, detonando los explosivos dentro de la base misma con él dentro de ella. Eso comportó una reacción inmediata por parte de la flota de la República, que llegó e hizo huir a las fuerzas de invasión de Grievous fuera del sistema. Varias cañoneras LAAT recogieron a Rex, Cody, Cincos, y Echo y los llevaron a bordo del Resuelto. En el hangar del Destructor Estelar, Skywalker y Kenobi elogiaron a Echo y Cincos por su valor, otorgándoles medallas, y también honraron el sacrificio de Hevy. Rex, impresionado por los esfuerzos de los ex "novatos," alistó a Cincos y Echo en la Legión 501.

Batalla de Bothawui y estación Skytop

Ahsoka Tano: « Rex, amigo, que empiece la fiesta.»
Rex: « Será un placer Comandante.»
— Ahsoka y Rex en la batalla de Bothawui [fuente]
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Skywalker, Tano y Rex son informados de una derrota de la República en Falleen.

Más tarde, Rex y Anakin Skywalker volvieron a Coruscant, donde Rex entrenó con su pistola para mantener las habilidades de puntería de sus tropas. Una semana después de su regreso, llegó al Alto Consejo Jedi la información de que el General Grievous se dirigía al planeta Bothawui, el mundo natal de los bothans, que conformaban la Red de Espionaje Bothan. Por ese motivo, se asignó a Skywalker la misión de defender ese planeta estratégico de los ataques de la Confederación. Obi-Wan Kenobi, quien estaba retirado debido a una lesión ocasionada en un atentado terrorista, aconsejó a Rex y a la Legión 501 que estuvieran alerta, sabiendo que Skywalker los necesitaría. Después de recibir sus órdenes, Rex y sus hombres se establecieron en El Resuelto, que se estaba preparando para despegar junto al resto de la flota de Skywalker, conformada por otros dos Destructores Estelares Clase Venator. Luego Rex disfrutó de una breve reunión con Skywalker y Ahsoka Tano, quienes estaban complacidos de que se le hubiera asignado a su grupo de trabajo. Cuando todo estuvo listo, la flota puso rumbo a Bothawui, con la flota de Grievous persiguiéndolos. Aunque ahuyentaron a Grievous de Bothawui, Skywalker, Tano y Rex supieron gracias a Kenobi que Grievous no había abandonado sus intentos de derrotarlos.

Como Kenobi les dijo, Grievous todavía seguía en el Sistema Both. Grievous decidió tomar en dos fragatas adicionales para atacar a Skywalker, que ya se habían utilizado para derrotar a las fuerzas de la República en el planeta Falleen. A pesar de ser superado en número, Skywalker tenía la intención de proteger Bothawui y no estaba dispuesto a dejarlo caer ante la Confederación. Por eso desplegó un destacamento de AT-TE bajo el mando de Rex en el cinturón de asteroides que rodeaba el planeta, llamado Golm, desde donde serían capaces de flanquear la flota de Grievous a través de los asteroides. Cuando las fragatas de Grievous llegaron al sistema, atravesaron el cinturón de asteroides del planeta, así como los AT-TE que estaban escondidos allí, y abrieron fuego contra los Destructores de la República. Rex y sus hombres aparecieron por sorpresa y atacaron las fragatas, apuntando a sus secciones de popa. La emboscada fue un éxito porque Grievous, había desviado todo el poder de sus fragatas a los escudos delanteros en lugar de los traseros. La flota de Skywalker aniquiló a la armada Separatista, pero no antes de que Grievous fuese capaz de huir en su nave personal. El caza de Skywalker sufrió daños mientras perseguía a la nave personal de Grievous, que logró huir del lugar.

Rex encabezó una misión de búsqueda y rescate en el cinturón de asteroides; y se las arregló para salvar a Skywalker de su caza estelar dañado, pero no pudo recuperar a R2-D2, que había servido como copiloto del General Jedi. Rex y Tano se reunieron con Skywalker en El Resoluto una vez hubo recuperado la conciencia y lo informaron del éxito en la batalla, y de la pérdida de R2-D2. Después de realizar una búsqueda sin éxito de su droide astromecánico, Skywalker se vio obligado a declarar a R2-D2 desaparecido en combate. Con el tiempo, Kenobi contactó con Skywalker y Tano y les encargó encontrar un nuevo puesto de escucha separatista que estaba interceptando las transmisiones del Gran Ejército de la República. Skywalker decidió partir personalmente a reconocer el espacio en busca de actividad separatista, mientras que el resto de sus fuerzas esperaban. Al ser informado del plan de reconocimiento de Skywalker, Rex se preguntó si el general estaría seguro explorando solo, pero Skywalker estaba seguro de que más de una nave atraería demasiado la atención enemiga.

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Rex afirma que nunca más volverá a cargar con un astromecánico tras llevar a R3-S6 hasta la Estación Skytop.

Skywalker decidió llevar al droide astromecánico R3-S6 en su caza, sin saber que R3-S6 era un espía que trabajaba para Grievous. Poco después de la marcha de Skywalker, Tano recibió una señal que la informó de que su Maestro había sido descubierto por el enemigo. Rex reunió rápidamente un escuadrón de soldados para acompañar a Tano a bordo del Crepúsculo, y llegaron para ayudar a Skywalker, a quien Grievous había lanzado un escuadrón de Droides Buitre. Debido a que su caza estaba dañado y no podía saltar al hiperespacio, Skywalker pilotó su caza estelar hasta la bodega de carga del Crepúculo. Con Rex y sus hombres proporcionando fuego de cobertura como artilleros, Tano logró alejarse de las naves enemigas. A una distancia segura, Rex activó los hiperimpulsores del Crepúsculo, logrando un escape exitoso. Poco después, R2-D2, a quien el chatarrero Gha Nachkt había capturado, fue capaz de enviar un mensaje al Crepúsculo. Rex rastreó el origen de la transmisión hasta Ruusan 2, una luna del planeta Ruusan, donde procedieron a investigar el origen de la señal.

En la órbita de Ruusan 2, Rex y sus compañeros encontraron la Estación Skytop, el puesto de escucha separatista que estaban buscando, y llegaron a la conclusión de que R2-D2 estaba a bordo de la estación. A pesar de las órdenes de Kenobi de sólo centrarse en sabotear la estación enemiga, Skywalker decidió montar una operación dual para destruir la base y salvar a R2-D2. Cuando el Crepúsculo entró en la atmósfera de la luna, Skywalker, Tano, Rex, y otros cuatro soldados utilizaron la Fuerza y mochilas propulsoras JT-12 respectivamente para aterrizar con seguridad en la estación situada muchos metros más abajo. Rex llevó a R3-S6 a la estación a instancias de Tano, un trabajo por el cual Rex no estaba muy entusiasmado por causa del peso del astromecánico. Al aterrizar con el pesado R3-S6 a cuestas, Rex afirmó que jamás iba a cargar con un droide astromecánico de nuevo. Dentro de la estación, al llegar a una terminal, R3-S6 accedió a los planos de la estación, que Rex utilizó para informar a su equipo de la ubicación de los reactores de la estación. Si se destruían sus reactores, la Estación Skytop caería en picado a la superfície de Ruusan 2.

Mientras Skywalker se iba a rescatar a R2-D2 por su cuenta, Rex, Tano, y sus hombres fueron a colocar explosivos en la sala del reactor de la estación, situada treinta niveles más abajo, donde se encontraron con un escudo de rayos protegiendo la puerta de la sala. R3-S6 se conectó a un terminal y trató de desactivar el escudo, pero a medida que pasaba el tiempo Rex comenzó a dudar de las habilidades de R3-S6. Aunque Tano lo reprendió, pidiéndole ser paciente ser más paciente con el droide, R3-S6 en realidad estaba ganando tiempo para que llegara una patrulla droide que atacara al equipo de la República. Los esfuerzos del droide astromecánico dieron sus frutos cuando un escuadrón de droides de combate B1 localizó a los clones y los atacó. Mientras Tano desviaba los disparos de los droides con su sable de luz, Rex y sus hombres utilizaron los salientes de las paredes de un pasillo como cobertura y abrieron fuego contra los droides de combate. R3-S6, por su parte, cerró la puerta secundaria de la sala del reactor, imposibilitando a Ahsoka y los clones acceder a los reactores. Cuando llegaron superdroides de combate, los soldados clon quedarn atrapados en un fuego cruzado, y Tano pidió a Rex que utilizara unos detonadores de pulso electromagnético contra sus adversarios. Los detonadores desactivaron a todos los droides, aunque el alivio de después de la lucha no duró mucho. Inmediatamente después, Grievous llegó y se enfrentó al equipo, empujando a Tano a un lado y atacando a Rex y los soldados clon. Todos los soldados excepto Rex y Denal fueron asesinados por el General Grievous.

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Rex sobrevive a un enfrentamiento con Grievous gracias a la intervención de Tano.

Cuando Grievous estaba a punto de matar a Rex, Tano intervino bloqueando el ataque del general cyborg con su sable de luz . Tano trató de distraer a Grievous atraiéndolo hasta una sala de almacenamiento; y Rex y Denal se enteraron de sus acciones después de recuperar la conciencia. Aunque Rex protestó por el curso de acción de Ahsoka a través de una transmisión mediante comunicadores, Rex cumplió con las órdenes de Tano de completar su misión. Rex y Denal irrumpieron en la sala del reactor de la estación y colocaron en él explosivos, y luego partió hacia un hangar para encontrarse con Skywalker y el Crepúsculo. El General Jedi se alarmó al enterarse de que Tano había entablado sola un combate con Grievous, e insistió en ir a ayudarla. Cuando Rex y Denal se dirigían a la salida del hangar junto con Skywalker y el piloto clon del Crepúsculo para ayudar a Tano, R3-S6 selló las salidas del hangar. El droide astromecánico también activó varios droides buitre que colgaban del techo para evitar que Skywalker y los clones escaparan, revelando su lealtad a Grievous y los separatistas. Rodeados de droides buitre por un lado y superdroides de combate por el otro, Rex, Skywalker, y los soldados se pusieron a cubierto detrás de varias cajas cercanas, mientras disparaban a los droides.

Durante el tiroteo con los droides, Skywalker ordenó a Rex activar los explosivos de los reactores a pesar de que aún estaban en la estación. Rex cumplió las órdenes y detonó los explosivos, por lo que la estación comenzó a caer sobre Ruusan 2. Mientras tanto, Tano -que había escapado de Grievous- llegó al hangar a través de un conducto de ventilación y se unió a la lucha, eliminando a los droides buitre. Cuando Rex divisó varias pilas de combustible cerca, Skywalker las empujó mediante la Fuerza a toda velocidad contra los droides, y Rex realizó un tiro certero contra el combustible. La explosión resultante destruyó a todos los droides de combate. Cuando R2-D2 abrió las puerta del hangar a través de un terminal externo, los Jedi y los clones escaparon de la Estación Skytop a bordo del Crepúsculo, y Skywalker completó con éxito la operación y recuperó a su droide astromecánico.

Intentando capturar a Dooku

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Rex y Ahsoka comandan El Resuelto durante la Escaramuza en Vanqor.

Más adelante, Rex participó en una batalla contra las fuerzas separatistas con Anakin Skywalker y Ahsoka Tano. Durante los combates, Rex supervisó la operación llevada a cabo por cañones antivehículo AV-7 de la República y los hizo responder a la artillería enemiga. Con el tiempo, Skywalker se enteró de que el Virrey Nute Gunray de la Federación de Comercio, y miembro del Consejo Separatista, había sido arrestado en el planeta Rodia. Mientras Tano se dirigía a la nave que transportaba a Gunray hasta Coruscant para ayudar a la Maestra Jedi Luminara Unduli, Skywalker y Rex se quedaron en el lugar de la batalla para mantener la posición de la República. Cuando la República realizó una campaña más adelante para capturar al Conde Dooku, Rex sirvió con Skywalker, Obi-Wan Kenobi, y Tano a bordo del Resuelto, en busca del Lord Sith con la esperanza de que su captura sería suficiente para lograr un final rápido a la guerra. Cuando encontraron la Fragata del Conde Dooku en el sistema Vanqor , Skywalker y Obi-Wan se infiltraron en la fragata para detener al Conde, mientras Rex esperaba con Tano en El Resuelto. Como Wullf Yularen se estaba recuperando de su encuentro con el Malevolence, Rex asumió el mando del Resuelto.

Tan pronto como Skywalker y Kenobi estuvieron a bordo de la fragata de Dooku, Rex hizo moverse al Resuelto y abrir fuego contra la nave de Dooku, inmovilizándola. Sin embargo, Dooku escapó a bordo de su Velero interestelar clase Punworcca 116, y Skywalker y Obi-Wan lo siguieron a bordo de una Lanzadera de transporte clase Sheathipede robada, ordenando a Rex y Tano perseguir a cualquier nave desconocida. Aunque Skywalker y Kenobi buscaron a Dooku en el planeta Vanqor, una banda de piratas llevó al Lord Sith a su base situada en Florrum. Después de que Tano sacaran a Skywalker y Kenobi de Vanqor, Rex estuvo presente en el puente del Resuelto cuando Maestros Yoda y Mace Windu del Consejo Jedi asignaron a Skywalker y Kenobi una nueva misión. Hondo Ohnaka, el líder de la banda de piratas que había capturado a Dooku, había pedido un rescate de un millón de créditos por la custodia de Dooku, y Skywalker y Obi-Wan tuvieron que ir a verificar que los piratas de Florrum tenían prisionero a Dooku para que la República pudiera pagar el rescate. Finalmente, los piratas de Ohnaka también capturaron brevemente a Skywalker y Obi-Wan, quienes no pudieron evitar que Dooku escapara de Florrum.

De Quell a Maridun

«No me puedo creer que esos aldeanos no quieran luchar. No tienen orgullo.»
―Rex habla sobre los pacifistas lurmen de Maridun.[fuente]
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Rex y Ahsoka se preparan para un aterrizaje forzoso en El Libertad.

A bordo del Resuelto, Rex acompañó a Anakin Skywalker, Ahsoka Tano, y Wullf Yularen a ayudar a la General Jedi Aayla Secura, cuya flota había sido emboscada por fuerzas separatistas en el sistema Quell. En el momento en que El Resuelto llegó a Quell, la nave de mando de Secura, El Libertad, estaba perdiendo altura. Cuando los separatistas lanzaron droides de batalla B2-RP para abordar El Libertad, Skywalker, Tano y Rex tomaron varias cañoneras LAAT con las tropas de la Legión 501 para evacuar a Secura y a su 327º Cuerpo Estelar de su buque insignia dañado. Cuando Skywalker llegó al crucero adelantando a sus tropas, unos droides B2-RP interceptaron el transporte en el que iban Rex y Tano, quienes sacaron a su piloto clon de la cabina del transporte por seguridad. Los droides sabotearon los controles de la nave, haciéndola perder el control. Cuando el transporte se estrelló contra el casco del Libertad, Rex, Tano, y su equipo salieron de su transporte sin pausa y comenzaron a correr por los pasillos del crucero, destruyendo a los droides que se cruzaban en su camino hasta encontrarse con Skywalker y Secura.

Rex y Tano se encontraron con Skywalker, Secura, y el Comandante CC-5052, apodado "Bly," en uno de los pasillos del Libertad, y se dirigieron al hangar inferior del Destructor para escapar a bordo de un Crucero espacial clase Consular que Skywalker había solicitado. A medida que corrían hacia la nave de huida, el pasillo por el que iban comenzó a explotar. Sacrificándose, Skywalker empujó con la Fuerza a Rex y los demás hacia la nave, y a continuación, usó la Fuerza para contener las llamas que avanzaban. A pesar de sus esfuerzos, la explosión lo lanzó por los aires. Cuando Tano y Secura lograron traer a Skywalker herido a bordo de la nave, Bly y un piloto hicieron despegar la nave. Cuando Bly atracó la nave al Resuelto, un Droide Buitre atacó a la nave activado sus hiperimpulsores. Aunque El Resuelto maniobró para alejarse a tiempo, la nave saltó al hiperespacio con los Jedi, los oficiales clon y las tropas evacuadas a bordo.

Mientras Skywalker era tratado por un droide médico, Bly descubrió que iban a colisionar contra una estrella. Rex y Bly se unieron a Secura y Tano en el puente, y decidieron desactivar la hipervelocidad y cerrar todas las unidades de energía primaria para evitar chocar con la estrella. Con Tano en los controles, Secura desactivó la energía de la fragata, saliendo del hiperespacio. Debido a la velocidad incontrolable de la nave y la falta de gravedad artificial, Rex no pudo seguir agarrado a la parte trasera del asiento de Tano y se estrelló contra Secura, haciendo que la energía de la nave volviera de nuevo. Secura accionó telequinéticamente el interruptor, permitiendo a Tano pilotar la nave fuera de su curso de colisión con la estrella. Sin embargo, Ahsoka no pudo evitar que la nave se fuera a estrellar contra el planeta Maridun. La fragata sufrió daños al entrar en la atmósfera del planeta antes de realizar un aterrizaje forzoso. Rex, Bly, y los clones salieron primero de la nave, y mientras Rex ayudaba a otro soldado, Tano y Secura salieron de la nave con Skywalker, justo antes de que explotara. Cuando hubieron erigido un refugio improvisado para Skywalker con los escombros de la nave, Secura, Tano, Bly y los otros soldados se dirigieron a buscar ayuda médica para Skywalker, mientras Rex se quedaba para cuidar de él. Antes de que Tano se fuese con los demás, Rex le aseguró que iba a cuidar bien de su Maestro herido y también le deseó suerte.

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Rex vigila a Anakin herido e inconsciente en Maridun.

Rex vigiló a Skywalker diligentemente durante toda la noche. Cuando Skywalker finalmente se despertó y trató de levantarse, Rex intentó ayudarlo. Sin embargo, un Mastiff phalone carnívoro que los había estado observando atacó a Rex, atrapando una de sus manos bajo una de sus garras. Rex logró efectuar un disparo, sobresaltando a la criatura y asustándola, y luego la siguió disparando mientras huía. Skywalker se volvió a dormir y no despertó hasta la mañana siguiente. Cuando lo hizo, Rex insistió en que debía seguir reposando, pero Skywalker le dijo que sentía que los Mastiff phalone estaban regresando. Ambos sacaron sus armas cuando dos mastiff llegaron y los atacaron. Rex mató a una de las bestias, pero la otra logró golpearlo tanto a él como a Skywalker. En ese momento, Tano y Bly regresaron con Wag Too, el sanador de una colonia lurmen establecida en Maridun. Too ató los pies del mastiff phalone con una cuerda, y Tano y Rex lo ayudaron. Cuando el phalone estuvo en el suelo, lo ataron con otra cuerda alrededor de sus piernas, impidiéndole infligir más daño. Rex luego siguió a Tano y a Bly, al poblado de los lurmen, con Skywalker encima de una camilla improvisada a partir de los restos de su nave.

Mientras los lurmen atendían las heridas de Skywalker, Rex vigiló en las afueras del poblado. Durante su vigilancia, divisó la llegada de un transporte de tropas de la Confederación y se lo comunicó a Bly, que estaba en los alrededores del poblado con los Jedi. Cuando todos hubieron vuelto al poblado, Rex se unió a los demás en la cabaña en la que estaba siendo tratado Skywalker. Dado que Maridun era un planeta neutral, los Jedi y los clones decidieron marcharse antes de que los separatistas se encontraran con ellos a fin de garantizar que los lurmen no sufrirían por haberlos acogido. Rex y Bly ayudaron a Skywalker y, con Tano y Secura detrás suyo, se escondieron en un campo de hierba alta cercano situado detrás del pueblo. Una vez allí, Rex y Tano hablaron sobre el pacifismo de los lurmen, acusando a los colonos de cobardes hasta que Secura intervino y aseguró que requería mucho coraje seguir las creencias de uno mismo. Cuando Skywalker sugirió robar un transporte de la Confederación para escapar fuera del planeta, Rex estuvo de acuerdo con su general Jedi. Tano entonces se dio cuenta de que un droide sonda separatista los estaba espiando. Rex, Ahsoka y Bly se unieron en la persecución del droide sonda, que finalmente fue destruido por Secura cuando pasó delante de ella a través de los prados de Maridun. Buscando el origen de la sonda desde lo alto de un árbol cercano, Rex y sus compañeros descubrieron una base separatista y vieron como el general Lok Durd realizaba una prueba con su Defoliador, un cañón experimental capaz de destruir toda la materia orgánica, dejando a las unidades mecánicas ilesas.

Cuando Rex y Bly se movieron para observar más de cerca el defoliador, Durd envió a dos droides de combate B1 -sin saberlo, en la dirección de los dos clones- para servir como sujetos de prueba. Cuando el defoliador disparó una cápsula en la ubicación de los droides de combate, eso dio a luz una onda expansiva de fuego que diezmó a toda la vida de la zona, fuese del tipo que fuese. Rex y Bly retrocedieron y huyeron, intentando disparar unos ganchos en un árbol. Rex logró hacerlo con éxito, pero Bly tropezó y no logró enganchar su gancho en el árbol. Secura se acercó a Bly agarrada a una liana y lo cogió para trasladarlo al árbol. Viendo cómo Durd partía con varios escuadrones de soldados, Skywalker concluyó que Durd pretendía probar su defoliador sobre el poblado lurmen. Rex y los acordaron que para proteger a los lurmen, debían esperar hasta después del anochecer para atacar una base Separatista y robar una nave espacial. Cuando Rex, Skywalker y Bly hubieron destruido a los guardias droides del exterior de la base, Tano y Secura abrieron la puerta, lo que los permitió a todos infiltrarse en la base. Usando varias cajas como cobertura, Skywalker, Rex y Bly llegaron al centro de comunicaciones y destruyeron a los droides del lugar. Rex descubrió un par de generadores de escudo deflectores y, a petición de Skywalker, ayudó a Bly a llevarlos a bordo de la Lanzadera de transporte clase Sheathipede que los Jedi habían requisado.

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Rex, Bly y los Jedi se preparan para defender la aldea lurmen de los separatistas.

Cuando Rex y los demás llegaron a la aldea lurmen al amanecer, el jefe de los lurmen, Tee Watt Kaa, no apreció su regreso, ya que creía que habían traído las Guerras Clon a Maridun. Rex pronto vio a un grupo de droides de combate acercándose con Durd al perímetro de la aldea. A pesar de las protestas de Kaa, Rex y sus compañeros formaron un perímetro defensivo para proteger al poblado de un inminente ataque de Durd, trabajando en equipo para transportar varias vainasal frente del poblado. Una vez que Bly y Tano hubieron trasladado los generadores de escudo al lugar adecuado, Rex señaló que los droides de combate de Durd se mantenían a una distancia considerable del poblado; y Skywalker sospechó que Durd intentaría usar su artillería de largo alcance antes de iniciar un ataque. Tal como Skywalker predijo, Durd ordenó a sus droides disparan un proyectil del defoliador, pero el escudo deflector resultó eficaz en el rechazo del proyectil. Sin poder hacer nada desde lejos, Durd envió al poblado su primer escuadrón de droides. Mientras Skywalker, Tano, y Secura avanzaban para atacar las filas enemigas, Rex y Bly, se quedaron tras el escudo, cubriendo a los Jedi. A pesar de que derrotaron al primer escuadrón de droides, Durd ordenó atacar al segundo y tercer escuadrón de droides.

Debido a su superioridad numérica, numerosos droides de combate sobrepasaron a los tres Jedi, obligando a Rex y Bly a retirarse detrás de la primera barrera defensiva. A pesar de los esfuerzos de los clones, los droides destruyeron los generadores de los escudos deflectores y entraron en el poblado. Secura y Tano se unieron a Rex y Bly en la defensa de los lurmen, mientras Skywalker deshabilitaba el defoliador y capturaba a Durd. Ayudados por varios lurmen, que sacrificaron sus ideales pacifistas para repeler a los invasores de su poblado, Rex y sus compañeros destruyeron a todos los droides de combate, impidiendo la destrucción de la aldea. Con la batalla terminada, Rex y Bly custodiaron a Durd y a su ayudante Aqualish, llamado Pune Zignat, hasta la nave que habían robado. Too agradeció al grupo sus esfuerzos, al igual que Kaa, que aun así cuestionó el coste de la victoria. Cuando los Jedi y los clones se disponían a abandonar Maridun, el Almirante Yularen llegó a la órbita del planeta con una flota de Destructores Estelares, habiendo rastreado la ruta de los Jedi desde Quell.

Guerra en Orto Plutonia

«Señor, las cañoneras no pueden despegar con esta tormenta. No tenemos suficientes deslizadores para todo el pelotón."
"Deje al resto de sus hombres aquí. No importa lo que piense el presidente, no vamos a la guerra.»
―Rex y Anakin Skywalker[fuente]
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Rex y Kenobi inspeccionan una masacre en la Estación Glid junto a Chi Cho, el presidente de Pantora.

Cuando la República perdió el contacto con la Estación Glid, una base establecida en Orto Plutonia, Rex se dirigió al planeta junto a Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi, y un contingente soldados clon de asalto para entornos fríos. Estuvieron acompañados por el Presidente Chi Cho y la Senadora Riyo Chuchi de la luna que orbitaba el planeta, Pantora, que poseía Orto Plutonia como un protectorado debido a que no estaba habitado. A su llegada a Orto Plutonia desde El Resuelto, Rex, Skywalker, Obi-Wan, y los pantoranos se dirigieron a la Estación Glid a bordo de una fuerza de cañoneras LAAT. Después de aterrizar en la base y escanear la zona con una baliza de sensores, Rex siguió a Kenobi al interior de la estación, donde descubrió que los soldados clon de dentro habían sido asesinados, aunque no había evidencias de una batalla con los droides separatistas. Tras el descubrimiento de una base confederada cerca, Rex ordenó a varios soldados subir a bordo de varios Swoop CK-6 para dirigirse a examinar la base enemiga junto con él, Skywalker y Kenobi.

En la base enemiga, Rex asistió a Skywalker en la instalación de sensores por todo el edificio antes de entrar en el complejo con su general. Indagando a través de los registros de comunicación de la base, Kenobi descubrió una holograbación de una forma de vida grande atacando a un droide de combate B1. Mientras Skywalker y Kenobi especulaban sobre lo que había atacado al droide, Rex informó de que en los registros de la base constaba que los droideshabían estado explorando un cañón ubicado al sur. Rex regresó a la Estación Glid con los otros soldados mientras Skywalker y Kenobi se dirigían al cañón explorado por los droides anteriormente. Cuando una tormenta comenzaba a iniciarse, los Jedi regresaron a la Estación Glid para comunicar su descubrimiento, contrario a exploraciones anteriores: una colonia de talz habitaba el planeta. Al enterarse de ello, Cho trató de preservar la posesión de Pantora sobre Orto Plutonia e inmediatamente ordenó a Rex que preparase a sus tropas para una batalla contra los Talz, pero Skywalker y Kenobi intervinieron y le dijeron que habían organizado una reunión con los Talz para negociar la paz, muy a pesar de Cho. A medida que las fuerzas de la República se preparaban para ir al encuentro, Rex informó a Skywalker de que sus transportes no serían capaces de despegar con la tormenta que estaba teniendo lugar. Skywalker ordenó a parte del pelotón permanecer en la Estación Glid a pesar de las órdenes de Cho, puesto que los Jedi no tenían intención de establecer una guerra contra los Talz.

Rex partió con Cho, Chuchi, Skywalker, Obi-Wan, y sus tropas clon hacia la base de la Confederación, que iba a servir de punto de encuentro neutral con los Talz. Una vez allí, Cho dijo a Rex que posicionara a sus hombres en una colina cercana para emboscar a los Talz, pero Kenobi derogó la orden, aunque ya habían llegado los talz. Dejando a Rex y a los soldados clon en el exterior de la base para evitar provocar a los Talz, los Jedi y los pantoranos iniciaron sus negociaciones con Thi-Sen, el líder de los talz. A pesar de los esfuerzos para prevenir un conflicto armado, Cho declaró la guerra a los Talz, sin que ninguno de los presentes en la negociación pudiera tener suficiente autoridad para revocar su decisión. Mientras Skywalker, Obi-Wan y Chuchi regresaban a la Estación Glid para determinar una solución al conflicto, Rex y sus hombres tomaron deslizadores BARC para acompañar y proteger a Cho. Cuando se encontraron con varios narglatch -montados por exploradores talz- cerca de una cresta de hielo Cho ordenó a los clones abrir fuego en el acto. Aunque Rex recordó a Cho que sólo estaban allí para su protección, y no para luchar en su cruzada contra los Talz, el capitán y sus tropas se vieron obligados a participar en una batalla, cuando aparecieron más talz y les tendieron una emboscada. Después de que un guerrero talz y su narglatch lo obligaran a saltar de su deslizador, Rex tomó represalias matando a tiros a sus atacantes. Luego colocó su deslizador enfrente de él como cobertura, ordenando a sus hombres hacer lo mismo para formar un perímetro defensivo alrededor de Cho y sus guardaespaldas de la Guardia Pantorana.

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Rex y sus hombres mantienen su posición al borde de un acantilado mientras se les aproxima un ejército de Talz.

Cuando los Talz arrojaron lanzas sobre ellos, Rex ordenó a sus hombres retirarse. Aunque Cho se negó a retirarse, una de las lanzas de pronto lo golpeó, atravesándole la espalda. Actuando con celeridad, Rex hizo chocar aun deslizador BARC contra un talz que se acercaba y defendió al presidente herido de varios guerreros, haciendo todo lo posible para defenderse de los atacantes de Cho. Luego se llevó a Cho a bordo de otro deslizador y se unió al resto de sus hombres en su retirada. Sin embargo, más adelante, Rex y sus hombres quedaron acorralados contra un barranco. A pesar de estar atrapado entre el barranco y los guerreros talz, Rex estuvo dispuesto a luchar hasta el final. Cuando empezaron a llegar lanzas, hizo una señal a los pocos supervivientes de su unidad para que utilizasen sus vehículos como cobertura. Así Rex y sus tropas resistieron hasta que Skywalker, Obi-Wan y Chuchi aterrizaron en su posición con varias cañoneras LAAT y tropas de refuerzo.

Aunque los Talz se vieron obligados a detener su ofensiva, tanto ellos como los soldados clon habían sufrido bajas devastadoras. Después de que Cho, quien permanecía empeñado en eliminar a los Talz, muriera, Chuchi -habiendo recibido permiso de la Asamblea Pantorana- negoció el fin del derramamiento de sangre con Thi-Sen. Chuchi pacíficamente transfirió el control de Orto Plutonia a los Talz en reconocimiento de su estado soberano. Con la Batalla de Orto Plutonia finalizada, Rex y sus hombres abandonaron el planeta con Chuchi, Skywalker y Kenobi a bordo de varios transportes.

Virus en Naboo

«Puede que seamos hombre muerto, pero aún podemos detener a esos droides.»
―Rex, tras descubrir que él y sus hombres estan infectados por el Virus Sombra Azul[fuente]
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Rex y sus hombres se enfrentan a droides de combate en el laboratorio subterráneo de Nuvo Vindi.

Cuando se descubrió que el doctor Nuvo Vindi, un aliado de los separatistas, había resucitado al mortal Virus Sombra Azul en un laboratorio del planeta Naboo, Rex fue enviado junto con Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi, Ahsoka Tano, y tres unidades clon a cerrar las instalaciones de Vindi. Cuando Tano abrió una brecha en el laboratorio subterráneo de Vindi usando explosivos, Rex y sus hombres se unieron a ella para llamar la atención de los droides de combate que lo defendían para que Skywalker y Kenobi pudieran infiltrarse en el laboratorio desde otro lugar sin encontrar resistencia. Desde una cañonera LAAT, Rex y sus hombres descendieron por uno de los túneles de acceso y siguieron a Tano en su lucha contra droides de combate B1 y B2. Sin embargo, la llegada de dos droidekas detuvo su avance, obligándolos a retirarse. A medida que sus hombres caían uno a uno, Rex y Tano fueron salvados por Kenobi y un escuadrón de soldados clon antibombas, que derrocaron parte del techo sobre los droidekas. Rex y sus dos soldados restantes siguieron a Tano y Kenobi hasta un cruce, donde decidieron dividirse para encontrar a más droides: Kenobi tomó el escuadrón de soldados antibombas para encontrar las bombas de virus de Vindi -que el doctor había diseñado para difundir el Virus Sombra Azul a través de los sistemas clave de la República- mientras que Rex, Tano, y su equipo se quedaron para seguir destruyendo droides.

Poco después, Vindi activó a distancia las bombas de virus. Cuando Rex y Tano hubieron derrotado a los droides de combate, se toparon con Skywalker, la senadora Padmé Amidala, y el Representante Jar Jar Binks de Naboo -los dos últimos de los cuales habían sido capturados por Vindi y liberados luego por Skywalker- en un cruce. Skywalker informó a Rex y Tano de que faltaba una de las bombas de virus y les ordenó dividirse y encontrar al Droide sirviente LEP de Vindi, LEP-86C8, que, tal como recordaba Amidala, se había apropiado de la bomba que faltaba. Mientras Tano y Rex buscaban la bomba, Skywalker y Kenobi persiguieron a Vindi antes de que el científico pudiera escapar de Naboo. Cuando Amidala informó de que ella y Binks habían recuperado la bomba que faltaba, Tano y Rex rápidamente trajeron a los artificieros para desactivarla. Los especialistas en artillería acabaron de deshabilitar todas las bombas de virus con sólo unos segundos de margen, para alivio de Rex y los demás. Skywalker y Kenobi, por su parte, capturaron a Vindi y lo escoltaron hasta la capital de Naboo, Theed, para juzgarlo. Sin el conocimiento de las fuerzas de la República, LEP-86C8 había retirado una cápsula de virus ubicada en la última bomba antes de escapar. El droide usó un explosivo de repuesto en la sala de bombas para liberar el Virus Sombra Azul por el laboratorio.

Rex estaba de patrulla en el laboratorio con Tano y varios soldados en otro lugar cuando LEP-86C8 detonó la bomba de virus, y corrió hacia una sala de seguridad antes de que el virus pudiera alcanzarlo. Rex y sus tropas casi se quedaron fuera de la sala de seguridad cuando comenzaron a cerrarse automáticamente sus puertas blindadas, pero Tano mantuvo las puertas abiertas con la Fuerza, lo que permitió a Rex y los demás soldados entrar en la sala. Ellos a su vez mantuvieron las puertas abiertas el tiempo suficiente para que Tano pudiera también entrar en la sala. Sin embargo, descubrieron que algunos de los virus habían entrado en la sala de seguridad. A pesar de estar infectados, Rex creyó que aún podían contener a los droides de combate que aún quedaban en el laboratorio, antes de que liberaran el virus por todo Naboo. Pronto, Amidala y Binks, vestidos con un traje espacial, los sacaron de la sala de seguridad, consternados por no poder hacer nada para ayudar a sus compañeros infectados. Después de ofrecer un arma a Amidala, Rex se unió a Tano y sus tropas en la caza de droides de combate en la zona norte del laboratorio, mientras Amidala, Binks, y otras tropas hacían lo mismo en la zona sur. Rex se encontró con el grupo de Amidala en una escotilla de salida, donde Rex ayudó a Amidala a destruir al un droide de combate que quedaba, y que estaba tratando de abrir la escotilla.

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Rex, infectado por el Virus Sombra Azul, es trasladado en una camilla para recibir tratamiento.

Durante los siguientes seis horas, Rex y sus compañeros continuaron en el laboratorio. Cuando se enfrentaron a un par de droidekas, Rex y los demás proporcionaron fuego de cobertura a Tano mientras ella contenía a los droideka. Aunque Tano logró destruir a los droidekas, el traje espacial de Amidala fue dañado durante el combate, y en consecuencia, Amidala quedó infectada por el virus. Sin embargo, Amidala siguió con su compromiso en la erradicación de las fuerzas separatistas. Rex y los demás no se detuvieron hasta haber eliminado hasta el último de los droides. Mientras la enfermedad iba avanzando, Rex ayudó a Amidala en el cuidado de los otros soldados infectados. Cuando Amidala lamentó las vidas clon perdidas, Rex respondió que para eso habían nacido los clones. A continuación Tano se desmayó por culpa de los efectos del virus, y Rex la sujetó antes de que cayera al suelo.

Mientras tanto, Skywalker y Kenobi habían recogido una muestra de raíz de reeksa, un antídoto para el virus que sólo se encontraba en el planeta Iego, y regresaron a Naboo. De este modo, llegaron a tiempo para salvar a su amigos. A la espera de recuperarse completamente, Rex y los otros infectados fueron colocados en camillas móviles y trasladados a cañoneras LAAT, donde fueron atendidos por droides quirúrgicos 2-1B. Antes de partir, Rex dejó claro a Kenobi que no tenía ninguna intención de ayudar a Binks a entrenar con las armas, a pesar de que Amidala había recomendado que recibiera entrenamiento. Rex más tarde se recuperó y regresó al campo de batalla.

Batalla de Ryloth

«Ojalá el general Skywalker hubiese discutido este plan con nosotros, las probabilidades de éxito son casi nulas.»
― Rex a Ahsoka[fuente]

Más adelante, Rex fue enviado al planeta twi'lek de Ryloth a bordo de una flota de la República dirigida por Anakin Skywalker, Ahsoka Tano, y Wullf Yularen,ya que el planeta había sido conquistado por la Confederación de Sistemas Independientes con la ayuda de la Tecno Unión. Todos ellos, se encargaron de eliminar un bloqueo separatista sobre Ryloth para asegurar el paso a la superficie del planeta de una fuerza de invasión de la República bajo el mando de Obi-Wan Kenobi y Mace Windu. Durante el primer asalto de Skywalker y Tano sobre el bloqueo, la llegada de refuerzos separatistas obligó a los Destructores Estelares conocidos como El Resuelto y El Defensor a retirarse del sistema Ryloth, mientras que El Redentor fue destruido. Como resultado, Yularen quedó herido, y Tano, quien había dirigido al Escuadrón Azul durante la ofensiva, perdió a la mayoría de sus hombres. Cuando El Resuelto y El Defensor llegaron a una zona segura, Windu pidió un informe de la situación, lo que hizo que Rex fuese en busca de Skywalker. Rex encontró a su general Jedi en un hangar con Tano, que estaba angustiada por la pérdida de su escuadrón, e informó a Skywalker de la transmisión de Windu. Después de compilar un informe de daños para Skywalker, Rex se unió con él en el puente para hablar con Kenobi y Windu, quienes concedieron a Skywalker una sola rotación planetaria para completar su misión. A petición de su general, Rex fue a localizar a Tano, y la encontró visitando a Yularen. Ahsoka se fue con Rex al escuchar que su Maestro la estaba buscando. Rex más tarde recibió la noticia deque había problemas a bordo del Defensor, que había sido golpeado fuertemente durante el anterior ataque, y se lo notificó a Skywalker a través de su comunicador.

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Rex pide a Skywalker que deje a algunos droides para él y sus tropas.

Debido a los daños del Defensor, Skywalker ideó un plan para sacrificar el crucero a cambio de su victoria. El plan consistía en colisionar el crucero con la nave principal del bloqueo separatista, lo que dejaría a la flota enemiga sumida en el caos y sin su comandante, el capitán Mar Tuuk. Por tanto, Skywalker ordenó que el Defensor fuese evacuado, y Rex le ayudó a supervisar el traslado de los suministros del crucero hasta el hangar del Resuelto. Cuando llegó Tano, Rex intervino para supervisar la clasificación de los suministros del Defensor, mientras Skywalker explicaba su plan a su padawan. Según el plan, Tano debía asumir el mando del Resuelto durante un ataque al resto del bloqueo. Aunque no se sentía preparada para hacerlo, Skywalker no le hizo caso y reunió a Rex y a sus hombres, informándoles de que Tano dirigiría gran parte de su plan. Antes de que Skywalker se marchase al Defensor, Rex le pidió que dejase algunos droides de combate para él y los clones, aunque Skywalker afirmó que no podía prometer nada. Con Yularen todavía inconsciente, Rex se unió a Tano y el oficial naval clon del Resuelto en el puente de la nave para coordinar su próximo movimiento. Al escuchar el plan de Tano, Rex, expresó su creencia de que las cosas no estaban jugando a su favor, y expresó sus dudas junto con el oficial naval sobre las probabilidades de éxito del plan.

Tano dedujo que una vez Skywalker hubiera aniquilado la nave de mando del bloqueo separatista, El Resuelto estaría expuesto al ataque del resto de naves de la Confederación. Para contrarrestar el fuego enemigo, Tano propuso realizar la clásica maniobra Marg Sabl, junto a la cual los cazas República lanzarían realizarían un ataque por el flanco. Tanto Rex como el oficial naval se mostraron aprensivos a emplear una táctica tan arriesgada como la Marg Sabl, pero Yularen, convaleciente, llegó para apoyar la propuesta de Tano. A su regreso al sistema Ryloth, Tano delegó el mando del Resuelto a Rex y Yularen mientras se preparaba para comandar el asalto de los cazas. El Resuelto aplicó la táctica Marg Sabl después de que El Defensor chocase contra la nave de mando de la Confederación, pero sin embargo, las otras fragatas no atacaron inmediatamente al Resuelto. Aunque Rex y Yularen concluyeron que tendrían que retirarse si los separatistas no atacaban, Tano les aconsejó que fueran pacientes, creyendo que los comandantes droides de las fragatas pronto atacarían. Poco después, las fragatas se movieron para atacar al Resuelto, y Tano respondió guiando a varios escuadrones de cazas estelares ala-Y BTL-B contra ellos. El bloqueo Separatista fue roto y Kenobi y Windu llegaron después con las tropas de invasión a bordo de un trío de Destructores Estelares. Luego, Rex envió una lanzadera para que fuera a buscar a Skywalker, que se encontraba en una cápsula de escape. Con el bloqueo roto, Windu y Kenobi pudieron desembarcar con sus fuerzas en el planeta y recuperar la capital de Ryloth, Lessu. También consiguieron arrestar al líder de la Tecno Unión, Wat Tambor, que había supervisado la invasión confederada.

Felucia y Devaron

«¡Vigilad donde apuntáis! ¡Si alcanzáis una de esas latas de combustible estamos muertos!»
―Rex a sus tropas[fuente]
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Rex ordena la retirada de sus hombres en Felucia.

A raíz de una invasión confederada en el planeta Felucia, Rex estuvo entre las tropas enviadas a defender el planeta junto a Anakin Skywalker, Ahsoka Tano, Obi-Wan Kenobi y Cody. Su contingente de soldados clon se estableció en el claro de una selva, desde donde lanzaron ataques contra la infantería droide. Sin embargo, Rex y sus compañeros pronto fueron rodeados y superados en número, por lo que solicitaron una evacuación. Un grupo de cañoneras LAAT liderado por Plo Koon logró romper las defensas orbitales de los separatistas y aterrizó en el claro. Rex y Cody guiaron a sus hombres hacia las cañoneras, retrocediendo mientras disparaban a los droides de combate invasores. Tan pronto como Skywalker y Kenobi hubieron subido a una cañonera, se fueron a recuperar a Tano, quien estaba dirigiendo una patrulla en otro lugar de la selva. Aunque Tano inicialmente se negó a retirarse, Skywalker hizo aterrizar a las cañoneras entre la patrulla de Tano y el ejército droide, obligándola a retirarse de la lucha y unirse a Rex y los demás a bordo de su transporte. Cuando despegaron, vieron a las fuerzas droide destruyendo los vehículos terrestres que Tano había abandonado.

Aunque la República fue incapaz de mantener el control de Felucia, no pasó mucho tiempo antes de que Rex regresara a los combates. Rex se unió a Skywalker, Tano, y el Almirante Wullf Yularen a bordo del Resuelto para interceptar a Cad Bane, que había robado un holocrón de los Archivos del Templo Jedi. Rex y los demás se dirigieron al Sistema Devaron, donde se encontraba el próximo objetivo de Bane, el Maestro Jedi Bolla Ropal. Cuando El Resuelto llegó a Devaron, Bane ya había capturado a Ropal para introducir un Cristal de memoria en el holocrón, un dispositivo cuya seguridad había sido confiada a Ropal. Como Bane estaba en una fragata de la Federación de Comercio, al llegar a la ubicación de Bane, El Resuelto abrió fuego inmediatamente contra la fragata, dañando sus hiperimpulsores. Rex reunió a tres brigadas de tropas para un asalto inminente. Cuando se enteró de que Skywalker planeaba abordar la fragata enemiga para rescatar a Ropal y al holocrón robado, Rex expresó dudas, puesto que sus únicas naves de asalto disponible eran el Crepúsculo y algunos cazas. Como respuesta, Skywalker decidió que iban a usar unos AT-TE disponibles como medios de asalto. Aunque Yularen quedó horrorizado ante la idea, tanto Rex como Tano reconocieron que los AT-TE eran adecuados para el espacio y elogiaron el ingenio de Skywalker.

Cuando el grupo de asalto estuvo listo, El Resuelto maniobró para situarse sobre la fragata de Bane y dejó caer a los AT-TE, con los Jedi y los clones a bordo. Mientras los artilleros de los AT-TE atacaban a varios Droides Buitre y droides montados en STAPs que se aproximaban, Rex y sus hombres proporcionaron fuego de cobertura a Skywalker y Tano. Cuando los droides fueron destruidos, R2-D2 abrió una escotilla en el casco de la fragata, permitiendo a Rex y al resto del grupo de abordaje entrar en la fragata. Luego irrumpieron en el puente, eliminando rápidamente a la tripulación droide, pero sin encontrar a Bane. R2-D2 pronto descubrió una conversación holográfica entre Bane y el Virrey Nute Gunray. Escuchando la transmisión, Skywalker, Tano y Rex se enteraron de que Bane ya había adquirido el cristal de memoria que buscaba. Por órdenes de Skywalker, Rex envió a un escuadrón de soldados a asegurar el hangar y desactivar cápsulas de escape de la fragata para evitar que las fuerzas enemigas escaparan. Sin embargo, se abstuvo de acompañar al escuadrón cuando varias explosiones comenzaron a zarandear la fragata como consecuencia de la activación de la autodestrucción de la nave por parte de Bane. Rex se unió a Skywalker y Tano en la búsqueda de Ropal por toda la nave.

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Skywalker, Tano y Rex se enfrentan a los droides de combate de Bane.

Cuando Tano encontró a Ropal muerto en una de las celdas de la nave, Skywalker ordenó a Rex a que alguno de sus hombres transfiriera el cuerpo de Ropal al Resuelto. Las luces de la nave se apagaron de repente, y R2-D2 utilizó sus focos para guiar a Rex y los demás a través de los pasillos oscuros de la nave en busca de Bane. Al chocar contra una tubería, Rex aconsejó a sus hombres pasar a visión nocturna, cambiando la configuración de sus cascos. Pronto avistaron a Bane huyendo y lo persiguieron hasta una cubierta, donde Bane había posicionado un destacamento de droides listos para la batalla. Mientras Rex y sus compañeros se enfrentaban a droides de combate B1 y B2, Bane decidió desconectar la gravedad artificial. Rex y sus hombres usaron imanes para adherirse a diversos puntos de apoyo antes de reanudar sus esfuerzos contra los droides de combate, con Rex adhiriéndose a una pieza de artillería. Cuando un disparo hizo que se soltaran sin querer diversas cajas de explosivos, Rex advirtió a sus hombres para que no las detonaran. Luego continuaron la lucha incluso después de que R2-D2 reactivara los generadores de gravedad.

Poco después, Bane engañó a Tano, atrayéndola a un pasillo sin salida y sellando unas puertas blindadas detrás de ella. Skywalker corrió y comenzó a cortar a través de las puertas blindadas con su sable de luz para rescatar a su padawan atrapada. En ese momento, un droide de combate tropezó y activó una de las cajas explosivas. La explosión que se desencadenó atrapó a Skywalker, Rex y sus hombres bajo unos escombros, que separaron a Skywalker de Rex y sus hombres.Sin poder mover los pesados ​​montones de escombros, Rex llamó a su general Jedi y finalmente recibió una respuesta de él, confirmando que estaba vivo. A instancias de Skywalker, Rex se dirigió hacia el hangar con R2-D2 y sus tropas para asegurar un transporte con el que escapar de la nave enemiga. En el hangar, Rex se encontró con otro pelotón que se estaba enfrentando a varios droides araña que custodiaban una Lanzadera de transporte clase Sheathipede. Rex y los demás se unieron a la lucha por el transporte, usando varias cajas como cubierta para devolver el fuego a los droides que se acercaban. Rex pronto recibió la noticia por parte de Yularen de que el reactor principal de la nave podía explosionar en cualquier momento. Dividiendo sus fuerzas, Rex envió a Denal y Koho ​​a ayudar a Skywalker y Tano en su búsqueda de Bane. Mientras tanto, el capitán y sus hombres lograron abrirse paso a través de los droides y se apoderaron de la lanzadera.

Cuando Rex comenzó a subir a sus tropas a bordo de la lanzadera, finalmente recibió la noticia de que Skywalker, que había rescatado Tano, se dirigía al hangar con ella. Rex informó a Skywalker de que debido al daño que el reactor de la fragata había sufrido, tenían que salir de ella tan pronto como fuera posible. Los soldados clon contuvieron a los droides de combate el tiempo suficiente para que Skywalker y Tano llegaran; y entonces Rex de inmediato les hizo un gesto a los dos para que subieran a bordo de la lanzadera. Antes de salir de la fragata, la lanzadera recogió a Denal, al cual Rex y sus compañeros habían visto derrotar a Bane. Sin embargo, el soldado era en realidad Bane, que había matado a Denal y Koho ​y se había puesto la armadura de Denal. Cuando Skywalker le preguntó, "Denal" informó de que había sido incapaz de recuperar el holocrón de Bane. Al salir la lanzadera de la fragata, ésta explotó.

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Rex y sus tropas esperan a Skywalker y Tano en la lanzadera que puede garantizar su huida.

Después de llegar al Resuelto, los Jedi y los clones salieron de la lanzadera, aunque Rex y otro clon descubrieron que alguien había dejado un rastro de sangre verde en la cubierta de la lanzadera. Rex llamó a Skywalker y le mostró su descubrimiento, afirmando que la sangre no era de ninguno de los soldados clon. Skywalker y Tano se dieron cuenta al mismo tiempo de las acciones de Bane, que atacó a Tano y rápidamente huyó hacia un caza. Skywalker saltó hasta el Caza estelar V-19 Torrente que Bane estaba encendiendo, aunque como el cazarrecompensas ya estaba en la cabina del piloto, Skywalker no pudo evitar que despegara. Rex, Tano, y los otros soldados presentes sólo pudieron ver como Bane obligaba a Skywalker a saltar de su caza estelar robado y salía fuera del hangar del Resuelto. A pesar de ser alertado por Skywalker, Yularen fue incapaz de bloquear los anillos hiperespaciales de Torrentes V-19 a tiempo, y Bane logró saltar al hiperespacio. A pesar de eso, la Orden Jedi más tarde recuperó el holocrón robado en la guarida de Bane.

La Bestia Zillo de Malastare

«Quedaos con el General Kenobi. Voy para allá.
Dese prisa, señor. Se está perdiendo lo mejor.»
―Anakin Skywalker y Rex[fuente]
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Rex mantiene su posición durante la Batalla de Malastare.

Cuando la Confederación inició un ataque sobre el planeta Malastare, Rex acompañó a Anakin Skywalker, Mace Windu, y el Comandante Ponds a supervisar la defensa del planeta de la República asediado, que contenía valiosas reservas de combustible para el Gran Ejército de la República. En lo que se convertiría en una de las batallas más prolongadas y feroces de la guerra, los separatistas ganaron ventaja gracias a un ejército de varios miles de droides de combate. El Canciller Supremo Palpatine respondió autorizando el uso de una bomba de electro-protones, creada por la doctora Sionver Boll, y que generaría un campo eléctrico capaz de desactivar todo el ejército droide. Rex tuvo la tarea de apuntalar las defensas del Palacio de los Dug -la residencia del Dug Nakha Urus, el líder de los dugs- hasta que la bomba fuese detonada, y se dirigió al frente de las líneas defensivas del palacio para comandar a las tropas de la República. Allí, visualizó al ejército droide con sus electrobinoculares. Cuando los droides de combate iniciaron su ataque, Rex mantuvo su posición con sus hombres, trabajando con varios escuadrones de caballeros dug montados en insectomorfos para detener a la infantería droide.

Luego, un escuadrón de cazas lanzó la bomba de electro-protones en el centro del ejército droide, produciendo una explosión que se transformó en un pulso electromagnético. El pulso elegtromagnético desactivó a todos los droides e interrumpió los sistemas de los cascos los soldados clon por un corto tiempo. La bomba también desestabilizó el terreno circundante, y Rex y sus tropas tuvieron que retirarse y salir corriendo a medida que unos temblores en el suelo formaban un enorme cráter. Rex casi cayó en el cráter cuando se quedó atrapado en un terreno inestable, pero se las arregló para saltar a un terreno seguro con la ayuda de sus tropas. Mientras los equipos de rescate buscaban al personal de la República atrapado en el cráter, Rex se unió a Skywalker, Windu, Urus, R2-D2, y la doctora Boll en el Palacio Dug, donde restablecieron comunicaciones holográficas con Palpatine. Durante su conversación con Palpatine, Rex informó de que se había perdido el contacto con un equipo de rescate en el cráter. Skywalker y Windu partieron a, respectivamente, asistir a los líderes Dug y ayudar al equipo de rescate. Ambos Jedi pronto descubrieron que la bomba de electro-protones había despertado a una colosal Bestia Zillo. Al intentar atacar a la bestia, ni siquiera el sable láser de Skywalker logró traspasar las escamas de la criatura.

Al caer la noche, Rex se reunió con Skywalker, Windu y Boll en el palacio del Urus para discutir el problema de la incontrolable Bestia Zillo con Palpatine. Mientras que los Dugs abogaban por matar a la bestia, los Jedi quería preservar a la criatura, ya que era uno de los últimos individuos de una especie casi extinta. Para apaciguar a los Dugs y garantizar un tratado para obtener el combustible de los dugs, así como salvar a la Bestia Zillo, Skywalker ideó un plan para aturdir a la criatura usando varios tanques de rayos aturdidores de la República y luego transportándola fuera de Malastare, ocultando su supervivencia a los dugs. A la mañana siguiente, Rex y su unidad fueron enviados a someter a la bestia bajo el mando de Skywalker y Windu. Cuando las fuerzas de la República dejaron a la Bestia Zillo inconsciente usando la estrategia de Skywalker, Rex volvió con Skywalker y Windu al Palacio Dug, donde Urus y los otros líderes Dug firmaron un tratado con los Jedi. Luego, aunque los Jedi habían planeado llevar a la criatura a un planeta deshabitado, Palpatine ordenó que la Bestia fuera llevada a Coruscant para su estudio antes de su liberación en algún otro planeta.

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Rex habla con los Jedi sobre el plan de Skywalker para rescatar a Palpatine.

Rex volvió a Coruscant con Skywalker, Windu y Boll a bordo de una Nave de Asalto clase Acclamator I. En la capital, la Bestia Zillo fue trasladada a un Centro Especializado de la República, donde Boll comenzó a analizar las escamas inusualmente duras de la criatura con la esperanza de crear una nueva armadura para los soldados clon. Esa noche, a pesar de las medidas de seguridad, la Bestia Zillo se escapó y comenzó a arrasar la capital de Coruscant. A medida que la criatura se dirigía hacia el Edificio Ejecutivo de la República, Rex subió a una cañonera LAAT guiada por Kenobi y Windu. Rex se puso en contacto con Skywalker a través de R2-D2, y descubrió que ambos estaban con Palpatine y Padmé Amidala en la suite del canciller en el Edificio Ejecutivo, e informó de que iba a servir con Kenobi por el momento. Sin embargo, cuando Rex, Windu y Kenobi llegaron a la Plaza del Senado con un destacamento de soldados clon y tanques aturdidores, se encontraron con que la Bestia Zillo se había apoderado de una nave en la que iban que Palpatine, Skywalker, y Amidala junto con R2-D2 y C-3PO.

Rex, observó a la Bestia Zillo y sus cautivos a través de unos electrobinoculares, y notó que Skywalker estaba cortando su nave por la mitad con su sable láser, y se lo notificó a Windu. Kenobi dedujo que Skywalker estaba intentando liberarse cortando la nave en dos. Mientras que Yoda y Aayla Secura distraían a la Bestia Zillo, Skywalker terminó de cortar su nave por la mitad, liberándose a sí mismo y a los demás de las garras de la criatura. Windu y Kenobi utilizan rápidamente la Fuerza para estabilizar la sección de la nave que llevaba a Palpatine, evitando que se cayera de la cúpula del edificio Ejecutivo. Sin tener ninguna otra opción, Palpatine ordenó a las cañoneras que liberararan bombas de gases tóxicos que Boll había desarrollado para matar a la criatura. Aunque las bombas de gas tuvieron éxito, librando así a la población coruscanti de la Bestia Zillo, la victoria costó la vida de la bestia. A la mañana siguiente, los restos de la Bestia Zillo fueron transportados de nuevo al Centro Especializado de la República. Rex y sus compañeros se reunieron con Palpatine en la Plaza del Senado para preguntarle por el desastre, de luto por la muerte de la criatura. Mientras Rex y los demás salían de la Plaza del Senado, Palpatine le encargó en secreto a Boll que clonara a la Bestia Zillo.

Regreso a Geonosis

«Rex, di a tus hombres que se retiren!
Pero—señor, no puede pedirnos que demos media vuelta y huyamos!
No os estoy pidiendo que huyáis, Rex. Sólo quiero que esos tanques pasen por encima del puente.»
―Anakin Skywalker y Rex, durante el asalto a las fundiciones de droides de Poggle el Menor[fuente]
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Rex y Cody explican a los Jedi los planes de aterrizaje en Geonosis.

A finales del 22 ABY, la República se enteró de que el archiduque geonosiano Poggle el Menor había organizado la reconstrucción de una importante fábrica de droides de la Confederación en Geonosis, a pesar de la ocupación del planeta por parte de la República después de la Primera Batalla de Geonosis. En respuesta, Rex tomó un destacamento de la Legión 501 para reconocer Geonosis en preparación de un ataque de la República. A su llegada a la órbita del planeta, su grupo de trabajo trató de contactar con los soldados clon ubicados en la superficie, pero no logró establecer contacto. Realizando un análisis preliminar, Rex descubrió que los geonosianos habían construido varias fábricas de droides que estaban a punto de ser finalizadas o que estaban ya en funcionamiento. En su informe al Alto Consejo Jedi, Rex clasificó las acciones de los geonosianos "como una revuelta importante" y afirmó que sería necesaria una invasión planetaria a gran escala para volver a tomar el mundo del Borde Exterior. Antes de terminar la transmisión a Coruscant, se comprometió a proporcionar un nuevo análisis de las defensas geonosianas una vez hubiera terminado su misión. En base a sus conclusiones, el Consejo Jedi autorizó una fuerza de invasión inmensa para recuperar Geonosis y cerrar sus fábricas de droides. Obi-Wan Kenobi, Ki-Adi-Mundi, y Luminara Unduli comandaron la campaña y trajeron una flota de invasión a Geonosis, seguida por la llegada de Anakin Skywalker y Ahsoka Tano, que venían de defender el planeta Dorin de los ataques del General Grievous.

Cuando la flota de la República se estableció en la órbita de Geonosis, Rex, Cody y el comandante clon de Mundi, CC-1993, se unieron a sus oficiales Jedi a bordo de un Destructor Estelar para planificar su ataque. Cody lideró la explicación del plan en la sala de guerra, explicando su plan de asaltar por tres puntos las defensas geonosianas. Como su objetivo principal era el generador de escudo rayos que protegía las fábricas de droides, el equipo de la invasión debía establecer un área denominada "Punto de encuentro", antes de lanzar un ataque contra el escudo de rayos de las fábricas. Mientras Mundi y CC- 1993, apodado "Jet", supervisarían el avance desde el norte, Kenobi y Cody realizarían un ataque desde el centro, y Skywalker, Tano y Rex un ataque desde el sur. Los tres equipos debían encontrarse en el punto de encuentro y luego asaltar el generador de escudo. Con su plan establecido, los Jedi y sus oficiales clon se separaron para iniciar los preparativos para la invasión. Cuando la flota estuvo lista, Skywalker, Tano y Rex despegaron con sus cañoneras LAAT, que en algunos casos transportaban caminantes AT-TE; su despliegue siguió y precedió a los de Kenobi y Mundi, respectivamente. Todas las cañoneras encontraron una fuerte resistencia de los escuadrones antiaéreos de la superficie y de las naves de los geonosianos.

La cañonera que llevaba a Rex, Skywalker y Tano fue una de las primeras en ser derribada, y se estrelló cerca de un campamento de guerreros geonosianos equipados con cañones. Cuando Skywalker comenzó a alejarse de los restos desu cañonera, Rex, Tano, y sus hombres se unieron a él para asaltar las líneas geonosianas. Después de perder a sus caminantes AT-TE, Rex trató de soicitar a Kenobi refuerzos, pero fue informado por Cody -cuyo equipo había sido hasta ahora el único en llegar al Punto de Encuentro- de que la cañonera de Kenobi se había estrellado. Cubriéndose detrás de unas rocas con Skywalker y Tano, Rex informó de que Kenobi sería incapaz de proporcionarles apoyo. Usando sus recursos disponibles, Rex y los Jedi lograron destruir los cañones geonosianos. Luego siguieron adelante hacia el Punto de Encuentro, pero su trayecto quedó varado en un cañón bloqueado por una barricada Separatista, plagado de una multitud de armas y droides de combate. Rex y sus compañeros corrieron a protegerse del fuego enemigo; pero varios soldados fueron abatidos antes de lograr ponerse a cubierto. Para derrumbar la pared y despejar el camino al punto de encuentro, Skywalker y Tano tomaron cada uno una mochila llena de explosivos y dejaron a Rex al mando de las tropas. Mientras Skywalker y Tano subían la barrera y luchaban a través de sus gruesas defensas, Rex apuntó a uno de los cañones enemigos, destruyéndolo con su pistola. A continuación, ordenó a sus hombres que concentraran su fuego contra los droides de combate situados en lo alto de la barrera mientras él mismo subía a la barrera.

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Rex se acerca a un droideka que está atacando a Tano para destruirlo

Rex ayudó a Skywalker y Tano en su lucha con un par de droidekas. Rex caminó a través del escudo deflector de un droideka y le disparó en la cabeza; y esa distracción permitió a Skywalker eliminar al otro droideka. Skywalker y Tano no perdieron el tiempo y lanzaron sus explosivos en una escotilla cercana, y luego utilizaron la Fuerza para hacer levitar Rex y tirarlo desde lo alto de la barrera. Luego, ellos también saltaron la barrera, con Rex cayendo cerca de ellos, mientras los explosivos derrumbaban la barrera. Skywalker y Tano utilizaron la Fuerza para frenar su descenso mientras aterrizaban, y emplearon la misma técnica para amortiguar la caída de Rex. Rex y los demás siguieron dirigiéndose al Punto de Encuentro y pronto vieron a una serie de geonosianos ardiendo y saliendo de una cueva. Skywalker reconoció a Mundi saliendo de la cueva con sus soldados y, a través de su comunicador, se enteró de que el escuadrón de Mundi había tomado un desvío a través de la cueva para llegar al punto de encuentro. Una vez que Skywalker y Mundi unieron sus fuerzas, todos ellos llegaron al Punto de Encuentro, donde Cody y Kenobi necesitaban desesperadamente ayuda contra los geonosianos.

Poco después, los refuerzos aéreos ahuyentaron todavía más a los geonosianos del Punto de Encuentro. Después de que Rex y sus compañeros repasaran el plan, todos se dispusieron a alcanzar su objetivo final: la destrucción del escudo de rayos de las fábricas de droides. Cuando Skywalker, Tano, y un pequeño escuadrón deshabilitaron los cañones de los geonosianos, Cody ordenó a los caminantes AT-TE que atacaran el generador de escudo y sus defensas. Con el escudo destruido, Mundi, Jet, y Rex aterrizaron en la fortaleza en la que se encontraba el generador con el cuerpo principal de sus tropas y obligaron a los geonosianos a rendirse. Kenobi y Mundi, ambos heridos durante el combate batalla, regresaron a la flota para su curación, dejando a Skywalker, Tano y Rex para eliminar la fábrica de droides, donde Poggle el Menor estaba atrincherado.

Skywalker, Tano y Rex movieron sus tropas al acantilado situado frente a la fábrica, que estaba al otro lado de un inmenso cañón atravesado por un solo puente. Luminara Unduli, su padawan Barriss Offee, y el Comandante Gree pronto llegaron con refuerzos, y Rex se dirigió a saludar a Unduli y Offee cuando su transporte aterrizó y las guió a la posición de Skywalker y Tano. Juntos, los cuatro Jedi idearon un plan para destruir la fábrica de droides: Skywalker y Unduli encabezarían un asalto a la fábrica, actuando como señuelos para que Tano y Offee pudieran infiltrarse en las instalaciones a través de la red de catacumbas situada debajo de ella y poner explosivos en su reactor principal . Aunque un ataque frontal era arriesgado debido a la falta de cobertura, Skywalker y Unduli esperaban que eso incitara a Poggle a participar en una guerra abierta. Cuando las dos padawans hubieron partido, Skywalker y Unduli comenzaron el asalto. Facciones de droides de combate B1 y B2 los interceptaron en el puente del cañón, y Rex y sus compañeros emprendieron una carga contra los separatistas. A pesar de las dificultades, los Jedi y los clones mantuvieron su avance hacia la fábrica en todo momento. Cuando llegaron varios droidekas y abrieron fuego, Rex ordenó al soldado Draa destruirlos con un lanzacohetes. Draa destruyó a los droidekas con un solo disparo, y los AT-TE impidieron el avance de las fuerzas droides restantes.

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Rex ordena a los cañones pesados que disparen contra los super tanques del puente de la fundición de droides.

Rex y sus tropas se enfrentaron a partir de entonces con el despliegue de varios super tanques, que la fundición de Poggle acababa de fabricar. A instancias de Skywalker, Rex movilizó a cuatro Cañones antivehículo AV-7, ordenándolos abrir fuego contra los super tanques cuando llegaran al extremo opuesto del puente. Sin embargo, los tanques resistieron los disparos de los cañones y siguieron adelante. Rex se vio obligado a refugiarse con Skywalker, Unduli, Gree, y sus hombres cuando los tanques comenzaron a disparar en su posición. El bombardeo subsiguiente destrozó los cañones pesados ​​y caminantes AT-TE de la República, y los soldados clon también sufrieron importantes bajas. Cuando Skywalker ordenó a Rex que sus tropas se negaran, Rex fue inicialmente reticente a retirarse, pero cumplió las órdenes cuando Skywalker detalló su plan: cuando los tanques estuvieran sobre el puente, Skywalker y Unduli lo derribarían con explosivos. Una vez Rex y sus hombres se hubieron retirado, atrayeron a los tanques hasta el puente, por debajo del cual Skywalker y Unduli se balanceaban colocando explosivos. Cuando salieron del puente, Skywalker activó los explosivos, haciendo caer a los súper tanques por el precipicio de debajo del puente.

Esperando con Unduli el momento en que sus padawans saldrían de la fundición, Skywalker preguntó a Rex si había visto Tano o Offee en su lado del precipicio. Rex respondió que aún no las había visto, e instó a Skywalker a subir a bordo de una nave de evacuación, aunque Skywalker se negó a irse sin Tano. Mientras tanto, Poggle y un escuadrón de geonosianos habían interceptado a Tano y Offee en reactor de la fábrica. Cuando los soldados enemigos robaron sus explosivos, las dos padawans sin tener ninguna otra alternativa, utilizaron un súper tanque para destruir el reactor de la fábrica, sacrificándose para destruir la instalación. Rex y Gree encontraron a Skywalker y Unduli en medio del campo de escombros y Rex informó a sus generales de que varias naves estaban apartando los escombros para buscar a las padawans, que habían sido enterradas con los restos de la fábrica. Aunque Rex y sus hombres hicieron todo lo posible para localizar al dúo atrapado, fue Tano quien les indicó su ubicación y la de Offee al aumentar la recepción de su comunicador con una célula de alimentación del súper tanque. Rex y sus compañeros se acercaron a la zona indicada, y a pesar de la oferta de Rex de remover los escombros con naves, Skywalker y Unduli eligieron levantar los escombros con la Fuerza. Cuando su súper tanque fue desenterrado, Tano y Offee salieron de él, ilesas.

Tras la destrucción de la fábrica principal, Rex fue con Tano y Offee a una de las zonas de descanso de la República, en la que disfrutó de un descanso bien merecido. Antes de partir a bordo de un convoy médico, Tano y Offee prometieron volver pronto. Mientras tanto, Unduli y Kenobi iniciaron la búsqueda de Poggle para llevarlo ante la justicia. Ellos y Skywalker finalmente capturaron al líder separatista en las catacumbas de debajo del Templo Progate, la guarida de la Reina geonosiana Karina La Grande, que pereció durante su escape de las catacumbas. Con Karina muerta, la República triunfó sobre los geonosianos y consolidó su control de Geonosis. Poco después, Tano y Offee fueron asignadas para tomar una fragata de la República y trasladar unos suministro a una estación médica cerca del planeta Ord Cestus. Mientras tanto, Rex acompañó a Skywalker, Unduli, Kenobi, y Mundi a bordo de un Destructor Estelar clase Venator para escoltar a un Poggle cautivo a Coruscant para ser juzgado. En un momento durante su viaje a través del hiperespacio, Rex acompañó a los cuatro generales Jedi al puente para discutir una complicación. Unduli había descubierto que el transporte de las padawan no había llegado a la estación médica a la hora prevista, y cuando había tratado de ponerse en contacto con ellas, nadie había respondido a su llamada. Mientras Skywalker llegaba a la conclusión de que algo iba mal, Kenobi le convenció de que no valía la pena preocuparse por las padawans.

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Rex se reúne con los Jedi en el puente del transporte en el que va Poggle el Menor.

Mundi volvió su atención de nuevo a Poggle, que se resistía a su interrogatorio y se negaba a revelar información de la inteligencia militar confederada. Antes de salir para continuar interrogando a Poggle con los otros Jedi, Skywalker dijo en privado a Rex que permaneciera atento a cualquier transmisión de Tano. Rex pronto recibió una comunicación de Tano, que expresó su alivio al verlo. Cuando Rex la puso en contacto con Skywalker, Tano informó de que unos gusanos cerebrales geonosianos habían invadido su fragata. Los gusanos, procedentes de la colmena de Karina la Grande, eran capaces de controlar la mente de quienes infectaban, y para desgracia de Tano, habían infectado a Offee y su tripulación. Después de sonsacar información sobre los gusanos a Poggle, Skywalker se incorporó a una charla entre Rex, Unduli, Mundi y Kenobi en el puente y comunicó la situación de Tano, prosiguiendo con la noticia de que los gusanos eran sensibles a las bajas temperaturas. Skywalker evadió las preguntas de los otros Jedi sobre cómo había extraído la información a Poggle y transmitió la debilidad de los gusanos a Tano, quien los neutralizó antes de que su nave llegara a la estación médica de Ord Cestus.

Primera Batalla de Saleucami

«Rex es un tipo prudente
Lo sé, y con la cabeza fría.»
Cody y Obi-Wan Kenobi[fuente]
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Rex, Skywalker y Gallia hablan con Kenobi sobre su plan para rescatar a Koth de las garras de Grievous.

Durante el inicio del segundo año de las Guerras Clon, la Orden Jedi se enteró de que el General Grievous había capturado al Maestro Jedi Eeth Koth. Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi, y Adi Gallia organizaron una misión de rescate para salvar a Koth de las garras de Grievous y capturar al general Separatista. Rex y un escuadrón de soldados acompañaron a Skywalker y Gallia a bordo de una Lanzadera diplomática Jedi, que se unió al resto de la flota de la República reunida en la órbita de Coruscant y preparada para el rescate. Desde su nave, Kenobi contactó con Skywalker, Gallia, y Rex y les transmitió su plan: él se dirigiría al sistema Saleucami con la flota de la República, para distraer a las fuerzas de Grievous allí, y transmitir las coordenadas de la nave de mando de Grievous, para que ellos supieran donde estaba Koth cautivo. Skywalker entonces debía entrar en el sistema sin ser detectado, infiltrarse en la nave de mando, y rescatar a Koth. Mientras Kenobi y la flota de la República partían hacia Saleucami, Rex y los demás esperaron sobre Coruscant la transmisión de Kenobi. Cuando Kenobi y Cody hubieron transmitido las coordenadas exactas de la nave de Grievous, Skywalker se unió a la batalla sobre Saleucami.

Con Kenobi, Wullf Yularen en El Resuelto, y el resto de la flota de la República manteniendo a la flota confederada ocupada, Skywalker emergió del hiperespacio y se dirigió al destructor de Grievous. Después de aterrizar su lanzadera, Skywalker hizo un agujero en una de las escotillas de la nave y abordó el destructor con Gallia, Rex y sus hombres. Por órdenes de Skywalker, Rex y sus hombres asumieron posiciones de guardia alrededor del agujero, ya que era su única vía de escape. Mientras Skywalker y Gallia rescataban a Koth de su cautiverio en el puente de la nave, Grievous se dirigió a la nave de Kenobi para luchar con él. Cuando Grievous huyó de regreso a su nave, Gallia se dirigió a impedir el escape de Grievous mientras Skywalker trasladaba a un debilitado Koth a su lanzadera, donde Rex y los clones le ayudaron a trasladarlo antes de subir ellos mismos. Mientras Skywalker salía del destructor, él y sus compañeros fueron contactados por Kenobi, que había perseguido a Grievous de nuevo a su nave de mando con Gallia, Cody, y otros clones. Kenobi pidió que Anakin los fuera a recoger antes de que se quedaran atrapados, mientras Grievous estaba evacuando la nave. Skywalker obedeció y se dirigió al hangar principal del destructor, donde recogió a Kenobi, Gallia, Cody, y otro soldado antes de que el destructor fuese dañado por los escombros de la batalla aérea.

Aunque Rex y sus compañeros habían salvado a Koth, no tuvieron éxito en su segundo objetivo de capturar a Grievous. Sin embargo, el intento de fuga del general cyborg fue frustrado cuando se vio obligado a hacer un aterrizaje de emergencia en Saleucami. Kenobi decidió dirigirse a la superficie del planeta con Rex y Cody para capturar a Grievous mientras Skywalker y Yularen continuaban la batalla espacial sobre el planeta. Desoués de ayudar a Koth a reunirse con Gallia y un droide médico 2-1B, quienes lo acompañaron a una fragata médica, Rex y un contingente de la Legión 501 se unieron a Kenobi y Cody en una Nave de Asalto clase Acclamator I para viajar hasta a la superficie de Saleucami.Cuando el transporte hubo aterrizado y descargado su personal y material, Kenobi informó a Rex de su plan: en lugar de dispersar a sus hombres para localizar todas las cápsulas de escape enemigas, Rex debería investigar el lugar del accidente para deducir la localización de las cápsulas de escape. Rex viajó en un deslizador BARC mientras Kenobi desplegaba a sus exploradores y caminantes AT-TE. Al llegar al lugar del accidente, Rex y los soldaods CT-5597, apodado "Jesse", encontraron que los compartimentos de las tropas habían sido dañados y transmitieron sus conclusiones a Kenobi y Cody. Kenobi decidió enviar equipos para buscar las cápsulas de escape, con Rex liderando una patrulla por Saleucami.

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Rex yace inconsciente tras ser víctima del ataque de un francotirador, mientras Kix lo vigila.

Rex partió con un escuadrón integrado por los soldados Jesse, Kix y Hardcase; y Kenobi les dio instrucciones de informar antes de atacar a Grievous si llegaban a encontrarse con el general, difícil de alcanzar. Mientras patrullaba con sus hombres a través de los exuberantes humedales de Saleucami a bordo de un deslizador BARC, Rex se convirtió en el blanco de un dúo de droides comando francotiradores. Uno de los droides disparó contra él con un rifle francotirador, haciéndole caerse de su deslizador al recibir un tiro en el pecho. Inconsciente, Rex quedó tendido en el suelo mientras su deslizador se estrellaba contra unos matorrales cercanos. Kix, el médico del escuadrón, cubrió a Rex para protegerlo, y Jesse y Hardcase eliminaron rápidamente a los droides comando. Quitando el casco a Rex, Kix le hizo un examen superficial, pero necesitaba quitarle su armadura para discernir la gravedad de sus heridas. Al darse cuenta de que estaban en un campo, Jesse, Hardcase y Kix decidieron dirigirse a una granja cercana para encontrar un lugar seguro en el que atender a su capitán caído. Después de montar una litera improvisada para Rex y atarla a su propio deslizador BARC, Jesse dirigió al equipo hasta una granja con Rex siendo remolcado. Allí, recibieron el permiso de la agricultora twi'lek Suu para utilizar su granero eopie para atender a Rex.

Jesse, Hardcase y Kix pusieron al aún inconsciente Rex en una mesa, le quitaron su armadura y Kix procedió a atenderle. Rex recuperó la conciencia después de que Kix hubiera cubierto su herida en el pecho con un par de parches de bacta. Pronto descubrió que era incapaz de mover su brazo izquierdo debido a daños en los nervios. Sentándose, Rex dijo a Kix que le quitara los parches para poder continuar con la búsqueda de Grievous. Sin embargo, Kix le dijo que su herida requería tiempo y descanso para curarse, derogando sus órdenes y ejerciendo como médico del equipo. La discusión de Rex con Kix se vio interrumpida cuando Suu llegó al granero con un poco de comida para los clones. Su hija, Shaeeah, entró en el granero tras una pelota y, al ver a Rex, espetó que se parecía a su propio padre, un comentario que intrigó a Rex y sus compañeros. A pesar de la demostración de la bondad de Suu, Rex se sintió molesto, aunque no podía entender cuál era la causa. Mientras que Suu hablaba con Jesse y le daba un plato de comida, Kix puso el brazo de Rex en cabestrillo para ayudarlo a evitar la parálisis temporal. Hardcase recogió una de las armas del capitán del suelo, colocándola junto a él en para facilitarle la accesibilidad a ella.

Después de que Suu se marchara con Shaeeah, Rex -que reconoció que necesitaba descansar si quería que sus lesiones se curararan- ordenó a sus hombres continuar la búsqueda de Grievous sin él, con Jesse al mando del escuadrón. Jesse, Kix y Hardcase se alejaron de la granja, dejando a Rex atrás. Al caer la noche, Rex se quedó dormido en su mesa, pero un eopie interrumpió su sueño, lamiéndole la cara. Más tarde Rex se despertó por segunda vez, esta vez por el sonido de alguien acercándose, que resultó ser el marido de Suu. Los ojos de Rex se abrieron de golpe, pero él decidió fingir que dormía mientras lentamente cogía su pistola. Cuando el agricultor estuvo lo suficientemente cerca, Rex apuntó a su posible agresor con su pistola, pero el agricultor lo desarmó. El desarmado Rex miró a su anfitrión y se sorprendió al ver que también era un soldado clon. Rex exigió saber el soldado su número y rango, pero el clon se presentó como Cut Lawquane, un simple agricultor. Al darse cuenta de que Lawquane era un desertor, Rex apeló a su juramento a la República, pero Lawquane respondió que su deber era su familia, no matar como soldado. Su acalorada discusión fue interrumpida cuando Suu y los hijos de Lawquane, Shaeeah y Jek, se acercaron para dar la bienvenida a su padre adoptivo a casa.

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Rex conoce a Cut Lawquane.

Después de saludar a sus hijos, Lawquane invitó a Rex a cenar con su familia, oferta que Rex aceptó cuando Shaeeah y Jek le rogaron que aceptara. Rex se unió a los Lawquanes en su casa, con él y Lawquane debatiendo sus distintas ideologías mientras comían nuna asado. Aunque Lawquane argumentó que los clones merecían más individualidad, Rex respondió que él estaba haciendo una elección individual y deliberada para servir a la República. A pesar de no estar de acuerdo, Lawquane respetaba su opinión, opinando que todo el mundo tenía derecho a tener sus propias creencias. Después de la cena, Rex y Lawquane continuaron su discusión mientras jugaban una partida de holoajedrez. A raíz de las preguntas de Rex sobre por qué desertó del Gran Ejército de la República, Lawquane relató su servicio durante la Primera Batalla de Geonosis. Una emboscada droide había matado a su escuadrón, y él había quedado herido y abandonado por la República. En ese momento, Cut comenzó a preguntarse sobre su aparente prescindibilidad en la guerra. El desertor finalmente encontró su hogar en Saleucami casándose con Suu.

Como superviviente de Geonosis, Rex empatizó con Lawquane y declaró que él también había perdido a muchos hermanos -a quienes había llegado a considerar su familia- durante el transcurso de su carrera militar. Al llegar a un pensamiento común, Rex engendró un nuevo concepto del hombre que en un principio había considerado un desertor desleal. Mientras tanto, Shaeeah y Jek recibieron permiso de Lawquane para jugar fuera de casa, lo que provocó que Rex expresara su admiración por ellos a su padre. En respuesta, Lawquane, percibiendo que Rex creía que era un cobarde, expresó su determinación de mantener a sus hijos a salvo hasta su último aliento. Rex, Lawquane y Suu se pusieron de pie cuando Jek y Shaeeah regresaron a la granja gritando. Al conocer gracias a Shaeeah que unos "monstruos" los estaban persiguiendo, Lawquane agarró un par de electrobinoculares para averiguar a qué se refería. Lawquane, vio a unos veinte droides comando, que habían sido desplegados desde una cápsula de escape Separatista. Con los droides comando empezando a rodear la casa, Lawquane se preparó para una confrontación con los droides, cerrando la puerta de entrada y el enviando a Suu a refugiarse al piso de arriba con Jek y Shaeeah.

Cuando Rex preguntó por el arsenal de armas de Lawquane, Lawquane se dirigió a un armario y sacó una pistola para el capitán, y tomó un rifle y otra pistola para sí mismo. Rex se ofreció a ayudarle en un plan para atrapar a los droides en un fuego cruzado, pero Lawquane se negó por causa de las lesiones del capitán. Aunque sorprendido por la afirmación de Lawquane, Rex acató su voluntad cuando el agricultor aclaró la función que tenía pensada para él: servir como última línea de defensa para su familia mientras él mismo se enfrentaba los droides. Asegurando a Lawquane que iba a cuidar de ellos, Rex fue a reunirse con Suu, Shaeeah y Jek en el dormitorio del segundo piso. Poco después, los droides lanzaron su ataque sobre la granja. Aunque Lawquane destruyó a varios de ellos, varios lograron pasar junto a él, y Lawquane advirtió a Rex sobre los droides que se acercaban. Mientras Suu se escondía con Jek y Shaeeah bajo las camas, Rex se puso en posición. Cuando los droides comando entraron en el pasillo, Rex abandonó su escondite y abrió fuego contra ellos, destruyendo a tiros a un par de las unidades enemigas. A pesar de destruir al último droide, una brecha se abrió en el suelo por culpa de los combates.

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Rex informa de que no va a delatar a Cut Lawquane antes de abandonar su granja.

Rex cayó a través de la brecha y aterrizó al lado de Lawquane, perdiendo su arma en el proceso. Uno de los droides comando agarró a Rex por el cuello, pero Lawquane agarró la pistola del capitán y disparó al droide. Con eso, el último de los droides fue destruido, lo que garantizaba la seguridad de Suu y los niños. A la mañana siguiente, Rex se preparó para encontrarse con la fuerza de asalto de Kenobi, recuperando su armadura y pidiendo prestado uno de los eopies de Lawquane. Cuando Suu le preguntó si iba a delatar a Lawquane por su deserción del Gran Ejército de la República, Rex declaró que hacerlo era su deber, pero añadió que tal vez no iba a "recordar" su encuentro con ellos. Su promesa hizo que Suu, aliviada, le diera las gracias, agradecida por no tener que separarse de su marido. Rex pronto fue contactado por Kenobi, cuyo asalto la noche anterior no había podido detener a Grievous una vez más. Kenobi se alegró al saber que Rex estaba casi recuperado, y le informó de que sus tropas lo estaban esperando antes de salir de Saleucami. Aunque Lawquane ofreció Rex un lugar en su casa, Rex se negó cortésmente, y afirmó que su propia familia estaba en otra parte. Con eso, se despidió de los Lawquane y partió para reunirse con Kenobi, quedándose con una visión más amplia de las lealtades de un soldado.

Escoltando a la Duquesa Satine

«Un droide asesino. Cómo habrá llegado este monstruo a la bodega?
La pregunta es, quién lo subió a bordo?»
―Rex y Anakin Skywalker[fuente]
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Rex, Cody y sus hombres asisten a una reunión informativa con los Jedi en la bodega del Coronet.

La Guardia de la Muerte, un grupo terrorista mandaloriano aliado con la Confederación,comenzó a oponerse a la Duquesa Satine Kryze de Mandalore y su régimen pacifista, los Nuevos Mandalorianos. Con la vida de Kryze en peligro, Rex fue asignado junto con Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi y Cody para escoltar a Kryze hasta Coruscant, donde tenía la intención de reafirmar la posición de neutralidad de su pueblo ante el Senado Galáctico. Rex, Cody, Skywalker y un escuadrón de clones se reunieron con Kenobi -que había estado llevando a cabo una investigación sobre los falsos rumores de que Kryze se había unido a la Confederación- en un puerto espacial de la capital de Mandalore, Sundari, desde donde la nave de Kryze, el Coronet, se preparaba para partir. Después de reunirse con Kenobi, Rex y sus compañeros se unieron a Kryze y su séquito a bordo del Coronet, que luego despegó rumbo a Coruscant. De camino a la capital de la República, Skywalker y Kenobi reunieron a sus tropas en la bodega de carga para una reunión informativa. Los Jedi ordenaron a los clones que permanecieran atentos a la Guardia de la Muerte, que no se detendría ante nada con tal de asesinar a Kryze antes de su llegada a Coruscant. Rex y Cody ordenaron a sus hombres comenzar varias patrullas en la bodega de carga, buscando signos de peligro, mientras que Skywalker y Obi-Wan iban a reunirse con Kryze.

Durante su patrulla, Rex y Cody se toparon con R2-D2, que parecía haber sido asustado por algo. Rex y Cody también descubrieron que habían perdido el contacto con dos de sus hombres, Mixer y Redeye. Rex contactó con Kenobi, que envió a Skywalker para ayudar en la investigación del incidente. Rex y Cody siguieron a Skywalker y R2-D2 a través de la bodega en busca de Mixer y Redeye. Su atención se centró en un cajón abierto y volcado, por lo que Skywalker ordenó a Rex, Cody, y sus hombres encontrar el contenido de la caja. El cargamento desaparecido resultó ser un droide asesino, que había matado a Mixer y Redeye. Rex y sus compañeros interceptaron al droide durante su pelea con Skywalker, y lo destruyeron a base de disparos antes de que pudiera agredir a su General Jedi con sus grandes patas. Sin embargo, un segundo droide asesino aprovechó su distracción para dirigirse hacia un turboascensor que conducía al comedor, donde Kenobi estaba custodiando a Kryze y varios senadores. Rex y los demás corrieron hacia el ascensor, pero no pudieron evitar que el droide asesino subiera al comedor. Entonces, Skywalker notificó a Kenobi el peligro inminente a través de su comunicador.

Cuando Skywalker especuló sobre la posibilidad de que más droides asesinos podían estar a bordo, del droide asesino destruido salió un ejército de pequeños droides asesinos. Rex, Cody, y sus hombres abrieron fuego contra los droides asesinos y, a pesar de algunas bajas, lograron repeler a la mayoría. Mientras Rex reflexionaba sobre cómo el droide asesino había conseguido subir a bordo del Coronet, Skywalker en cambio, se centró en una pregunta más concreta: quién lo había subido a bordo de contrabando para asesinar a Kryze. Después de encontrar al droide de protocolo a cargo del manifiesto de carga , Skywalker comprobó que alguien había utilizado un sello del Senado para aprobar el envío de las cajas que contenían a los droides asesinos. Al ser informado, Kenobi interrogó a los cuatro senadores que iban a bordo del Coronet -Onaconda Farr, Kin Robb, Orn Free Taa, y Tal Merrik- para determinar cuál de ellos había subido de contrabando a los droides a bordo, mientras que Rex y sus hombres se unían a Skywalker en la bodega de carga para eliminar al tercer y último droide asesino. Mientras patrullaba con Rex, Cody se detuvo para examinar el casco abandonado de un soldado y se convirtió en la víctima de un pequeño droide asesino escondido en su interior. Cody cayó al suelo mientras trataba de luchar contra el droide asesino, y cuando Rex trató de ayudar a su compañero, dos droides más atacaron al capitán. Ambos oficiales fueron salvados por la oportuna llegada de Skywalker y R2-D2, que destruyeron a los droides enemigos.

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Rex se enfrenta a un droide asesino en la bodega del Coronet.

Rex informó a Skywalker de que aún no habían visto al droide asesino restante, pero un momento después, el droide saltó de detrás de unas cajas cercanas y sorprendió al capitán. Con Rex tomada por sorpresa, el droide asesino subió encima de él y se preparó para empalarlo con sus pinzas delanteras. Recuperándose rápidamente, Rex agarró las patas del droide y empujó a su atacante lejos de él antes de que pudiera hacerle ningún daño. Rex y Cody dispararon al droide, y no fue hasta que Skywalker lanzó su sable de luz al droide que pudieron destruirlo. Luego, un trío de naves de embarque clase-Droch solicitadas por Tal Merrik, a quien Kenobi había desenmascarado como agente de la Guardia de la Muerte, asaltaron el Coronet, penetrando su casco y desplegando un grupo de abordaje de superdroides de combate. Uniéndose a Skywalker en uno de los pasillos, Rex y Cody guiaron a sus hombres en un tiroteo contra los droides de combate. Rex y los demás fueron capaces de derrotar a los separatistas y dejar el pasillo lleno de restos de droides.

El resto del viaje del Coronet fue ininterrumpido, con Rex y sus compañeros custodiando a Kryze y su séquito hasta Coruscant. Después de aterrizar, Rex, Cody, y sus hombres desembarcaron con Skywalker y Kenobi, con su misión de escoltar a Kryze terminada con éxito.

La Defensa de Kamino

«Con el debido respeto, General, si alguien ataca nuestro hogar, será mejor que vaya bien armado.
Opino igual que el Capitán Rex, señor. Esto nos afecta personalmente.
Nos aseguraremos de proteger Kamino. Di a los soldados de la 501 que vuelven a casa.»
―Rex, Cody y Anakin Skywalker.[fuente]
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Rex, Cody, Skywalker y Kenobi examinan una transmisión separatista interceptada.

Cuando la República Galáctica interceptó una transmisión entre el General Grievous y Asajj Ventress, se descubrió que Grievous planeaba poner invadir Kamino, pocos meses después de su último intento de invasión, frustrado en la estación de la luna de Rishi. Examinando el mensaje a bordo del Resuelto, donde la 501 había sido estacionada, Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi, Rex y Cody descubrieron la intención de Grievous de paralizar las fábricas de clones de Kamino, una perspectiva que tanto Rex y Cody se tomaron como algo personal. Para notificar a Kamino de la amenaza inminente y ayudar en la defensa del planeta, Skywalker y Kenobi se dirigieron a Kamino. Durante el trayecto, Rex se reunió con sus tropas de la Legión 501 en el hangar del Resuelto para informarles de su nueva misión. Luego encontró a Echo y Cincos descargando suministros de una cañonera LAAT y hablando con los nuevos reclutas, descubrió que, dado su largo servicio desde que llegaron a la 501, esperaban que Cody los hubiera nombrado CAR. En parte como reprimenda por su inquietud, Rex les dijo que ganarían esa promoción cuando ya no tuvieran la necesidad de pedirla.

Después de subir a bordo de una Nave de Asalto clase Acclamator I, los Jedi y la 501 aterrizaron en el Complejo Militar de la capital de Kamino, Ciudad Tipoca, donde Skywalker, Obi-Wan, Rex y Cody se reunieron con la General Jedi Shaak Ti y el primer ministro Lama Su para transmitirles el plan de los separatistas. A pesar de que rápidamente se reforzaron las defensas de Kamino, no pasó mucho tiempo antes de que la flota de Grievous llegara a desafiar el bloqueo orbital de la República. Mientras Skywalker y el Almirante Wullf Yularen supervisaban la batalla espacial contra la flota de Grievous, Rex se unió a Cody, Kenobi, Ti, y Su en el centro de mando de Ciudad Tipoca para supervisar la defensa. Sin embargo, cuando los restos de las naves separatistas cayeron en el océano de Kamino, éstos resultaron ser partes de naves de asalto clase tridente, que los separatistas estaban montando en secreto bajo el mar. Así, Grievous y Ventress desembarcaron cientos de tropas droides en Ciudad Tipoca y asediaron rápidamente las vitales instalaciones de clonación. Cuando los droides comenzaron a invadir el Complejo Militar, Rex y los demás se unieron a Skywalker, quien regresó a la superfície del planeta para ayudar a organizar las fortificaciones de la ciudad. Rex y sus compañeros coincidieron en que el objetivo principal de los separatistas sería la sala del ADN -que era crucial para la futura producción de clones, ya que almacenaba el ADN de Jango Fett.

Mientras Skywalker y Obi-Wan se dirigían a proteger la sala del ADN y supervisar el ataque principal contra los droides de combate, respectivamente, Rex y Cody encontraron a Echo, Cincos, y el clon de mantenimiento 99 en el cuartel con varios jóvenes cadetes clon, que se habían separado de su grupo. Aunque los cadetes no creían que pudieran ser de ayuda, ya que aún no se habían graduado, Echo, Cincos y ellos se dirigieron a buscar armas, haciendo hincapié en que estaban defendiendo su hogar. Con los droides acercándose, Rex y Cody siguieron a 99 hasta la armería más cercana para recoger armas. Luego los cadetes se escondieron tras unas puertas camufladas en la pared para proporcionar potencia de fuego adicional en el momento oportuno. Cuando un escuadrón de droides de combate B1 liderados por Grievous irrumpieron en los cuarteles, Rex, Cody, Echo y Cincos inmediatamente atacaron a las fuerzas enemigas, mientras Kenobi iniciaba un duelo con Grievous. Sin embargo, Rex y sus compañeros no podían eliminar a todos los droides y se retiraron hacia las profundidades del cuartel, con los droides persiguiéndolos. Rex se puso rápidamente a cubierto detrás de varias cajas junto a Cody, Cincos, y Echo para devolver el fuego enemigo. Cuando los droides volvían a ganar terreno, 99 pasó a Rex un detonador térmico, que al ser lanzado por Rex, impactó en un cajón adyacente.

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Rex, Cody, Echo y Cincos interceptan a varios droides de combate en los cuarteles.

Cuando los droides de combate hubieron pasado por los escondites de los cadetes, Rex ordenó a los jóvenes soldados abrir fuego contra los droides, cosa que tuvo un gran efecto. A medida que más droides caían bajo un fuego cruzado, Cody utilizó el último de los detonadores térmicos. Cuando 99 optó por recoger más explosivos de la armería, a pesar de las protestas de Rex, recibió fuego enemigo por la espalda y murió. Cody después recibió la noticia de Ti de que los droides habían sido rechazados de vuelta al hangar principal. Las fuerzas de la República pronto consiguieron una victoria sobre las fuerzas separatistas restantes, obligando a Grievous y Ventress a retirarse. Sin embargo, el daño ya estaba hecho: Rex, Cody, Cincos, y Echo se tomaron un tiempo para lamentar la pérdida de 99, quienes creían que había sido un verdadero soldado a pesar de sus malformaciones. Mientras soldados clon y clonadores kaminoanos por igual comenzaban a reparar la destrucción repartida por todo Ciudad Tipoca, Rex y Cody encontraron a Cincos y Echo en el hangar del Complejo Militar y los felicitaron por el valor que habían mostrado durante la batalla. Una vez más, impresionados por sus esfuerzos, Rex y Cody los promovieron a soldados CAR.

Más adelante en la guerra, la Federación de Comercio bloqueó Pantora, suspendiendo todo comercio con el sistema para presionar a los Pantoranos a aliarse con la Confederación. Estando con Skywalker en Coruscant, Rex vio a Padmé Amidala en una pista de aterrizaje mientras se preparaba para abandonar la capital a bordo de su Crucero diplomático tipo J. Los tres pronto recibieron noticias de Tano de que Chi Eekway y Che Amanwe -las hijas del sucesor de Chi Cho, el presidente N. Papanoida- habían sido secuestradas. Skywalker envió a su padawan a ayudar a Riyo Chuchi en la investigación del asunto, y Tano y Chuchi ayudaron a Papanoida a rescatar a sus hijas de los separatistas.Luego se restauraron las relaciones entre Pantora y la Federación de Comercio, rompiéndose el bloqueo.

En su camino para encontrarse con el General Jedi Kit Fisto, Rex y Skywalker hicieron una breve parada en Mandalore. El motivo de su visita era dejar a Tano, a quien el Alto Consejo Jedi había delegado -a petición de Satine Kryze- la misión de dar clases a los cadetes en la Real Academia Gubernamental. Debido a que el planeta se había vuelto envuelto en una crisis con el mercado negro, la participación de Tano estaba destinada a frenar la corrupción arraigada en el planeta entre sus futuros líderes. Después de llegar a los muelles Sundari a bordo de una Lanzadera diplomática Jedi, Rex y otro soldado permanecieron allí mientras Kryze y su primer ministro, Almec, daban la bienvenida a Skywalker y Tano. Con Fisto esperando, Rex recordó a Skywalker su misión, y pronto abandonó Mandalore para unirse a Fisto. Tano y sus estudiantes, por su parte, descubrieron que Almec estaba detrás de una conspiración con el mercado negro y ayudaron a Kryze a llevarlo ante la justicia.

Incidente en Mortis

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Rex establece contacto con Skywalker en el Sistema Chrelythiumn.

Cuando el Almirante de la República Galáctica llamado Tenant y la tripulación de su Destructor Estelar interceptaron un mensaje que contenía un código de auxilio Jedi de 2.000 años de antigüedad, el Alto Consejo Jedi envió a Anakin Skywalker, Ahsoka Tano, y Obi-Wan Kenobi a investigar la ubicación de su origen: el Sistema Chrelythiumn, situado más allá de los Territorios del Borde Exterior en la región relativamente inexplorada de la galaxia denominada Espacio Salvaje. Dado que el Consejo Jedi sospechaba de una trampa Separatista, Rex fue enviado a bordo de un Destructor Estelar para reunirse con Skywalker, Tano, y Kenobi. Aunque el Destructor Estelar de Rex y la nave de Skywalker estaban en el mismo punto de encuentro y habían establecido contacto a través de la HoloRed, surgió una situación peculiar: ni el crucero de Rex ni la nave del Jedi eran capaces de localizarse con sus escáneres. La peculiaridad de la situación se agravó cuando una fuente externa cortó la conexión holográfica de Skywalker con la nave de Rex. Mientras Rex continuaba intentando localizarlos, el Padre -un poderoso usuario de la Fuerza que vivía en el mundo misterioso conocido como Mortis- transportó a Skywalker, Obi-Wan y Tano allí. El Padre quiso poner a prueba a Skywalker, quien creía que era el Elegido de una antigua profecía Jedi.

Después de que Skywalker, Tano y Kenobi sufrieran una serie de tribulaciones en Mortis, se despertaron a bordo de su nave. Al verlos aparecer en sus escáneres, Rex restableció el contacto holográfico con ellos, lo que confirmó que todos estaban bien. Cuando Rex les comunicó que había perdido su señal durante un momento, Skywalker declaró que en realidad habían estado incomunicados durante días. Con Rex desconcertado, Skywalker comentó que era imposible explicar lo que les había pasado, y se reunió con Rex a bordo de su Destructor Estelar.

Infiltración en la Ciudadela

Rex: «Perdón, General, pero ¿cómo sabemos que el Maestro Piell sigue vivo?»
Kenobi: «Los separatistas no se atreverán a matar al Maestro Piell hasta que obtengan lo que necesitan.»
Koon: «El Maestro Piell obtuvo las coordenadas de la ruta hiperespacial secreta conocida como Ruta Nexus, que enlaza el corazón de la República con los mundos natales separatistas. Esta ruta es de gran interés para los dos bandos, y podría inclinar la balanza de la guerra del lado del que la controle.»
— Rex, Obi-Wan y Plo Koon en una sesión informativa sobre la misión a La Ciudadela.[fte.]

Después de que la Confederación capturara al Maestro Jedi Even Piell, la Orden Jedi planeó una misión para liberar al miembro del Alto Consejo Jedi de la cárcel conocida como la Ciudadela, la prisión más temida de la galaxia. Debido a que Piell acababa de descubrir la coordenadas de la estratégica ruta Nexus, una ruta hiperespacial secreta que enlazaba Coruscant con el corazón del territorio Separatista, su información era de gran valor para ambos bandos de la guerra. Rex fue asignado al equipo de élite de Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi para rescatar a Piell junto a Cody, Cincos, Echo, y otros soldados clon. Cuando Plo Koon encabezó una reunión informativa sobre la misión en el centro de comunicaciones del Templo Jedi, Rex estuvo presente en la conferencia a través de un holograma. La misión se convertiría en una de las más difíciles de Rex desde el inicio de la guerra: porque la Ciudadela había sido originalmente diseñada para albergar Jedi que habían caído al lado oscuro de la Fuerza, y porque ningún equipo había sido capaz hasta el momento de infiltrarse en la prisión. Aunque Rex dudaba de que los Separatistas siguieran manteniendo a Piell con vida, los Jedi creían firmemente en que los separatistas no matarían a Piell hasta haberle sonsacado las coordenadas de la Ruta Nexus, que eran demasiado valiosas como para ser perdidas. Cuando los Jedi hubieron establecido un plan para infiltrarse en la ciudadela, situada en el planeta Lola Sayu, Rex se unió a los demás en una cámara de congelación en Carbonita, donde iban a ser congelados en carbonita para eludir los escáneres de formas de vida de la prisión.

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Rex es congelado en carbonita antes de infiltrarse en La Ciudadela.

Después de que el ingeniero de la República Erk Zallis los congelara en carbonita, Rex y sus compañeros fueron llevados a la Lanzadera 81572, una Lanzadera de escolta clase Tipo B secuestrada por la República, que R2-D2 y un escuadrón de droides de combate B1 reprogramados pilotarían hasta Lola Sayu. Los droides y R2-D2 transportaron al equipo, que incluía a Ahsoka Tano, quien no estaba autorizada a venir -a Lola Sayu, obteniendo el visto bueno de los vigilantes de la Ciudadela para entrar en la prisión. Al aterrizar en un lugar oculto, Rex y los otros fueron descongelados de la carbonita, y se tomaron un tiempo para recuperarse del proceso de descongelación antes de salir de las instalaciones. Mientras tanto, R2-D2 y sus droides de combate se quedaron atrás para proteger la nave. Para entrar en el edificio de la cárcel, el equipo se vio obligado a subir un acantilado que conducía a la entrada. Sin embargo, los fuertes vientos impedían el uso de mochilas propulsoras y varias electro-minas impedían usar cables de ascensión, por lo que los Jedi y los clones decidieron escalar el acantilado. Rex y sus compañeros escalaron el acantilado arriesgándose a caer, y llegaron a la entrada de la prisión, donde Tano deshabilitó el escudo de rayos de la puerta desde el interior entrando a través de un conducto de ventilación.

De este modo, Rex, Cody, y sus hombres se unieron a Skywalker, Obi-Wan, y Tano en el interior de la base. Un soldado perdió el equilibrio y cayó por el acantilado, activando una electro-mina y muriendo en consecuencia. Con las alarmas de la Ciudadela activadas, Osi Sobeck descubrió la presencia del equipo de la República, y los Jedi y los clones se movieron por toda la cárcel tratando de evitar las patrullas de droides. Después de destruir a varios droides y eliminar cámaras de vigilancia a lo largo de uno de los pasillos de la prisión, el equipo descubrió que el pasillo en el que se encontraban estaba electrificado cuando Sobeck activó esa trampa. Mientras Rex y los demás llegaban a un pasaje seguro, el soldado Longshot fue electrocutado. Después de localizar a Piell y sus compañeros, Rex disparó al droide supervisor EV que había estado a punto de sacar el único ojo que le quedaba a Piell. Una vez liberado, Piell reveló que sólo poseía la mitad de las coordenadas de la Ruta Nexus, y que la otra mitad la poseía su capitán, Wilhuff Tarkin.

De camino a liberar a Tarkin y los otros oficiales, Rex y sus compañeros fueron interceptados y rodeados por un escuadrón de élite de droides comando. Mientras Rex ayudaba a Skywalker y Tano en la eliminación de los droides, todo el equipo cayó presa de un imán situado en el techo al techo, que les quitó sus armas y las mantuvo fuera de su alcance. Mientras Kenobi, Tano y Piell usaban la Fuerza para contener a los droides comando a raya, Skywalker, que había sido arrastrado hasta el techo a causa de su brazo robótico, logró recuperar su sable de luz y cortó el imán. Rex y sus compañeros rápidamente se rearmaron y destruyeron a los droides. Antes de continuar con los demás, Rex desactivó las cámaras de vigilancia de la zona. Cuando Tarkin y los oficiales clon que lo acompañaban fueron liberados de sus celdas, los Jedi decidieron un nuevo plan para escapar de la Ciudadela: mientras Kenobi y Piell tomaban a un grupo para crear una distracción, otro equipo dirigido por Skywalker, Rex, Tano, y Tarkin encontraría una vía de escape de la fortaleza. La ventaja de esta táctica era que con Piell separado de Tarkin, las mitades de las coordenadas de la Ruta Nexus permanecerían separadas.

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Rex se adentra en los túneles antiguos de la Ciudadela junto con Ahsoka Tano, Cincos, Echo y Wilhuff Tarkin.

Utilizando los datos de archivo de los Archivos Jedi, Skywalker encontró un pasillo adyacente a uno de los túneles originales de la Ciudadela. Skywalker cortó un agujero en la pared con su sable de luz, y Rex y los demás entraron en los túneles. Luego Rex ordenó a Cincos y Echo cerrar el agujero cortado detrás de ellos para evitar ser detectados por las fuerzas de seguridad de Sobeck. Mientras se dirigían a la entrada de una red de tuberías, Skywalker tomó posición en la retaguardia para proteger su flanco de los droides enviados a capturarlos, mientras que Tano lideraba al grupo desde el frente. En el camino, Rex defendió las capacidades del Tano ante Tarkin, quien dudó de que el joven padawan fuera capaz de conducirlos hasta un lugar seguro. Después se encontraron en un callejón sin salida en las cavernas, y varios superdroides de combate B2 y droides comando los acorralaron, con los comandos usando escudos de energía individuales para contrarrestar los disparos de los soldados clon. Mientras Rex, Skywalker y sus soldados se enfrentaban a los droides, Tano utilizó los detonadores térmicos que Rex había estado llevando en una mochila para romper la pared que les bloqueaba el paso, y usó otros dos explosivos para destruir a los droides comando. Eso permitió a Rex y sus compañeros seguir caminando hacia una gran tubería.

Rex y los demás entraron en un gran conducto de combustible para subir a una colina; debían esperar al transporte de R2-D2 en el borde de un acantilado. Debido al riesgo de encender el combustible inflamable dentro de la tubería, Rex y los demás soldados desactivaron sus luces y apagaron sus armas durante su ascenso. Al salir del tubo de combustible en la parte superior del acantilado, Rex y sus compañeros se enfrentaron a un escuadrón de droides de combate B1 y droides cangrejo LM-432. Mientras Skywalker y Tano desviaban los disparos de los droides de combate, Rex y Tarkin se retiraron con sus hombres tras una serie de colinas cercanas. Después de unirse a ellos, Skywalker utilizó un detonador térmico de Rex para hacer explotar el tramo de tubo de combustible del que acababan de salir, haciendo a los droides pedazos. Como Kenobi y el transporte todavía no habían llegado a la tubería, Rex y los demás tomaron un plan B y se dirigieron a buscar a Kenobi en la posición en la que debía recogerle su transporte. Rex ayudó a uno de los oficiales clon heridos de Piell a caminar hasta el punto de encuentro, donde Kenobi, Piell, y sus soldados estaban luchando contra las fuerzas de Sobeck para recuperar su nave, de la que R2-D2 y sus droides se habían separado. Rex, Skywalker, Tarkin, Tano, y su grupo se unieron al escuadrón de Kenobi detrás de varias cajas, pero su refugio se vio comprometido con la llegada de droides de combate subidos a bordo de STAPs, que los atacaron por la espalda.

Cuando Echo intentó recuperar el transporte, un droide comando subido a una torreta voló en pedazos la nave. La explosión resultante se cobró aparentemente la vida de Echo, así como el transporte. Sin su único medio de escape, el equipo de la República se vio obligado a retirarse del lugar. Una vez que Kenobi y Skywalker hubieron solicitado la ayuda de Koon y el Consejo Jedi, Rex y sus compañeros se alejaron de la cárcel, a través del peligroso paisaje y apenas transitable de Lola Sayu. Rex, Cody, y Cincos exploraron el territorio que tenían por delante para que el equipo viajara seguro a través del planeta. Aprovechando la breve ausencia de droides, Piell contactó con Mace Windu y Yoda en el Templo Jedi. Con la flota de rescate de Koon en camino a Lola Sayu, Yoda y Windu informaron a Piell y a los demás de que su punto de encuentro con las naves de evacuación de Koon sería en una pequeña isla situada en medio de un lago de lava. Cuando un trío de droides comando se acercó a ellos, Cincos les arrojó un detonador térmico, destruyendo a sus perseguidores. Sin embargo, las fuerzas de Sobeck no cedieron en su búsqueda e intentaron rodear a Rex y sus compañeros en un acantilado.

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Rex y sus compañeros realizan un funeral Jedi para Even Piell.

Mientras los droides de combate reprogramadas de R2-D2 retrasaban a las fuerzas de Sobeck, Rex y los demás utilizaron cables de ascensión para descender del acantilado; y Rex ayudó a un oficial clon a bajar. A pesar de perder a dos soldados, el equipo siguió adelante a lo largo de un río de lava que conducía al punto de encuentro. El grupo pronto oyó un aullido lejano y se dio cuenta de que Sobeck había soltado a un grupo de peligrosos anoobas rastreadores. Como los anoobas se acercaban, los Jedi diseñaron un plan a su favor: mientras Skywalker y Kenobi llevaban a los anoobas a una cueva; Piell, Tano, Rex y sus hombres sorprenderían a los enemigos por la retaguardia. Después de que el ataque de los anoobas los pasara de largo, Rex y su equipo se apresuraron a reunirse con Skywalker y Obi-Wan, pero varios droides cangrejo los interceptaron. Mientras Piell y Tano mantenían a raya a los droides cangrejo, Rex siguió con Tarkin, Cody, y los clones a la posición de Skywalker, donde él y Kenobi estaban luchando contra los anoobas y un escuadrón de droides. Aunque los anoobas y los droides fueron derrotados, la victoria significó un alto coste: Piell murió en combate con los anoobas. Tano -a quien Piell, con su último aliento, había revelado su mitad de las coordenadas de la Ruta Nexus- trajo el cuerpo de Piell junto a los demás, que se entristecieron al conocer el sacrificio del Maestro Jedi.

Incluso con Sobeck persiguiéndolos, Rex y sus compañeros hicieron una pausa para honrar a Piell, y quemaron su cuerpo con la lava de Lola Sayu. A continuación, el equipo de República continuó hacia la isla. Con lava separándolos de la isla, Skywalker y Cody conectaron un cable en la isla, erigiendo un "puente" a través del magma; Rex y Tarkin fueron los primeros en pasar al otro lado. Mientras los otros subían a los cables, Sobeck llegó personalmente con un escuadrón de droides comando montados en STAPs para recuperar a sus prisioneros. Rex y sus hombres lucharon contra las fuerzas de Sobeck en una posición final. Sobeck intentó asesinar a Tarkin, pero Tano lo mató antes de que pudiera hacerlo. Cuando Koon y el Comandante Clon CC-3636, apodado "Wolffe," llegaron a bordo de una cañonera LAAT para rescatar al equipo de la República, hordas de droides cangrejo aparecieron y rodearon a los Jedi y los clones. Después de proporcionar fuego de cobertura a los Jedi, Rex y sus hombres subieron a bordo de la nave de Koon y despegaron de Lola Sayu. Ellos y su escolta proporcionada por Adi Gallia, Saesee Tiin y Kit Fisto se reunieron con la flota de Koon, que saltó al hiperespacio.

Rex y los demás supervivientes de la misión a la Ciudadela volvieron a Coruscant con la flota de Koon. Durante el interrogatorio, el Alto Consejo Jedi encontró problemas para recibir las coordenadas de la Ruta Nexus: Tarkin había recibido instrucciones de llevar su mitad de la información directamente al Canciller Supremo, mientras que Tano, obedeciendo a los deseos de Piell, quería entregar su parte de la información al Consejo Jedi. Para resolver la cuestión, Yoda entablo una conversación con Palpatine para determinar la mejor manera de manipular la información en beneficio de la República.

En el frente de batalla

«Todos los escuadrones en posición, General Fisto. Nos desplegaremos cuando esté listo.
Comenzad a desplegaros ahora.»
―Rex es autorizado por Kit Fisto a desplegarse durante la Batalla de Mon Cala[fuente]
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Rex y Ahsoka lideran un ataque en territorio separatista en Felucia.

Habiéndose convertido en un punto de apoyo para las fuerzas separatistas desde el inicio de las Guerras Clon, Felucia se vio envuelta en un conflicto por segunda vez a causa de estar situada cerca de la valiosa ruta hiperespacial conocida como la Ruta Comercial Perlemiana. Rex se dirigió allí con Anakin Skywalker y Ahsoka Tano para repeler a la Confederación de Felucia, lo que condujo a varios soldados clon y una división de caminantes AT-TE al corazón del territorio enemigo. Se encontraron con escuadrones de droides de combate a su paso, pero ganaron mucho terreno, y con el tiempo se reunieron con las fuerzas de Plo Koon y el Comandante Wolffe para capturar un puesto avanzado confederado, al que el General Grievous estaba enviando refuerzos para fortalecer su control sobre el sistema . Al caer la noche, los Jedi y los clones movieron sus fuerzas a una cresta que daba al puesto de avanzada enemigo. Koon ideó un plan de asalto por tres puntos para asegurar el puesto de avanzada: mientras Koon y Wolffe atacaban el flanco izquierdo de la base, Tano atacaría la entrada trasera con las tropas del Wolfpack. Skywalker y Rex, por su parte, podrían encabezar un asalto frontal a la estación. Una vez que Skywalker y exploradores felucianos hubieron encontrado un camino seguro que condujera al puesto de avanzada, Rex avanzó con la mitad de sus soldados en medio del denso follaje de un lado del camino, mientras que Skywalker hacía lo mismo por el otro lado.

Con todas sus fuerzas en posición, Koon ordenó a sus caminantes AT-TE abrir fuego de largo alcance desde una cresta. Skywalker y Rex comenzaron su ataque cuando varios droides araña enanos fueron atraídos a la selva. Rex y Skywalker destruyeron a los droides de combate y se unieron a Koon en la captura del centro de mando de la base. Aunque la estación enemiga había sido asegurada, Tano fue secuestrada, sin el conocimiento de sus compañeros, por unos cazadores trandoshanos que querían matarla en una caza ceremonial en la luna Wasskah. Rex y su equipo recibieron órdenes de regresar a Coruscant a la mañana siguiente. Mientras se preparaban para salir Felucia, Skywalker ordenó a Rex y sus hombres buscar en el puesto de avanzada conquistado y sus alrededores a Tano varias veces, sin éxito. Finalmente, Skywalker se vio obligado a suspender la búsqueda, con la esperanza de que las fuerzas de la República o espías situados en la Confederación localizasen a su padawan. Tano fue posteriormente rescatada de Wasskah y regresó sana y salva al Templo Jedi.

Después de la Segunda Batalla de Felucia, Grievous supervisó una invasión Separatista del sistema Calamari, el hogar de los Mon Calamari, constructores navales que eran clave para el esfuerzo bélico de la República. Después de que el Rey de Mon Cala, Yos Kolina, fuese asesinado, Skywalker y Padmé Amidala fueron enviadas para sofocar las tensiones políticas entre los Mon Calamari y Quarren a raíz de su muerte, con la esperanza de detener la amenaza inminente de una guerra civil en Mon Calamari. A pesar de sus mejores esfuerzos para resolver pacíficamente el conflicto, Skywalker y Amidala fueron incapaces de impedir que los quarren se unieran al Comandante Riff Tamson de la Confederación. Al enterarse de que la guerra civil en Mon Cala era ya inevitable e inminente, el Alto Consejo Jedi envió inmediatamente a una compañía de soldados clon adaptada al combate bajo el agua para evitar que el mundo cayera bajo control Separatista. Rex, Tano, y Kit Fisto fueron designados para supervisar los refuerzos para los Mon Calamari. Sin embargo, la batalla comenzó antes de que pudieran llegar cuando Tamson y el quarren Nossor Ri lideraron un asalto a la capital submarina, Ciudad Mon Calamari, donde el capitán Gial Ackbar de la Guardia Calamari acogía a Skywalker y Amidala.

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Rex supervisa el despliegue de Ahsoka, Kit Fisto y sus tropas en Mon Calamari.

Después de llegar al Sistema Calamari a bordo de un Destructor Estelar clase Venator, Rex permaneció en el puente de la nave para supervisar el despliegue de tropas clon en el Mar de MonCalamari. Tano, Fisto, el Comandante Clon Monnk, y sus soldados clon, se zambulleron en las aguas de Mon Cala. Usando submarinos, llegaron a Ciudad Mon Calamari, donde se unieron a Skywalker, Amidala, Ackbar, y el hijo de Kolina, el Príncipe Lee-Char , en la batalla en curso contra las fuerzas aliadas de los separatistas y quarren. Gracias a más refuerzos provenientes de los gungan de Naboo, los Jedi y los clones derrotaron a las fuerzas de Tamson, con Nossor Ri y los quarren aliándose de nuevo con los Mon Calamari y la República bajo el recién nombrado rey Lee-Char.

A medida que avanzaba la guerra, Rex pasó de llevar su vieja armadura de Fase I a la más avanzada de fase II. Como no le gustaba el cambio de armadura, Rex desarrolló una armadura de Fase II única y personal, que integraba piezas de la fase I. Sus tropas de la Legión 501 y la Compañía Torrente también adoptaron la nueva armadura de Fase II, llevando sobre ella varias marcas azules que las hicieron célebres.

Oscuridad en Umbara

«Señor, en respuesta a su acusación, he seguido sus órdenes, a pesar de que el plan, era en mi opinión, muy deficiente—el plan ha costado hombres. No clones! Hombres! Ya sé que es mi deber mostrar lealtad a mi superior, pero también tengo otro deber: proteger a esos hombres.
Posee cierta tenacidad, capitán—lo reconozco. Sé que mi mando es distinto al de otros Jedi—en especial al del General Skywalker—pero sé lo que hago. Adaptarse es difícil, pero son tiempos difíciles, y mi método es eficaz. Supongo que su lealtad a sus hombres es encomiable. Diría que lo admiran. Eso es importante para el mando.»
―Rex protesta ante Pong Krell[fuente]

A finales del 21 ABY, parte importante de la guerra convergió sobre el planeta Umbara, que se había separado recientemente de la República y estaba apoyando a la Confederación con un armamento militar muy avanzado. La República respondió a la deserción de Umbara enviando una fuerza de invasión a gran escala para conquistar el estratégico Sistema Umbara, que estaba ubicado en la Región de Expansión a una corta distancia de la Nebulosa Fantasma. Como parte de las numerosas unidades enviadas a Umbara, Rex y la Legión 501 se unieron a Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi a bordo de un Destructor Estelar. Después de que Ahsoka Tano y Barriss Offee rompieran el bloqueo Separatista de Umbara, la nave de Skywalker y Kenobi descendió al mundo de las sombras, llamado así porque en Umbara siempre era de noche. Mientras sus tropas se preparaban para aterrizar en Umbara, Skywalker y Kenobi realizaron una reunión informativa en el hangar con Rex, el Comandante Cody y otros soldados para explicar el plan para capturar la capital del paneta. Los Generales Jedi Saesee Tiin y Pong Krell estarían apoyando a las tropas de Kenobi y Cody en su ataque a la capital umbarana desde el sur, mientras que Skywalker, Rex, y la Legión 501 se encargarían de interceptar los refuerzos enemigos al norte de la ciudad. Para oponerse a las fuerzas de la República los soldados umbaranos estarían fuertemente armados.

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Rex y Skywalker lideran a la Legión 501 en un ataque contra las milicias umbaranas.

A Rex le complació saber que él y Skywalker estarían asistidos por un viejo amigo, el CAR Cincos, que estaba de misión especial con la 501 para la campaña. Cuando todas las fuerzas de la República estaban listas para su despliegue, los Jedi y los clones subieron en cañoneras LAAT. El teniente Hawk pilotó el transporte de Skywalker, Rex, Cincos, y algunos otros soldados, como los veteranos Hardcase y Jesse, y los novatos Dogma y CT-5385, apodado "Tup". Cuando las naves comenzaron a recibir el fuego de la milicia umbarana, Hawk luchó para llegar al lugar de destino preestablecido a pesar de las difíciles condiciones. Cuando varios AT-RT fueron desplegados para asegurar la zona de aterrizaje, Hawk llevó a Rex, Skywalker y sus hombres al punto de aterrizaje, desde donde se unieron a la batalla y guiaron a la 501 contra las líneas umbaranas. Durante su avance, Rex se fijó en una cresta cercana, que Skywalker eligió para usarla como zona de descanso.

Los umbaranos y sus tanques fueron implacables en la defensa de sus posiciones, y los cazas umbaranos resultaron ser un peligro aún mayor. Incluso con la amenaza añadida de una criatura vixus, Rex y sus hombres se impusieron, llegando a la cresta y convirtiéndola en un puesto temporal. Mientras seguía los avances de la actual batalla desde las trincheras de la cresta, Skywalker averiguó que el batallón de Kenobi se acercaba a la capital. Sin embargo, el descanso en la lucha no duró mucho, ya que los soldados umbaranos se habían infiltrado entre el espeso follaje de detrás de las líneas de la 501 para cogerlos con la guardia baja. Uno de los soldados enemigos soltó un pequeño pero letal millicreep, y los umbaranos aprovecharon la distracción de los clones para tenderles una emboscada. Skywalker destruyó el millicreep, mientras que Rex solicitaba un ataque aéreo en la posición del enemigo. Al ver una apertura hacia el sur de la cresta, Rex aconsejó trasladar a sus hombres fuera de la cresta por si el ataque aéreo les alcanzaba a ellos también, y Skywalker siguió el consejo de su capitán. Mientras Skywalker defendía su flanco, Rex llevó a los pelotones de la 501 fuera de las trincheras para ponerse a cubierto en medio de la vegetación dispersa debajo de la cresta. Se alegraron de haberse movido cuando un par de cazas llegó pocos minutos después.

Liderados por el piloto clon Odd Ball, los bombarderos soltaron sus municiones encima de la cresta, eliminando a todos los umbaranos situados allí. Poco después, el Jedi Pong Krell aterrizó en la posición de Skywalker a bordo de un transporte para informarle de novedades: en respuesta a una solicitud del Canciller Supremo Palpatine, el Alto Consejo Jedi había ordenado a Skywalker volver a Coruscant sin demora. Krell asumiría el mando de la Legión 501 para la campaña en Umbara. Skywalker estaba preocupado por dejar a sus tropas en medio de la batalla, pero Rex le aseguró que tendrían la capital umbarana bajo el control de la República para cuando regresara. Antes de partir a bordo del transporte de Krell, Skywalker presentó a Rex a Krell, hablando muy bien de su capitán. Aunque Rex dijo a Krell que era un honor servir con él, puesto que el Maestro Jedi había acumulado un impresionante récord de victorias a lo largo de la guerra, ​​Krell consideró a sus palabras como meros halagos y dejó claro que su estilo de mando era muy diferente al de Skywalker. A pesar de reconocer que con Krell sería difícil trabajar, Rex preparó a sus hombres para dirigirse con su nuevo general hacia la capital.

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Rex intenta razonar con Pong Krell, General Jedi temporal de la 501.

Mientras caminaban a través de varias crestas, Rex y sus hombres fueron atacados por un trío banshees voladores. No fueron capaces de matar a los animales, que agarraron a un clon y lo levantaron por los aires. Sólo la intervención de Krell detuvo el ataque de las criaturas y salvó a sus víctimas clon. Krell no simpatizaba con la difícil situación de las tropas y rápidamente los incitó a seguir adelante. Rex y sus hombres caminaron a través del terreno durante doce horas seguidas, y cuando Kix, el médico de la unidad, expresó su preocupación por el aumento de la fatiga de los soldados, Rex decidió hablar con Krell. Cuando Rex sugirió a Krell descansar en una colina cercana, Krell afirmó la necesidad de tomar la capital lo más rápidamente posible, por lo que la comodidad de los clones no era tan importante como la importancia de completar su misión, ya que los otros batallones de la República confiaban en su éxito. Finalmente llegaron a la carretera principal que conducía a la capital, y en ese momento Rex y Krell se reunieron para determinar su plan de ataque.

En lugar de utilizar el plan original de Skywalker consistente en realizar varios ataques quirúrgicos, Krell optó por enfrentar a la totalidad de los pelotones de la 501 contra las defensas de la ciudad en un asalto frontal directo, un plan que Rex vio equivocado, puesto que seguramente generaría muchas bajas. A pesar de las preocupaciones de Rex por no conocer el alcance de las defensas umbaranas, Krell se negó a que sus órdenes fueran cuestionadas y ordenó al capitán dirigir a la 501 hacia la capital, dándole instrucciones de manera explícita para seguir avanzando sin tener en cuenta la resistencia umbarana. Rex obedeció a regañadientes las directivas de Krell y llevó a los pelotones de la 501 y varios AT-RT hacia a la ciudad, mientras Krell se quedaba atrás para comandar desde la distancia. Tup y Cincos vieron el plan como imprudente, pero aunque Rex reconoció que él tampoco estaba de acuerdo con la estrategia de Krell, los instó a mantenerse alerta en el campo de batalla. Pronto se encontraron con que varias minas habían sido plantadas a lo largo del camino a la capital, y Ringo y Oz murieron por las detonaciones. Rex ordenó a Cincos utilizar su sensor para detectar al resto de minas dispersas por la carretera.

Rex y sus hombres tuvieron el cuidado de avanzar evitando las minas umbaranas. Sin embargo, los soldados umbaranos posteriormente los emboscaron desde un bosque circundante. A pesar de carecer de cobertura contra los umbaranos, Rex ordenó a sus hombres mantener su posición en la carretera. Cuando sus hombres fueron rodeados, Rex ordenó la retirada para poder sacar a los umbaranos de sus escondites. Aunque la retaguardia de la 501 sufrió graves pérdidas, el plan de Rex funcionó, y sus pelotones pudieron causar muchas bajas a los umbaranos, obligándolos a abandonar su persecución. Inmediatamente después, Rex fue confrontado por un Krell muy disgustado, que estaba indignado por que el capitán hubiese ordenado la retirada. Cincos protestó ante las acusaciones de Krell, pero sus protestas fueron silenciadas cuando Krell encendió uno de sus sables de luz y le ordenó retirarse. Sin embargo, Rex se mantuvo firme, indicando que él había seguido las órdenes de Krell y, como resultado, había perdido muchos hombres, cuyo bienestar era su deber garantizar. Tomando nota de la opinión de Rex, Krell desactivó su sable de luz y le permitió retirarse, aunque Rex y Cincos fueron incapaces de determinar si las palabras del general eran un elogio. Los umbaranos mientras tanto, se reagruparon y reanudaron su asalto, y Rex movilizó a sus hombres para defender su posición.

Al entrar en la selva para combatir a los umbaranos, Rex y la Legión 501 se enfrentaron a la amenaza de los cazas umbaranos, cuyos escudos de rayos repelían eficazmente sus disparos. Uno de los cazas descendió para disparar a los clones, y Rex y sus hombres no pudieron derribarlo antes de que se retirase. Rex decidió presionar a las líneas umbaranas antes de que más cazas pudieran atacarlos. Cuando Kix pidió apoyo para salvar a algunos de los heridos, Rex condujo a sus hombres hacia adelante para cubrir la posición de Kix, teniendo a Jesse protegiendo su flanco derecho y Dogma su flanco izquierdo. Kix rescató a varios de los soldados heridos y les administró estimulantes para que subsistieran hasta recibir el tratamiento médico adecuado. En medio de los combates, Krell recibió la noticia de que Kenobi era incapaz de asegurar la capital debido a que sus defensas eran abrumadoras, ya que estaban siendo reabastecidas por una base aérea umbarana situada al oeste de la ciudad. Antes de que su batallón pudiese avanzar sobre la capital, Kenobi necesitaba que la 501 capturara la base aérea para que las líneas de suministro de la capital estuvieran cortadas. Krell, Rex y sus hombres partieron hacia la base aérea, parando al llegar a un acantilado con vistas a la base enemiga. Rex examinó las defensas umbaranas con unos electrobinoculares y observó que la base estaba siendo fuertemente custodiada, con al menos tres divisiones de tanques y una gran cantidad de cañones.

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Rex comunica las nuevas órdenes de Krell a la Legión 501.

Krell decidió sitiar la base aérea con otro ataque frontal, como lo habían hecho sin éxito contra las defensas de la capital. Como Rex señaló, la existencia de un estrecho paso les obligaría a ir siguiendo una fila de uno, lo que los haría un blanco fácil para el fuego enemigo. Aunque Rex recomendó buscar una ruta más segura, Krell decretó que no tenían tiempo para hacerlo porque Kenobi dependía de su éxito rápido. A pesar de no estar de acuerdo de nuevo, Rex hizo caso a sus órdenes. Mientras el sargento CC-1119, apodado "Appo," se quedaba con Krell, Rex reunió a sus hombres en la parte inferior del acantilado y los organizó en dos divisiones, una que guiaría él personalmente y otra que Cincos y Hardcase debían supervisar. Muchos de los soldados, incluyendo a Jesse, Kix, Tup y Cincos; se opusieron a las tácticas de Krell, y aunque Rex trató de defender la imprudencia de Krell citando rasgos similares de Skywalker, Cincos siguió oponiéndose a las decisiones de su general temporal. Cogiendo por separado a Cincos, Rex trató de convencer a su compañero para que relajara a los demás. Cuando Cincos argumentó que el plan de Krell era demasiado costoso y no valía la pena seguirlo, Rex le recordó que su deber era seguir las órdenes, incluso si eso significaba sacrificar sus vidas por la victoria.

Rex condujo a sus hombres hasta un acantilado, y después de detenerse a examinar las defensas de la base aérea una última vez con Hardcase y Cincos, dividió a la 501 en dos grupos. Mientras Rex y su equipo avanzaban por un lado del acantilado, Cincos avanzaría por el otro lado del acantilado.El equipo de Cincos fue el primero en encontrar resistencia umbarana, compuesta por un letal tanque oruga que salió de debajo de la tierra para tenderles una emboscada. Cincos solicitó el apoyo de un lanzacohetes a Rex, que envió a uno de sus hombres. Cuando otro Tanque hirió a ese soldado, Kix atendió al soldado caído mientras Hardcase tomaba su lanzacohetes. Al disparar un misil directamente a la cabina de uno de los tanques, Hardcase desató una reacción en cadena que reventó el vehículo. Aún había otros cuatro tanques a los que eliminar, pero sin embargo, Rex ordenó a sus hombres que se reagruparan y se pusieran a cubierto. Rex ordenó a sus tropas plantar detonadores térmicos a lo largo del corredor a través del cual los tanques avanzaban. Los soldados atrajeron a los tanques hacia los explosivos que habían colocado.

Cuando los tanques estuvieron en posición, Rex detonó los explosivos, y voló por los aires a los cuatro tanques enemigos. Luego él y sus hombres continuaron avanzando, pasando por el lado de los restos de los tanques, uno de los cuales todavía estaba activado. Hardcase trató de reventar la cabina con un misil, pero Rex se avanzó y disparó al piloto umbarano del tanque. Los clones también pasaron cerca de un par de banshees que estaban comiendo a varios soldados muertos, y Rex tuvo que ordenar a Kix dejar atrás a los caídos y seguir adelante. Cuando se acercaron a la base aérea, Rex y sus hombres se detuvieron al sentir un temblor de tierra que indicaba la llegada de más umbaranos. Cuando Rex inspeccionó la zona con sus electrobinoculares, vio que una amenaza mucho más mortal se había desatado sobre ellos: tanques pesados umbaranos equipados con un potente cañón de plasma. Rex se apresuró a ordenar a sus hombres ponerse a cubierto, pero los pelotones de la 501 sufrieron bajas severas. A pesar de solicitar refuerzos a Krell, a Rex se le ordenó seguir avanzando hacia la base aérea.

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Rex moviliza a Cincos, Jesse y otros clones para atacar a un tanque umbarano.

Obligado a obedecer la orden directa de Krell de mantenerse firmes contra los tanques, Rex movilizó a sus hombres, ordenando a Kix mantener a los heridos lo más callados posible. Aunque Cincos y Jesse se opusieron al plan de Krell, ninguno de ellos tenía una estrategia alternativa. Los lanzacohetes de los clones resultaron ineficaces contra los tanques, y las tropas de la 501 sufrieron graves pérdidas. En el tumulto, Kix pidió ayuda para trasladar a los heridos a un lugar seguro, y Rex le ayudó a llevar a uno de los soldados heridos hasta detrás de la vegetación cercana. Cuando Kix quiso ir a rescatar a más heridos, Rex se negó a ello, argumentando que la prioridad de Kix debía ser sobrevivir para luego ayudar a los heridos. Cuando Tup estaba perdiendo la esperanza de obtener la victoria, Rex ideó un plan para destruir a los tanques. Por eso envió a Cincos y Hardcase a requisar dos cazas umbaranos de la base, lo que les proporcionaría el apoyo aéreo que tanto necesitaban. Krell se enfureció cuando se enteró del plan alternativo de Rex y le ordenó continuar con su ataque frontal bajo la amenaza de ser relevado de su cargo. Rex lo hizo con la intención de distraer a los umbaranos el tiempo suficiente para que Cincos y Hardcase pudiesen completar su misión de sigilo, poniendo su confianza en ellos.

Rex tomó un lanzacohetes y lo utilizó contra uno de los tanques enemigos, sin lograr obtener ningún resultado. Luego evitó ser aplastado y logró desactivar el cañón de plasma del tanque con un cohete, lo que provocó que el piloto umbarano decidiese avanzar su vehículo hacia la posición de Rex. El regreso de Hardcase y Cincos a bordo de sus cazas robados lo salvó del tanque, puesto que su artillería destruyó con éxito a los tanques. El éxito de Hardcase y de Cincos en la eliminación de los tanques provocó los aplausos de Rex y sus compañeros. Con los tanques destruidos, Krell envió a Appo junto con el resto de la Legión 501 a capturar la base aérea. Los soldados umbaranos de la base fueron hechos prisioneros y fueron encerrados en la prisión de la base. Rex recordó a Krell el hecho de que muchos hombres habían muerto para tomar las instalaciones del enemigo, a lo que Krell respondió que ese era el precio de la victoria. Ninguno de los compañeros de Rex aprovó el punto de vista de Krell, y mientras el general se alejaba, Rex estuvo de acuerdo con Cincos en que Krell nunca llegaría a comprender los sacrificios llevados a cabo por los soldados clon.

Motín contra Krell

«Sabemos quién es el responsable de lo que ha ocurrido. Lo que no sabemos es por qué. Tenemos que hacer algo. Y lo que propongo roza la alta traición. Si alguien prefiere no hacerlo, que lo diga. Desde este momento, nos movemos en territorio inexplorado. Mis órdenes son: arrestar al General Krell por traición a la República.»
―Rex prepara a sus hombres para arrestar a Pong Krell[fuente]

La Legión 501 estableció un perímetro alrededor de la base aérea umbarana, haciendo uso de sus cuarteles y tratando de descifrar los códigos de acceso a los cazas estelares umbaranos para que pudieran ser utilizados por la República. Sin embargo, la captura de la base había causado grandes bajas, sembrando más desconfianza hacia el liderazgo de Pong Krell dentro de las filas de la 501. Además, Krell y Rex pronto descubrieron que aunque habían capturado la base aérea, las líneas de abastecimiento de la capital umbarana no habían sido cortadas. Hablando con Obi-Wan Kenobi desde el centro de mando de la base aérea, Rex y Krell se enteraron de que los umbaranos habían comenzado a recibir envíos de armas desde una nave de suministros Separatista situada en la órbita de Umbara. Así, los umbaranos continuaron atacando con misiles de largo alcance a la posición de Kenobi, impidiéndole llegar a la capital. Cuando Rex preguntó por la posibilidad de destruir la nave enemiga, Kenobi explicó que no habían podido hacerlo hasta ahora debido a la inmensidad de la flota Separatista. Luego, la conexión se cortó debido a las interferencias del enemigo. Krell ordenó que la Legión 501 estuviera lista para partir en doce horas hacia un asalto a la capital, haciendo caso omiso de las preocupaciones de Rex por coordinar su ataque con el del batallón de Kenobi e investigar los posibles puntos de impacto de los misiles umbaranos dirigidos contra la base aérea.

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Rex argumenta con Cincos su deber de cumplir las órdenes.

Rex se unió a sus hombres en un hangar, donde los clones estaban trabajando para romper los códigos de acceso a los cazas enemigos. Al enterarse de la decisión de Krell de atacar la capital, Cincos, Jesse y Tup mostraron su desacuerdo con las tácticas de Krell. Rex no estaba de acuerdo con el plan de Krell, pero no podía sugerir otro plan mejor. Cincos resolvió ese problema cuando reveló que Jesse había roto los códigos de acceso a los cazas, y que ahora tenían la capacidad para infiltrarse en el bloqueo Separatista y eliminar la nave de suministros. Rex comunicó la propuesta de Cincos a Krell, que obstinadamente la desestimó por considerar a los clones incapaces de pilotar los cazas umbaranos. Cuando Rex dio la noticia a Hardcase, Tup, Jesse y Cincos en los cuarteles, Cincos propuso seguir adelante con su plan ilegal y aceptar las consecuencias, lo que, por lo menos, podía significar un consejo de guerra. Rex dijo que habría apoyado la estrategia de Cincos si dispusieran de más tiempo y entrenamiento. Luego continuó discutiendo con Cincos fuera del cuartel, al ver la intención de su compañero de desobedecer las órdenes como carente de honor.

Incapaz de convencer a Rex de que no valía la pena seguir las órdenes de Krell, Cincos reunió a algunos voluntarios para la misión que había ideado. Reclutó a Jesse y Hardcase como pilotos de cazas umbaranos, pero llamaron la atención de Krell cuando Hardcase destruyó accidentalmente la puerta de un hangar mientras probaba de pilotar uno de los cazas umbaranos. Cuando Cincos y Hardcase lograron convencer a Krell de que el incidente era el resultado de una trampa del enemigo codificada en un caza estelar, Krell afirmó que las naves eran demasiado peligrosas para su uso. Esa noche, mientras se dirigía a patrullar el perímetro en busca de actividad enemiga en un bosque cercano, Rex fue interceptado por Cincos, Hardcase, y Jesse, que revelaron que iban a atacar a la nave de suministros enemiga, a pesar de las consecuencias que eso podía acarrear. Cuando Cincos le preguntó si tenía intención de detenerlos, Rex resignadamente respondió que no sería capaz de ayudarlos si tenían problemas. Después de regresar a la base aérea, Rex fue testigo del despegue del trío del hangar, y Krell posteriormente preguntó a Rex acerca del despegue ilícito. Cubriendo a sus hombres, Rex afirmó que había autorizado el despegue para reconocer el terreno, en preparación para la marcha sobre la capital, con la promesa de otorgar un informe completo a Krell una vez que sus hombres regresaran.

Después de haber ocultado el plan de Cincos a Krell, Rex desafió a Dogma y Tup, tratando de evitar que sus compañeros fueran acusados de insubordinación. Rex interceptó a los dos soldados y logró foragitarlos antes de que pudieran hablar con Krell. Finalmente, Rex fue testigo con Tup de una gran explosión en el espacio, y se dio cuenta de que Cincos, Jesse y Hardcase habían destruido la nave de suministros. Cuando sólo Cincos y Jesse regresaron, Rex se enteró de que Hardcase se había sacrificado para eliminar la nave enemiga. Luego fueron interrumpidos por el sargento Appo, quien informó de que Krell les había convocado en la torre de mando. Allí, Rex hacerse responsable de las acciones de sus hombres, pero Cincos insistió en ser castigado en su lugar, porque era él quien había cometido la infracción. Krell proclamó que se celebraría un consejo de guerra, porque no admitía la insubordinación entre sus tropas. Aunque Cincos y Jesse fueron despojados de sus armas y encerrado en la prisión de la base aérea, Rex trató de convencer a Krell de no celebrar un juicio de guerra. Krell, creyendo que Cincos y Jesse eran defectuosos, y convencido de la necesidad de establecer un ejemplo para el resto de los hombres, decidió que el castigo para el dúo iba a ser la ejecución.

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Rex reprocha a Dogma su actitud e ignora la de ejecutar a Cincos y Jesse emitida por el General Krell.

Krell ordenó a Rex preparar un pelotón de fusilamiento para la ejecución, quedando el capitán sorprendido con sus órdenes. Él y varios soldados clon, a regañadientes, sacaron a Cincos y Jesse de su celda de la prisión. Aunque los dos soldados se disgustaron cuando se enteraron de su castigo, se resignaron a su destino y no culparon a Rex por la decisión de Krell. Esposados, Cincos y Jesse fueron llevados a una pared para ser fusilados por un grupo de soldados que incluía a Kix y Tup. Cuando Dogma dio la orden de disparar, sin embargo, Kix, Tup y sus camaradas no fueron capaces de ejecutar a sus propios hermanos y fallaron en sus disparos, perforando la pared de detrás de Cincos y Jesse. Aunque Dogma insistió en seguir las órdenes de Krell, Rex le hizo caso omiso, después de decidir que Cincos y Jesse no merecían ser ejecutados por insubordinación tras sus acciones heroicas.Como todo el mundo a excepción de Dogma apoyaba a Cincos y Jesse, Rex advirtió a Dogma de que tendría poco éxito en su búsqueda de apoyos para llevar a cabo la ejecución.

Krell llamó a Rex y Dogma a la torre de mando, donde se enfrentaron a su extremo desagrado por su desobediencia. Rex se enfrentó a Krell por segunda vez, tratando de aguantar los métodos de su general. Su enfrentamiento fue interrumpido por una transmisión entrante del soldado Waxer del 212º Batallón de Ataque que, como Rex, era un veterano de la Batalla de Ryloth y la Segunda Batalla de Geonosis. Lo que Rex no sabía era que el mensaje había sido falsificado. Waxer informó de que los habían emboscado unos umbaranos que ahora poseían armas robadas y armaduras. Jesse y Cincos fueron encarcelados de nuevo, y Krell ordenó a Rex movilizar a sus hombres para apoyar al batallón 212º, advirtiendo que los enemigos iban disfrazados de clones. Rex luego partió con Tup, Dogma, y un pelotón a cumplir las órdenes de Krell.

El pelotón de Rex pronto fue atacado por fuerzas enemigas, aunque el ambiente de Umbara les impedía identificar a sus agresores. Rex ordenó a sus hombres avanzar con morteros para bombardear las líneas enemigas con fuego de artillería. Kix, usando sus filtros de visión nocturna, vio que los soldados enemigos llevaban armaduras del batallón de ataque 212 y llegó a la conclusión de que eran umbaranos disfrazados, tal como había advertido Krell. La batalla comportó tanto para la 501 como sus enemigos decenas de bajas. Sin embargo, como Rex descubrió pronto, los soldados atacantes no eran umbaranos. Mientras se movía a través del campo de batalla, Rex se fijó en un soldado enemigo caído en un bosque cercano y le quitó el casco para verificar su identidad. Horrorizado, vio como la cara del soldado no era de umbarano, sino de otro soldado clon. Angustiado, Rex ordenó frenéticamente a sus hombres cesar el fuego y quitarse sus cascos para mostrar que no eran enemigos. Rex se puso en riesgo a sí mismo para poner fin a la carnicería que estaba teniendo lugar, incluso quitando el casco a un supuesto soldado enemigo para mostrar que ambos bandos eran clones, y ninguno de ellos enemigos. Los soldados de la 212 se quitaron los cascos, igualmente horrorizados por haber atacado a sus hermanos de la Legión 501.

Después del cese de las hostilidades, la 501 y la 212 atendieron a los muchos heridos y caídos. Mientras Tup y Dogma se preguntaban angustiados por qué sus compañeros los habían atacado, Kix localizó a Rex y reportó que había encontrado a Waxer, que había servido como jefe del pelotón de la 212 y que seguramente tenía algunas respuestas a sus preguntas. Kix llevó a Rex y Dogma ante Waxer, que estaba al borde de la muerte, siendo atendido por otro soldado de la 212. Al quitar el casco de su compañero veterano, Rex habló cara a cara con Waxer y le preguntó quién había ordenado a la 212 atacar a la 501. Con su último aliento, Waxer reveló que Krell era el responsable: había proporcionado las coordenadas de ataque sobre presuntas fuerzas enemigas, disfrazadas con armaduras de soldado clon. Mientras Waxer moría, Rex se dio cuenta de que Krell era un traidor a la República, y decidió detener a su general, acusándolo de traición. Reuniendo a los supervivientes de la 501 y la 212, Rex les habló de sus intenciones y les movilizó para llevar ante la justicia a Krell. Sabiendo que lo que proponía era alta traición, dio a sus tropas la opción de optar por no detener a Krell, aunque todos ellos decidieron permanecer a su lado.

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Rex se enfrenta al General Pong Krell.

Liderando a sus hombres de vuelta a la base aérea, Rex se detuvo en la prisión de la base con Kix y Tup para liberar y rearmar a Cincos y Jesse. Luego todos ellos procedieron a la torre de mando, donde irrumpieron en la sala de control y rodearon a Krell, apuntándolo con sus pistolas. Rex informó a Krell de que estaba siendo relevado de su cargo y exigió su rendición, aunque Krell respondió proclamando la inferioridad de los clones y empujando con la Fuerza a los clones. Krell activó sus sables de luz de doble hoja y mató a muchos de los soldados en cuestión de momentos; y Rex evitó ser golpeado por un cadáver que Krell empujó en su dirección. Negándose a dejar que Rex y los soldados clon lo capturaran, Krell salió de la torre de mando,abriéndose paso a través de las tropas que lo enfrentaban. Rex descendió al patio de la base con Jesse, Cincos, y los otros; donde Krell había dejado una carnicería, escapado hacia la selva. Antes de seguir persiguiéndolo, Rex y sus compañeros fueron frenados por Dogma, que intentó mantener su lealtad a su general, proclamando que todos los soldados clon eran traidores.

Dogma apuntó con su pistola a sus compañeros, que hicieron lo mismo con él, pero la indecisión de Dogma augmentó cuando Rex le dijo que no eran droides, y que tenían el deber de tomar sus propias decisiones cuando se enfrentaban a órdenes erróneas. Dogma titubeó, luego bajó su pistola, y varios soldados lo detuvieron. Ordenando llevar a Dogma al bloque prisión, Rex guió al resto de sus hombres a la selva para seguir a Krell, y los dividió en grupos para buscar al general. Después de un rato, Rex contactó con los otros escuadrones para ver si alguien había encontrado alguna señal de Krell. Uno de los escuadrones lo encontró, y Cincos los avistó; todo el escuadrón fue aniquilado por Krell. Para acercarse a Rex y su escuadrón, Krell saltó a unos árboles y usó la Fuerza para magnificar su voz, burlándose de los soldados clon y su lealtad a él. Krell luego atacó, causando a los clones un gran número de pérdidas. Mientras Rex trataba de mantener la posición con Cincos y sus tropas, fue contactado a través de su comunicador por Tup, que tenía un plan para derrotar a Krell que requería que el general se dirigiera hacia él. Rex confió en Tup y ordenó a todos los soldados llevar a Krell hacia Tup. Pronto se vio la idea de Tup: conducir a Krell hasta los tentáculos de un vixus, una amenaza que el Maestro Jedi no esperaba encontrarse.

Tup tuvo éxito, mató al vixus y aturdió a Krell de un disparo. Rex felicitó al novato por su astucia. Una vez esposado, Krell fue llevado de vuelta a la base aérea, donde Rex y sus hombres lo encerraron en una celda adyacente a la de Dogma. Allí, Rex descubrió que el Maestro Jedi había caído al lado oscuro. Krell había previsto que los Jedi iban a perder las Guerras Clon y estaba intentando convertirse en el nuevo aprendiz del Conde Dooku. Con la intención de ganarse el favor del Lord Sith, Krell quería conducir a la República a una derrota en Umbara. Aunque Rex se negó a que los ambiciosos planes de Krell tuvieran éxito, el Maestro Jedi creía que los umbaranos no tardarían en volver a tomar la base aérea, momento en el que los separatistas le pondrían en libertad. Preocupados por lo que había dicho Krell, Rex, Cincos, Jesse y Tup regresaron al patio de la base, donde fueron testigos de varios bombardeos drealizados por los umbaranos. Appo informó a Rex de que el transmisor del centro de mando había sido reparado, puesto que había sido saboteado anteriormente por Krell. Appo informó de que las fuerzas de Obi-Wan Kenobi habían conquistado la capital del planeta, aunque los umbaranos restantes se estaban reagrupando para retomar la base aérea. Rex ordenó a Appo movilizar a todos sus hombres en el perímetro, en preparación para lo que parecía ser un asalto enemigo a gran escala.

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Rex se dispone a ejecutar a Pong Krell mientras Cincos, Dogma y Jesse observan.

Rex se dio cuenta de que Krell había estado en contra de los soldados clon desde el principio, lo que llevó a Cincos a concluir que si los umbaranos liberaban a Krell, éste les revelaría toda la información confidencial de la República. Jesse y Tup afirmaron que tenían que hacer algo para silenciar a Krell, y Rex a regañadientes admitió que tendrían que ejecutarlo. El capitán regresó al bloque prisión con Cincos y Jesse para llevar a cabo la tarea en cuestión. Mientras Cincos sacaba a Dogma de su celda, Rex ordenó a Krell que se diera la vuelta y diera un paso hacia la pared del fondo de su celda, y a continuación, le ordenó ponerse de rodillas. Rex sacó una de sus pistolas y mandó a Jesse desactivar la puerta blindada de la celda de Krell. A pesar de la necesidad de ejecutar el Maestro Jedi para evitar que su información cayera en manos Separatistas, Rex dudó sobre si matar a un Jedi desarmado, incluso a pesar de sus crímenes contra la 501 y la 212. Krell sintió sus dudas y saboreó su miedo, diciendo en voz alta que el capitán sería incapaz de matarlo. Al final, Dogma disparó a Krell, usando una de pistolas de Cincos. Después de haber sido uno de los partidarios más fervientes de Krell, Dogma había quedado devastado por la traición del general.

A continuación, Rex y los demás salieron del bloque prisión. Varias cañoneras LAAT comenzaron a aterrizar en la base aérea, y Dogma fue llevado bajo custodia a una de ellas, intercambiando una mirada de respeto con Rex antes de marchar. Cincos informó a Rex de que los batallones de Kenobi habían derrotado a los restos de las tropas umbaranas. Entonces, Rex se preguntó en voz alta por qué estaban luchando en la guerra y que sucedería a los soldados clon cuando terminara. Cincos, Jesse, Tup, y los otros no tuvieron una respuesta para él, y simplemente vieron como el transporte que llevaba a Dogma despegaba hacia el cielo oscuro de Umbara. A raíz de la campaña, Rex informó a sus superiores sobre la traición de Krell contra la República y su traición a la Orden Jedi, aunque como consecuencia de su ejecución Dogma fue detenido.

Imperio esclavista zygerriano

Agruss: «Vamos, Maestro Kenobi. Sé que un Jedi jamás mataría a un hombre desarmado.»
Rex: «Yo no soy un Jedi.»
— Agruss es asesinado por Rex durante un enfrentamiento en Kadavo. [fuente]

A raíz de la invasión de la colonia artesanal togruta establecida en Kiros por parte de la Confederación, el Alto Consejo Jedi envió un destacamento del Gran Ejército de la República liderado por Anakin Skywalker, Ahsoka Tano, y Obi-Wan Kenobi a liberar el planeta. Las tropas de Rex de la Legión 501 y el 212º Batallón de Ataque liderado por Cody fueron asignados a trabajar conjuntamente, y llegaron a bordo de una flota de la República a Kiros diez rotaciones después de la toma de control del planeta por parte de los separatistas. Rex sirvió como uno de los oficiales a bordo del buque insignia de Skywalker, un nuevo Destructor Estelar Clase Venator que había reemplazado al Resuelto, que había caído en la anterior batalla de Sullust. Rex descubrió que no había naves separatistas en el sistema, y Kenobi trasladó su Destructor Estelar a su posición para desplegarse. Las tropas de la República fueron transferidas a una Nave de Asalto clase Acclamator I, y se desplegaron en la superficie de Kiros AT-TE y AT-RT y cañoneras LAAT. Al aterrizar en la capital, Skywalker y Kenobi patrullaron la ciudad en busca de actividad separatista a bordo de motos deslizadoras. Rex ocupó el sidecar de la moto de Kenobi mientras Tano iba en el de Skywalker, con otros soldados de la 501 detrás de ellos avanzando por las calles de la ciudad.

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Rex, Skywalker, Kenobi y Tano dirigen a la Legión 501 a través de Kiros.

Rex y sus compañeros se sorprendieron al encontrarse con la ausencia de colonos Togruta, por lo que Skywalker y Kenobi asumieron que se habían escondido para evitar los combates que se iban a producir. Kenobi creía así podrían repeler a los separatistas sin tener que preocuparse por el riesgo de bajas civiles, pero Rex estaba preocupado por la situación, señalando que los separatistas nunca habían dudado en el pasado en usar a los civiles como escudos vivientes. Mientras se dirigían hacia el centro de la ciudad, aparecieron fuerzas separatistas por delante, formadas por droides comando. Rex y sus hombres atacaron a los droides, y pasaron a través de ellos. Cuando los droides de combate comenzaron a atacar por la retaguardia, Rex y Tano giraron sus sidecars y concentraron su fuego láser sobre las unidades enemigas; eliminando al resto de los droides.

A medida que se acercaban a la torre del gobernador en el centro de la ciudad, Rex y sus compañeros se encontraron con más defensas separatistas, incluyendo dos Tanques Blindados de Asalto. Mientras los demás se encargaban de los droides de combate, Rex destruyó uno de los tanques antes de que pudiera disparar a sus hombres. Tano destruyó el otro tanque con un par de detonadores, y finalmente todos los droides de combate de la zona fueron destruidos. A instancias de Kenobi, Rex desplegó sus tropas de la 501 para establecer un perímetro por todo el centro de la ciudad. Varios AT-TE fueron llevados para reforzar el perímetro alrededor de la torre del gobernador, en la que el comandante separatista, un zygerriano conocido como Darts D'Nar, se había atrincherado. Cuando Kenobi fue a negociar los términos de la rendición con D'Nar, descubrió que D'Nar había colocado bombas por toda la ciudad para utilizarlas como último recurso contra las fuerzas de la República. Skywalker y Tano desactivaron las bombas antes de que D'Nar pudiera usarlas para destruir la capital, y también lograron prevenir que D'Nar escapara a bordo de su nave.

Aunque la República logró asegurar Kiros, se reveló a través de un bioescáner planetario dirigido por el Almirante Wullf Yularen que los colonos Togruta del planeta, habían desaparecido por completo de Kiros. Cuando Skywalker y Tano lo interrogaron, D'Nar reveló que la reina zygerriana estaba reconstruyendo un Imperio Esclavista Zygerriano, el cual la Orden Jedi había desmantelado hacía años. Luego añadió que los togruta iban a ser subastados en Zygerria. Skywalker, Tano, Kenobi y Rex subieron a bordo de la nave de D'Nar y se dirigieron a Zygerria, donde tenían la intención de infiltrarse y localizar a los togruta desaparecidos. De camino al sistema Zygerria, Rex, Skywalker y Kenobi se disfrazaron para hacerse pasar por traficantes de esclavos zygerrianos. Tano se disfrazó de esclava togruta. Después de llegar a un mercado de esclavos zygerriano, Rex y sus compañeros iniciaron su misión. Mientras Skywalker distraía a la reina zygerriana, Miraj Scintel, Rex y Kenobi buscaron a los colonos togruta. Separados de Skywalker y Tano, a quien el primer ministro Atai Molec estaba escoltando al Palacio Real Zygerriano, Rex y Kenobi descubrieron a un solo prisionero togruta, Roshti, el gobernador de Kiros.

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Rex disfrazado con una armadura zygerriana, ofrece apoyo a Ahsoka y Skywalker.

Rex montó guardia para que Kenobi pudiera liberar a Roshti, que aún estaba débil como para revelar nada sobre el paradero de los otros togruta desaparecidos. Reconociendo la necesidad de alejar a Roshti del lugar, Kenobi requisó un animal de transporte a un guardia zygerriano, y ayudó a Rex a traer a Roshti hasta la espalda de la criatura. Cuando otros guardias zygerrianos los descubrieron y les ordenaron que se detuviera, Rex tomó las riendas del animal e intentó salir del lugar. Sin embargo, un guardia disparó a Kenobi en el hombro, y tanto él como Roshti cayeron del animal. Rex se vio obligado a dejarlos atrás y escapar mientras Kenobi y Roshti eran capturados. Esa tarde, Rex se dirigió a la casa de subastas real para proporcionar apoyo a Skywalker y Tano en una subasta presidida por la reina Scintel, en la que los colonos togruta iban a ser vendidos como esclavos. Mientras un subastador zygerriano presentaba a Roshti ante la audiencia de la subasta, Rex llamó la atención de Skywalker, que estaba con Tano y Scintel en el palco de la reina, y le mostró su rifle zygerriano como un gesto de estar listo para acción. Sin embargo Rex y sus compañeros se encontraron con una desagradable sorpresa, cuando Kenobi fue presentado en la subasta como "invitado especial" de la reina.

Denunciando a los Jedi como esclavos de un Senado corrupto, Scintel ordenó a Skywalker azotar a Kenobi para enseñar el Maestro Jedi su lugar. Justo cuando activó un látigo zygerriano, Skywalker comprobó que tanto Rex como Tano estaban preparados para la acción, y se unió a Kenobi en el proceso de atacar a los guardias zygerrianos de la subasta. Mientras los guardias atacaban a sus compañeros, Rex desarmó a uno de los zygerrianos y disparó a otro grupo de ellos, produciéndose una explosión. Con un rifle en cada mano, Rex fue detenido por un trío de guardias reales y luego fue atacado por la espalda por otro. Tanto Rex como su atacante cayeron hasta la arena de subastas del lugar en el que se encontraban. Antes de que Rex se recuperase, Scintel envió refuerzos para someter a los infiltrados. Rex fue dejado inconsciente por los zygerrianos, y Skywalker, Obi-Wan, y Tano fueron derrotados de manera similar. Los zygerrianos hicieron esclavos a los cuatro: Mientras Scintel obligaba a Skywalker a convertirse en su guardaespaldas personal, Rex y los demás fueron utilizados para mantener a Skywalker en su cargo de guardaespaldas. Tano fue encarcelada fuera del Palacio Real, y Rex y Kenobi, equipados con collares de choque , fueron enviados a una planta de procesamiento de esclavos con Roshti.

Rex, Kenobi y Roshti fueron llevados a Kadavo, donde los zygerrianos poseían un complejo minero sobre un cráter volcánico. Allí, Rex y los demás localizaron a la población de Kiros, a quienes Agruss, el jefe de la instalación, había convertido en esclavos. Como parte de la bienvenida a sus nuevos esclavos, Agruss tiró por el cráter cercano a la instalación a siete esclavos, dejando claro que los togrutas sufrirían ante cualquier muestra de rebeldía por parte de Kenobi. Rex y Kenobi fueron forzados a trabajar junto a los togruta en las minas de la instalación. En una ocasión, mientras Kenobi estaba comentando a Rex el estado de desesperación de los togruta, uno de los guardias zygerrianos lo interrumpió, azotando a Kenobi como castigo por hablar. El zygerriano luego atacó a un esclavo togruta cercano, forzando a Kenobi a disculparse para salvar la vida del togruta. Rex y Kenobi se dieron cuenta de la estrategia de los zygerrianos: tenían la intención de doblegar a Kenobi castigando a los togruta en lugar de a él. Al día siguiente, Rex y Kenobi fueron esposados y llevados ante Agruss en centro de mando de la instalación para hablar con el Conde Dooku a través de un holograma. Al conocer la captura de los Jedi por parte de los zygerrianos, Dooku había derrocado a Scintel y había ordenado la ejecución de Kenobi y Rex, con efecto inmediato.

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Rex y Kenobi son presentado ante Agruss en Kadavo.

En ese momento, la nave de Darts D'Nar aterrizó en el complejo minero de Kadavo. A bordo estaban Skywalker, Tano y R2-D2, que habían escapado de la custodia de Scintel en Zygerria y había venido a rescatar a Kenobi, Rex, y los togruta. Los zygerrianos destruyeron la nave, aunque Skywalker y Tano comenzaron a cortar la puerta blindada exterior de la instalación con sus sables de luz. Mientras tanto, los zygerrianos reunieron a todos los colonos togruta en una celda y se prepararon para tirarlos por el cráter situado bajo la instalación si Skywalker no se rendía. Sin embargo, Skywalker prosiguió con sus esfuerzos cuando llegaron refuerzos al planeta: Plo Koon y un Destructor Estelar de la República bajo el mando del almirante Coburn. Con el complejo bajo el ataque de las fuerzas de Koon, Kenobi usó la Fuerza para quitar a Rex y a él mismo sus collares de choque, y los dos atacaron a sus captores zygerrianos. Rex se quitó sus esposas con una electrovara zygerriana y derribó a varios esclavistas por su cuenta. Como respuesta, Agruss activó el mecanismo que abriría la celda los esclavos Togruta haciéndolos caer por el cráter, y rompió los controles de la celda para que Kenobi y Rex no pudieran desactivarlo.

Cuando Rex y Kenobi derrotaron a los guardias zygerrianos, Agruss intentó salvar su vida, diciendo a Kenobi que un Jedi nunca mataría a un hombre desarmado, como él mismo. Agruss no tuvo en cuenta que Rex no compartía los principios de Kenobi, y el capitán lanzó una electrovara a Agruss. La electrovara atravesó a Agruss y su silla flotante, causándole la muerte. Rex y Kenobi luego abandonaron el centro de mando y se unieron a Skywalker en una pista de aterrizaje, donde las tropas de Koon aterrizaron en una cañonera LAAT para rescatarlos. Mientras tanto, Coburn dirigió un Crucero ligero clase Arquitens para ayudar a Tano en el rescate de los esclavos togruta de su celda. Cuando los togruta fueron rescatados, las naves de la República destruyeron la instalación de procesamiento de esclavos. Tras el exitoso rescate, Rex, Kenobi, Skywalker y Tano fueron llevados al Destructor Estelar de Koon junto con los colonos togruta, que comenzaron a recibir tratamiento para recuperarse de su terrible experiencia en la esclavitud. Después de recibir el agradecimiento de Roshti por sus esfuerzos, Rex y el Comandante Wolffe se reunieron con sus comandantes Jedi para informar de la operación.

Cuando el Canciller Supremo Palpatine se convirtió en el blanco de un complot de secuestro Separatista, Rex y algunos de sus hombres de la 501 fueron asignados a ser sus guardaespaldas, vigilando la suite del Canciller en Coruscant. El Alto Consejo Jedi, por su parte, autorizó una operación para infiltrarse en terreno enemigo. Se permitió al francotirador Rako Hardeen intentar matar a Kenobi, que después de fingir su muerte suplantaria a Hardeen para ganarse la confianza de Moralo Eval, el cerebro de la conspiración. Después de enterarse Palpatine de que Hardeen -quien en realidad era Kenobi disfrazado- había escapado al planeta Nal Hutta con Eval y Cad Bane, Skywalker fue tras el francotirador que había "asesinado" a su antiguo maestro, mientras que Rex y dos de sus soldados se quedaron para custodiar a Palpatine. Esa noche, Mace Windu contactó con Rex y preguntó por Skywalker, quien no había respondido a sus llamadas. Aunque Rex trató de ocultar la salida no autorizada de su general de la capital, Palpatine reveló que había enviado personalmente a Skywalker a Nal Hutta, creyendo que el Alto Consejo debía tener más fe en Skywalker y sus habilidades. Palpatine terminó la charla con Windu informando a Rex de que se iba a retirar a sus aposentos, haciendo que Rex y sus hombres lo acompañaran de regreso a su apartamento. Gracias a los esfuerzos de Kenobi, la Orden Jedi frustró el complot de secuestro dos días después en el Festival de la Luz en Naboo, evitando la captura Palpatine.

Entrenando a los rebeldes de Onderon

Obi-Wan Kenobi: «Aquí hay mucho que pulir, ¿no te parece?»
Anakin Skywalker: «Para eso está Rex aquí.»
Rex: «No son lo que yo llamaría novatos, señor, pero algo podremos hacer.»
— Obi-Wan, Anakin y Rex acerca de los rebeldes de Onderon[fte.]
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Rex entrena a los rebeldes de Onderon mostrando el modo de destruir un Tanque de Asalto Blindado.

En el 20 ABY, cuando comenzaba el tercer año de las Guerras Clon, Rex acompañó a Obi-Wan Kenobi al Templo Jedi para ver un duelo de entrenamiento entre el Maestro Jedi Quinlan Vos y un Caballero Jedi. Pronto Rex se embarcó en una nueva misión cuando el Alto Consejo Jedi recibió una petición de ayuda de los rebeldes de Onderon, una insurgencia popular ubicada en el planeta Onderon. A pesar de que el planeta estaba aliado con la Confederación de Sistemas Independientes, los rebeldes se negaban a reconocer la legitimidad de su monarca, el simpatizante separatista Sanjay Rash, y trataron librar en Onderon una batalla contra las fuerzas de ocupación droides. En lugar de intervenir con el Gran Ejército de la República, Anakin Skywalker desarrolló la idea de promover la capacitación de rebeldes locales, así como enseñarles a ser autosuficientes y a enfrentarse con los separatistas. Rex se unió a Skywalker, Obi-Wan, y Ahsoka Tano como miembro del equipo de asesores que instruiría a los rebeldes. Una vez en Onderon, el piloto Hawk los transportó a la cara nocturna de Onderon, descendiendo sobre la selva onderoniana el tiempo suficiente para que Rex y sus compañeros Jedi llegaran al suelo gracias a un jetpack y la Fuerza, respectivamente. Pronto fueron encontrados por una patrulla de guerrilleros liderados por la joven Steela Gerrera, quien guió a Rex y sus compañeros hasta la base de los rebeldes, situada a medio kilómetro hacia el este.

Rex y sus compañeros llegaron al campamento rebelde al amanecer, momento en el que Steela les presentó a su hermano Saw Gerrera, el autoproclamado líder de la insurgencia. Entre los otros rebeldes se encontraba Lux Bonteri, el senador de Onderon y un viejo amigo de Tano. Skywalker y Obi-Wan no perdieron tiempo en el inicio del entrenamiento de la insurgencia, organizando una reunión para presentarse a los rebeldes. Después de que Rex tomase a un grupo de voluntarios para recuperar los suministros situados donde él y sus compañeros habían aterrizado en el planeta, los Jedi decidieron comenzar con una sesión sobre cómo combatir contra un Tanque Blindado de Asalto. Usando un tanque capturado como apoyo visual, Tano presentó la estructura del vehículo a los rebeldes, explicando que las escotillas superior y frontal del tanque debían deshabilitarse para inmovilizar completamente el tanque. Como demostración, Rex arrojó una bomba en la escotilla delantera y subió por el cañón del tanque para llegar a la escotilla superior y arrojar en ella otra bomba. Rex dio un salto mortal para bajar del tanque un momento antes de que fuera inhabilitado por las bombas. Para practicar la maniobra, Skywalker organizó a los rebeldes en equipos de dos, en los que cada soldado debería dirigirse a una escotilla distinta. La primera pareja, Saw y Bonteri, fracasaron en su intento cuando Bonteri perdió el equilibrio sobre la torreta principal. Rex trató a los rebeldes como soldados y los incitó a darlo todo.

En la siguiente lección, Skywalker, Tano, Kenobi y Rex enseñaron a los insurgentes cómo deshabilitar un droideka blindado. Mediante el control de tres unidades reprogramadas desde un mando a distancia situado en su muñeca, Rex activó el escudo de uno de los droidekas de muestra, y a continuación, lanzó varios disparos en su escudo para demostrar su capacidad para repeler los ataques de alta velocidad. Tano presentó la solución para atravesar el escudo: un objeto fijo o de lento movimiento, como una granada cuidadosamente tirada. Cuando llegó el momento de que los rebeldes llevasen a cabo el ejercicio, sólo Bonteri lo realizó correctamente en el primer intento. Rex dividió a los soldados en parejas para seguir la práctica, en la que otros, incluyendo Saw, fueron capaces de perfeccionar la maniobra. Después de eso, los Jedi iniciaron la práctica con armas de fuego, con Steela ejemplificando sus habilidades naturales con un rifle de francotirador. Rex se aseguró de informar a los rebeldes de que un tiro en la cabeza era la única forma efectiva de desactivar un droide de combate, ya que las unidades enemigas inutilizadas de otro modo continuarían retransmitiendo inteligencia para su base central. Fue entonces cuando el entrenamiento de la insurgencia se convirtió en un combate en toda regla, ya que una patrulla de droides salió de los árboles de los alrededores para aplastar la rebelión en ciernes. Rex gritó para que todos se pusieran a cubierto mientras los enemigos comenzaban a atacar el campamento.

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Durante el entrenamiento de los rebeldes de Onderon, Rex y sus compañeros detectan tropas separatistas.

Saltando detrás de una pared con varios de los rebeldes, Rex abrió fuego contra los droides invasores, y la primera ola fue destruida gracias a los insurgentes. La próxima ola de la infantería enemiga estaba encabezada por un Tanque Blindado de Asalto, que devastó una parte considerable del campamento hasta que Bonteri y Saw trabajaron en equipo para desactivarlo, tal como Rex y sus compañeros les habían enseñado. A pesar de sufrir varias bajas, los jóvenes insurgentes salieron victoriosos sobre los droides. Envalentonados por su éxito, los rebeldes decidieron infiltrarse en la ciudad capital Iziz, donde trasladarían su lucha contra el Rey Rash y sus aliados confederados. Haciéndose pasar por cazadores en una caravana, Rex y los demás tuvieron acceso a la amurallada Iziz, y a continuación, se separaron para evitar ser detectados. Rex acompañó a Tano a encontrar suministros para los rebeldes, reuniéndose con los otros al caer la noche.

El póximo curso de acción de los rebeldes era llevar a cabo una serie de ataques contra patrullas de droides situadas a lo largo de Iziz. Rex ayudó a coordinar uno de los ataques, mientras que Skywalker, esperando con Steela en una azotea cercana, observó su desarrollo. Después Steela destruyó una dotación de droides de combate B1, y deshabilitó los controles del escudo de seguridad con otra explosión. En ese momento, Rex y dos soldados que lo acompañaban, vieron como los insurgentes destruían un droide araña enano. Rex, Skywalker, y los otros se dirigieron con Tano, Kenobi, y los rebeldes a su cuartel en Iziz para revisar su progreso. Aunque Bonteri, los Gerrera, y los otros rebeldes estaban orgullosos de su cada vez mayor número de éxitos, Kenobi y Tano expresaron su preocupación por el hecho de que los ciudadanos de Iziz se asustaban por los brotes de violencia.

Se decidió que Skywalker y Kenobi volverían a Coruscant para informar al Consejo Jedi. Tano, por su parte, se mantendría en Onderon como asesora de la rebelión mientras proporcionaba informes de primera mano al Consejo. Rex fue a Coruscant con Skywalker y Kenobi. Después de que los rebeldes obtuvieran una importante victoria destruyendo el generador de energía de Iziz, Rex estuvo presente en su celebración vía holograma con Skywalker y Obi-Wan, quienes ofrecieron apoyo y asesoramiento a los insurgentes. En particular, Rex señaló que Steela estaba emergiendo como una líder nata, con lo que Kenobi estuvo de acuerdo. Gracias a la formación de Rex y los Jedi, los rebeldes fueron capaces de liberar a Onderon de la Confederación. Aunque Steela fue elegida para reemplazar Saw como líder rebelde, murió durante una lucha con los separatistas, convirtiéndose en la víctima final de la campaña de la rebelión por la libertad.

Una amiga fugitiva

Anakin Skywalker: «Seguid buscando hasta encontrarla. Rex, avisa a seguridad. Hay que registrar toda la base. ¡Vamos!»
Rex: «[Abriendo el canal de su comunicador] El General Skywalker ha emitido una orden de busca y captura de Ahsoka Tano. Ha matado a tres clones y se la considera armada... y peligrosa.»
— Tras las palabras de Anakin, Rex transmite la orden de capturar a Ahsoka Tano a pesar de creer en su inocencia. [fuente]
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Rex y Cody se unen a Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi para la inspección de una transmisión interceptada.

Estacionado a bordo de un Destructor Estelar Clase Venator, Rex se unió a Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi y Cody en el puente del destructor para revisar una transmisión interceptada del General Grievous. Debido a un nuevo código de cifrado que los separatistas habían desarrollado recientemente, el equipo del puente fue incapaz de descifrar el audio del mensaje de Grievous. Cuando la Inteligencia de la República obtuvo resultados similares, el Alto Consejo Jedi formó un escuadrón de droides de la República para recuperar el módulo de cifrado responsable de codificar la transmisión.El llamado Escuadrón D no sólo completó su misión, sino que también frustró un complot separatista que consistía en sabotear una conferencia de estrategia de la República.

En el 19 ABY, en el que iba a convertirse en el último año de las Guerras Clon, Rex y la Legión 501 fueron asignados al planeta Cato Neimoidia. Mientras Skywalker y Ahsoka Tano dirigían un asalto de cazas sobre las defensas aéreas confederadoa, Rex estuvo muy de cerca, supervisando el grueso principal de las tropas. A bordo de una cañonera LAAT, Rex recibió una solicitud de rescate de Skywalker, que habían sido atacado junto con Tano por droides de sabotaje Pistoeka, que habían destruido su Interceptor ligero Eta-2. Rex desvió su cañonera para recoger a Skywalker y Tano. Los dos Jedi se dirigieron entonces al Templo Jedi para investigar un atentado terrorista sucedido allí, y regresaron a Coruscant, al igual que Rex. A pesar de que Skywalker y Tano capturaron a Letta Turmond, una ciudadana de la República que había dirigido el atentado, Turmond fue asesinada mientras estaba bajo custodia República. Tano fue acusada de cometer el delito, y como resultado, el recién ascendido Almirante Wilhuff Tarkin, que dirigía la investigación sobre el atentado en el Templo, detuvo y encarceló a Ahsoka en una base militar de la República.

A pesar de un intento por parte de Skywalker para hablar con su padawan detenida, el Comandante Clon CC-1010 de la Guardia de Coruscant lo impidió por orden de Tarkin. Cuando Rex recibió la noticia de que Tano había escapado de su celda de la prisión, se dirigió a la base militar con Skywalker. Una vez allí, él y Skywalker se unieron a CC-1010, apodado "Fox", quien perseguía a Tano a través de los pasillos del recinto. Al descubrir los cuerpos de tres de sus soldados, muertos por heridas de sable de luz, Fox llegó a la conclusión de que Tano había matado a sus hombres y ordenó a su equipo de búsqueda disparar a matar si la encontraban. Skywalker derogó rápidamente la orden, mientras que Rex discutió con el comandante, negándose a creer que Tano hubiera matado a los soldados. Skywalker hizo callar a Rex y Fox a media discusión, y llamó a Tano, que todavía estaba dentro de la base. Tano afirmó que ella iba a ser acusada por los asesinatos, y aunque Skywalker le aseguró que él creía en su inocencia, ella estaba convencida de que nadie más lo haría, y se negó a rendirse. Skywalker ordenó a Rex transmitir una orden de captura de Tano a todos los soldados cercanos. A la luz de la evidencia actual, Rex se vio obligado a informar de que Tano había matado a tres soldados y la calificó como armada y peligrosa.

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Rex defiende la inocencia de Ahsoka ante Fox en la Base Militar de la República.

Cuando Rex y Skywalker se unieron a Fox fuera de la base para supervisar las patrullas de seguridad externas, Fox informó de que habían visto Tano en dirección a una tubería industrial que llevaba lejos del complejo. Skywalker ordenó a todas las tropas fijar sus pistolas en el modo de aturdir, con la intención de capturar a Tano con vida. Rex, Skywalker, y Fox alcanzaron a pie a los equipos de búsqueda, que acababan de rodear a Tano. A pesar de ser superada en número, Tano consiguió evadir su captura, hizo un agujero en una tubería adyacente con su sable de luz y saltó dentro de ella. Rex siguió a sus compañeros hasta dentro de una red de tuberías para buscar a Tano. Rex y Fox buscaron a la padawan fugitiva en medio de las tuberías. Durante la caza, se separaron de Skywalker, quien encontró a Tano primero y trató de convencerla para entregarse. Tano, sin embargo, estaba decidida a no hacerlo y limpiar su nombre. Cuando Rex y Fox encontraron a Maestro y Padawan, no fueron capaces de evitar que Ahsoka escapara a los bajos fondos de Coruscant.

Tarkin concluyó que Tano era la responsable de los atentados del Templo Jedi, a causa del hecho de que Turmond había admitido colaborar con un Jedi disidente mientras Tano la estaba interrogando. La evidencia incluso obligó al Alto Consejo Jedi a considerar la posibilidad de que Tano era culpable, lo que provocó que el Maestro Yoda enviase a dos equipos de la Guardia de Coruscant para detener a Tano. Rex y Skywalker dirigieron el primer equipo, mientras que el segundo fue dirigido por Plo Koon y el Comandante Wolffe. Ambos escuadrones se dispersaron por el inframundo de Coruscant. Rex se comunicó con la policía local, quien afirmó haber avistado a Tano en las proximidades del Nivel 1312. Rex retransmitió el informe a Skywalker, quien ordenó poner rumbo a esa zona. A medida que se acercaban a la cubierta de aterrizaje del Nivel 1313, Skywalker ordenó a varias cañoneras concentrar sus focos en la terminal 24, donde Rex y los otros vieron a Tano conversando con un cómplice inesperado: Asajj Ventress, que se había convertido en una cazarrecompensas después de haber sido abandonada por el Conde Dooku.

Skywalker inmediatamente saltó de su cañonera y persiguió a Tano, aunque Ventress interrumpió la persecución activando un escudo de rayos. En respuesta, Skywalker envió varios droides sonda en busca de la pareja fugitiva. Las sondas finalmente encontraron a Tano y Ventress en el nivel 1312, donde Wolffe y sus tropas de la Guardia de Coruscant intentaron capturar a la pareja. Mientras tanto, Rex se quedó con sus tropas a bordo de su cañonera y siguió vigilando los informes de la policía, con la esperanza de encontrar otra ventaja sobre Tano y Ventress. Cuando Rex fue informado de actividad sospechosa en el Nivel 1315, Skywalker se encontraba cerca de esa área. Después de reagruparse con Koon y Wolffe, Rex y Skywalker entraron con sus soldados en un almacén de municiones abandonadas. Wolffe fue el primero en avistar a Tano, y la aturdió antes de que pudiera hablar. Wolffe encontró que Tano había estado inspeccionando varias cajas de nano-droides, idénticos a los que se habían utilizado en el atentado contra el Templo Jedi.

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Rex y sus compañeros escoltan a Tano hasta el Templo Jedi.

Rex y sus compañeros capturaron a Tano y se retiraron del Nivel 1315, con Rex y Wolffe uniéndose a Koon, Skywalker y Tano a bordo de una cañonera, mientras que sus tropas montaban a bordo de una segunda cañonera. Durante el vuelo hacia el Templo Jedi, Rex y Wolffe mantuvieron a Ahsoka, que estaba inconsciente, en posición vertical mientras Skywalker y Koon informaban de todo al Alto Consejo. Aunque el papel exacto de Ventress en la situación seguía siendo un misterio, ya que no había estado presente en el almacén del nivel 1315, Tano seguía siendo sospechosa de sedición a causa de ser encontrada con los nano-droides. En consecuencia, el Consejo Jedi la expulsó de la Orden Jedi para que pudiera ser juzgada por un tribunal militar de la República. Skywalker finalmente descubrió la verdad: Barriss Offee era la verdadera culpable, que además había intentado culpar a Tano de sus propios crímenes. Aunque Offee fue detenida y confesó sus maquinaciones, Tano, en última instancia decidió no regresar a la Orden, renunciando a su condición de padawan y su rango en el Gran Ejército de la República.

El misterio de Tup y Cincos

Cincos: «Esto... es más grande que cualquiera de nosotros... que cualquier cosa que hubiera podido imaginar. Yo nunca quise... sólo quería cumplir con mi deber.»
Rex: «Hermano... Cincos. Quédate conmigo, Cincos. ¡Cincos!»
Cincos: «La misión... las pesadillas... finalmente han terminado.»
— Cincos muere en los brazos de Rex.[fte.]

Cuando la República decidió apoderarse del planeta Ringo Vinda, Rex ayudó a Anakin Skywalker a dirigir a las tropas de la Legión 501 durante la campaña. Las fuerzas de la República y los Separatistas se enfrentaron por el control de la estación espacial que rodeaba el planeta. Rex y sus compañeros quedaron atascados en combates interminables con los separatistas durante al menos cinco rotaciones, y no fue hasta la llegada de refuerzos bajo el mando de las Generales Jedi Tiplee y Tiplar que comenzaron a avanzar posiciones. Como parte de su renovada ofensiva, Rex y Skywalker ordenaron a la 501 presionar a través de uno de los pasillos de la estación, mientras que los hombres de Tiplee y de Tiplar se concentraban en repeler las fuerzas droides de un pasaje adyacente. Cuando llegaron a un centro de comunicaciones, Rex y Skywalker se reagruparon con las Generales Jedi y reclamaron la instalación para su propio uso. Luego decidieron capturar un centro de mando situado más adelante, desde el cual el comandante Separatista, el almirante Trench, estaba trabajando.

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Rex y sus compañeros interrogan a Tup tras el asesinato de la general Tiplar.

Los Jedi iniciaron la segunda fase de su estrategia de combate: mientras Tiplar y Tiplee conducían a sus hombres hacia el puesto de mando de Trench a través de dos pasajes, Rex y Skywalker supervisarían el avance de la 501 a través de un corredor central. Al enterarse de la estrategia, el Comandante Doom informó de que sus tropas estaban gravemente diezmadas, por lo que Skywalker transfirió a Cincos, Tup y otros diez soldados de la 501 al escuadrón de Tiplar. Rex se unió a Skywalker durante la batalla, luchando contra un gran número de droides de combate B1 en el corredor central. El pasillo finalmente desembocó en una gran sala situada en frente del puesto de mando de Trench, y Rex y los demás se enfrentaron a droides araña y superdroides de combate con cohete. A medida que avanzaban hacia la posición de Trench, Tup entró en un estado de trance y ejecutó a Tiplar. El acto de Tup combinado con la aparición de un escuadrón de droidekas, diezmó el avance de la República, y Skywalker ordenó una retirada completa, con Cincos teniendo a Tup bajo custodia. De nuevo en el centro de comunicaciones, esta vez atrincherados, Rex se acercó desconcertado a Tup.

Junto con Cincos, Kix y Skywalker, Rex procedió a interrogar a Tup. Volviendo a caer en un trance, Tup comenzó a afirmar que "los buenos soldados siguen órdenes" antes de atacar a Tiplee, que, sin inmutarse, lo alejó con la Fuerza. Skywalker decidió trasladar a Tup a un puesto médico situado en uno de los Destructores Estelares de la flota de la República, antes de que intentara hacer daño a nadie más. Cuando Kix hubo completado una serie de exploraciones en Tup, el misterio augmentó. Rex, Skywalker, Cincos, y Tiplee entraron en la sala en la que Tup había sido atado a una cama. Tup preguntó a Cincos acerca de lo que le había ocurrido, sin ser consciente de haber asesinado a Tiplar. Tup luego comenzó a entrar en pánico, y un droide médico lo sedó. Kix informó de los resultados de sus exploraciones: Tup había pasado una revisión con normalidad, por lo que Kix creía que el comportamiento de Tup era el resultado de un estrés relacionado con el combate. Rex no estuvo de acuerdo con el diagnóstico de Kix, ya que todos ellos habían sido diseñados para soportar altas cantidades de estrés, y Cincos estuvo de acuerdo. Rex y los otros continuaron su conversación en un pasillo, contemplando la posibilidad de que los separatistas pudieran haber poseído a Tup mediante un virus. Aún así, Kix aconsejó que Tup se sometiera a un examen más amplio en Kamino, el único lugar con instalaciones equipadas para realizar escrutinios muy precisos.

Con la aprobación de Skywalker, Tup y una escolta fueron trasladados al hangar del Destructor Estelar. Rex, Cincos y Skywalker vieron como Tup era conducido a una lanzadera de ataque clase Nu para ser trasladado a Kamino. Cuando la lanzadera de Tup estaba a punto de dejar el sistema, el almirante Wullf Yularen y el equipo del puente a bordo del buque insignia de Skywalker perdieron el contacto con la nave. Rex se unió a Cincos y Skywalker a bordo de una lanzadera diplomática jedi para investigar la última ubicación conocida del transporte de Tup. Allí, se encontraron con una oscura sorpresa. El casco de la lanzadera había sido perforado, por droides zumbadores separatistas según las sospechas de Rex. Una vez equipados con mascarillas respiratorias, Rex y Cincos se unieron a Skywalker para entrar en la lanzadera de Tup, sin encontrar nada, salvo una masacre dentro: la tripulación de la nave había sido masacrada. En la nave sin embargo, no encontraron a Tup. Cincos creyó que el secuestro de Tup significaba que los separatistas eran responsables de su crisis, y Skywalker no descartó esa posibilidad. Volviendo a su nave, Rex y sus compañeros siguieron la señal que emitía un localizador situado en Tup, llegando hasta el hangar principal de una nave enemiga.

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Rex, Skywalker y Cincos se preparan para abordar una nave separatista y rescatar a Tup.

Al mirar en el hangar de los separatistas, Rex y sus compañeros vieron que estaba ocupado por cientos de droides de combate, algunos de los cuales estaban subiendo a Tup a bordo de una lanzadera. Rex expresó escepticismo en cuanto a sus posibilidades de sobrevivir a un enfrentamiento directo con el ejército droide, siendo comparado con Obi-Wan Kenobi por parte de Skywalker. Cuando el nuevo transporte de Tup despegó, Cincos tuvo la idea de engancharse a la lanzadera mediante cables de ascensión, evitando así a los numerosos droides del hangar. Al acoplarse al transporte, Rex y sus compañeros entraron en la lanzadera a través de una esclusa de aire, irrumpiendo en la cabina principal y destruyendo los droides comando que custodiaban a Tup, que estaba prácticamente inconsciente. Mientras Skywalker destruía al comandante del transporte, el superdroide táctico Kraken, Rex se abrió paso hasta la cabina del piloto y destruyó a los droides de combate que pilotaban la nave. Con Rex a la cabeza, de inmediato pusieron la lanzadera capturada rumbo a la nave insignia de Skywalker, ya que Cincos señaló que los signos vitales de Tup estaban cayendo: estaba cerca de la muerte. El envío de Tup a Kamino era de suma importancia para que se pudiera curar.

Cuando Rex y los demás estuvieron de nuevo a bordo del buque insignia de Skywalker, una fragata médica fue preparada como transporte para Tup. Skywalker asignó a Rex para supervisar la transferencia, lo que requería un informe completo a su regreso de Kamino. Antes de su partida, Cincos pidió permiso para acompañar a Rex a Kamino, puesto que Tup era su mejor amigo. Rex aceptó la solicitud de Cincos, pero le ordenó que siguiera el protocolo con el fin de evitar más contratiempos. Al llegar a Kamino, Rex y Cincos conducieron a Tup hasta el Complejo Militar de Ciudad Tipoca, donde fueron recibidos por Shaak Ti y la doctora Nala Se, una de los principales ingenieros del programa de clonación del Gran Ejército de la República. Mientras Se y un equipo de soldados clon llevaban a Tup a una sala de observación, Ti informó a Cincos de que iba a ser sometido a un examen médico completo. Ti razonó que si un virus era la causa de la conducta de Tup, Cincos tenía probabilidades de haber estado expuesto a la misma contagio. Aunque preocupado por apartarse de su amigo, Cincos aceptó examinarse si eso podía ayudar a encontrar una cura para Tup. Después Ti informó a Rex de que Skywalker le había ordenado volver a la zona de guerra, y Rex dijo a Cincos que se cuidara, así como a Tup, antes de salir de Kamino.

Después de la batalla de Ringo Vinda, Rex y la Legión 501 volvieron a Coruscant. Durante ese tiempo, Tup murió después de que le fuera retirado un tumor de su cerebro debido a la intervención de Cincos. Después de desobedecer órdenes y evadir un arresto en Kamino, Cincos descubrió que el tumor era en realidad un chip inhibidor que los kaminoanos habían insertado en todos los soldados clon durante su etapa embrionaria. En el caso de Tup, su chip inhibidor se había alterado, lo que justificaba su comportamiento inestable. Al llegar a Coruscant con Ti para defender su caso ante el Canciller Palpatine, Cincos presuntamente intentó asesinar a Palpatine, escapado a los niveles inferiores de Coruscant. Tras el escape de de Cincos, la totalidad de las fuerzas de seguridad y soldados clon de Coruscant persiguieron al clon fugitivo, pero no se solicitó la participación de los Jedi. Como resultado, Skywalker se ofreció a dirigir una investigación encubierta para la Orden Jedi sobre el caso, y Rex se unió a su general Jedi en la búsqueda de Cincos. Según Ti, Cincos creía que era víctima de una conspiración, separatista o de otro cariz. Ti también advirtió a Skywalker que desde que Cincos se había extraído su chip inhibidor, tal como había hecho con Tup, su comportamiento podía ser tan errático como el de su difunto compañero.

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Cincos muere en los brazos de Rex, antes de poder demostrar sus afirmaciones acerca de un complot anti-jedi.

No pasó mucho tiempo antes de que Rex y Skywalker recibieran una pista prometedora en forma de un comunicado de Kix, que se había topado con Cincos en un bar de soldados clon. Kix transmitió el conjunto de coordenadas en las que Cincos había solicitado una reunión con Rex y, por extensión, Skywalker. Rex y Skywalker llegaron a la ubicación especificada: un almacén situado en el nivel 1315. Al llegar, Rex y Skywalker entraron con cautela en el almacén oscuro. Dentro del edificio, llamaron a Cincos, que respondió dándoles las gracias por confiar en él y luego les pidió tirar sus armas. Rex y Skywalker obedecieron, dejando sus armas sobre una caja cercana. Sin embargo, no fue hasta que Cincos hubo atrapado a la pareja en un escudo de rayos que el soldado emergió de las sombras, aparentemente desquiciado. Cincos dijo a sus compañeros que no había tenido otra opción, aclarando que había sido marcado por haber descubierto un engaño masivo, cuyo ámbito de aplicación alcanzaba los niveles más altos de la República. Cincos afirmó que el chip inhibidor implantado en cada soldado clon podía incluso hacer seguir la orden de matar a los Jedi, tal como Tup había hecho con la Maestra Tiplar.

Rex y Skywalker no supieron cómo reaccionar ante las inverosímiles acusaciones de Cincos, y su evidente escepticismo dejaron a Cincos frustrado por su falta de fe en él. Después Skywalker pidió a Cincos que viniera con ellos, y Rex aseguró a Cincos que lo estaban escuchando y que su única intención era ayudarle. Sin embargo, Cincos se negó a hacerles caso, alegando que Palpatine lo mataría. Cincos implicó al Canciller Supremo en la conspiración, cosa que Skywalker refutó sin dudarlo un segundo. En ese momento, el comandante Fox y un contingente de tropas de la Guardia de Coruscant irrumpieron en el almacén, habiendo averiguado la ubicación de Cincos a través de un droide sonda. Aunque Fox ordenó a Cincos rendirse, el CAR se negó a hacerlo y se apoderó de una de las pistolas de Rex. Antes de que Cincos pudiera disparar con la pistola robada, Fox disparó primero. Horrorizado, Rex y Skywalker observaron desde el interior del escudo de rayos como Cincos caía al suelo, agarrándose la herida mortal que Fox le había infligido en el pecho. Cuando los soldados deshabilitaron el escudo a instancias de Skywalker, Rex corrió al lado de Cincos, gritando que necesitaba un médico. Ya era demasiado tarde: Cincos dijo a Rex que la conspiración era más grande de lo que nadie podría haber imaginado, y sus últimas palabras hicieron mención a una misión y unas pesadillas que, para él, finalmente habían terminado. Rex fue devastado por la pérdida de su amigo. Todos los soldados de la Guardia de Coruscant, se quitaron los cascos en honor al soldado caído.

A raíz de la muerte de Cincos, el personal médico personal de Palpatine concluyó a través de autopsias que la fuente del comportamiento de Tup y Cincos había sido un parásito nativo de RingoVinda, que había provocado el deterioro de sus chips inhibidores y, en consecuencia, su comportamiento. Sin saberlo Rex y sus compañeros, todo era tal como Cincos había dicho: Palpatine, secretamente el Señor Oscuro de los Sith llamado Darth Sidious, había enmascarado un complot anti-Jedi que él y el conde Dooku tenían intención de ejecutar a través de los soldados clon.

Batalla de Scipio

Anakin Skywalker: «Rex, ¿has conseguido averiguar la posición de la senadora Amidala?»
Rex: «Tendré una respuesta más precisa cuando estemos más cerca de la ciudad, pero el escaneo inicial sugiere que todavía sigue viva.»
Anakin Skywalker: «Bien.»
— Anakin Skywalker y Rex al llegar a Scipio.[fte.]

Cuando la Confederación invadió el planeta Scipio, donde se ubicaba la sede del Clan Bancario Intergaláctico, el Senado de la República autorizó una misión para asegurar los bancos y evitar que el Conde Dooku tomara el control de toda la economía galáctica. Skywalker fue nombrado general a cargo de la flota de la República, junto con Rex y sus hombres de la Legión 501. Uno de sus objetivos principales fue el de rescatar a Padmé Amidala, que había estado en el planeta para asistir al nombramiento del nuevo líder del Clan Bancario, Rush Clovis, pero que había quedado atrapada cuando los separatistas invadieron Scipio y aniquilaron su guarnición de la Guardia de Coruscant. Después de que su flota de tres cruceros llegase al sistema Scipio; Rex, Skywalker y sus tropas se dirigieron al planeta a bordo de varias cañoneras LAAT. En el camino para eludir el bloqueo Separatista, Rex escaneó la sede del Clan Bancario situada en la capital del planeta, y concluyó que Amidala estaba allí, todavía viva. El teniente Hawk y otros pilotos, escoltaron a Rex hasta la atmósfera de Scipio. Dooku retiró posteriormente su flota del planeta, abandonando sus fuerzas restantes.

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Rex y Skywalker llegan a Scipio.

Al llegar a una de las plataformas de aterrizaje de la sede del Clan Bancario, Rex y sus hombres abrieron fuego contra los escuadrones de tropas separatistas situados en los alrededores. Rex y Skywalker pronto encontraron lo que quedaba de la guarnición de seguridad de Amidala, incluyendo el cadáver del oficial a cargo del destacamento, el Comandante Clon Thorn. En la lucha subsiguiente, Rex y sus hombres aceptaron la tarea de ocuparse de la infantería droide en una plataforma de aterrizaje y también proporcionaron fuego de cobertura para Skywalker, quien pasó a través de las fuerzas enemigas para rescatar a Amidala por su cuenta. Skywalker llegó a la oficina de Clovis y liberó a Amidala de la custodia Separatista, pero cuando un droide Buitre se estrelló contra la torre en la cual la oficina estaba situada, Clovis se sacrificó para que Skywalker pudiera salvar a Amidala. A raíz de la victoria de la República en Scipio, los dirigentes del Clan Bancario culparon a Clovis del incidente y el control de los bancos fue cedido al Canciller Supremo, lo cual significaba la transferencia de poder económico completo a Palpatine.

Redención de Quinlan Vos

En el 19 ABY, Rex se unió a sus compañeros Cody y Jesse en una misión cuyo objetivo era comprobar que el Maestro Jedi Quinlan Vos ya no permanecía bajo el yugo del Lado Oscuro de la Fuerza. Para ello los clones se dirigieron a un asteroide, y cuando comenzaron a descargar su equipamiento descubrieron que el asteroide estaba a punto de explotar. Gracias a Vos, Rex y los demás consiguieron escapar con vida del asteroide. Sin embargo, Vos los estaba engañando a todos y aún era un agente del Conde Dooku.

Fin de la guerra

En el 19 ABY, Rex acompañó a los Generales Jedi Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi al planeta Mandalore, donde les estaba esperando la antigua Padawan de Skywalker, Ahsoka Tano. Allí, los Jedi y la Legión 501 intentaron capturar al Lord Sith Darth Maul, quien se había apoderado de Mandalore. Sin embargo, Skywalker y Kenobi pronto tuvieron que volver a Coruscant, puesto que el Canciller Supremo Sheev Palpatine había sido secuestrado. Antes de partir hacia la Batalla de Coruscant, Anakin dejó a Rex y a los mejores soldados de la Legión 501 en Mandalore, para ayudar a Ahsoka en la labor de capturar a Maul. Durante meses, Rex y Ahsoka lucharon en lo que sería conocido como el Sitio de Mandalore.

Finalmente, Ahsoka se enfrentó a Maul y consiguió capturarlo con la ayuda de Rex y sus tropas. No obstante, pronto se ejecutó la Orden 66, que mediante un chip inhibidor presente en su cerebro, obligaba a los clones a asesinar a sus Generales Jedi. Gracias a las advertencias de Cincos meses atrás, Rex se había quitado previamente su chip inhibidor, y cuando se ejecutó la Orden 66 no se vio obligado a atacar a Tano. En la confusión subsiguiente, Ahsoka se vio obligada a dejar escapar a Maul mientras salvaba la vida a Rex, y pronto tuvo que huir de los soldados clon. Rex acabó reuniéndose con Ahsoka, y ambos decidieron fingir sus muertes para ocultarse del recién creado Imperio Galáctico.

Cogiendo el cadáver de otro clon, Rex afeitó la cabeza del soldado e intercambió su armadura con la del difunto. Luego, él y Ahsoka enterraron el cadáver del soldado, e hicieron una inscripción en su tumba explicando que en su interior se encontraba Rex, que había muerto tras asesinar a Ahsoka. Como prueba de ello, Ahsoka decidió dejar sus sables de luz junto a la tumba. Después, Rex se despidió de Ahsoka y ambos pasaron a la clandestinidad emprendiendo caminos separados. Sin que Rex lo supiera, Skywalker se había pasado al lado oscuro de la Fuerza convirtiéndose en Darth Vader, y marchando sobre el Templo Jedi de Coruscant con parte de la Legión 501.

Con el paso del tiempo, Rex se reunió con el comandante clon Wolffe y con el comando clon Gregor, quienes también se habían quitado su chip inhibidor y no habían ejecutado la Orden 66, y los tres se ocultaron en el planeta Seelos. Allí permanecieron hasta el 4 ABY, dedicándose a cazar joopas y contar historias a quienes se encontraban.

Los tiempos oscuros

Implicándose en la Red Rebelde

«Me llamo Rex. Capitán, Legión 501. Serví junto a la comandante Tano durante las Guerras Clon. Cualquier amigo de ella es amigo mío. »
―Rex[fuente]
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Rex (centro), Wolffe y Gregor se presentan a los Rebeldes de Lothal.

En el 4 ABY, Ahsoka Tano, líder de la llamada Red Rebelde, un incipiente movimiento de oposición al Imperio Galáctico; envió a los Rebeldes de Lothal a buscar a Rex, para solicitar su ayuda. Gracias a la cabeza de un droide táctico, los rebeldes lograron encontrar a Rex, Wolffe y Gregor en el planeta Seelos, a bordo de un AT-TE.

Ezra Bridger, uno de los rebeldes, preguntó a los clones acerca del número 7567. Rex, sorprendido, respondió que ese era su número de nacimiento. Cuando Kanan Jarrus, un padawan que presenció la muerte de su maestra, Depa Billaba, a manos de los soldados clon durante la Orden 66; se dio cuenta de que Rex y sus compañeros eran clones, encendió alarmado su sable láser tratando de prevenir un posible ataque de los clones.

Entonces, Wolffe se dio cuenta de que Kanan era un Jedi, y pensando que Jarrus quería vengarse de ellos por los hechos acaecidos durante la Orden 66, atacó al Jedi. Gregor, alarmado, también se preparó para atacar. Rex logró calmar a Gregor y a continuación, trató de calmar a Wolffe recordándole que no fueron los Jedi quienes habían traicionado a los clones. Cuando Wolffe se hubo calmado, los rebeldes informaron de que venían de parte de Ahsoka Tano, y pidieron a Rex y sus compañeros que se unieran a la Red Rebelde y les proporcionaran la ubicación de lugares ideales para establecer una base rebelde.

Sin embargo, Rex se negó a unirse a la Red Rebelde argumentando que su tiempo en el campo de batalla ya había terminado, aunque aceptó proporcionar ubicaciones posibles para establecer una base. En una conversación privada de Rex con Wolffe y Gregor, Wolffe instó a sus compañeros a no colaborar con los Jedi, temiendo lo que el Imperio podía hacerles si descubría que habían ayudado a un Jedi. Gregor no obstante, desoyó las advertencias de Wolffe y propuso que los rebeldes les ayudaran a cazar a un gran joopa a cambio de su información.

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Rex asegura a Kanan que tanto él como Wolffe y Gregor no participaron en la Orden 66.

Poco después, Rex escuchó una conversación de Kanan y Ezra en la que Jarrus rememoraba con gran dolor los hechos que tuvieron lugar durante la Orden 66, haciendo especial énfasis en la traición de los clones, con la intención de hacer ver a Ezra el rencor que sentía por los clones. Al oír las palabras de Kanan, Rex interrumpió la conversación e informó de que tanto él como sus compañeros se habían extirpado los chips que obligaban a cumplir la Orden 66 poco antes del fin de la guerra, por lo que no estuvieron implicados en la muerte de ningún Jedi. Luego señaló la cicatriz que tenía en la cabeza como resultado de la extirpación el chip a modo de prueba.

Cuando los clones y los rebeldes trataron de cazar a un joopa en equipo usando a Garazeb Orrelios como cebo, Rex pidió a Sabine Wren que se asegurara que la cuerda que unía a Zeb con el AT-TE de los clones permanecía entera. Tras cazar con éxito el joopa, Rex informó a Sabine de que podía recoger la ubicación de posibles bases para la Red Rebelde de su datapad. Luego, Rex se puso a hablar con Ezra, destacando su valentía y explicándole que un gran Jedi, Anakin Skywalker, le dijo en una ocasión que los mejores líderes siempre predican con el ejemplo. Ezra respondió que su ejemplo era Kanan, quien también era un gran líder. Rex contó a Ezra que tenía la impresión de que Kanan sentía gran animadversión hacia él, y que seguramente siempre se la tendría. Aun así, añadió que no podía culpar a Kanan por ello.

A continuación, Sabine interrumpió la conversación afirmando que había descubierto que uno de los clones había informado al Imperio de su presencia, y que anteriormente los clones habían recibido solicitudes de ayuda de Ahsoka que no habían respondido. Kanan se enfureció y exigió a sus compañeros abandonar inmediatamente el lugar, pero Ezra lo retuvo. Entonces, Rex afirmó que él en ningún momento había recibido ningún tipo de transmisión de Ahsoka, y preguntó a Wolffe si había sido él quien había alertado al Imperio de la presencia de los rebeldes y quien le había ocultado las solicitudes de ayuda de Ahsoka.

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Rex se dispone a disparar a un droide sonda imperial.

Wolffe admitió su culpabilidad, argumentando que había hecho todo eso con la intención de proteger a Gregor, Rex y él mismo. Rex contestó a Wolffe que la guerra había acabado desde hacía mucho tiempo, y que todos ellos eran hombres libres para hacer lo que quisieran. Luego, añadió que no podían vivir con miedo al Imperio durante el resto de sus vidas, puesto que eso no era libertad. Finalmente, Wolffe admitió profundamente arrepentido que había cometido un error al traicionar a los rebeldes, cuyo bando era el correcto, y se disculpó.

A continuación, un droide sonda imperial fue descubierto en las inmediaciones, tras haber espiado a los clones y a los rebeldes por orden del Agente Kallus. Rex logró abatir al droide, pero a pesar de todo, ya era demasiado tarde. El droide había dañado la nave de los rebeldes y las tropas del Imperio se acercaban a su posición.

Escaramuza en Seelos

Rex: «Parece que hemos vivido para luchar otro día.»
Wolffe: «¿No es lo que hacemos siempre?»
Gregor: «Bueno, lo hacemos cuando tenemos a un Jedi guiándonos.»
— Rex, Wolffe y Gregor celebran su victoria en Seelos[fte.]
Tras el incidente, Rex, Gregor y Wolffe entregaron a los rebeldes la ubicación de todas las bases militares abandonadas del Borde Exterior. Nuevamente, Ezra Bridger preguntó a Rex si estaba seguro de no querer unirse a la Red Rebelde. Rex reiteró que su tiempo en combate ya había pasado. A continuación, los clones recibieron una llamada del Agente Kallus.
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Rex desafía a Kallus.

Durante la llamada, Kallus pidió a Wolffe que le transmitiera sus coordenadas para atacar a los Jedi, pero Wolffe respondió que en realidad no había visto a ningún Jedi y había sido confundido por su ojo cibernético. Rex se disculpó ante Kallus por haberle hecho perder el tiempo. Sin embargo, Kallus mostró a los clones unas grabaciones en las que se les veía colaborando con los Jedi. Por eso amenazó a los clones con matarlos a no ser que capturaran a los Jedi. Los clones se negaron a ello, y Rex dijo a Kallus con ironía que esperaba que tuviera algo mejor que los soldados de asalto para atacarles.

Kallus afirmó que los soldados de asalto servían bien al Imperio, y que poseía un gran número de ellos. Con la aprobación de Gregor y Wolffe, Rex respondió a Kallus que podía enviar a todos los soldados de asalto que quisiera. A continuación cortó la transmisión. Poco después, se acercó al AT-TE de los clones un caza TIE. Los rebeldes salieron del interior del AT-TE para defenderse del ataque del TIE, y poco después salieron también Rex y Gregor.

Rex pasó un lanzacohetes a Gregor, que se ofreció voluntario para destruir al TIE. Apuntando al TIE imperial, Gregor disparó el lanzacohetes y destruyó al TIE con sólo un disparo. Rex, entusiasmado, elogió a Gregor exclamando que a pesar del paso del tiempo, Gregor aún seguía poseyendo excelentes aptitudes para el combate. A continuación, Wolffe avistó a 3 AT-AT imperiales aproximándose a su posición. Por eso, Rex y Gregor se reunieron con Wolffe para avistar la próxima oleada de ataques imperiales.

Junto a Wolffe y Gregor, Rex comenzó a nombrar todas las características de los AT-AT que no tenían ninguno de los tanques usados durante las Guerras Clon. Ezra interrumpió la conversación de los clones, que habían pasado a hablar entusiasmados del tamaño y coraza de los AT-AT. Entonces por orden de Rex, Wolffe dio media vuelta al AT-TE para moverse en dirección contraria a los tanques del Imperio.

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Rex exige a Kallus que se baje de su AT-AT y se enfrente a él personalmente.

Para ocultarse de los tanques, Wolffe metió al AT-TE en una tormenta de arena, y Rex se refugió en el interior del AT-TE junto a Wolffe, Gregor y los rebeldes. Rex ideó un plan para no ser descubiertos por el Imperio dentro de la tormenta de arena, consistente en que Kanan Jarrus usara la Fuerza para saber dónde estaban los tanques enemigos (que también habían entrado en la tormenta de arena), de modo que los clones pudieran evitarlos. Tras la ejecución del plan, Kanan informó de que estaban rodeados por los 3 AT-AT.

Rex pidió a Ezra que también usara la Fuerza para disparar a uno de los AT-AT, de modo que los rebeldes pudieran dejar de estar rodeados y pudieran salir de la tormenta. Ezra consiguió destruir un AT-AT y sacaron su tanque de la tormenta, perseguidos por los otros AT-AT restantes. Los clones instaron a los rebeldes a huir de Seelos a bordo del Fantasma, mientras ellos distraían a los AT-AT y se sacrificaban para que los rebeldes escaparan. Ezra trató de que los clones subieran con ellos a bordo del Fantasma, pero Rex respondió a Bridger que él, Wolffe y Gregor habían nacido para morir en combate si era necesario.

Cuando los rebeldes se hubieron marchado, Rex ordenó a Wolffe dar media vuelta al AT-TE para encarar al Imperio. Wolffe obedeció y se dedicó a mantener en movimiento al AT-TE a pesar de los ataques enemigos para poder embestir al Imperio. Rex de mientras manejaba la torreta del tanque y Gregor se aseguraba del correcto funcionamiento del AT-TE. En un momento dado, Wolffe embistió a un AT-AT, colocando al AT-TE en vertical y usándolo para que las patas delanteras del AT-AT cayeran sobre el AT-TE, de modo que el AT-AT quedase inclinado. En ese AT-AT iba el Agente Kallus.

Sin embargo, el otro AT-AT apuntó a los clones dispuesto a matarlos. Rex trató de disparar al AT-AT, pero la torreta de su tanque se había estropeado, Por eso, Rex pidió a Gregor que reparara los sistemas del AT-TE. Cuando parecía que los clones iban a morir de un disparo directo del AT-AT, Rex se encaramó a lo alto de su tanque y gritó a Kallus para que bajara de su AT-AT y peleara cuerpo a cuerpo. Entonces, Rex cerró los ojos preparándose para morir, y en se preciso instante los rebeldes volvieron a bordo del Fantasma y abordaron al AT-AT, matando a sus pilotos y usándolo para atacar al AT-AT del Agente Kallus. Rex murmuró que el rescate de Kanan era idéntico a los viejos tiempos, en los que los Jedi siempre llegaban en el momento oportuno. Cuando Gregor reparó los sistemas del tanque, Rex destruyó el AT-AT de Kallus, que tuvo que huir a bordo de una moto deslizadora. Después de eso, los clones celebraron la victoria.

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Rex se reencuentra con Ahsoka.

Cuando Rex dijo que parecía que habían sobrevivido para luchar otro día, Wolffe respondió con ironía que eso era lo que siempre acababa ocurriendo. Finalmente Gregor matizó que siempre sobrevivían cuando tenían a un General Jedi guiándolos, haciendo referencia a Kanan. Rex, Gregor y Wolffe; decidieron al final unirse a la Red Rebelde, por lo que fueron recogidos por Hera Syndulla a bordo del Espíritu y se reunieron con la flota de la Red Rebelde.

Al reunirse con la flota, Rex se reencontró con Ahsoka Tano. Al verla, Rex comentó amablemente a Ahsoka que había crecido. Ella respondió que algún día tenía que ocurrir. Entonces, abrazó a Rex, que correspondió el abrazo de Tano. Rex dijo a Ahsoka que se alegraba de verla aún con vida, a lo que Ahsoka contestó que ella también se alegraba de ver a Rex vivo. Rex explicó a Ahsoka que no seguiría con vida de no ser por los rebeldes, motivo por el cual Ahsoka agradeció a los Rebeldes de Lothal su ayuda.

Amenaza inquisitorial

Tiempo después, a bordo del Espíritu, Rex jugó una partida de dejarik con Garazeb Orrelios. Rex logró ganar a Zeb, y dijo al lasat que no todo debía basarse en la fuerza física. Zeb respondió que tal vez se había estado dejando ganar. Mientras tanto, Kanan Jarrus pidió a Ezra Bridger que usara la Fuerza para elevar a C1-10P. Mientras Ezra trataba de realizar el ejercicio, Kanan fue aconsejando a Ezra que se concentrara y visualizara en su mente lo que quería hacer. Finalmente, Ezra afirmó que era incapaz de levantar a Chopper.

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Rex juega al dejarik con Zeb Orrelios.

Entonces, Rex aconsejó a Ezra que cuando usara la Fuerza, visualizara también con los ojos aquello que quería levantar, puesto que de ese modo se habría dado cuenta de que C1-10P se había imantado contra el suelo. Ezra protestó que eso era injusto, y Kanan respondió que una batalla tampoco era siempre justa. A continuación, Rex dijo que el General Jedi con el que había servido, Anakin Skywalker, solía combinar el uso de la Fuerza con su ingenio, lo que le convertía en un gran guerrero.

Kanan replicó a Rex que Ezra ya tenía ingenio de sobras, y lo que realmente necesitaba era disciplina. Rex contestó pidiendo a Kanan que entonces permitiese que un soldado como él enseñase a Ezra disciplina. A continuación, Hera Syndulla entró en la sala y pidió a Sabine Wren, Zeb y C1-10P que acudieran a una antigua estación médica de la República para recoger suministros. Al oír eso, Kanan recomendó a sus compañeros recoger rápidamente los suministros, puesto que el capitán Ingenio, tal como apodó a Rex, los iba a necesitar. Como respuesta, Rex afirmó que ya entendía de donde provenía la falta de disciplina de Ezra.

Kanan, incrédulo, preguntó a Rex si estaba insinuando que a él también le faltaba disciplina; a lo que Rex contestó que lo estaba afirmando. Kanan dijo entonces que la disciplina de un Jedi era infinitamente superior a la de un soldado, ya que saber no luchar requería mucha más disciplina que luchar. A continuación, Rex preguntó a Kanan si lo que quería era preguntar al Imperio si quería deponer las armas y rendirse. Mientras Kanan seguía discutiendo con Rex afirmando que lo que realmente quería decir es que Ezra necesitaba centrarse en el presente y no en el pasado o el futuro, Ezra, cansado de que Rex y Kanan tuvieran discusiones constantemente, decidió acompañar a Sabine y Zeb en su misión. Kanan se dio cuenta de las intenciones de Ezra, pero no logró detenerle.

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Rex, Kanan y Hera hablan de la existencia de más inquisidores.

Cuando hubo pasado un rato, Kanan y Rex jugaron una partida de dejarik, la cual Kanan ganó. Entonces Rex reconoció que Kanan podía ser disciplinado cuando se lo proponía. Kanan nuevamente incrédulo, preguntó a Rex si estaba tratando de enseñarle algún tipo de lección. Rex contestó simplemente que había más de un modo de alcanzar la victoria. A continuación, Ezra regresó de su misión, y antes de que Kanan pudiera protestar por su huida desautorizada, Ezra le informó de que había sido atacado por dos inquisidores. Al saber que Zeb había salvado la vida de Ezra y Sabine, Rex felicitó al lasat. Zeb preguntó a Kanan por qué no les había dicho que había más de un inquisidor, pero Kanan estaba tan estupefacto que no respondió. Antes de irse, Ezra dijo a Kanan que los inquisidores sabían de la existencia de Ahsoka Tano.

Al quedarse a solas con Hera y Rex, Kanan afirmó que desconocía la existencia de más inquisidores, y dijo que informaría a Ahsoka de la información que le había dado Ezra. Luego preguntó a Rex si Ahsoka podía saber cuántos inquisidores había en total. Rex dijo que no lo sabía.

Tratando con Ohnaka

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Rex asiste a una reunión de la Red Rebelde.

Más adelante, Rex entrenó a Ezra Bridger en el uso de armas. Sin embargo, durante el entrenamiento, Ezra falló todos sus disparos con un bláster. Rex presionó a Ezra, quien dijo a Rex que seguramente incluso él fallaba de vez en cuando algún disparo. A continuación, Kanan Jarrus interrumpió a ambos y anunció a Ezra que era la hora de su entrenamiento Jedi. Ezra respondió que no podía estar en dos sitios a la vez, y Rex respondió a Ezra que como soldado, debía aprender a establecer sus prioridades.

Kanan replicó a Rex que Ezra no era un soldado, sino un Jedi; y antes de que Rex pudiera responder a Kanan Ezra murmuró que tal vez no quería ser ni un soldado ni un Jedi. Eso dejó a Rex y a Kanan desconcertados, pero ninguno de ellos tuvo tiempo de responder a Ezra, puesto que Sabine Wren anunció que Hera Syndulla había convocado a todos los rebeldes para asistir a una reunión. Mientras iban a la reunión, Rex preguntó a Kanan si sabía por qué Ezra había dicho que no quería ser ni soldado ni Jedi, y Kanan afirmó que no lo sabía.

Durante la reunión, el comandante Jun Sato informó de que había una crisis energética en el planeta Rinn, por lo que los rebeldes debían conseguir varios generadores de energía para evitar que la población del planeta se congelara por causa de las bajas temperaturas propias del clima del planeta. Por eso, Rex partió junto a los demás rebeldes en busca de generadores de energía en el mercado negro de Garel.

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Hondo Ohnaka se despide de Rex y los rebeldes.

Mientras tanto, Ezra había respondido a una llamada de emergencia y se había marchado del Espíritu a bordo del Fantasma. Tras llegar al origen de la llamada de socorro, Ezra se encontró con el pirata Hondo Ohnaka, a quien ayudó con sus negocios. Después de un mal giro de los acontecimientos, Hondo robó el Fantasma junto a varios generadores de energía con los que Ezra y él habían pretendido negociar. Sin embargo, C1-10P había puesto al Fantasma en piloto automático y Hondo se encontró frente a Rex y el resto de rebeldes, que habían vuelto de su búsqueda de generadores de energía.

Hondo trató de justificar la ausencia de Ezra a Rex y los demás rebeldes, y cuando Ezra regresó a Garel y explicó a Rex y los otros lo que realmente había hecho Hondo, el pirata se hizo el ofendido. Rex contempló la escena con cierta diversión. Finalmente, Ohnaka regaló a los rebeldes los generadores de energía que necesitaban y se marchó.

Asistiendo a Ibaar

Más tarde, los rebeldes recibieron una transmisión de Eesh Fahm, el líder de un grupo de resistencia al Imperio del planeta Ibaar. Según la transmisión, el Imperio había lanzado un bloqueo a escala planetaria para evitar que la población de Ibaar pudiera recibir cualquier tipo de suministro, ya fuese alimenticio o de otra índole. Por ese motivo, los rebeldes intentaron romper el bloqueo imperial, dirigido por el Agente Kallus, y lanzar suministros a la población de Ibaar.

Sin embargo, el asalto rebelde fracasó. Tras el fracaso, Rex asistió a una reunión convocada por el comandante Jun Sato. En ella los rebeldes hicieron énfasis en la necesidad de atravesar el bloqueo imperial, tras lo que Rex sugirió contactar con Quarrie, un ingeniero mon calamari que vivía en el planeta Shantipole y con quien él había estado en contacto. Según Rex, Quarrie podría proporcionar a los rebeldes una nueva nave diseñada por él que permitiera atravesar el bloqueo imperial. Por último, Rex informó de que Quarrie sólo estaba dispuesto a entregar su nave a quien quisiera pilotarla personalmente.

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Rex maneja una torreta del Espíritu.

Kanan Jarrus sugirió que Hera Syndulla fuese quien tratara con Quarrie, y mientras Syndulla, Sabine Wren y Garazeb Orrelios se dirigían a Shantipole, Rex permaneció a bordo del Espíritu junto a Kanan y Ezra Bridger. Con la esperanza de que Hera apareciera en medio del combate, los rebeldes volvieron a asaltar otra vez el bloqueo de Ibaar, con el Espíritu cargando con los suministros, y por lo tanto siendo el objetivo principal de las naves imperiales.

Durante el combate, Rex manejó una de las torretas del Espíritu, tratando de destruir a los cazas TIE que se acercaban al Espíritu por la retaguardia. A medio combate, Hera apareció pilotando la nueva nave de Quarrie, el Ala-B, lo que permitió pillar por sorpresa al Imperio. Gracias al Ala-B, el Espíritu logró atravesar el bloqueo de Ibaar, lanzar los suministros hacia la superficie del planeta, y finalmente huir del lugar.

Asaltando un Interdictor

Al cabo de un tiempo, los rebeldes recibieron una llamada de emergencia procedente de Jun Sato en la que el comandante informaba de que él, Ezra Bridger y varios rebeldes habían sido capturados por un Interdictor Imperial, que era capaz de capturar naves que se encontraban en el hiperespacio. Cuando Kanan Jarrus se ofreció a infiltrarse en la nave enemiga para rescatar a los rebeldes, Hera Syndulla insistió en que Rex acompañase a Kanan debido a su experiencia en protocolo militar.

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Rex y Kanan se visten de soldados de asalto para infiltrarse en el Interdictor Imperial.

En el planeta Garel, poco antes de partir hacia su misión, Kanan dijo a Rex que la idea de infiltrarse en la nave imperial con él no había sido suya. Rex pidió a Kanan que actuara como un profesional a pesar de que su relación con él no fuese muy buena. Entonces, Kanan sugirió la posibilidad de que Rex se uniera en un momento dado a los imperiales, algo que Rex negó que fuera a hacer nunca. En ese momento, llegó Garazeb Orrelios con dos soldados de asalto inconscientes, cuya armadura se pusieron Rex y Kanan para disfrazarse.

Al ponerse la armadura de soldado de asalto, Rex se quejó de que no fuese igual de buena que las armaduras de los soldados clon. Kanan irónicamente dijo a Rex que la armadura le iba un poco ajustada. Rex respondió a Kanan que por lo menos él sabía cómo ponerse correctamente una armadura, y acto seguido acabó de ajustar bien la armadura de Kanan. Después, Sabine Wren les proporcionó una lanzadera imperial robada. Kanan se preguntó cómo podía ser que los imperiales les permitieran robarles naves constantemente, y Rex afirmó sorprendido que había pensado que la nave de Sabine era una nave que los rebeldes habían robado al Imperio el día anterior.

Dentro de la lanzadera, Rex, Kanan y C1-10P vieron un dibujo de Sabine en el que ambos salían luchando caricaturizados. Kanan dijo irritado que no entendía por qué Sabine tenía la costumbre de hacer esas cosas, y Rex contestó que creía que a eso se le llamaba expresión artística. Tras hacer saber a Rex que no estaba contento con su misión, Kanan explicó al capitán clon que su misión consistiría en que C1-10P averiguara la ubicación de los rebeldes para que él y Rex los pudieran rescatar después. Rex añadió que también debían deshabilitar el pozo de gravedad del Interdictor, que le permitía capturar naves que viajaban en el hiperespacio.

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Rex y Kanan se reúnen con Ezra.

Kanan escuchó a Rex y finalmente aclaró que a pesar de todo el objetivo principal de la misión era un rescate. Al acercarse al Interdictor, los imperiales contactaron con Rex y Kanan. Rex, aplicando el protocolo imperial (creado en parte por él y Cody durante las Guerras Clon, tal como dijo a Kanan) consiguió que los imperiales les permitieran acceder al Interdictor.

Dentro del Interdictor, Rex y Kanan discutieron brevemente sobre quién estaba al mando hasta que finalmente Kanan tuvo que usar el truco mental para que dos soldados de asalto les permitieran el paso. Tras eso, Rex dijo a Kanan que había visto a ejecuciones mejores de esa técnica, por lo que Kanan sugirió practicarla sobre él.

A continuación, C1-10P determinó la ubicación de Ezra. Al entrar en un ascensor, Rex no supo qué botón tocar para dirigirse a la posición de Ezra, por lo que en el ascensor entró también un oficial imperial. El oficial dijo a Rex que la armadura le iba muy justa, por lo que Rex comenzó a murmurar amenazas hacia el oficial. Finalmente, al llegar a la posición de Ezra, Rex y Kanan vieron que el muchacho ya había conseguido escapar, y ambos fueron aturdidos por Ezra cuando el joven los confundió con dos soldados de asalto corrientes. Una vez reanimados, Ezra acordó con ellos que él deshabilitaría los pozos de gravedad del Interdictor mientras ellos rescataban a Sato y a sus hombres.

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Rex y Kanan abren paso a Sato y los rebeldes a través de los pasillos del Interdictor.

Al llegar donde Sato y los rebeldes estaban prisioneros, Rex y Kanan fueron interceptados por tropas de asalto. Kanan dijo a Rex que disparaba igual de mal que los soldados de asalto, y Rex achacó su mala puntería al casco que llevaba. Por eso, se quitó el casco, se lo lanzó a los imperiales y comenzó a disparar con excelente puntería. Minetras Rex se enfrentaba a los imperiales, Kanan liberó a Sato y a los demás. Luego, Kanan comenzó a poner soldados de asalto al alcance de Rex mediante la Fuerza, y Rex los fue disparando. Por ello, Rex exclamó que se sentía como en los viejos tiempos.

Tras largo tiempo corriendo por el Interdictor en dirección a la nave de los rebeldes, Rex dijo a Kanan que era demasiado mayor para seguir su ritmo, y decidió cerrar una puerta por la que habían pasado los rebeldes, quedándose él al otro lado de ella para enfrentarse solo a los imperiales y así permitir el escape a sus compañeros. No obstante, tras una ardua pelea, Rex fue aturdido y llevado al puente de la nave, ante el Almirante Brom Titus.

Titus alagó a Rex diciendo que una vez fue un héroe que trajo la paz a la Galaxia, y le preguntó por qué se había rebajado a ayudar a los rebeldes, así como a quién era su lealtad. Rex respondió que su lealtad iba dirigida a la República Galáctica, no al Imperio. Titus recordó a Rex que el Imperio se había instaurado gracias a la ayuda de los clones, y le ofreció inmunidad y un puesto como instructor en la Academia Imperial a cambio de arrestar a los rebeldes. Rex rechazó la oferta de Titus y añadió que odiaba la armadura de soldado de asalto. Entonces, Titus añadió que era una lástima que Rex fuese a morir en una armadura de soldado de asalto.

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Rex y Kanan huyen del Interdictor.

A continuación, Rex fue torturado por un droide interrogador IT-O. Preparándose para ejecutar a Rex, Titus afirmó que Rex moriría solo y olvidado a pesar de sus gestas durante las Guerras Clon, y que a nadie le preocuparía su muerte. Entonces, Kanan irrumpió en el puente y dijo que a él sí que le importaba que Rex fuese a morir. Acto seguido se deshizo de todos los soldados del puente y Titus optó por huir. Kanan ayudó a Rex a caminar y ordenó a Sato, Bridger y los rebeldes huir a bordo de la nave rebelde.

Kanan se dirigió entonces hacia las cápsulas de escape del Interdictor apoyando a Rex, que iba disparando a los soldados de asalto que divisaba mientras Kanan le ayudaba a caminar. Finalmente, ambos fueron recogidos por la nave rebelde cuando iban en una cápsula de escape. Gracias a un saboteo de C1-10P, los pozos de gravedad imperiales funcionaron mal cuando quisieron capturar a la nave rebelde de nuevo, y varios cruceros ligeros imperiales impactaron contra el Interdictor, destruyéndolo.

Sato agradeció a Rex y a Kanan su ayuda. Luego, Ezra les dijo a ambos que los Jedi y los clones trabajaban genial en equipo. Con tono jocoso Kanan dijo a Rex que los chicos de hoy en día tenían unas ideas muy disparatadas. Sonriendo, Rex agradeció a Kanan que le hubiera rescatado a bordo del Interdictor, y Kanan, para tratar de formalizar su relación con Rex y olvidar todas sus disputas anteriores, correspondió al capitán clon con un saludo militar, que Rex le devolvió satisfecho.

Huyendo de Garel

Más adelante, el Imperio Galáctico descubrió que la flota de la Red Rebelde estaba estacionada en el planeta Garel. Por eso, lanzó un ataque contra la flota liderado por el Agente Kallus, el Almirante Kassius Konstantine y los inquisidores conocidos como Séptima Hermana y Quinto Hermano. En el momento del ataque, Rex se encontraba junto al comandante Jun Sato en la nave de mando de la flota.

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Rex y Sato informan a Hera Syndulla de su situación.

Hera Syndulla, decidió contactar con Rex y Sato para pedirles un informe de la situación. Rex respondió a Hera que si la flota rebelde quería escapar del ataque del Imperio de una pieza, debía despegar de inmediato. A petición del comandante Sato, los rebeldes acordaron aplicar el plan de escape Delta. Durante su huida, la nave de Rex y Sato fue inmovilizada con un rayo tractor por orden del Almirante Konstantine.

Al enterarse de eso, Hera retrocedió con el Espíritu para destruir el rayo tractor que retenía a Rex y a Sato, a pesar de que Sato le ordenó no hacerlo. Finalmente, Hera logró hacer colisionar al Espíritu con el generador del rayo tractor, destruyéndolo y liberando así a Rex y a Sato. Rex agradeció a Hera su ayuda y a continuación, la nave de mando de la flota rebelde y el Espíritu saltaron al hiperespacio, logrando escapar.

Atajo en Concord Dawn

Tras el ataque a un convoy imperial para obtener suministros, Rex se reunió con los Rebeldes de Lothal y Jun Sato para analizar la situación de la Red Rebelde. Durante la reunión, Kanan Jarrus puso de manifiesto que cada vez era más difícil robar suministros al Imperio, así como desplazarse por su área de operaciones sin ser descubiertos. Mostrándose de acuerdo con Kanan, Sato destacó al necesidad de buscar una nueva ruta dentro y fuera del Sector Lothal.

Sabine Wren, propuso usar un atajo a través del Sistema Concord Dawn, que estaba bajo el mando de una colonia mandaloriana en lugar del Imperio. Cuando Ezra Bridger preguntó el motivo por el cual el Imperio no había conquistado Concord Dawn, Rex respondió que el Imperio temía el potencial de los guerreros mandalorianos asentados en Concord Dawn, quienes además, instruyeron al Ejército Clon durante las Guerras Clon.

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Rex informa a los rebeldes acerca de Fenn Rau.

Entonces Sato planteó si los mandalorianos de Concord Dawn estaban aliados con el Imperio, puesto que el Ejército Imperial había ocupado Mandalore, y eso podía ejercer una gran influencia sobre Concord Dawn. A pesar de todo, se acordó tratar de negociar con los mandalorianos en vez de atacarlos. Tras un intento fallido de negociación, Hera Syndulla quedó gravemente herida.

Volviéndose a reunir para analizar la situación, Sabine desveló que el líder de los mandalorianos de Concord Dawn era un hombre llamado Fenn Rau. Tanto Rex como Kanan afirmaron saber quién era Rau, puesto que había sido un instructor de soldados clon y había participado junto a Kanan en la Batalla de Mygeeto durante las Guerras Clon. Finalmente, Kanan logró una negociación satisfactoria tomando a Rau como prisionero.

Investigación en Geonosis

En el 3 ABY, los espías rebeldes informaron de que el Imperio había llevado a cabo durante un tiempo la construcción de algo enorme en la órbita de Geonosis. Por eso, Rex y los Rebeldes de Lothal se dirigieron al planeta con la intención de investigar qué había estado haciendo el Imperio allí. Al llegar a Geonosis, Rex y los demás vieron los vestigios de lo que había sido una gigantesca construcción, que ya no estaba en la órbita del planeta.

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Rex en el Espíritu sobre los vestigios de una gran construcción imperial en la órbita de Geonosis.

Cuando Hera Syndulla pidió a C1-10P que escaneara la superficie del planeta en busca de formas de vida, Rex dijo que eso había sido una buena idea, puesto que él sabía por experiencia que a los geonosianos no les gustaban en absoluto los visitantes inesperados. Sin embargo, tras el escaneo C1-10P informó de que no había vida en el planeta. Rex, sorprendido, supuso que C1-10P había cometido un error, y le pidió que volviera a escanear la superficie del planeta.

A continuación, los rebeldes aterrizaron en el interior de una infraestructura del Imperio para investigar sobre qué había estado construyendo el Imperio y sobre por qué no se apreciaban formas de vida sobre Geonosis. Rex permaneció en el Espíritu junto a Hera y C1-10P esperando a que los rebeldes regresaran. De pronto, los rebeldes fueron emboscados por el Agente Kallus y varios soldados de asalto. Kanan Jarrus informó de que los imperiales estaban cerrando las compuertas del pasillo en el que se encontraban, y por eso Rex pidió a C1-10P que saliera del Espíritu para volver a abrir las puertas.

Entonces, varios PT-TD aparecieron y Rex tuvo que manejar una de las torretas del Espíritu para atacarlos. Finalmente, los rebeldes lograron regresar al Espíritu, a excepción de Garazeb Orrelios, que se dirigió a una cápsula de escape. Desde el espacio, Rex vio cómo la cápsula de Zeb quedaba dañada y a primera vista, caía sobre Geonosis.

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Rex y Hera observan el regreso del Fantasma tras buscar a Zeb en la superficie de Geonosis.

Rex y los rebeldes rastrearon la superficie de Geonosis sobre la cuál supuestamente había caído Zeb, pero no encontraron rastro de él. No obstante, los rebeldes sí descubrieron que la población de Geonosis había sido aniquilada. Rex comenzó a temer que el Imperio encontrase a Zeb antes que ellos, por lo que Hera decidió que debían buscar a Zeb más rápido.

Finalmente, Rex y los rebeldes detectaron la señal de un transpondedor que Zeb llevaba consigo procedente de una luna de Geonosis. Por ese motivo, Rex y los demás dejaron de rastrear a Zeb en Geonosis y se dirigieron a la luna. Allí, encontraron finalmente a Zeb, que subió a bordo del Espíritu. Tras recoger a Zeb, Rex y los demás volvieron con la flota de la Red Rebelde.

Buscando una nueva base

Más tarde, Rex y otros rebeldes como el Comandante Jun Sato, los Rebeldes de Lothal y Ketsu Onyo, la antigua compañera en la Academia Imperial de Sabine Wren, celebraron una reunión en una nave imperial robada para hablar sobre sus planes de establecer una nueva base rebelde. Combinando unas cartas de navegación de la República Galáctica y de Lothal, los rebeldes identificaron a la luna del planeta Berzite como el mejor candidato. Como las naves rebeldes poseían poco combustible para ir hasta allí, Ketsu recomendó robar combustible del asentamiento imperial conocido como Base Horizon.

Tras acabar la reunión, el Comandante Sató aprobó una misión para que los Rebeldes de Lothal robaran combustible de la Base Horizon. A continuación, Rex permaneció en la nave de mando de la flota rebelde durante un ataque imperial sobre la flota rebelde. Después de que C1-10P y un antiguo droide imperial llamado AP-5 revelaran información sobre una trampa imperial en el Sistema Yost, Rex acompañó al resto de la flota hasta Atollon; un planeta seguro y sin presencia imperial.

Explorando Atollon

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Rex se reúne con los Rebeldes de Lothal en Atollon.

Al llegar a la superficie de Atollon, Rex y los rebeldes trabajaron por establecer una base en el planeta lo más rápido posible. Cuando vio a los Rebeldes de Lothal, Rex les dijo que Atollon no parecía gran cosa pero tenía la ventaja de que los exploradores habían encontrado una fuente de agua cerca. Por último, dijo a los rebeldes que a pesar de que el planeta era cálido, seco y desagradable, no había nada que pudiera intentar matarles.

Pasado un rato, Rex fue informado de que la teniente Deiser no había regresado de su misión, que consistía en colocar sensores por los alrededores de la base. Al oír eso, Rex intentó contactar con Deiser, pero no obtuvo ninguna respuesta por parte de la teniente. Así pues, Rex y Sabine Wren decidieron salir en busca de Deiser, y cogieron el Fantasma para partir en su búsqueda aconsejados por Hera Syndulla. Al llegar cerca del sitio en el que había desaparecido Deiser, Rex se encontró con su casco.

De pronto, un grupo de criaturas llamadas krykna, de gran tamaño y de aspecto similar a arañas, emboscaron a Rex y a Sabine. A pesar de disparar a las criaturas sin cesar, los ataques de Rex y Sabine no afectaron a los kryknas. Sabine fue lanzada por los aires por un krykna, y a continuación, Rex comenzó a ser rodeado. Justo antes de ser capturado por un krykna, Rex consiguió matar a uno de un disparo en el ojo. Finalmente, ante la atónita mirada de Sabine, Rex fue arrastrado por los krykna hasta el interior de una cueva.

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Rex y Sabine se enfrentan a un krykna.

Rex permaneció atado a una pared de la cueva hasta que llegaron a buscarle Hera, Sabine y Garazeb Orrelios. Al verlos, Rex los llamó para que lo liberasen. Una vez estuvo liberado, el grupo volvió a ser atacado por los kryknas. Entonces, Rex corrió junto a los demás intentando huir de las criaturas. En un pasillo, los rebeldes fueron emboscados por los kryknas. Rex se dedicó a atacar a las criaturas de la retaguardia con Sabine mientras los demás atacaban a las de la vanguardia.

Sin embargo, tras la llegada de Kanan Jarrus y Ezra Bridger, Rex y los rebeldes consiguieron abrirse paso hacia delante. Así, todos consiguieron llegar hasta el Espíritu. Una vez allí, todos descubrieron que los kryknas habían pegado al Espíritu contra el suelo usando tela de araña, de modo que no podían despegar. Los rebeldes atacaron con las torretas del Espíritu a los kryknas, que a pesar de todo seguían intentando atacarles.

De pronto, Rex gritó a sus compañeros que los kryknas estaban entrando en el Espíritu a través de una puerta de ventilación. Sabiendo que los kryknas temían a los sensores que los rebeldes habían plantado anteriormente alrededor de su base, todos acordaron que necesitaban obtener un sensor para ahuyentar a los kryknas, cortas las ataduras del Espíritu y huir. Ezra afirmó que tenía un plan para conseguir eso, y Rex instó a sus compañeros a salir a poner en práctica el plan de Ezra mientras él expulsaba del Espíritu a los kryknas que intentaban entrar en él.

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Rex intenta expulsar a un krykna del Espíritu.

Rex disparó con insistencia al krykna que trataba de entrar en el Espíritu, y al no conseguir gran cosa de este modo, Rex decidió abalanzarse sobre la criatura. Entonces, empujó al krykna que pretendía entrar en el Espíritu, consiguiendo moverlo hacia la puerta de salida de la nave.

Cuando el krykna estuvo allí, Rex cogió impulso y saltó hacia él, golpeándole con los pies y logrando expulsarlo de la nave. En ese momento, Rex pidió a C1-10P que cerrara la puerta de la nave. El droide cumplió las órdenes de Rex, que respiró aliviado y se sentó en el suelo, cansado de su lucha cuerpo a cuerpo con el krykna.

Por su parte, los rebeldes lograron obtener el sensor y cortar las ataduras del Espíritu, de modo que cuando regresaron al interior de la nave, Rex y los demás lograron escapar de los kryknas y regresar a la base rebelde. Una vez allí, Rex y los rebeldes se aseguraron de que toda la base estaba bien rodeada de sensores, de modo que los kryknas no pudieran llegar hasta ella.

Pérdida de Ahsoka

Más tarde, Ahsoka Tano, Ezra Bridger y Kanan Jarrus partieron a Malachor a bordo del Fantasma para descubrir nueva información que les permitiera vencer a Darth Vader y a sus inquisidores. Rex contactó vía holograma con Ahsoka mientras ella se dirigía a Malachor. Rex, preguntó a Ahsoka si estaba segura sobre su decisión de ir a Malachor sola, y se ofreció a acompañarla si ella así lo deseaba. Ahsoka recordó a Rex que iba acompañada de Kanan y Ezra, y le dijo que estaba segura de lo que hacía.

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Rex es informado de que Ahsoka ha muerto en Malachor.

Rex respondió que si hubiera querido, podría haberla ordenado que le permitiera acompañarla a Malachor. Ahsoka, amistosamente, dijo a Rex que él ya no la superaba en rango. Repitiendo las palabras que había dicho a Ahsoka cuando la conoció en Christophsis, Rex contestó que en su opinión, la experiencia estaba por encima de todo. Ahsoka zanjó la cuestión afirmando mientras sonreía que ella también tenía ya más experiencia que Rex. Rex sonrió brevemente a Ahsoka y se despidió de ella deseando que la Fuerza la acompañara.

Mientras su amiga estaba en Malachor, Rex permaneció con los demás miembros de la Red Rebelde en el planeta Atollon. Días después de haber hablado con Tano, el Fantasma regresó a Atollon, y Rex se acercó hasta él para saber cómo había ido la misión de los Jedi en Malachor. Entonces, Rex vio que Kanan había regresado ciego junto a Ezra, pero Ahsoka no había vuelto. Sospechando que Ahsoka había muerto, las dudas de Rex fueron despejadas en cuanto Ezra lo miró con tristeza, confirmando sus sospechas. Al conocer la supuesta muerte de Ahsoka a manos de Darth Vader, Rex cerró los ojos tratando de contener la tristeza que le causaba esa pérdida.

Asalto a la Estación Reklam

En el 2 ABY, seis meses después de la desaparición de Ahsoka Tano, Rex estuvo presente en una reunión de los rebeldes con el pirata Hondo Ohnaka. Hondo, había prometido proporcionar información útil a los rebeldes a cambio de una nave propia. Ante la insistencia de Jun Sato y la promesa de una recompensa adecuada para él, Hondo reveló a Rex y a los rebeldes la ubicación de una estación espacial imperial situada en el planeta Yarma, la Estación Reklam.

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Rex planifica con Hondo y los rebeldes una misión de reconocimiento a la Estación Reklam.

En esa estación, se encontraban varios cazas estelares BTL Ala-Y, que habían sido usados por la República Galáctica durante las Guerras Clon y ahora iban a ser destruidos por el Imperio Galáctico. Cuando Rex afirmó que esos cazas eran sólidos en las operaciones de combate, los rebeldes decidieron robarlos para poseer un escuadrón de ataque compuesto por cazas. Hera Syndulla, propuso una misión de reconocimiento en la Estación Reklam para verificar si la información de Hondo era correcta. Sato ascendió a Ezra Bridger a teniente comandante y lo puso al mando de la misión. Rex, felicitó a Ezra por su ascenso afirmando que se lo merecía.

A continuación, Rex subió al Fantasma junto a Ezra, Hondo, Sabine Wren y Garazeb Orrelios para emprender su misión de reconocimiento. Al llegar a Sereeda Waypoint, los rebeldes se detuvieron brevemente para ajustar las coordenadas de la nave. Sin embargo, antes de que pudiesen saltar de nuevo al hiperespacio, fueron emboscados por naves del Gremio Minero. Tras deshacerse de las naves atacantes, Ezra quiso destruir un transporte del Gremio Minero indefenso, para eliminar a los testigos de su anterior confrontación.

Sabine, molesta por la fría actitud de Ezra, intentó disuadirlo alegando que el transporte no suponía una amenaza y además ya se habría puesto en contacto con el Imperio, por lo que sería inútil destruirlo. Apoyando a Sabine, Rex intervino y convenció a Ezra de proseguir hacia la Estacion Reklam argumentando que su misión era prioritaria sobre cualquier otra cosa. Al llegar a la estación, los rebeldes descubrieron que el Imperio ya estaba destruyendo a los antiguos Alas-Y de la República.

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Rex se enfrenta a un droide desmantelador.

Entonces, Ezra decidió cambiar el objetivo de su misión, y robar las naves en lugar de solamente reconocer el terreno. Contrariado por la decisión de Ezra, Rex intentó hacerle entrar en razón, pero el joven Jedi hizo obedecer sus órdenes a sus compañeros de mala manera. Luego, Hondo mencionó demasiado tarde que la estación estaba defendida por droides desmanteladores. Al ser atacados por droides desmanteladores, Rex abrió la puerta trasera del Fantasma con la nave aún en marcha para enfrentarse a uno de los droides. En un momento dado, Rex resbaló y tuvo que ser sujetado por Zeb. Con Zeb impidiendo que se cayera del Fantasma, Rex fue capaz de destruir a uno de los droides, y finalmente los rebeldes pudieron aterrizar en la Estación Reklam.

En la estación, Rex y los demás se encontraron con tres ugnaughts que trabajaban en ella. Hondo, se comunicó con los ugnaughts en su idioma y les transmitió que los rebeldes venían a . Por orden de Ezra, Hondo pidió a los ugnaughts que frenaran el proceso de destrucción de los Alas-Y iniciado por el Imperio. Después, las naves fueron magnetizadas a la estación por orden del comandante imperial Brom Titus, por lo que Ezra y Rex se dirigieron a la sala de control de la estación para liberar a las naves mientras Sabine y Zeb llenaban sus depósitos de combustible.

De camino a la sala de control, Rex vio que Sabine y Zeb estaban siendo atacados por droides desmanteladores, y corrió a ayudarlos mientras Ezra seguía hacia la sala de control. Rex se subió a una grúa y la usó para atacar al único droide desmantelador que quedaba, mientras Zeb y Sabine permanecían colgados de un Ala-Y. Atrapando al droide con la grúa, Rex pudo dispararle y lanzarlo al vacío desde la estación. A continuación, los rebeldes cargaron las naves de combustible y fueron informados por Ezra de que la estación estaba cayendo.

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Rex, Sabine y Zeb descubren la inminente destrucción de la Estación Reklam.

Rex se montó con C1-10P en un Ala-Y y pidió al droide astromecánico que se concentrase. Mientras Rex, Sabine y Zeb pilotaban cada uno la nave en la que iban a bordo, C1-10P usó el piloto automático para manejar al resto de naves. En la órbita del planeta Yarma, Rex y sus compañeros fueron emboscados por una flota imperial comandada por el Almirante Kassius Konstantine. Cuando parecía que todos ellos iban a ser aniquilados, llegaron refuerzos del Escuadrón Fénix.

El Escuadrón Fénix, puso a salvo a Rex, Sabine y Zeb; y rescató a Ezra, que estuvo a punto de explotar junto a la Estación Reklam. Hondo y los ugnaughts, habían escapado por su cuenta robando una nave imperial, y habían abandonado a los rebeldes. Sin que los rebeldes lo supieran, el Imperio los dejó escapar por orden del Gran Almirante Thrawn, que había ideado un plan para destruirlos a todos ellos con un solo ataque.

De vuelta en Atollon, Rex presenció con tristeza cómo Hera desposeía a Ezra de sus cargos por haber desobedecido las órdenes que se le habían dado y haber puesto en peligro la vida de sus compañeros. Rex y los demás rebeldes, sólo lograron robar con éxito cinco Alas-Y, que fueron enviados a la célula rebelde dirigida por el General Jan Dodonna. Estos Alas-Y, formarían parte del Escuadrón Oro dos años después durante el ataque rebelde contra la Estrella de la Muerte.

Enfrentamiento en Agamar

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Rex y los rebeldes llegan a Agamar.

Más adelante, Rex se dirigió a una antigua base separatista del planeta Agamar junto a Kanan Jarrus, Ezra Bridger y Garazeb Orrelios para recoger varias bombas de protones. Allí, los rebeldes vieron los restos de numerosos droides de combate. Cuando Ezra dijo que los droides no parecían muy peligrosos, Rex respondió molesto que los droides habían asesinado a muchos amigos suyos durante las Guerras Clon. Saciando la curiosidad de Zeb, Rex también explicó sus experiencias peleando contra los droides en la guerra. Luego, tras una breve exploración, Rex localizó las bombas de protones. Al acercarse al depósito de municiones, Rex y sus compañeros quedaron atrapados por un escudo de rayos y pronto llegaron varios droides de combate B1.

Rex quedó atónito al ver a droides de combate todavía operativos años después de las Guerras Clon, y quedó todavía más sorprendido al oír que los droides aún servían a la Confederación de Sistemas Independientes, que había sido disuelta hacía más de quince años. Sin embargo, antes de poder hacer nada, Rex y sus compañeros fueron aturdidos y llevados al puente de mando de la antigua base separatista. Allí, Rex y los rebeldes conocieron al superdroide táctico Kalani, quien había desobedecido la orden de desconectar a sus tropas en el 19 ABY y había permanecido durante años en la base. Kalani quiso pelear contra Rex y los Jedi, con Zeb permaneciendo como rehén, con la intención de librar la última batalla de las Guerras Clon.

En un principio, Rex se negó a aceptar la propuesta de Kalani, pero Ezra le convenció para acceder a la petición del droide, puesto que de lo contrario todos ellos iban a ser ejecutados. Después, de nuevo fuera de la base, Rex, Kanan y Ezra hicieron frente a una oleada de droides de combate. Siguiendo la táctica de Rex, el trío consiguió deshacerse de los droides y avanzar hasta un hangar. Desde el puente del hangar, dos droidekas los emboscaron, y Rex ordenó ponerse a cubierto.

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Rex, Kanan y Ezra se enfrentan a dos droidekas.

Ezra se sorprendió de que Kalani tuviera tanto empeño en ganar, y Rex contestó que Kalani estaba programado para eso, igual que él mismo. A continuación, Rex pidió a Ezra que corriera rápidamente hasta los controles de una grúa para usarla contra los droidekas, mientras él y Kanan distraían a los droides. Además, Rex destacó la importancia de la rapidez en la realización del plan.

Mientras distraían a los droidekas, llegó otra oleada de droides. Por eso, Rex y Kanan volvieron a ponerse a cubierto. Al cabo de poco, impaciente por la tardanza de Ezra, Rex salió de su escondite para seguir haciendo frente a los droides. Uno de los disparos enemigos le golpeó, y Rex cayó al suelo, aunque ileso gracias a su armadura y la pérdida de potencia de las armas de los droides. Finalmente, Ezra usó la grúa para deshacerse de todos los droides, y regresó junto a Rex y Kanan. Avanzando hacia el puente de mando, Rex reprendió a Ezra por su falta de disciplina y aceleró su marcha. En ese momento, Ezra se dio cuenta de que Rex tenía tantas ganas de ganar la batalla como Kalani. Tras enfrentarse a dos droidekas y volver a recibir un disparo que sólo lo tiró al suelo, Rex llegó al puente de mando.

En el puente de mando, Ezra evitó que Rex disparase a Kalani e hizo una reflexión. En su discurso, hizo ver a Rex y a Kalani que sólo el Imperio Galáctico ganó las Guerras Clon, aprovechando que los droides y los clones se habían debilitado entre sí. También destacó que los tres participantes de la guerra habían perdido: los clones habían sido retirados del servicio militar, los droides habían sido desconectados, y los Jedi exterminados. De pronto, las tropas imperiales de la Gobernadora Arihnda Pryce llegaron a Agamar, y Ezra sugirió trabajar en equipo. Tanto Rex como Kalani, se dieron cuenta de que ya no eran enemigos y decidieron unir fuerzas.

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Rex y Kalani elaboran una estrategia.

Rex sugirió colocar las bombas de protones en los pies de los AT-AT enemigos para atacar a los imperiales, y Kalani propuso que los Jedi desviasen los disparos de sus droides contra las bombas para hacerlas explotar. Tras poner en marcha el plan, el equipo destruyó un AT-AT y subió a bordo de tres transportes. Uno de los transportes fue destruido durante la huida, pero los dos restantes consiguieron salir de Agamar. Rex, Zeb, Kanan, Ezra y C1-10P contactaron desde su transporte con Kalani, que también había sobrevivido. Rex agradeció a Ezra que hubiera unido a los dos bandos de la guerra, algo que no se había logrado en tiempos de la República Galáctica.

Kalani se mostró satisfecho con el transcurso de los acontecimientos, y tras pronosticar una probabilidad de éxito del uno por ciento para derrotar al Imperio, decidió separarse de los rebeldes junto a lo que quedaba de sus droides. Cuando Ezra dijo que no podía imaginarse tener que luchar cada día contra miles de droides de combate, Rex decidió hablarle de la Batalla de Geonosis mientras el grupo se reunía con el Espíritu.

Armadura y Equipamiento

La armadura de Rex usaba el color que fue diseñado para toda la Legión 501 que tenía en el año 19 ABY, pensado para ser de Armadura Fase I. Además lleva un kama y pauldron, y su casco muestra ojos Jaig . Lleva dos pistolas Bláster de mano DC-17, pero también utilizó un fusil Bláster DC-15. Y cuando lo requiere, Rex utiliza Mochilas Jet.

Entre bastidores

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Rex con armadura fase II

  • De acuerdo con el comentario aparecido en el DVD de

Clone Wars, los creadores primero pensaban poner a Alpha , el Soldado ARC aparecido en los cómics de Las Guerras Clónicas publicados por Dark Horse, como el personaje principal de la serie de Televisión proveniente. De cualquie manera, George Lucas se opuso porque su nueva historia traería personajes vistos anteriormente- Anakin, Erredós, Ahsoka, y ahora Alpha. Así que crearon un nuevo personaje Clon.

Apariciones

Fuentes

Notas y referencias

Otros idiomas
 La versión original de este artículo, o parte del mismo, fue traducida de Wookieepedia, ver autores.

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