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CC-5576-39

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«Impresionante. Gregor, tu designación es CC-5576-39. Eras capitán y parte de un escuadrón de élite; un comando clon. Tu archivo dice que desapareciste en combate durante la Batalla de Sarrish.»
―Coronel Meebur Gascon[fuente]

CC-5576-39, conocido como "Gregor", fue un comando clon que sirvió como capitán en el Gran Ejército de la República durante las Guerras Clon. Gregor sufrió una amnesia cuando las tropas de la República Galáctica fueron derrotadas por los separatistas en el planeta Sarrish. Finalmente, terminó en el mundo del Borde Exterior llamado Abafar, donde el sullustano Borkus se aprovechó de la amnesia del clon y lo empleó como lavaplatos en su restaurante. Sin embargo, el coronel Meebur Gascon y el Escuadrón D, que estaban buscando un camino de regreso a los territorios de la República después de la recuperación de un módulo de cifrado separatista, ayudaron a Gregor a recuperar su memoria y lo convencieron para que los ayudara en su misión. El comando clon distrajo las fuerzas separatistas del planeta mientras Gascon y el Escuadrón D escapaban de Abafar.

Más tarde Gregor consiguió salir de Abafar por sus propios medios y conoció al capitán clon Rex y al comandante clon Wolffe. Poco antes del fin de las Guerras Clon, Gregor, Wolffe y Rex se extirparon el chip inhibidor que obligaba a los clones a cumplir la orden 66. Tras la instauración del Imperio Galáctico, el trío de clones se retiró al planeta Seelos, donde permaneció durante varios años. Gregor continuó en activo alrededor de cuatro años antes de la Batalla de Yavin, apoyando a un incipiente movimiento rebelde creado por Ahsoka Tano y Bail Organa que trataba de luchar contra la opresión del Imperio Galáctico.

Biografía

Vida temprana

CC-5576-39, conocido por el apodo de "Gregor", nació en el planeta Kamino. Gregor, fue uno de los millones de clones del cazarrecompensas mandaloriano Jango Fett, y recibió entrenamiento como comando clon, obteniendo el rango de capitán. Gregor sirvió en el Gran Ejército de la República como parte de la Brigada de Operaciones Especiales durante las Guerras Clon, que se iniciaron en el año 22 ABY.

Guerras Clon

Batalla de Sarrish

Dos años más tarde, Gregor y su equipo formaban parte del 212º Batallón de Ataque, y participaban en una ofensiva de la República Galáctica contra los separatistas en el planeta Sarrish, situado en el Borde Exterior. Las fuerzas de la República sufrieron muchas bajas durante la batalla, y Gregor, que quedó herido, sufrió amnesia y terminó en un transbordador. El transporte en el que iba se estrelló en el planeta Abafar, que también estaba en el Borde Exterior, y un sullustano llamado Borkus, que era dueño de un restaurante, rescató a Gregor. La amnesia del comando fue aprovechada por Borkus, quien alquiló un apartamento en la ciudad para Gregor y empleó al clon como lavaplatos en su restaurante.

Trabajando con el Escuadrón D

«Dime... recuerdas cómo pudiste escapar de Sarrish?"
"No. Sólo recuerdo todos aquellos... cadáveres. Por todas partes.»
―Coronel Gascon y Gregor[fuente]
Meebur Gascón y Gregor.jpg

Gregor conoce al coronel Meebur Gascon.

Finalmente, el coronel Zilkin Meebur Gascon y el Droide de reparación serie DUM WAC-47 -que junto con otros miembros del Escuadrón D, estaban buscando una manera de escapar de Abafar y llegar a Coruscant- entraron en el restaurante en el que trabajaba Gregor en busca de comida. Después de que Borkus se negara a atender al dúo, Gregor se encontró a Gascon y WAC-47 en la parte trasera del restaurante buscando comida en la basura. Cuando Gregor ofreció al zilkin algo de comer, Gascón lo reconoció como a un clon. Gregor comenzó a recibir órdenes de Gascón, que creía que Gregor estaba en una misión secreta, para que los ayudara. Sin embargo, Gregor volvió a su trabajo cuando Borkus lo llamó, dejando a Gascon y a WAC-47 en la calle. Cuando acabó la jornada del día, Gregor preguntó a Borkus acerca de su identidad, a lo que el sullustano evitó responder. Luego, Borkus ordenó a Gregor que no preguntara de nuevo sobre su identidad.

Al llegar a su apartamento, Gregor se encontró con un holograma del capitán clon CT-7567, y fue confrontado por Gascon y los miembros del Escuadrón D, que trataron de refrescarle la memoria. Gregor sólo recordaba despertar en una nave de transporte y estrellarse en Abafar, y también recordaba que Borkus lo había rescatado. En la muñeca izquierda de Gregor, había marcado su código de identificación, que fue escaneado por el Droide astromecánico R2-D2 para averiguar el número, unidad, rango y condición del comando clon. Poco después, Gregor comenzó a recordar vagamente los acontecimientos de la Batalla de Sarrish y Gascon convenció a Gregor para que se uniera a ellos y les ayudara a cumplir su misión. Después de cortarse el pelo y afeitarse la barba, Gregor, Gascón, y los droides del Escuadrón D fueron al restaurante de Borkus, donde el comando creía que se hallaban su armadura y equipo, escondidos por Borkus. En el restaurante, Borkus se enfrentó a ellos y amenazó a Gregor con un bláster. El sullustano les informó de que los separatistas explotaban en Abafar yacimientos de rhydonio, un combustible volátil, con el fin de destruir un Destructor Estelar Clase Venator República situado en la órbita de Abafar. Cuando Gregor trató de agarrar el arma de Borkus, el sullustano golpeó al comando y se burló de él; sin embargo; Borkus fue desarmado y atado por el Escuadrón D.

GRegor luchando.jpg

Gregor cubre al Escuadrón D para que pueda huir de Abafar.

Gregor, Gascón, y los droides se dirigieron a las instalaciones mineras separatistas del planeta. Después de verificar las afirmaciones de Borkus, Gregor ordenó al coronel y los droides del Escuadrón D que se dirigieran directamente a una nave de transporte mientras él cubría su huida. El comando comenzó a destrozar a los droides de combate que custodiaban la instalación, apuntando a varios barriles de rhydonio con el fin de abortar las operaciones de la instalación y dar cobertura al Escuadrón D. Cuando Gascon y el astromecánico M5-BZ se separaron del grupo, Gregor los ayudó y proporcionó más fuego de cobertura. A medida que el Escuadrón D huía a bordo del transporte, Gregor hizo estallar más barriles de rhydonio cuando estaba siendo rodeado por las fuerzas droides, lo que resultó en la destrucción de las instalaciones mineras.

Gregor sobrevivió a los acontecimientos que tuvieron lugar en Abafar y logró salir del planeta, reuniéndose con las fuerzas de la República. Más tarde, conoció al capitán clon Rex y al comandante clon Wolffe, y pasó a engrosar las filas del Gran Ejército de la República de nuevo.

Fin de la guerra

En el 19 ABY, el CAR Cincos reveló al capitán clon Rex que existía un complot contra los Jedi para el cual se había implantado un chip inhibidor en el cerebro de todos los clones para obligarlos a matar a los Jedi en un momento dado. Poco antes del fin de la guerra, Gregor, Rex y el comandante clon Wolffe se extirparon su chip inhibidor.

Por ese motivo, Gregor no estuvo implicado en la muerte de ningún Jedi durante la ejecución de la Orden 66. Tras la instauración del Imperio Galáctico, Gregor, Rex y Wolffe abandonaron el Ejército Imperial y se establecieron en el planeta Seelos, ubicado en el Borde Exterior. Allí permanecieron por lo menos hasta el 4 ABY, dedicándose a cazar joopas y contar historias a quienes se encontraban.

Los tiempos oscuros

Implicándose en la Red Rebelde

En el 4 ABY, Ahsoka Tano, líder de la llamada Red Rebelde, un incipiente movimiento de oposición al Imperio Galáctico; envió a los Rebeldes de Lothal a buscar al capitán clon Rex, que se encontraba junto a Gregor, para solicitar su ayuda. Gracias a la cabeza de un droide táctico, los rebeldes lograron encontrar a Rex, Gregor y su compañero Wolffe en el planeta Seelos, a bordo de un AT-TE.

GregorRexRebels.png

Gregor amenaza a Zeb.

Ezra Bridger, uno de los rebeldes, preguntó a los clones acerca del número 7567. Rex, sorprendido, respondió que ese era su número de nacimiento. Cuando Kanan Jarrus, un padawan que presenció la muerte de su maestra, Depa Billaba, a manos de los soldados clon durante la Orden 66; se dio cuenta de que Gregor y sus compañeros eran clones, encendió alarmado su sable láser tratando de prevenir un posible ataque de los clones.

Entonces, Wolffe se dio cuenta de que Kanan era un Jedi, y pensando que Jarrus quería vengarse de ellos por los hechos acaecidos durante la Orden 66, atacó al Jedi. Garazeb Orrelios ordenó a Wolffe soltar sus armas, a lo que Gregor respondió afirmando que como Zeb intentase desarmar a Wolffe, le atacaría. Rex de inmediato logró calmar a Gregor, y un poco más tarde también consiguió tranquilizar a Wolffe. Cuando todo se hubo calmado, los rebeldes informaron de que venían de parte de Ahsoka Tano, y pidieron a Rex y sus compañeros que se unieran a la Red Rebelde y les proporcionaran la ubicación de lugares ideales para establecer una base rebelde.

Sin embargo, los clones se negaron a unirse a la Red Rebelde, aunque Rex aceptó proporcionar ubicaciones posibles para establecer una base. En una conversación privada con Rex y Gregor, Wolffe instó a sus compañeros a no colaborar con los Jedi, temiendo lo que el Imperio podía hacerles si descubría que habían ayudado a un Jedi. Gregor no obstante, desoyó las advertencias de Wolffe y se mostró de acuerdo con Rex en proporcionar información a los rebeldes. Luego pidió a los rebeldes que le ayudaran a cazar un gran joopa, y solicitó la especial colaboración de Zeb.

GregorEzraSabine.png

Gregor anima a Zeb durante la captura de un joopa apodado "Gran Bongo".

Mientras Zeb caminaba atado al AT-TE de los clones, Gregor insinuó a Ezra que a los joopas les encantaban los lasats, creyendo que eso era por causa de su olor. Descubriendo que Gregor quería usar a Zeb como cebo para cazar un joopa, Ezra instó a Zeb a correr de vuelta al AT-TE. Sin embargo, un gran joopa se tragó a Zeb, que estaba atado al AT-TE.

Así pues, el joopa fue incapaz de huir del lugar, puesto que en su estómago se encontraba Zeb, que seguía atado al AT-TE. Entusiasmado, Gregor proporcionó a Ezra y Kanan dos electrovaras, y les instó a golpear con ellas la cuerda hecha de rayos con la que Zeb estaba sujeto, de modo que eso incitara al joopa a salir del subsuelo en el que se encontraba. En un principio, Gregor llamó general a Kanan, que respondió airado que él jamás había tenido el rango de general. Entonces Gregor, riendo, llamó a Kanan comandante, aumentando la frustración del ex-padawan.

Finalmente, los clones lograron matar al joopa, y Gregor ayudó a Zeb a salir del animal. Zeb rechazó la ayuda de Gregor molesto, pero cuando el clon le mostró su admiración por haber capturado a un joopa tan enorme, Zeb se sintió alagado y entabló amistad con Gregor. A continuación, Gregor invitó a los rebeldes a quedarse a comer joopa con él y sus compañeros. Zeb fue el primero en aceptar la propuesta entusiasmado.

Mientras Gregor permanecía con Zeb a los pies del AT-TE, Sabine Wren descubrió que uno de los clones había informado al Imperio de su presencia, y que anteriormente los clones habían recibido solicitudes de ayuda de Ahsoka que no habían respondido. Kanan se enfureció y exigió a sus compañeros abandonar inmediatamente el lugar, pero Ezra lo retuvo. Entonces, Rex afirmó que él en ningún momento había recibido ningún tipo de transmisión de Ahsoka, y preguntó a Wolffe si había sido él quien había alertado al Imperio de la presencia de los rebeldes y quien le había ocultado las solicitudes de ayuda de Ahsoka.

GregorZeb.png

Gregor y Zeb preparándose para esquivar el ataque de un droide sonda imperial.

Wolffe admitió su culpabilidad, argumentando que había hecho todo eso con la intención de proteger a Gregor, Rex y él mismo. Rex contestó a Wolffe que la guerra había acabado desde hacía mucho tiempo, y que todos ellos eran hombres libres para hacer lo que quisieran. Luego, añadió que no podían vivir con miedo al Imperio durante el resto de sus vidas, puesto que eso no era libertad. Finalmente, Wolffe admitió profundamente arrepentido que había cometido un error al traicionar a los rebeldes, cuyo bando era el correcto, y se disculpó.

A continuación, un droide sonda imperial fue descubierto en las inmediaciones, tras haber espiado a los clones y a los rebeldes por orden del Agente Kallus. El droide atacó a Gregor y a Zeb, quienes se tiraron al suelo para no recibir los disparos del droide. Al final, Rex logró abatir al droide, pero a pesar de todo, ya era demasiado tarde. El droide había dañado la nave de los rebeldes y las tropas del Imperio se acercaban a su posición.

Escaramuza en Seelos

Rex: «Parece que hemos sobrevivido para luchar otro día.»
Wolffe: «¿No es lo que hacemos siempre?»
Gregor: «Bueno, lo hacemos cuando tenemos a un Jedi guiándonos.»
— Gregor, Wolffe y Rex celebran su victoria en Seelos[fte.]
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Gregor, Rex y Wolffe desafían a Kallus.

Tras el incidente, Gregor, Wolffe y Rex entregaron a los rebeldes la ubicación de todas las bases militares abandonadas del Borde Exterior. Cuando Ezra Bridger preguntó a Rex si estaban él, Gregor y Wolffe seguros de no querer acompañarles hasta la sede de la Red Rebelde; Garazeb Orrelios comentó que los clones no luchaban nada mal para ser unos viejos excéntricos. Como respuesta a Zeb, Gregor golpeó al lasat en el brazo amistosamente, lo cual fue correspondido del mismo modo por Zeb. A continuación, los clones recibieron una llamada del Agente Kallus.

Durante la llamada, Kallus pidió a Wolffe que le transmitiera sus coordenadas para atacar a los Jedi, pero Wolffe respondió que en realidad no había visto a ningún Jedi y había sido confundido por su ojo cibernético. Rex se disculpó ante Kallus por haberle hecho perder el tiempo. Sin embargo, Kallus mostró a los clones unas grabaciones en las que se les veía colaborando con los Jedi. Por eso amenazó a los clones con matarlos a no ser que capturaran a los Jedi. Los clones se negaron a ello, y Rex dijo a Kallus con ironía que esperaba que tuviera algo mejor que los soldados de asalto para atacarles.

Kallus afirmó que los soldados de asalto servían bien al Imperio, y que poseía un gran número de ellos. Con la aprobación de Gregor, Rex respondió a Kallus que podía enviar a todos los soldados de asalto que quisiera. A continuación cortó la transmisión. Poco después, se acercó al AT-TE de los clones un caza TIE. Los rebeldes salieron del interior del AT-TE para defenderse del ataque del TIE, y poco después salieron también Gregor y Rex.

Rex pasó un lanzacohetes a Gregor, que se ofreció voluntario para destruir al TIE. Apuntando al TIE imperial, Gregor disparó el lanzacohetes y destruyó al TIE con sólo un disparo. Rex, entusiasmado, elogió a Gregor exclamando que a pesar del paso del tiempo, Gregor aún seguía poseyendo excelentes aptitudes para el combate. A continuación, Wolffe avistó a 3 AT-AT imperiales aproximándose a su posición. Por eso, Gregor y Rex se reunieron con Wolffe para avistar la próxima oleada de ataques imperiales.

Gregor Rocket Launcher.jpeg

Gregor destruye un caza TIE.

Junto a Rex y Wolffe, Gregor comentó sorprendido los atributos que tenía el AT-AT, los cuales eran muy distintos a los de los tanques usados en las Guerras Clon. Concretamente, Gregor hizo énfasis en el enorme tamaño de los AT-AT. Luego, Ezra interrumpió la conversación de los clones, que hablaban con cierta admiración del AT-AT, y por orden de Rex, Wolffe dio media vuelta al AT-TE para moverse en dirección contraria a los tanques del Imperio.

Para ocultarse de los tanques, Wolffe metió al AT-TE en una tormenta de arena, y se refugió en el interior del AT-TE junto a Gregor, Rex y los rebeldes. Rex ideó un plan para no ser descubiertos por el Imperio dentro de la tormenta de arena, consistente en que Kanan Jarrus usara la Fuerza para saber dónde estaban los tanques enemigos (que también habían entrado en la tormenta de arena), de modo que los clones pudieran evitarlos. Tras la ejecución del plan, Kanan informó de que estaban rodeados por los 3 AT-AT.

Rex pidió a Ezra que también usara la Fuerza para disparar a uno de los AT-AT, de modo que los rebeldes pudieran dejar de estar rodeados y pudieran salir de la tormenta. Ezra consiguió destruir un AT-AT y Wolffe sacó al tanque de la tormenta, perseguido por los otros AT-AT restantes. Los clones instaron a los rebeldes a huir de Seelos a bordo del Fantasma, mientras ellos distraían a los AT-AT y se sacrificaban para que los rebeldes escaparan.

Cuando los rebeldes se hubieron marchado, Rex ordenó a Wolffe dar media vuelta al AT-TE para encarar al Imperio. Mientras Wolffe pilotaba el AT-TE y Rex manejaba la torreta del tanque, Gregor se aseguró del correcto funcionamiento del AT-TE. En un momento dado, Wolffe embistió a un AT-AT, colocando al AT-TE en vertical y usándolo para que las patas delanteras del AT-AT cayeran sobre el AT-TE, de modo que el AT-AT quedase inclinado. En ese AT-AT iba el Agente Kallus.

Return of the Clones.jpg

Gregor, Rex y Wolffe saludan a Kanan y a los rebeldes tras triunfar en una escaramuza con el Imperio.

Sin embargo, el otro AT-AT apuntó a los clones dispuesto a matarlos. Rex trató de atacar al AT-AT, pero la torreta de su tanque se estropeó. Rex pidió a Gregor que reparase los sistemas del AT-TE para que funcionase la torreta, y Gregor respondió a Rex que ya estaba enterado del problema que sufría el AT-TE, por lo que ya estaba intentando arreglar los sistemas. Cuando Gregor y sus compañeros se preparaban para recibir un ataque mortal, los rebeldes volvieron a bordo del Fantasma y abordaron al AT-AT, matando a sus pilotos y usándolo para aracar al AT-AT del Agente Kallus. Durante la intervención de los rebeldes, Gregor consiguió reparar los sistemas del AT-TE y Rex logró destruir al AT-AT de Kallus con la torreta, por lo que el Agente que tuvo que huir a bordo de una moto deslizadora. Después de eso, los clones celebraron la victoria.

Cuando Rex dijo que parecía que habían sobrevivido para luchar otro día, Wolffe respondió con ironía que eso era lo que siempre acababa ocurriendo. Finalmente Gregor matizó que siempre sobrevivían cuando tenían a un General Jedi guiándolos, haciendo referencia a Kanan. Gregor y Wolffe, decidieron al final permanecer en Seelos, mientras Rex se unía a la Red Rebelde.

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