Poco después del ascenso del Imperio Galáctico, el Maestro JediRoan Shryne experimentó visiones de la Batalla de Endor después de descubrir la verdadera identidad de Darth Vader, y antes de ser derrotado por éste. Justo antes de su muerte a manos de Vader él le dio los detalles de su visión al Señor Sith.
«El Emperador ha cometido un error crítico, y ha llegado el momento de nuestro ataque.»
Muchos años después la Alianza Rebelde supo que el Imperio estaba construyendo una segunda versión de la Estrella de la Muerte (supervisada por el MoffJerjerrod). Los líderes de la Alianza pronto descubrieron que esta versión había corregido los fallos de diseño en la Estrella de la Muerte original que la Alianza había destruido en la Batalla de Yavin. Se decidió que la estación tenía que ser destruida antes de que se volviera operacional.
En operaciones que cobraron la vida de varios bothans, la estación espacial se encontró orbitando la luna boscosa de Endor. Adicionalmente, los Rebeldes supieron que, aunque la estación estaba protegida por un poderoso escudo deflector proyectado desde una base en la luna, las armas de la estación aún no estaban listas. Más aún, también supieron por medio del datapad personal del Emperador, robado en la Batalla de Korriban, que el Emperador estaba supervisando personalmente la construcción de la estación. Destruir la estación mientras él aún estaba a bordo le daría un golpe terrible al Imperio Galáctico, tal vez el golpe que liberaría a la Galaxia.
Con una oportunidad de oro demasiado buena como para dejarla pasar, la Alianza planeó un ataque dividido en dos. Un escuadrón de comandos, dirigido por el recientemente nombrado generalHan Solo y coordinado por el general Brenn Tantor, un antiguo general Imperial que había puesto el generador de escudo, aterrizarían en la luna en un transporte Imperial clase Lambda de nombre Tydirium robado y desarmarían el proyector de escudos de la base Imperial. Esto le permitiría a una flota Rebelde atacar y destruir la estación.[1]
Mientras tanto, naves Rebeldes lanzaron un ataque a las fuerzas Imperiales cerca del planetaSullust en un intento por atraer a las naves Imperiales lejos de Endor. Esto fue un error de cálculo de los Rebeldes, pues Palpatine había planeado la estrategia de mantener la flota cerca de Endor para darle seguridad y apoyo a la segunda Estrella de la Muerte, en vez de enfrentarse a la flota Rebelde. Esto se reveló después en la batalla sobre la luna boscosa de Endor.
Los comandos rebeldes se acercan a Endor a bordo del transporte robado Tydirium.
Los Rebeldes sin darse cuenta estaban cayendo en una gran trampa planeada por el mismo Emperador. En un intento por eliminar efectivamente la Rebelión, Palpatine planeó atraer a la Alianza a Endor usando información falsa: él ocultó el hecho de que los sistemas primarios de la estación ya estaban operacionales (y había despachado a Darth Vader antes para asegurarse que los sistemas estuvieran listos a tiempo).
Con una gran fuerza naval oculta en el lado oscuro de la luna y una legión de élite de tropas Imperiales apostadas en la superficie de la luna, él estaba listo para aplastar la Rebelión de una vez por todas. El Emperador también predijo que el joven Rebelde Luke Skywalker se rendiría a las tropas Imperiales en un intento por volver a su padre Anakin skywalker del lado oscuro. Sabiendo esto, Palpatine planeó convertir al joven Jedi al lado oscuro, instalándolo como su nuevo aprendiz, de la misma manera que Anakin había suplantado al CondeDooku a su lado 23 años antes.
La misión de los comandos rebeldes era sencilla, o eso parecia: Tenían que destruir el generador de escudo de la Estrella de la Muerte que se suponía que solo tenía una pequeña guarnición. Han Solo y sus hombres se aliaron con los Ewoks, que les ayudaron en el asalto, Mientras que Luke Skywalker se entregó a Darth Vader.
Cuando Luke se entrego hubo un aumento de actividad, que casi acaba con los comandos rebeldes. Un AT-ST dio con el campamento de estos, pero los rebelde acabaron con sus focos e interfirieron sus transmisiones haciendo que la maquina diera tumbos en la oscuridad. Mientras pensaban como acabar con la maquina sin atraer toda la guarnicion imperial un comando llamado Delevar aparecio con un lanzagranadas y disparo una granada de humo hobligando al conductor y al artillero a salir de vehìculo y dejarlos escapar para que contaqran historias sobre transmisores atorados, y así los rebeldes llegaron con Solo para efectuar el asalto al bunker. Han tendió una trampa a los soldados de asalto, haciendolos creer, que solo eran un pequeño grupo, pero cuando los imperiales les capturaron, los Ewoks y los comandos se dejaron ver, y los soldados de asalto capitularon. Pero cuando Han iba a colocar los explosivos, toda una legión salió del bunker y varios AT-ST se mostraron a los comandos. En ese momento, comenzó una encarnizada batalla, que finalmente ganaron los soldados rebeldes gracias a que Chewbacca y un ewok se hicieron con el control de un AT-ST. Finalmente, Han hizo saltar por los aires el generador, y la flota rebelde pudo atacar la Estrella de la Muerte.
La flota rebelde llegó a Endor antes de que el comando del General Solo hubiera desactivado el generador de escudo de la Estrella de la Muerte II. El general Calrissian detectó la actividad del escudo deflector justo a tiempo, antes de que las naves rebeldes se estrellaran contra él. Los cazas, así como los cruceros moncalamarianos, la fragataNebulon-B, los diversos transportes medianos y las fragatas corellianas tomaban maniobras evasivas; sin embargo, la estratagema del Emperador había dado resultado. Tras la posición de salida en el hiperespacio de la flota rebelde se encontraba buena parte de la Armada Imperial con el Ejecutor al frente. Una gran cantidad de cazas TIE y TIE interceptor se abalanzó sobre los desprevenidos rebeldes, que superados en número comenzaron a defenderse como mejor pudieron. Pero sólo los cazas atacaban.
El oficial al mando del Ejecutor y de toda la flota en Endor, el AlmiranteFirmus Piett, había sido instruido en prevenir que las naves de la Alianza Rebelde escaparan de la batalla. El oficial a cargo de la Estrella de la Muerte II ordenó abrir fuego sobre las naves capitales. Tras la destrucción del crucero rebeldeLiberty, las atónitas fuerzas rebeldes, en especial el almirante Ackbar, se plantearon la retirada. Tras un segundo disparo, esta vez contra el crucero Defiance, la estrategia rebelde fue enfrentarse a la flota imperial a un rango muy cercano para evitar disparos de la Estrella de la Muerte II. La inferioridad numérica de los rebeldes se hizo más patente en el enfrentamiento contra la flota imperial en peso. Los cazas eran presa fácil del fuego cruzado de los destructores y cazas enemigos. La situación era desesperada. La fragata médica se enfretaba contra un Destructor estelar Clase Imperial I.
Por fortuna para la flota rebelde, el general Solo y sus aliados Ewoks habían conseguido destruir el generador del escudo. Los escuadrones Oro, Rojo y Gris se lanzaron hacia la superficie de la estación, mientras que la flota rebelde y algunos cazas que no eran suficientemente pequeños o maniobrables para entrar en la estación, como el Ala-B o el Ala-Y resistian protegiendo a la Flota Rebelde, liderada por el Almirante Ackbar, que continuaba enfrentándose a la flota imperial en el perímetro de la estación, esta vez fuera del alcance del Superláser. Tras evadir las defensas del perímetro, varios cazas rebeldes consiguieron internarse en la superestructura de la estación, aunque todavía eran perseguidos por varios escuadrones de cazas TIE. Esquivar los ataques de los cazas enemigos mientras maniobraban por un estrecho corredor les costó la vida a varios pilotos rebeldes. El general Calrissian sugirió a algunos pilotos del grupo Gris que se dirigieran a la superficie para desviar a algunos perseguidores. La estrategia surgió efecto y consiguieron llegar al reactor principal, aunque antes consiguieron destruir un nodo de control del Superláser y así impedir que siguiese disparando. De este modo evitaron que Moff Jerjerrod destruyera Endor, siguiendo las órdenes del Emperador, en el caso de que los rebeldes consiguieran destruir el generador del escudo.
Intentando dar más tiempo aún a los cazas rebeldes, Ackbar ordenó un fuego concentrado contra la nave insignia, el Ejecutor. El grupo verde consiguió destruir los escudos de la nave. Mientras los Ala-A se encargaban de los escudos, los Ala-B causaban el mayor daño posible a los destructores en sí, y los Ala-Y trataban de cubrir al resto de los cazas. El almirante Firmus Piett ordenó que se intensificara la potencia de las baterías delanteras para prevenir un impacto contra el puente de mando. A resultas de esto, el ala-A del jefe verde, Arvel Cyrnid, resultó dañado y fuera de control. Cyrnid maniobró su caza contra el puente del Ejecutor en un ataque kamikaze que destruyó sus sistemas de controles. El superdestructor, a la deriva y sin forma alguna de ser manejado, se vio atraido por la fuerza de gravedad de la segunda Estrella de la Muerte y se estrelló contra ella. Esto dañó seriamente a la estación espacial en varias secciones y no sólo destruyó a la nave insignia en sí, sino que dañó la moral de muchos capitanes que veían cómo su nave más poderosa desaparecía envuelta en llamas contra la estación. La batalla espacial se decantaba a favor de los rebeldes, ya que los cruceros podian resistir a los destructores imperiales, tan sólo faltaba destruir la segunda Estrella de la Muerte.
En su torre, el Emperador estaba tratando de convertir a Luke al lado oscuro de la Fuerza. Burlándose de él, instigó un duelo con sables de luz entre padre e hijo, Vader y Luke. Luke ganó al rendirse a su ira, igual que como Anakin ganó su duelo contra el Conde Dooku, otro duelo planeado por Palpatine. Mas cuando Palpatine le ordenó matar a Vader, consolidando así su lugar como Sith, Luke se rehusó. Furioso, Palpatine le lanzó letales rayos de la Fuerza a Luke, casi matándolo. Vader entonces se rebeló contra él para salvar a su hijo del despiadado ataque de Palpatine, lanzando al Emperador al núcleo del reactor de la Estrella de la Muerte. En última instancia este acto fue de auto sacrificio, pues Vader fue redimido como Anakin Skywalker. Por fin él era libre del mal que lo había consumido durante la Guerra Civil Galáctica, y murió en brazos de su hijo antes de que pudiera abordar su transporte.
Mientras tanto Lando Calrissian y Wedge Antilles se acercaban al reactor principal. Usando misiles de concusión y torpedos de protones, detonaron el regulador de poder de la Estrella de la Muerte y el reactor principal, causando una explosión masiva que llevó a una reacción en cadena que destruyó la estación. Luke pudo escapar en el transporte de Vader justo antes de que la explosión alcanzara las bahías de acoplamiento ecuatoriales. Wedge y Lando apenas pudieron salir de la superestructura mientras la bola de fuego despedazaba la estación.
Desmoralizados por la pérdida del Emperador y la Estrella de la Muerte, los Imperiales restantes se retiraron al espacio Imperial, creyendo que los Rebeldes no presionarían el ataque.
Con la destrucción de la Estrella de la Muerte y el cese del combate espacial, los Rebeldes descargaron una fuerza de tanques y otras unidades mecanizadas. Estos fueron puestos al mando de Tantor, quien tuvo éxito al destruir la última presencia Imperial en la luna con un asalto directo a su base.[1]
Después de la conclusión de la batalla el personal de mando de los Rebeldes celebró en la luna boscosa de Endor en la Aldea del Árbol Brillante, mientras los restos de la Flota Rebelde patrullaban el espacio directamente arriba de la Aldea para evitar que cualquier resto de la Estrella de la Muerte afectara el área. En esta gloriosa celebración, Leia le reveló a Han que Luke era su hermano.
El Gran AlmiranteOsvald Teshik escapó de la destrucción de la Estrella de la Muerte y, en vez de huir como lo hicieron sus colegas Takel y Makati, él sin éxito trató de agrupar la flota y peleó solo por tres horas más hasta que su nave insignia, la Eleemosynary, sucumbió al fuego de los cañones de iones y fue capturada. Él después fue ejecutado por crímenes de guerra por las autoridades Rebeldes.
La Flota Imperial se reagrupó y reparó cerca de Annaj después de la batalla; varios días después de la derrota, el almirantePrittick notificó al resto del Imperio de la desastrosa derrota. Presumiblemente en ese momento Prittick asumió el mando de la Flota, aunque temporalmente.
La desintegración y colapso del Imperio Galáctico comenzó poco después de la Batalla de Endor, mientras se esparcían las noticias de la muerte del Emperador. Como Palpatine deliberadamente no planeó una sucesión a su gobierno, numerosos líderes Imperiales comenzaron a crear territorios personales. Este declive y colapso se aceleró aproximadamente seis años después de Endor durante los eventos que rodearon al clon de Palpatine y su eventual derrota. Años después, el pequeño (y mayormente ignorado) Remanente Imperial firmó un tratado de paz.
Los Rebeldes celebraron durante la noche, un evento que ocurrió en miles de planetas a través de la Galaxia. Ellos habían de alguna manera alcanzado su meta: el Emperador estaba muerto, y el Imperio había sufrido un duro golpe. Durante la celebración Luke Skywalker vio los fantasmas de su padre, junto con Obi-Wan Kenobi y Yoda.
Después de enterarse de la muerte del Emperador, los ciudadanos de Coruscant (llamado entonces Centro Imperial) iniciaron una revuelta, celebrando las muertes del Emperador y Lord Vader y la derrota de la Flota Imperial en Endor. Los ciudadanos iniciaron fuegos artificiales, atacaron a las fuerzas Imperiales en las calles, derribaron a las estatuas de Palpatine y profanaron otros símbolos del Imperio. Sin embargo el Imperio acalló las celebraciones, matando a muchos ciudadanos antes de que se restaurara el orden. La Nueva República finalmente pudo invadir Coruscant y liberar a su gente del gobierno Imperial un poco más de dos años después.
Las poblaciones de Naboo y Tatooine también hicieron sus propias revueltas al escuchar de la muerte del Emperador. Tanto las revueltas de Naboo como de Tatooine fueron exitosas, y los dos planetas se liberaron del control Imperial.
Durante los años que siguieron a la Batalla de Endor, los héroes de la Rebelión como Wedge Antilles viajaron por toda la Galaxia para obtener apoyo para la naciente Nueva República.[2] Pero la Alianza Rebelde no fue la única que usó la Batalla de Endor para propósitos de propaganda. Aunque la batalla le propinó un golpe devastador al Imperio, se hicieron esfuerzos para darle un punto de vista favorable al Imperio.
Una exhibición del Museo Galáctico presentó a la Estrella de la Muerte II como un arma de la Alianza Rebelde, no del Imperio, y mostró a Palpatine y Darth Vader como héroes que se sacrificaron para destruir la estación de batalla después de que fracasaron las negociaciones para la paz. Aunque lo que presentó estaba muy lejos de la verdad, incluso Wedge Antilles, que visitó la exhibición mientras estaba encubierto en Coruscant, sintió que era tan fascinante como la verdadera historia.[3]
Más de 500 cazas estelares de la flota rebelde participaron en la batalla. Hay cinco grupos de ataque pincipales: escuadrones Oro, Rojo, Verde, Azul y Gris. Los pilotos conocidos asignados a ellos son: