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Amanoa

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Este artículo trata sobre un tema incluido en las Leyendas.El tema de este artículo aparece en la era de la Antigua República.Este es un artículo destacado de Star Wars Wiki en español.


«¿Quieres oscuridad, Kira? ¡Yo te mostraré oscuridad!»
―La Reina Amanoa al Señor de las Bestias Oron Kira[fuente]

Amanoa era la reina de Onderon desde el 4.018 ABY hasta su muerte, en el fin de las Guerras de las Bestias entre los gobernantes de Iziz y los Jinetes de las Bestias de las zonas salvajes del planeta. Amanoa creció como la hija de un noble y disfrutó de los privilegios de ser parte de una familia rica de Onderon. Debido a su status social, finalmente se casó con el Rey Ommin y fue la madre de Galia.

El reino de Amanoa vio cambios drásticos en el papel de Onderon en la Galaxia. Junto con su marido, Amanoa fue seducida por el espectro del ya muerto Señor Oscuro Freedon Nadd y pasó a ser aprendiz de Nadd en sus últimos años. Pero cuando ella pidió ayuda a la Orden Jedi para terminar con el conflicto de su planeta, las actividades clandestinas de Amanoa bajo la dirección de Nadd salieron a la luz. El Maestro Jedi Arca Jeth y sus aprendices se impusieron ante la influencia del Señor Oscuro y ayudaron a negociar la paz entre las dos facciones de las Guerras de las Bestias. La una vez orgullosa reina de Onderon se unió a su maestro Sith en la muerte y fue trasladada a la Tumba de Freedon Nadd en la luna de su planeta, Dxun.

Biografía

Vida temprana

Amanoa era onderoniana[6] e hija de un rico noble. Cuando el padre de Ommin se hizo uno con la Fuerza, Ommin tomó su lugar como legítimo rey de Onderon y gobernante de Iziz. El nuevo Rey se casó con Lady Amanoa, que sería la reina, y juntos tuvieron una hija llamada Galia. Como descendientes directos de Freedon Nadd, el Rey Ommin gobernaba dominando los ciudadanos de Onderon con el poder del lado oscuro de la Fuerza.[1]

Amanoa and Galia.jpg

La Reina Amanoa junto a su hija, Galia.

Ommin y sus ancestros escondieron bien sus secretos y Amanoa no sabía nada sobre la lealtad de su marido a los Sith durante tantos años. Un día, Ommin de repente perdió el interés en las actividades del día a día, ya que su entrenamiento con el fantasma de Nadd progresaba considerablemente. Finalmente, Amanoa descubrió la relación entre su marido y los Sith. La reina intentó apartar a Ommin de las enseñanzas oscuras, pero era un esfuerzo inútil, ya que la sangre de Nadd corrió por el mismo cuerpo de Ommin. Fracasando al ayudar a su marido, la depresión de la frustrada Amanoa se volvió en ira y en un rotundo odio hacia el rey. En ese momento, el Rey Ommin decidió que su mujer estaba preparada para entregarse a los caminos de los Sith y las enseñanzas oscuras. La reina cayó lentamente al lado oscuro. Una vez Amanoa cruzó el punto en el que no hay vuelta atrás, se abrió al poder oscuro. El Rey Ommin y el espíritu de Freedon Nadd enseñaron a Amanoa los caminos de la Fuerza y las técnicas de los Sith, y juntos, los reyes llegaron a ser unos poderosos hechiceros Sith.[4]

El amor entre Ommin y Amanoa se apagó durante la búsqueda por el conocimiento Sith. Desconfianza, aversión y odio rápidamente llenaron el espacio donde su amor una vez existió. Poco sabían que Freedon Nadd les estaba manipulando. El último objetivo del ya muerto Señor Oscuro era el de resucitar físicamente. Enseñando bien a sus descendientes, Nadd esperaba encontrar un poderosos candidato para estudiar alquimia Sith y crear un cuerpo para contener su espíritu. Para asegurarse que Ommin o Amanoa fueran suficientemente poderosos, Nadd les manipuló para competir el uno contra el otro.[4]

Poco después, Ommin perdió el control de su propio cuerpo —el precio que pagó por el poder del lado oscuro. Un exoesqueleto de duracero fue construido por los médicos personales del rey para soportar su carne y huesos. Mientras Ommin se escondía de la cara pública para ampliar sus conocimientos en los caminos oscuros, la Reina Amanoa asumió los deberes diaros como gobernante de Onderon.[1]

Aparte de gobernar Iziz, Amanoa también quería extender el culto Sith onderoniano. En la historia de Onderon, solo a la familia real se le había permitido practicar los caminos Sith. El Rey Ommin había tomado al Ministro de Estado Novar como aprendiz dos años antes, y le enseñó bien. Amanoa continuó el entrenamiento de Novar y le dio el holocrón Sith del Rey Adas, que había descubierto hacía poco menos de diez años, después de aprender todos sus secretos. Amanoa ordenó a Novar extender su culto Sith, instruyendo a los nuevos reclutas en los principios básicos y filosofía del lado oscuro. Aquellos que probaron ser dignos recibirían más entrenamiento del holocrón.[5]

Mientrastanto, Nadd se dio cuenta que los reyes le habían fallado: el propio Ommin nunca sería lo suficientemente fuerte para realizar el sueño de Nadd, mientras que Amanoa no seguiría con su estudio una vez su marido había dejado de competir. En efecto, la Reina Amanoa pasaba todo su tiempo concentrándose en la administración de Onderon, abandonando sus estudios del lado oscuro, y dejando los temas sobre el culto en manos de Novar.[5]

La llegada de los Jedi

«Pero estábamos esperando un gran Maestro Jedi —¡no jóvenes sin adiestrar!»
―La Reina Amanoa a Ulic Qel-Droma, Cay Qel-Droma y Tott Doneeta[fuente]
Amanoadarkness.jpg

La Reina Amanoa se entrega completamente al lado oscuro.

Amanoa aprendió del ejemplo de Nadd de que uno perdería relativamente el poder después de la muerte y por eso buscaba extender la influencia de Iziz al resto de Onderon. El conflicto entre los gobernantes de Iziz y los Señores de las Bestias de la selva nunca terminaron. Esta intensa lucha, conocida como las Guerras de las Bestias, se intensificaron durante el mandato de la Reina Amanoa. Un día, durante un ritual Sith, el espíritu de su mentor, Freedon Nadd, le predijo su muerte: si Amanoa permitía que la guerra explotara del todo, sería destruida. En una medida desesperada para sobrevivir, la Reina Amanoa pidió ayuda a los Jedi para acabar con el conflicto de tres siglos de una vez por todas.[1]

Amanoa nunca supo que la profecía de Nadd no era una visión de Fuerza, sino un simple engaño del Señor Oscuro. Freedon Nadd esperaba que convencer Amanoa para centrarse en sus estudios Sith en vez de dirigir Iziz, pero la reina no le entendió.[1]

Recibiendo la respuesta de que el experimentado Maestro Jedi Arca Jeth había sido asignado protector de Onderon, Amanoa intentó de todas las formas esconder la presencia del lado oscuro en el planeta. Pero justo antes de que el Jedi entrara en el palacio, la Reina Amanoa llamó al lado oscuro para ejecutar un prisionero llamado Olis. La Reina tuvo sentimientos cruzados cuando los Jedi que llegaron realmente eran padawans de Jeth en vez del propio Maestro. En ese caso sería más fácil esconder el lado oscuro de esos jóvenes Jedi, pero quizás los chicos no tendrían la experiencia necesaria para acabar con el conflicto, que atentaba contra su supervivencia (según la profecía de Nadd).[5]

Durante la negociación, los Jinetes de las Bestias sortearon las defensas de Iziz y entraron en la ciudadela. Convencida que un asalto como ese solo podía tener éxito con la ayuda de traidores, Amanoa pidió ayuda a los Jedi para defender Iziz. Durante la batalla en la ciudadela, los comandos de los Jinetes de las Bestias evitaron a los Jedi y secuestraron a la Princesa Galia. La Reina Amanoa intentó utilizar el lado oscuro, pero no fue lo suficiente rápida para prevenir la retirada de los comandos —por tanto, Amanoa pidió a los Jedi que rescataran a la princesa.[5]

La Batalla de Onderon

«Invoco al espíritu de Freedon Nadd, un Jedi mucho mayor que estos impotentes jóvenes. ¡Que el poder oscuro que enseñó a mi marido y a mi y a todos nuestros ancestros me llene!»
―La Reina Amanoa a los Jedi y a los Kira[fuente]
Amanoadeath.jpg

La muerte de la Reina Amanoa.

Los siguientes informes que recibió Amanoa hablaban de enormes ejércitos de las Bestias y de la unión entre su hija y el Señor de las Bestias Oron Kira. Mientras la joven pareja y los Jedi volvían para negociar la paz con Amanoa, la enfurecida reina invocó al lado oscuro y las enseñanzas de Nadd para aplastar a sus enemigos. La ciudadela estaba rodeada por una oscuridad física, sembrando el miedo en aquéllos presentes. Recibiendo noticias de que las negociaciones habían fracasado, el padre de Oron, Modon, lanzó un ataque a Iziz, conocido como la Batalla de Onderon. Entre la confusión en la ciudadela, Cay Qel-Droma se encontró cara a cara con Amanoa y le ordenó que parase de utilizar el poder oscuro. Pero un Protector Real de Amanoa disparo a la mano donde Cay llevaba la espada láser y otro guardia finalmente le cortó el brazo izquierdo.[2] Fuera, a medida que la batalla ardía en cada muralla de la ciudadela, Amanoa se retiraba en el mausoleo de Freedon Nadd para utilizar su última arma. Sabiendo que la fuerza militar de Iziz no decidiría la resolución de la batalla, Amanoa invocó al lado oscuro contra los guerreros de las Bestias en nombre de Ommin y Nadd. Por primera vez en su vida, Amanoa se entregó completamente al lado oscuro. Logrando un efecto parecido al de la meditación de batalla, el poder oscuro de Amanoa minó la voluntad de los ejércitos de las Bestias. El ataque de los Señores de las Bestias empezó a perder constancia. Los drexls no escuchaban a sus jinetes y los soldados se mareaban y confundían. Parecía que Amanoa había cambiado el curso de la batalla.[5]

Pero la victoria no sería para Amanoa. El Maestro Jedi Arca Jeth llegó en el momento justo y notó las energías oscuras siendo utilizadas en contra de los Jinetes de las Bestias. Utilizó su propia meditación de batalla para volcar el curso de la batalla otra vez —después de más de tres siglos de conflicto, las Guerras de las Bestias llegaron a su fin. [5]

Muerte y legado

«La luz… la luz… ¡¡Nooooo!!»
―Las últimas palabras de la Reina Amanoa[fuente]
Amanoa funeral.jpg

El funeral de la Reina Amanoa.

Reunidos después de la batalla, el Maestro Jeth llevó a sus aprendices y a la Princesa Galia a los subniveles más profundos del palacio: a la tumba de Freedon Nadd. Mientras Galia corrió hacia su madre, Freedon Nadd retiró su poder oscuro de Amanoa cuando notó la luz de Jeth acercándose. Sin el apoyo del poder de Nadd, la Reina Amanoa de Onderon murió en los brazos de su hija.[4]

Después de su muerte, el marido de Amanoa, Ommin, ordenó a sus subordinados lanzar una serie de ataques a Iziz. Sintiendo la presencia del lado oscuro en el planeta, el Maestro Jeth decidió trasladar el sarcófago de Amanoa y Freedon Nadd a la luna de Dxun. Un guerrero con armadura del lado oscuro llamado Warb Null lideró una fuerza de ataque para emboscar a los Jedi en el espaciopuerto con un perforador de suelos y los naddistas trajeron el sarcófago a la fortaleza de Ommin.[7]

Después de que los Jedi acabaran con la Revuelta de Freedon Nadd, el sarcófago de Amanoa, junto con el de Nadd, fue trasladado a Dxun y enterrados en una tumba protegida. A pesar de que varios intrusos buscaban el legado de Nadd, Amanoa restó en su sarcófago en paz y nunca volvió a ser molestada.[8]

Personalidad y talentos

Antes de la caída al lado oscuro, Amanoa era muy inocente, atrasando el descubrimiento —y la aceptación— de la oscuro alianza de su marido con Nadd durante años. La negación a ver las cosas como eran llevó a la reina a intentar acabar con los estudios de Ommin, que resultó inútil. Abrió los ojos cuando se dio cuenta de que el rey no podía ser redimido y Amanoa cayó en depresión, miedo y odio: su transformación en una subordinada del lado oscuro justo había empezado.[1]

Mientras ella y Ommin entraban con el espectro de Freedon Nadd, Amanoa poseía el espíritu de competición. Su odio y desconfianza hacia su marido llevó a la reina a desarrollar sus habilidades hasta niveles insospechados, solo para ganarle. Cuando el Rey Ommin enfermó y se retiró de la cara pública, los estudios de Amanoa empezaron a estancarse ya que estaba satisfecha con solo gobernar Iziz con mano dura.[4]

Una de las constantes motivaciones en la vida de Amanoa era el amor. El amor por su marido llevó a la reina a apoyarle en su aprendizaje oscuro. Pero con el lado oscuro, el amor podía solo servir a los propósitos del lado oscuro y no a los suyos, llevándoles a separarse, fomentando el miedo y el odio entre ellos.[4] El amor por su hija fue lo que causó que la reina pidiera ayuda a los Jedi para rescatarla. Al final, Amanoa murió en los brazos de Galia, habiendo abrazado al lado oscuro y las enseñanzas Sith por creer que era la única forma de proteger a su hija y garantizar el poder del que su familia disfrutaba.[5]

Detrás de las cámaras

El personaje de Amanoa apareció primero en las sub-series Ulic Qel-Droma and the Beast Wars of Onderon, Part 1 de las series de cómic Tales of the Jedi.[5] El escritor Tom Veitch la creó para estas sub-series y utilizó su legado del lado oscuro en las segundas sub-series The Freedon Nadd Uprising, que también escribió Veitch.[7]

Ha habido bastante confusión sobre si Amanoa puede utilizar la técnica de la Fuerza de la meditación de batalla o no. Según las sub-series del cómic Ulic Qel-Droma and the Beast Wars of Onderon, Amanoa no utiliza la meditación de batalla. Pero, según el libro de audio de Tales of the Jedi, Amanoa utiliza una serie de habilidades de la Fuerza que son muy similares a la meditación de batalla, aunque en este libro de audio se dice que Arca Jeth puede utilizar esta técnica de la Fuerza.

Apariciones

Fuentes

Notas y referencias

Enlaces externos

 La versión original de este artículo, o parte del mismo, fue traducida de Wookieepedia, ver autores.

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